Ofrecemos esta “Novena a Nuestra Señora de Guadalupe” del P. Esteban
Antícoli”que honra a la Santísima Virgen ofreciendo el relato de los
acontecimientos de sus aparaciones a san Juan Diego y entresacando de estos
hechos, lecciones profundas para la vida cristiana.
Espero que sea una ayuda para conocer y amar más a la Virgen que tan
prodigiosamente se porta con nosotros sus hijos, a pesar de serle tan ingratos
e infieles.
EL PURGATORIO,
CÓMO DEBE EVITARSE EL EXAGERADO TEMOR DE ÉL
MES DE NOVIEMBRE PARA LA REFORMA
Y PERFECCIÓN DE LA VIDA
A LA LUZ DEL PURGATORIO Y POR MEDIO DE
LA DEVOCIÓN A LAS BENDITAS ALMAS
D. Felix Sardá y Salvany
+Por la señal de
la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío
Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Redentor y Salvador mío, que habéis de ser
un día Juez inexorable de mi pobre alma: a vuestros pies se presenta la mía
llena de confusión por sus muchos pecados y por la enorme deuda que por ellos
tiene pendiente ante vuestro justísimo tribunal. Perdonádselo todo, oh,
amantísimo Jesús, por los méritos de vuestra Sangre, que es de valor infinito,
pues ya arrepentido y humillado os pido perdón y reconciliación. Concedédmelo
por las lágrimas de vuestra dolorida Madre, que lo es de un modo particular de
los pecadores como yo, y por lo mucho que amáis a vuestras esposas, las almas
del Purgatorio, en cuya utilidad y sufragio me propongo practicar este piadoso
ejercicio. Amén.
DIA 29
EL PURGATORIO,
CÓMO DEBE EVITARSE EL EXAGERADO TEMOR DE ÉL
I
En
muchas personas es como una cierta tentación la de un exagerado temor a las
penas del Purgatorio. Al oírlas hablar de él, no parece, sino que lo miran como
la más espantosa de las desgracias, que. pueden acaecer al alma, apartando de
la imaginación como negra pesadilla la idea de que pueden ellos ir un día a parar
allá, o e que allí estén detenidos sus amigos ya llegados. No es tan horrible
según la fe, el concepto que hemos de formarnos del Purgatorio, que no venga
dulcificado con lo que por otra parte nos enseña la misma fe. El Purgatorio, en
primer lugar, no es sitio de odio, sino de amor. Las almas benditas aman a Dios
y saben que de Él son amadas, y aman por lo mismo las penas y tormentos con que
su divina justicia las aflige, como ama un pecador arrepentido las penitencias
y austeridades a que le sujeta un severo director. El penitente fervoroso
siente el dolor del cilicio y del azote y del ayuno con que macera su carne,
pero por nada de este mundo quisiera privarse de este ayuno, azote y cilicio,
que considera saludables y beneficiosos. Las cárceles del Purgatorio no son por
otra parte antros de horror y de desesperación como las del infierno, pues las
ilumina y esclarece el sol de la esperanza y la certidumbre, por todo extremo
consoladora, que tienen las almas de su salvación. Dicen, por fin, los contemplativos,
que los Ángeles de la guarda no dejan en el Purgatorio la custodia y tutela de
las almas, que en vida les fueron confiadas, y que en su estado de prueba las
visitan y consuelan y 1 alientan con la noticia de lo que se hace por ellas y
de cómo se va abreviando el plazo de su expiación.
II
Vos, ¡Oh, Señor
y Dios mío! no quisisteis después de resucitado vivir ya entre los vuestros
como vivíais durante vuestra existencia mortal; pero, sin embargo, durante los
cuarenta días que precedieron a vuestra Ascensión a los cielos, no dejasteis un
momento de consolarlos con frecuentes apariciones. A vuestra Madre Santísima, a
la Magdalena y demás piadosas mujer.es, a los apóstoles y singularmente a
Pedro, a los discípulos de Emaús, y a otros muchos recreasteis con vuestra
presencia y conversación, y disteis a adorar vuestras preciosas llagas y
regalasteis con toda suerte de familiaridades y amorosas confidencias. Con eso
les compensabais anticipadamente de las tristezas de vuestra próxima ausencia,
y les adelantabais algo del premio que por sus trabajos tenían reservado en la
eternidad feliz. No es de creer que neguéis algo de tales consuelos a las almas
amigas vuestras, que tenéis penando en el Purgatorio, hasta que la satisfacción
por sus culpas las haga enteramente dignas de poseeros y gozaros en el cielo.
Aun castigando sois Padre, y mezcláis las dulzuras y halagos de tal con las
indispensables y rectísimas severidades de Juez. Consolad con vuestras
ilustraciones por medio de sus Ángeles de guarda a las almas de mis hermanos
del Purgatorio, y a la mía cuando se halle en él, hasta que a todas nos reúna
en el goce de vuestra soberana Esencia, sin sombra ni velos, la eternidad
dichosa.Entretanto, Jesús Salvador mío,
inspirad a los fieles cristianos puro amor a las benditas almas del Purgatorio
y celo fervoroso para rogar por ellas y alcanzar para ellas los tesoros de
vuestra misericordia. Apresurad, Jesús mío, la hora feliz de apareceros a ellas
resplandeciente de gloria, para hacerlas partícipes de vuestra propia glorificación
y bienandanza por los siglos de los siglos. Amén.
ORACIÓN
FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Os ofrezco,
piadosísimo Señor y Padre mío, los rezos y demás actos de este día en sufragio
de las benditas almas del Purgatorio, suplicándoos por vuestra infinita bondad
y por los dolores y lágrimas de vuestra Madre y mía María Santísima, el
consuelo y alivio y final descanso de aquellas vuestras esposas por la gracia y
hermanas mías por la fe y la caridad. De un modo particular os recomiendo las
de mis padres, parientes, amigos y bienhechores, por quien tengo sin duda mayor
obligación; las de cuantos por mi causa estén en aquellas acerbas penas; las de
los que están más olvidados de todos y más necesitados de mi pobre sufragio.
¡Oh, Señor y Padre mío! Aceptad en descuento de sus deudas ante vuestra eterna
justicia mis humildes satisfacciones, y muy particularmente cada uno de los
actos de este Mes, y concededme ser, como mis hermanas las almas del
Purgatorio, eficazmente ayudado, cuando en él se halle la mía. Amén.
***
En
recuerdo de la Sagrada Pasión de nuestro Salvador y en sufragio de las benditas
almas:
5
padrenuestros, Avemaría y Gloria.
Requiem æternam
dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.
Requiescant in pace. Amen.
Fidelium animae per misericordiam Dei requiescant in pace. Amen.
NOVENA A LA
INMACULADA CONCEPCIÓN, PATRONA DE ESPAÑA
Por la
señal…
Acto
de contrición: ¡Señor mío,
Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos
quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de
todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con
las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente
nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta Amén.
Oración inicial para todos los días
Dios te
salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen
singular, Virgen soberana y perfecta, elegida por Madre de Dios y
preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu
Concepción: así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por
ti, que por la gracia de Dios has sido elegida para ser Madre del nuevo
pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre.
A ti,
purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados
y suplicantes en esta novena, para rogarte que nos concedas la gracia de ser
verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de
pecado.
Acordaos,
Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para
vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho
de todo el género humano.
Acordaos que
jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a
vuestra protección e implorado vuestro socorro, haya sido desamparado. No
me dejéis, pues, a mí tampoco, porque si me dejáis me perderé; que yo
tampoco quiero dejaros a vos, antes bien, cada día quiero crecer más en
vuestra verdadera devoción.
Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás
pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud cristiana, y la
tercera, una buena muerte.
Además,
dadme la gracia particular que os pido en esta novena. Hacer aquí la petición que se desea obtener.
A
continuación se añade la oración propia para cada día y las oraciones finales
con las tres avemarías.
Oh Santísimo
Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así como preservaste
a la Santísima Virgen María del pecado original en su Inmaculada Concepción, y
a nosotros nos hiciste el gran beneficio de librarnos de él por medio de tu
santo bautismo, así te rogamos humildemente nos concedas la gracia de portarnos
siempre como buenos cristianos, regenerados en ti, Padre nuestro Santísimo.
ORACIONES FINALES
Bendita sea
tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan
graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te
ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me
dejes, Madre mía. Rezar tres Avemarías.
Tu
Inmaculada Concepción, oh Virgen Madre de Dios, anunció alegría al universo
mundo.
Oh Dios mío,
que por la Inmaculada Concepción de la Virgen, preparaste digna habitación
a tu Hijo: te rogamos que, así como por la previsión de la muerte de tu
Hijo libraste a ella de toda mancha, así a nosotros nos concedas por su
intercesión llegar a ti limpios de pecado. Por el mismo Señor nuestro
Jesucristo. Amén.
Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.
Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía.
Glorioso
Patriarca san José, ruega por nosotros.
Santos
Ángeles Custodios, rogad por nosotros.
Todos
los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.
MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD, EPIFANÍA Y SU TIEMPO
Ofrecemos
este extracto que hemos titulado “Meditaciones
para el Adviento, Navidad, Epifanía y su tiempo” tomado de la obra “Vida y doctrina de Jesucristo sacada de los
cuatro evangelistas y distribuida en materia de meditación para todos los días”del P. Nicolás Avancini, de la Compañía de
Jesús, compuesta en latín, y traducida al castellano por el P. Diego Salgado.
Espero que
sea una ayuda para vivir y profundizar más en el misterio de la Encarnación del
Hijo de Dios, su Nacimiento y su Infancia.
Hemos
puesto unas oraciones tomadas de San Alfonso María de Ligorio para el inicio y
final de la meditación.
A LA LUZ DEL PURGATORIO Y POR MEDIO DE
LA DEVOCIÓN A LAS BENDITAS ALMAS
D. Felix Sardá y Salvany
+Por la señal de
la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío
Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Redentor y Salvador mío, que habéis de ser
un día Juez inexorable de mi pobre alma: a vuestros pies se presenta la mía
llena de confusión por sus muchos pecados y por la enorme deuda que por ellos
tiene pendiente ante vuestro justísimo tribunal. Perdonádselo todo, oh,
amantísimo Jesús, por los méritos de vuestra Sangre, que es de valor infinito,
pues ya arrepentido y humillado os pido perdón y reconciliación. Concedédmelo
por las lágrimas de vuestra dolorida Madre, que lo es de un modo particular de
los pecadores como yo, y por lo mucho que amáis a vuestras esposas, las almas
del Purgatorio, en cuya utilidad y sufragio me propongo practicar este piadoso
ejercicio. Amén.
DIA 28
EL PURGATORIO,
CÓMO ES COSA DE
NO DESPRECIARSE
I
Suele
por algunos darse poca importancia al dogma del Purgatorio y a sus terribles
penas, como si se tratase de cosa baladí y por algún concepto despreciable. La
frivolidad de muchas almas mira eso con la misma indiferencia con que mira al
pecado venial. Y, no obstante, a éste basta ser pecado para que se le odie; a
aquél basta ser pena del pecado para que se le tema. La justicia de Dios es
siempre algo muy digno de todo respeto, y en el dogma del Purgatorio
resplandece aún más que en el del infierno la tremenda justicia de Dios. Porque
en el infierno castiga Dios el pecado en criaturas suyas, pero rebeldes a su
soberana autoridad, y sus perpetuas enemigas y que han rehusado con Él toda
reconciliación. En el Purgatorio castiga el pecado en almas que son sus amigas,
que le son eternamente queridas como predestinadas a su gloria, y en las que,
no obstante, ejerce su rigor en lo que tienen de culpables e imperfectas. Es
caso parecido al que vemos de la justicia del Eterno Padre con su Verbo
humanado, Jesucristo. No perdonó en su Unigénito la figura y representación del
pecador, aun viéndole inocente; tanta era su infinita aversión al pecado.
¿Cómo, pues, no ha de inspirarnos santo respeto el dogma severísimo del
Purgatorio? No hablemos, pues, de él con ligereza, nunca con menosprecio;
siempre con saludable temor. El rey, que en sus hijos castiga las menores
faltas con tenerlos largo tiempo apartados de su real presencia y trato,
muestra con ello que es muy rey; muy amante de que no se tuerza ni aún con los
suyos, la vara de la justicia Con ello además nos advierte cómo castigará en
los vasallos las faltas más graves, cuándo así castiga en la familia propia las
faltas más leves.
II
Será
así el pensamiento del Purgatorio uno de los más poderosos acicates para la
vida cristiana, y tal vez el mayor de los preservativos contra las faltas más
comunes que impiden adelantemos en ella. La sola consideración del Purgatorio
podría bastar para hacernos en el camino de la virtud diligentes y fervorosos.
Y mucho más lo será para sacarnos del sopor de nuestras negligencias y
tibiezas, y aún tal vez para resucitarnos a vida de gracia, si por nuestra
desventura hubiésemos alguna vez caído en la muerte del pecado mortal. No lo
permitáis, Señor y Jesús mío; no lo permitáis por los méritos de vuestra
resurrección gloriosa y por la alegría que con ella disteis a vuestra dulcísima
Madre y a tantos justos aquel día con Vos resucitados. Resucite yo también de
mi tumba de pecado, si alguna vez yaciere muerto o aletargado en él, y sírvame
para eso de despertador el recuerdo de las penas del Purgatorio, donde tan al
vivo resplandecen 1os atributos de vuestra severidad y justicia, y como en
aquellas tenebrosas cárceles, lo que más atormenta es la privación de vuestra
soberana presencia y el anhelo congojoso con que por ella suspiran, derramad,
Señor y Jesús mío, por mis súplicas sobre las almas encarceladas algunos rayos
de la alegría de vuestra, Resurrección, con que un día regocijasteis al mundo y
habéis de regocijar eternamente a vuestros escogidos en el cielo. Amén.
ORACIÓN
FINAL PARA TODOS LOS DÍAS
Os ofrezco,
piadosísimo Señor y Padre mío, los rezos y demás actos de este día en sufragio
de las benditas almas del Purgatorio, suplicándoos por vuestra infinita bondad
y por los dolores y lágrimas de vuestra Madre y mía María Santísima, el
consuelo y alivio y final descanso de aquellas vuestras esposas por la gracia y
hermanas mías por la fe y la caridad. De un modo particular os recomiendo las
de mis padres, parientes, amigos y bienhechores, por quien tengo sin duda mayor
obligación; las de cuantos por mi causa estén en aquellas acerbas penas; las de
los que están más olvidados de todos y más necesitados de mi pobre sufragio.
¡Oh, Señor y Padre mío! Aceptad en descuento de sus deudas ante vuestra eterna
justicia mis humildes satisfacciones, y muy particularmente cada uno de los
actos de este Mes, y concededme ser, como mis hermanas las almas del
Purgatorio, eficazmente ayudado, cuando en él se halle la mía. Amén.
***
En
recuerdo de la Sagrada Pasión de nuestro Salvador y en sufragio de las benditas
almas:
5
padrenuestros, Avemaría y Gloria.
Requiem æternam
dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.
Requiescant in pace. Amen.
Fidelium animae per misericordiam Dei requiescant in pace. Amen.