martes, 28 de noviembre de 2023

NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA VIRGEN DE GUADALUPE. P. Esteban Antícoli

 

NOVENA A NUESTRA SEÑORA LA ... by IGLESIA DEL SALVADOR DE TOL...

 Ofrecemos esta “Novena a Nuestra Señora de Guadalupe” del P. Esteban Antícoli”que honra a la Santísima Virgen ofreciendo el relato de los acontecimientos de sus aparaciones a san Juan Diego y entresacando de estos hechos, lecciones profundas para la vida cristiana.

Espero que sea una ayuda para conocer y amar más a la Virgen que tan prodigiosamente se porta con nosotros sus hijos, a pesar de serle tan ingratos e infieles.  
 

Nuestro agradecimiento a Pepi Aparicio por la transcripción y grabación de esta obra.
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DÍA 29. EL PURGATORIO, CÓMO DEBE EVITARSE EL EXAGERADO TEMOR DE ÉL

DÍA 29

EL PURGATORIO, CÓMO DEBE EVITARSE EL EXAGERADO TEMOR DE ÉL

 

MES DE NOVIEMBRE PARA LA REFORMA

Y PERFECCIÓN DE LA VIDA

A LA LUZ DEL PURGATORIO Y POR MEDIO DE LA DEVOCIÓN A LAS BENDITAS ALMAS

D. Felix Sardá y Salvany

 

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Redentor y Salvador mío, que habéis de ser un día Juez inexorable de mi pobre alma: a vuestros pies se presenta la mía llena de confusión por sus muchos pecados y por la enorme deuda que por ellos tiene pendiente ante vuestro justísimo tribunal. Perdonádselo todo, oh, amantísimo Jesús, por los méritos de vuestra Sangre, que es de valor infinito, pues ya arrepentido y humillado os pido perdón y reconciliación. Concedédmelo por las lágrimas de vuestra dolorida Madre, que lo es de un modo particular de los pecadores como yo, y por lo mucho que amáis a vuestras esposas, las almas del Purgatorio, en cuya utilidad y sufragio me propongo practicar este piadoso ejercicio. Amén.

 

DIA 29

EL PURGATORIO, CÓMO DEBE EVITARSE EL EXAGERADO TEMOR DE ÉL

 

I

En muchas personas es como una cierta tentación la de un exagerado temor a las penas del Purgatorio. Al oírlas hablar de él, no parece, sino que lo miran como la más espantosa de las desgracias, que. pueden acaecer al alma, apartando de la imaginación como negra pesadilla la idea de que pueden ellos ir un día a parar allá, o e que allí estén detenidos sus amigos ya llegados. No es tan horrible según la fe, el concepto que hemos de formarnos del Purgatorio, que no venga dulcificado con lo que por otra parte nos enseña la misma fe. El Purgatorio, en primer lugar, no es sitio de odio, sino de amor. Las almas benditas aman a Dios y saben que de Él son amadas, y aman por lo mismo las penas y tormentos con que su divina justicia las aflige, como ama un pecador arrepentido las penitencias y austeridades a que le sujeta un severo director. El penitente fervoroso siente el dolor del cilicio y del azote y del ayuno con que macera su carne, pero por nada de este mundo quisiera privarse de este ayuno, azote y cilicio, que considera saludables y beneficiosos. Las cárceles del Purgatorio no son por otra parte antros de horror y de desesperación como las del infierno, pues las ilumina y esclarece el sol de la esperanza y la certidumbre, por todo extremo consoladora, que tienen las almas de su salvación. Dicen, por fin, los contemplativos, que los Ángeles de la guarda no dejan en el Purgatorio la custodia y tutela de las almas, que en vida les fueron confiadas, y que en su estado de prueba las visitan y consuelan y 1 alientan con la noticia de lo que se hace por ellas y de cómo se va abreviando el plazo de su expiación.

 

II

Vos, ¡Oh, Señor y Dios mío! no quisisteis después de resucitado vivir ya entre los vuestros como vivíais durante vuestra existencia mortal; pero, sin embargo, durante los cuarenta días que precedieron a vuestra Ascensión a los cielos, no dejasteis un momento de consolarlos con frecuentes apariciones. A vuestra Madre Santísima, a la Magdalena y demás piadosas mujer.es, a los apóstoles y singularmente a Pedro, a los discípulos de Emaús, y a otros muchos recreasteis con vuestra presencia y conversación, y disteis a adorar vuestras preciosas llagas y regalasteis con toda suerte de familiaridades y amorosas confidencias. Con eso les compensabais anticipadamente de las tristezas de vuestra próxima ausencia, y les adelantabais algo del premio que por sus trabajos tenían reservado en la eternidad feliz. No es de creer que neguéis algo de tales consuelos a las almas amigas vuestras, que tenéis penando en el Purgatorio, hasta que la satisfacción por sus culpas las haga enteramente dignas de poseeros y gozaros en el cielo. Aun castigando sois Padre, y mezcláis las dulzuras y halagos de tal con las indispensables y rectísimas severidades de Juez. Consolad con vuestras ilustraciones por medio de sus Ángeles de guarda a las almas de mis hermanos del Purgatorio, y a la mía cuando se halle en él, hasta que a todas nos reúna en el goce de vuestra soberana Esencia, sin sombra ni velos, la eternidad dichosa.  Entretanto, Jesús Salvador mío, inspirad a los fieles cristianos puro amor a las benditas almas del Purgatorio y celo fervoroso para rogar por ellas y alcanzar para ellas los tesoros de vuestra misericordia. Apresurad, Jesús mío, la hora feliz de apareceros a ellas resplandeciente de gloria, para hacerlas partícipes de vuestra propia glorificación y bienandanza por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Os ofrezco, piadosísimo Señor y Padre mío, los rezos y demás actos de este día en sufragio de las benditas almas del Purgatorio, suplicándoos por vuestra infinita bondad y por los dolores y lágrimas de vuestra Madre y mía María Santísima, el consuelo y alivio y final descanso de aquellas vuestras esposas por la gracia y hermanas mías por la fe y la caridad. De un modo particular os recomiendo las de mis padres, parientes, amigos y bienhechores, por quien tengo sin duda mayor obligación; las de cuantos por mi causa estén en aquellas acerbas penas; las de los que están más olvidados de todos y más necesitados de mi pobre sufragio. ¡Oh, Señor y Padre mío! Aceptad en descuento de sus deudas ante vuestra eterna justicia mis humildes satisfacciones, y muy particularmente cada uno de los actos de este Mes, y concededme ser, como mis hermanas las almas del Purgatorio, eficazmente ayudado, cuando en él se halle la mía. Amén.

***

En recuerdo de la Sagrada Pasión de nuestro Salvador y en sufragio de las benditas almas:

5 padrenuestros, Avemaría y Gloria.

 

Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.

Requiescant in pace. Amen.

Fidelium animae per misericordiam Dei requiescant in pace. Amen.

 

DÍA 1. NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN, PATRONA DE ESPAÑA

DÍA 1

NOVENA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN, PATRONA DE ESPAÑA

 

Por la señal…

Acto de contrición: ¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta Amén.

 

Oración inicial para todos los días

Dios te salve, María, llena de gracia y bendita más que todas las mujeres, Virgen singular, Virgen soberana y perfecta, elegida por Madre de Dios y preservada por ello de toda culpa desde el primer instante de tu Concepción: así como por Eva nos vino la muerte, así nos viene la vida por ti, que por la gracia de Dios has sido elegida para ser Madre del nuevo
pueblo que Jesucristo ha formado con su sangre.

 

A ti, purísima Madre, restauradora del caído linaje de Adán y Eva, venimos confiados y suplicantes en esta novena, para rogarte que nos concedas la gracia de ser verdaderos hijos tuyos y de tu Hijo Jesucristo, libres de toda mancha de pecado.

Acordaos, Virgen Santísima, que habéis sido hecha Madre de Dios, no sólo para vuestra dignidad y gloria, sino también para salvación nuestra y provecho de todo el género humano.

Acordaos que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro, haya sido desamparado. No me dejéis, pues, a mí tampoco, porque si me dejáis me perderé; que yo tampoco quiero dejaros a vos, antes bien, cada día quiero crecer más en vuestra verdadera devoción.
Y alcanzadme principalmente estas tres gracias: la primera, no cometer jamás pecado mortal; la segunda, un gran aprecio de la virtud cristiana, y la tercera, una buena muerte.

Además, dadme la gracia particular que os pido en esta novena. Hacer aquí la petición que se desea obtener.

A continuación se añade la oración propia para cada día y las oraciones finales con las tres avemarías.

DÍA PRIMERO

Oh Santísimo Hijo de María Inmaculada y benignísimo Redentor nuestro: así  como preservaste a la Santísima Virgen María del pecado original en su Inmaculada Concepción, y a nosotros nos hiciste el gran beneficio de librarnos de él por medio de tu santo bautismo, así te rogamos humildemente nos concedas la gracia de portarnos siempre como buenos cristianos, regenerados en ti, Padre nuestro Santísimo.

 

ORACIONES FINALES

Bendita sea tu pureza y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza. A ti, celestial Princesa, Virgen sagrada María, te ofrezco en este día alma, vida y corazón. Mírame con compasión, no me dejes, Madre mía. Rezar tres Avemarías. 

Tu Inmaculada Concepción, oh Virgen Madre de Dios, anunció alegría al universo mundo.

Oh Dios mío, que por la Inmaculada Concepción de la Virgen, preparaste digna habitación a tu Hijo: te rogamos que, así como por la previsión de la muerte de tu Hijo libraste a ella de toda mancha, así a nosotros nos concedas por su intercesión llegar a ti limpios de pecado. Por el mismo Señor nuestro Jesucristo. Amén.

Sagrado Corazón de Jesús, en Vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.

Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

lunes, 27 de noviembre de 2023

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD, EPIFANÍA Y SU TIEMPO. P. Nicolás Avancini, S.I.

 

MEDITACIONES PARA EL ADVIEN... by IGLESIA DEL SALVADOR DE TOL...

MEDITACIONES PARA EL ADVIENTO, NAVIDAD, EPIFANÍA Y SU TIEMPO

 Ofrecemos este extracto que hemos titulado “Meditaciones para el Adviento, Navidad, Epifanía y su tiempo” tomado de la obra “Vida y doctrina de Jesucristo sacada de los cuatro evangelistas y distribuida en materia de meditación para todos los días”  del P. Nicolás Avancini, de la Compañía de Jesús, compuesta en latín, y traducida al castellano por el P. Diego Salgado.  

Espero que sea una ayuda para vivir y profundizar más en el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios, su Nacimiento y su Infancia.    

Hemos puesto unas oraciones tomadas de San Alfonso María de Ligorio para el inicio y final de la meditación.

 Texto en Telegram https://t.me/IglesiadelSalvador/4458

 Nuestro agradecimiento a Pepi Aparicio y a su hijo Lucas por la transcripción y grabación de esta obra. 

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DÍA 28. EL PURGATORIO,CÓMO ES COSA DE NO DESPRECIARSE

DÍA 28

EL PURGATORIO,

CÓMO ES COSA DE NO DESPRECIARSE

 

MES DE NOVIEMBRE PARA LA REFORMA

Y PERFECCIÓN DE LA VIDA

A LA LUZ DEL PURGATORIO Y POR MEDIO DE LA DEVOCIÓN A LAS BENDITAS ALMAS

D. Felix Sardá y Salvany

 

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ACTO DE CONTRICIÓN

Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Redentor y Salvador mío, que habéis de ser un día Juez inexorable de mi pobre alma: a vuestros pies se presenta la mía llena de confusión por sus muchos pecados y por la enorme deuda que por ellos tiene pendiente ante vuestro justísimo tribunal. Perdonádselo todo, oh, amantísimo Jesús, por los méritos de vuestra Sangre, que es de valor infinito, pues ya arrepentido y humillado os pido perdón y reconciliación. Concedédmelo por las lágrimas de vuestra dolorida Madre, que lo es de un modo particular de los pecadores como yo, y por lo mucho que amáis a vuestras esposas, las almas del Purgatorio, en cuya utilidad y sufragio me propongo practicar este piadoso ejercicio. Amén.

 

DIA 28

EL PURGATORIO,

CÓMO ES COSA DE NO DESPRECIARSE

 

I

Suele por algunos darse poca importancia al dogma del Purgatorio y a sus terribles penas, como si se tratase de cosa baladí y por algún concepto despreciable. La frivolidad de muchas almas mira eso con la misma indiferencia con que mira al pecado venial. Y, no obstante, a éste basta ser pecado para que se le odie; a aquél basta ser pena del pecado para que se le tema. La justicia de Dios es siempre algo muy digno de todo respeto, y en el dogma del Purgatorio resplandece aún más que en el del infierno la tremenda justicia de Dios. Porque en el infierno castiga Dios el pecado en criaturas suyas, pero rebeldes a su soberana autoridad, y sus perpetuas enemigas y que han rehusado con Él toda reconciliación. En el Purgatorio castiga el pecado en almas que son sus amigas, que le son eternamente queridas como predestinadas a su gloria, y en las que, no obstante, ejerce su rigor en lo que tienen de culpables e imperfectas. Es caso parecido al que vemos de la justicia del Eterno Padre con su Verbo humanado, Jesucristo. No perdonó en su Unigénito la figura y representación del pecador, aun viéndole inocente; tanta era su infinita aversión al pecado. ¿Cómo, pues, no ha de inspirarnos santo respeto el dogma severísimo del Purgatorio? No hablemos, pues, de él con ligereza, nunca con menosprecio; siempre con saludable temor. El rey, que en sus hijos castiga las menores faltas con tenerlos largo tiempo apartados de su real presencia y trato, muestra con ello que es muy rey; muy amante de que no se tuerza ni aún con los suyos, la vara de la justicia Con ello además nos advierte cómo castigará en los vasallos las faltas más graves, cuándo así castiga en la familia propia las faltas más leves.

 

II

Será así el pensamiento del Purgatorio uno de los más poderosos acicates para la vida cristiana, y tal vez el mayor de los preservativos contra las faltas más comunes que impiden adelantemos en ella. La sola consideración del Purgatorio podría bastar para hacernos en el camino de la virtud diligentes y fervorosos. Y mucho más lo será para sacarnos del sopor de nuestras negligencias y tibiezas, y aún tal vez para resucitarnos a vida de gracia, si por nuestra desventura hubiésemos alguna vez caído en la muerte del pecado mortal. No lo permitáis, Señor y Jesús mío; no lo permitáis por los méritos de vuestra resurrección gloriosa y por la alegría que con ella disteis a vuestra dulcísima Madre y a tantos justos aquel día con Vos resucitados. Resucite yo también de mi tumba de pecado, si alguna vez yaciere muerto o aletargado en él, y sírvame para eso de despertador el recuerdo de las penas del Purgatorio, donde tan al vivo resplandecen 1os atributos de vuestra severidad y justicia, y como en aquellas tenebrosas cárceles, lo que más atormenta es la privación de vuestra soberana presencia y el anhelo congojoso con que por ella suspiran, derramad, Señor y Jesús mío, por mis súplicas sobre las almas encarceladas algunos rayos de la alegría de vuestra, Resurrección, con que un día regocijasteis al mundo y habéis de regocijar eternamente a vuestros escogidos en el cielo. Amén.

 

ORACIÓN FINAL PARA TODOS LOS DÍAS

Os ofrezco, piadosísimo Señor y Padre mío, los rezos y demás actos de este día en sufragio de las benditas almas del Purgatorio, suplicándoos por vuestra infinita bondad y por los dolores y lágrimas de vuestra Madre y mía María Santísima, el consuelo y alivio y final descanso de aquellas vuestras esposas por la gracia y hermanas mías por la fe y la caridad. De un modo particular os recomiendo las de mis padres, parientes, amigos y bienhechores, por quien tengo sin duda mayor obligación; las de cuantos por mi causa estén en aquellas acerbas penas; las de los que están más olvidados de todos y más necesitados de mi pobre sufragio. ¡Oh, Señor y Padre mío! Aceptad en descuento de sus deudas ante vuestra eterna justicia mis humildes satisfacciones, y muy particularmente cada uno de los actos de este Mes, y concededme ser, como mis hermanas las almas del Purgatorio, eficazmente ayudado, cuando en él se halle la mía. Amén.

***

En recuerdo de la Sagrada Pasión de nuestro Salvador y en sufragio de las benditas almas:

5 padrenuestros, Avemaría y Gloria.

 

Requiem æternam dona eis, Domine, et lux perpetua luceat eis.

Requiescant in pace. Amen.

Fidelium animae per misericordiam Dei requiescant in pace. Amen.