DÍA NOVENO
DE LA PORTENTOSA PENITENCIA
DE SANTA TERESA
MES DE OCTUBRE
CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE
SANTA TERESA DE JESÚS
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA NOVENO
DE LA PORTENTOSA PENITENCIA
DE SANTA TERESA
¿Si es a Dios agradable la penitencia que hace el pecador en satisfacción de sus culpas, en cuanto más no le será la penitencia hecha por un alma justa y santa, que apenas tenía por qué satisfacer a la Divina Justicia? En este caso se hallaba Santa Teresa de Jesús, y, no obstante, puede presentarse como modelo de penitencia, a pesar de no haber cometido en toda su vida ni un solo pecado mortal, ni venial, como ella misma lo afirma.
Laceraba y mortificaba su bendito cuerpo con durísimas penitencias, cual si hubiese sido gran pecadora como Santa María Egipciaca o Santa Margarita de Cortona. Como hija espiritual que era del ejemplarísimo penitente San Pedro de Alcántara, llegó la Santa, con las enseñanzas de tan sabio maestro de penitencia, a un grado verdaderamente asombroso, en el cual se mantuvo toda su vida con admiración de sus hijas, que se dolían de ver a su Santa Madre, a su edad avanzada y en medio de sus achaques, mortificarse tanto.
A las grandes penitencias que puso Teresa en la Regla que dio su Reforma, como vigilia toda la vida, ayunos continuos, malo y duro lecho, y disciplinas frecuentísimas, añadió otras para sí, tales como en muchos días mantenerse con pan y agua, llevar interiormente crueles cilicios, azotarse duramente y tener por almohada un leño de encina, así como otras tantas que solamente con la gracia de Dios pudo resistir.
Admiremos nosotros también tan asombrosa penitencia; y ya que no tengamos valor para imitar a Santa Teresa en ella, al menos mortifiquemos nuestros sentidos en cuanto nos sea posible, y tengamos a raya nuestras pasiones.
OBSEQUIO
Privémonos hoy del manjar que más nos gusta, para honrar más a la Penitentísima Santa Teresa.
MÁXIMA
Tenga presente la vida pasada para llorarla, y la tibieza presente y lo que falta de andar de aquí al Cielo para vivir con temor, que es causa de grandes bienes.
ORACIÓN
Gloriosa Virgen Santa Teresa de Jesús: por aquella portentosísima penitencia y mortificación con que lacerasteis vuestro santo cuerpo, suplícoos me alcancéis del Señor mortifique mis pasiones con la penitencia para tenerlas sujetas al espíritu, y obtener así el feliz resultado que vos obtuvisteis. Amén.
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Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en este mes por intercesión de santa Teresa de Jesús.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN PARA TERMINAR
Santa Teresa de Jesús, Santa amadísima nuestra, oíd las fervientes súplicas que os dirigimos en el transcurso de este mes, consagrado a celebrar vuestras glorias y a ensalzar vuestras virtudes. Sed siempre para nosotros poderosísima Abogada; libradnos de las asechanzas del maligno espíritu, guiadnos por el sendero de la divina Ley, preservadnos del pecado, y, sobre todo, en nuestra última hora, cuando el Infierno haga el último esfuerzo para perdernos, salvadnos Vos, gloriosa Virgen, de la diabólica astucia, y conducid nuestras almas hacia aquella vida de arriba que es la vida verdadera. Amen.
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. (3)
Ave María Purísima, sin pecado concebida.