Mostrando entradas con la etiqueta mes de mayo 2021. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mes de mayo 2021. Mostrar todas las entradas

viernes, 19 de mayo de 2023

DÍA 20. CLAVEL COLOR BLANCO SALPICADO CARMESÍ Y LA ZAMBA. MES DE MARÍA. BEATO FRANCISCO PALAU

DÍA 20. CLAVEL COLOR BLANCO SALPICADO CARMESÍ Y LA ZAMBA. MES DE MARÍA. BEATO FRANCISCO PALAU

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración preparatoria para todos los días.

 

Bellísima y habilísima Jardinera, aquí tenéis a vuestros pies un corazón convertido por sus culpas en bosque lleno de espinas y abrojos, donde tienen sus madrigueras y hacen sus crías las pasiones más feas y vergonzosas: a vuestras órdenes están millares de operarios pendientes de vuestros labios, que esperan les mandéis arrancar de él todo lo malo y todo lo vicioso, y sembrar y plantar lo santo, lo bueno y lo virtuoso.

Yo os entrego, yo os doy el terreno de mi alma; mandad, Señora del mundo, mandad, Reina de los Ángeles, y será transformado en un paraíso de delicias para Vos y Vuestro Hijo; mandadlo, y vuestras órdenes serán fielmente ejecutadas. Yo os prometo que cooperaré a mi conversión con santos propósitos y firmes resoluciones; mas ¡ay! éstas serán estériles si Vos no las fecundáis.

Yo soy una tierra árida, seca, consumida y abrasada por los ardores de mi concupiscencia; en vuestras manos están las llaves de aquella fuente cristalina y pura cerrada por mis culpas… abrid los favores y las gracias y los dones del cielo correrán a torrentes sobre mí. Yo soy un huerto sin muros abierto a todas las ilusiones del ángel malo, al mundo y a sus vanidades. Yo os constituyo su guardiana, protegedme y amparadme. 

Vos, oh amabilísima Hortelana, me pedís durante todo este mes flores y yerbas aromáticas, ramilletes, guirnaldas y coronas, ¡ay de mí! En mi alma no hay otra cosa que confusión, desorden, vergüenza, espinas y un bosque desarreglado. Señora, ordenadle, cultivadle, sembrad en él la semilla de todas las virtudes; plantad en él esas flores que buscáis, ponedlas en orden según sus especies.

Aquí estoy, vuestra propiedad soy, no me opondré, no resistiré, sino que cooperaré a la obra santa que en estos días, dedicados a vuestra gloria y al bien de mi alma, Vos os proponéis hacer; principiadla, perfeccionadla y acabadla. Yo os ofrezco estos ejercicios a honra vuestra y a la gloria de vuestro Hijo. Amén.

 

Bendita sea tu pureza….

 

***

Día veinte

 

I. Clavel color blanco salpicado carmesí y la zamba

1. La zamba es una yerba cultivada en todos los jardines como odorífera y muy aromática. No tiene flor, pero unida a la familia de los claveles, los adorna, y éstos la embellecen a ella.

 

II. La perseverancia

2. Si las penas y contradicción, que por causa de Dios y de la virtud nos vienen, son de larga duración; si continúan hasta la muerte, para perseverar en la presión de las pruebas hasta morir, necesitamos otra especial virtud perteneciente a la fortaleza y se llama perseverancia. El martirio es su acto principal y el más noble y heroico, y es sufrir con firmeza hasta dar la vida por Dios. Hay claveles que se presentan de color blanco, salpicados de sangre; éstos son los más propios para simbolizar esta virtud; pero como en la presión y en la tribulación se hacen actos de ella, necesitamos otra yerba que dé sus perfumes cuando la pisen y compriman: tal es la zamba (toronjina); y por esto forma con claveles un hermoso y fragante ramillete.

 

III. La perseverancia en María

3. Desde su inmaculada concepción hasta la encarnación sufrió porque nos veía sin redención. Bajado a su seno puro y virginal el Redentor, sufrió la persecución por causa de su Hijo. Muerto Jesús, sufrió la persecución que vino sobre la Iglesia, recién nacida, y sufrió con igualdad de alma hasta la muerte y sufrió por nosotros un martirio espiritual que duró toda su vida, y le sostuvo con un ánimo siempre grande, varonil y heroico.

 

IV. Presentación a María de estas flores

4. Una pena prolongada muchos años y durante la vida entera del hombre, pone en último apuro y apura su paciencia; prueba su constancia, su firmeza y su valor. Examina bien tu conciencia, y ve qué haces, y cómo te portas en la prolongación de una tribulación venida por causa de la virtud. ¿Vuelves atrás? ¿aflojas? ¿reniegas del bien principiado?¡Ah! no busques esta flor sino en un jardín bien cuidado y cultivado. Venida la tribulación, y prolongándose ésta, ¿eres constante y lo fueras hasta morir? Medítalo bien y si no estás en esta buena disposición, te falta esta virtud; búscala, prepárate con tiempo y al presentar tu flor dirás a tu Reina:

 

Presentación de la flor

Señora: Ahí tenéis mi ramillete como señal de mi firmeza y constancia en sufrir y sufrir hasta dar la vida por Vos. Mi vida os pertenece y mi sangre; os la ofrezco. Yo os prometo perseverar firme en vuestro servicio hasta la hora de mi muerte. Aceptad mi ofrenda.

3 Avemarías y Gloria Patri

***

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.

Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.

***

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

domingo, 30 de mayo de 2021

MES DE MAYO A LA VIRGEN MARÍA. Día 31

MES DE MARÍA O MES DE MAYO CONSAGRADO A LA SANTÍSIMA VIRGEN

SEGÚN SE HACÍA EN LA IGLESIA DEL COLEGIO IMPERIAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

 

DÍA 31

 

Por la señal …

 

ORACIÓN DEDICATORIA

¡Oh, dulce Virgen! De purpúreas flores,

cada día pondré guirnalda hermosa

en tus sienes divinas,

y me serán regalos las espinas,

Pues la que nace de ellas, pura rosa,

tantos alcanza en coronarte honores.

Tú en galardón; lo espero, Madre mía;

mi frente humilde ceñirás un día.

 

Canto

 

ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra!  ¡Oh Paraíso del nuevo Adán sin serpiente! ¡Oh Lirio de los valles, Azucena sin mancha, Flor sin espinas, Rosa Mística! ¡Oh Flor de Jesé, Palma de Cadés, Cedro del Líbano!  ¡Oh Flor de todas las virtudes y Árbol de todas las gracias, cuyo Dulcísimo fruto es Nuestro Señor Jesucristo! Siempre te amamos, siempre te invocamos, pero especialmente en este mes de las flores que dedicamos a tu Amor.  Haz que en nuestras almas florezcan todas las virtudes y fructifique Nuestro Señor Jesucristo, en gracia y santidad.  Y pues eres fuente sellada y pura, no permitas que se sequen jamás en nuestras almas la flor de tu devoción y el fruto del Amor a Jesucristo, tu Hijo. Amén.

 

MEDITACIÓN

DÍA TREINTA Y UNO

Del amor a Jesucristo.

 

¿Te inclina tu corazón a amar? Ama, enhorabuena, pero ama al objeto más amable y digno de tu amor, que es Jesucristo.  Mira que, aunque es hombre, es el más hermoso y perfecto de los hombres: Speciosus forma prae filiis hominum. Y además es Dios, y de consiguiente, belleza y hermosura infinita. Nos aficionamos a veces a un mueble precioso, como un coche, una pintura, un reloj, un vaso, sólo porque son primorosos, ¿y no ha de merecer nuestro cariño el amabilísimo Jesús? ¿Dónde está nuestro juicio?

No amamos a Jesús, y Jesús nos ama; y nos ama tanto, que desde su concepción y nacimiento no pensó en otra cosa que en nuestro bien. Por ti se hizo niño en la cuna, artesano en el taller y predicador entre los trabajos; por ti sufrió tormentos, por ti murió en una cruz, y por ti vertió toda su sangre. ¿Te parece todavía poco?

Pues a Él no le pareció mucho, que a tanto amor quiso añadir más, dejándote su cuerpo en comida, y su sangre en bebida. ¿Es posible, hombre ingrato, que ha de ganar tu afecto un perrillo que te haga fiestas, o un infante que muestra alguna gracia, y a solo Jesucristo que te ama con infinito amor, no has de corresponder?

0

 
No te parezca demasiada franqueza el decirle: Señor, amo. Esto es precisamente lo que desea. Díselo así, aunque seas pecador, que el serlo no es motivo para retirarte.  Él es el primero que sale a recibirte, te echa los brazos al cuello, te abre su piadoso pecho, te muestra el corazón y te dice que lo ames con ternura. O has de ser de piedra, o no es posible que resistas a tan amorosa invitación.

 

EJEMPLO

Dominica del Paraíso, de quien ya hemos hablado[1], entretejió un sábado dos coronas de flores, y las presentó a Jesús y María en sus imágenes, suplicándoles humildemente que se dignasen olerlas; pero viendo que no alcanzaba esta gracia, y creyendo que consistía en no haber dado aún cierta limosna que acostumbraba, se asomó a un balcón para llamar a un pobre y dársela. La primera que vio fue una mujer con un niño de la mano, que, aunque en traje pobre, mostraba en el aspecto mucha gravedad y nobleza; al instante levantó el niño las manos pidiéndole limosna, y la madre hizo lo mismo. Observó la doncella que él niño tenía llagas en las manos, y dijo, movida de compasión: «Esperadme un poco» Baja con la limosna; y antes de llegar a la puerta, que estaba cerrada, se encuentra dentro a los pobres, y admirada les pregunta: «¿Quién ha abierto la puerta? ¡Ay de mí, si mi madre lo ve! -Calla, hija, respondió la mujer, que nadie nos ha visto. - ¿Cómo puede andar vuestro hijo, dijo Dominica, con esas llagas que lleva en los pies? - El amor se las hizo», contestó la Señora. La modestia del niño era singularísima, y tenía como absorta a Dominca, quien le preguntó: «¿No te duelen las heridas? Y él dijo sonriendo: - ¿Qué?» Y al mismo tiempo se puso a mirar atentamente las flores de que estriban coronadas las dos imágenes, y a pedirlas a su madre. Esta las alcanzó y se las dio. «¿Quién te mueve, hija, dijo hablando otra vez con la doncella, a coronar de flores estas imágenes? ­ El amor que tengo a Jesús y a su bendita Madre. - ¿Cuánto los amas? - Todo cuanto puedo. - ¿Cuánto puedes? - Cuanto ellos me ayudan. - Pues sigue amándolos así, que Dios te dará el premio» No se saciaba Dominica de mirar ya al uno ya al otro. «¿Qué miras? le preguntó la mujer. - A vuestro hijo», contestó la joven; y acercándose algo más percibió un olor suavísimo, que salía de las llagas. Entonces dijo ella: «Señora, ¿con qué bálsamo le curáis las llagas que tienen tal fragancia? - Con el de la caridad. - ¿Y dónde se vende? - Se encuentra con la fe, la piedad y buenas obras.  Al llegar aquí tomó Dominica un lienzo para limpiar otra llaga, que el niño tenía en el pecho, la cual exhalaba mayor fragancia; pero su madre no lo consintió, y él se retiró un poco; «Ven, niño ven, dijo la doncella; te daré pan. - Su alimento, dijo su madre, es el amor; si tú quieres contentarle, ámale mucho.» Al oír estas palabras comenzó el niño a mostrar alegría y hablar con Dominica. «Amas mucho a Jesús? - Le amo tanto, que ni de día ni dé noche pienso en otra cosa más que en él, ni deseo más que hacer lo que le agrade. - El amor te enseñará cómo le has de agradar, dijo el niño. A todo esto, iba creciendo el olor exquisito de las heridas, en términos que, recreada Dominica, exclamó: «Si las llagas de un niño tienen un olor tan fragante, ¿cuál será el de la gloria? ­ No te admires, dijo la mujer, que donde Dios está, allí está el origen y fuente de los olores más suaves y aromáticos» Y al acabar estas palabras se mudó la escena repentinamente: el rostro del niño resplandeció como el sol y la Madre apareció también vestida de una luz clarísima; toma Jesús las flores de la falda de su Madre, y esparciéndolas sobre Dominica, le dice: «Recibe estas flores como prenda de las que te daré, después eternamente.» Dicho esto, desaparecieron, llevándose consigo todo el corazón de la dichosa doncella.

 

OBSEQUIO

Practicar alguna devoción en honra de los sagrados Corazones de Jesús y de María.

 

JACULATORIA

¡Oh, Madre amorosa mía! inflamad de noche y día todo el fuego de mi amor a mi dulce Salvador.


PARA FINALIZAR

3 avemarías

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.


[1] Auriem., t. II, pág. 323.

sábado, 29 de mayo de 2021

MES DE MAYO A LA VIRGEN MARÍA. Día 30

MES DE MARÍA O MES DE MAYO CONSAGRADO A LA SANTÍSIMA VIRGEN

SEGÚN SE HACÍA EN LA IGLESIA DEL COLEGIO IMPERIAL DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS

 

DÍA 30

 

Por la señal …

 

ORACIÓN DEDICATORIA

¡Oh, dulce Virgen! De purpúreas flores,

cada día pondré guirnalda hermosa

en tus sienes divinas,

y me serán regalos las espinas,

Pues la que nace de ellas, pura rosa,

tantos alcanza en coronarte honores.

Tú en galardón; lo espero, Madre mía;

mi frente humilde ceñirás un día.

 

Canto

 

ORACIÓN INICIAL PARA TODOS LOS DÍAS

¡Oh Santísima Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra!  ¡Oh Paraíso del nuevo Adán sin serpiente! ¡Oh Lirio de los valles, Azucena sin mancha, Flor sin espinas, Rosa Mística! ¡Oh Flor de Jesé, Palma de Cadés, Cedro del Líbano!  ¡Oh Flor de todas las virtudes y Árbol de todas las gracias, cuyo Dulcísimo fruto es Nuestro Señor Jesucristo! Siempre te amamos, siempre te invocamos, pero especialmente en este mes de las flores que dedicamos a tu Amor.  Haz que en nuestras almas florezcan todas las virtudes y fructifique Nuestro Señor Jesucristo, en gracia y santidad.  Y pues eres fuente sellada y pura, no permitas que se sequen jamás en nuestras almas la flor de tu devoción y el fruto del Amor a Jesucristo, tu Hijo. Amén.

 

MEDITACIÓN

DÍA TREINTA

De la Virgen Dolorosa al pie de la cruz.

 

Tres espadas agudísimas traspasaban, entre otras, el pecho maternal de la afligida Virgen María estando al pie de la cruz:    

Primera. Perder el Hijo más hermoso, amable, inocente y santo de cuantos ha habido en el mundo; vede enclavado entre dos ladrones, desangrado y muerto en la flor de su edad y, al mismo tiempo considerar que tú, pecador ingrato, no habías de querer aprovecharte de tan costoso remedio, prefiriendo tu condenación al precio infinito de aquella sangre derramada por ti. Este era un dolor indecible que atravesaba el alma de la desconsolada Señora, y la obligaba a repetir llena de angustia: «¡Ay, que ha de ser inútil para aquel pecador infeliz la sangre de mi amantísimo Hijo!»

Segunda. Ver que esta preciosa sangre, no solo se derramaba inútilmente para muchos cristianos, sino que por su culpa les había de ser causa de duplicado infierno. ¡Qué dolor este tan atroz para una Virgen tan misericordiosa, conocer que el precio y rescate del género humano había de formar la acusación y sentencia de muerte eterna a muchos pecadores, qué, al fin, son hijos suyos; perder su amabilísimo Jesús en balde para ti y verle por esto mismo padecer más! ¡Oh, madre afligidísima! ¿Quién podrá consolarte?

Tercera. Sobre todo, aun cuando hubiese podido soportar la ingratitud de los cristianos y la indiferencia con que muchos miran al beneficio de la redención, ¿qué diremos del dolor que le ocasionaba el criminal abuso que otros muchos habían de hacer del mismo beneficio? ¡Quién podrá explicar a qué punto llegó aquí su aflicción! porque si Jesucristo no hubiera muerto por ti, no serías, en verdad, tan delincuente y culpado; pero ofenderle ahora con loca presunción y confianza, en su preciosa sangre, y aún despreciarle y blasfemarle, como hacen muchos, ¿hay corazón que lo pueda sufrir? ¡Cuán cruel sería este tormento para el amante corazón de la Virgen! ¡Y cuán crueles somos nosotros si sus penas y angustias no nos mueven a compasión y llanto!

 

EJEMPLO

 

En tiempo de Santa Brígida hubo un hombre noble y rico, pero entregado enteramente a la disolución y demás vicios[1]. le dio la última enfermedad, y, sin embargo, en todo pensaba menos que en disponerse para la muerte. su polo Santa Brígida, y al instante se puso a pedir eficazmente al señor que ablandarse el pecado de aquel pecador obstinado y le convirtiese; y tantas veces y con tal instancia llamó a las puertas de la divina misericordia, que al final le habló su majestad, diciéndole que fuese un sacerdote a exhortar al enfermo a penitencia. Hízolo tres veces 1 muy celoso; pero por más que le dijo, todo fue en vano, hasta que la cuarta vez, ayudados de la gracia divina, logró compungir leí tocarle del todo el corazón, de suerte que exclamó el enfermo: «hace 70 años que no me he confesado, habiendo sido en tan largo tiempo esclavo del demonio, guardándole fidelidad y aun tratando estrechamente con él; pero ahora me siento enteramente mudado: pido confesión, y espero que Dios me ha de perdonar» Esto dicho con abundantes lágrimas, se confesó cuatro veces aquel mismo día, al siguiente recibió el Viático, y pasados otros seis murió con extraordinaria compunción. Apenas había expirado apareció el Señor a Santa Brígida, y le dijo que su alma había ido al purgatorio, y que no tardaría en estar allí el cielo. Quedó la Santa admirada sobremanera de que un hombre que tan mal había vivido hubiese al fin muerto en gracia, y el Señor le declaró el motivo con estas palabras: «Sabe, hija mía, que la devoción de mi querida Madre le ha cerrado las puertas del infierno; porque, aunque él nunca la amó de veras, tenía devoción a sus dolores, y siempre que los consideraba, o sólo de oír su nombre, mostraba compasión; por eso ha encontrad o un atajo para salvarse»

 

OBSEQUIO

Ofrecer a María Santísima, en memoria de sus dolores, todas las molestias o incomodidades del presente día.

 

JACULATORIA

Llore yo contigo, Madre mía.

 

PARA FINALIZAR

3 avemarías

Acordaos, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorando vuestro auxilio, haya sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, Madre, Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados me atrevo a comparecer ante Vos. Madre de Dios, no desechéis mis súplicas, antes bien, escuchadlas y acogedlas benignamente. Amén.


[1] Auriem., t. II, pág. 182.