jueves, 13 de agosto de 2026

DEL BENEFICIO DE LA GOBERNACIÓN.

 


Viernes de la XI semana después de Pentecostés.

DEL BENEFICIO DE LA GOBERNACIÓN.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Viernes de la XI semana después de Pentecostés.

DEL BENEFICIO DE LA GOBERNACIÓN.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo Dios, desde el principio del mundo, empleó su infinita sabiduría en la disposición y gobierno del mundo, así en lo temporal como en lo espiritual, en número, peso y medida, trazando y ordenando todas las cosas con sumo orden y concierto; y todo para bien tuyo, continuando su gobierno sin cesar en él un punto, ni permitir el menor yerro y desorden.

Por lo cual dijo Cristo que su Eterno Padre obraba siempre, porque siempre obra, conservando y gobernando las criaturas que crió para su servicio y bien del hombre; y así es beneficio suyo y merced que recibimos de su mano el orden de los cielos y su continuo movimiento; la influencia de las estrellas; el curso del sol y de la luna; la propagación de los vivientes; las plantas y piedras, y el orden de los elementos y el que guardan todas las criaturas entre sí, por el gobierno y providencia de la Divina Majestad.

Contempla su poderosa mano ocupada continuamente por ti en gobernar a las aguas, que corran; a la mar, que no pase sus lindes; al aire, que sople y vivifique; a la tierra, que esté firme; al fuego, que se mantenga en su esfera; a los cielos, que guarden su orden, y al sol y la luna su curso.

Mira qué fuera de ti si cualquiera de estas criaturas saliera de su paso.

Dale gracias por todo, reconociendo el beneficio que recibes de su mano cada momento.

 

PUNTO II

. Considera que, si es grande merced el gobierno temporal, mucho mayor es el espiritual, que mira a la justificación y santidad de tu alma; por el cual dijo san Pablo: «Cristo se había hecho para nosotros sabiduría, justicia, santificación y redención».

Considera que es para nosotros sabiduría, porque es gobernador sapientísimo y, como tal, conoce las inclinaciones de todos y sus necesidades, y los lances y ocasiones de caer; y los previene con solicitud y providencia, disponiendo las cosas con suavidad y eficacia para que no caigamos con desorden en errores de pecados, comunicándonos juntamente sabiduría y prudencia para acertar en el gobierno de nuestras almas.

Considera cuánto le debes por la tuya y por el gobierno que tiene de ella, y dale gracias por este beneficio, y pídele juntamente que no te deje de su mano y que te dé luz y sabiduría para acertar a servirle con todas tus fuerzas.

 

PUNTO III

. Considera que, además de ser sabiduría, es justicia; porque es gobernador justísimo y rectísimo, sin aceptar personas, ni moverse por amor o por odio en sus acciones, juzgando rectísimamente sin agraviar a nadie, dando a cada uno lo que le conviene y merece según sus méritos y capacidad, y enderezando todo su gobierno a la santificación de sus almas.

De lo cual has de sacar una grande estima de su providencia y conformidad con su divina voluntad en todo lo que dispusiere, abrazándolo con igualdad de ánimo y con rendimiento a su ordenación, persuadido de que todo es disposición de su sabiduría y efectos de su amor, con que te ordena a tu supremo y último fin, que es la bienaventuranza.

Contempla esta verdad con atención y afírmate bien en ella, y hallarás mucha paz.

 

PUNTO IV

. Considera, últimamente, cómo es santificación y redención; porque, como dijimos, todo su gobierno va enderezado a nuestra justificación; y así, como gobernador santísimo, nos comunica santidad y gracia para amarle y servirle; y, como poderoso, nos defiende y libra de la tiranía de Satanás, y nos pone en libertad de hijos de Dios.

A este blanco tira todo su gobierno, y a este ha de mirar el nuestro en todas nuestras obras.

Saca de aquí esta enseñanza, y pídele al Señor, por el amor con que nos gobierna, sabiduría, justicia, santificación y gracia para acertar en todo.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.