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sábado, 9 de marzo de 2024

NOVENA CONSAGRADA A HONRAR AL INCOMPARABLE PATRIARCA SAN JOSÉ. San Enrique de Ossó

 

NOVENA CONSAGRADA A HONRAR AL INCOMPARABLE PATRIARCA SAN JOSÉ. San Enrique de Ossó


Texto en Scribd: https://es.scribd.com/document/503319667/NOVENA-CONSAGRADA-A-HONRAR-AL-INCOMPARABLE-PATRIARCA-SAN-JOSE-San-Enrique-de-Osso#from_embed

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DÍA 1.- NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA PRIMERO: Amor de san José al prójimo.

Texto http://misagregorianatoledo.blogspot.com/2021/04/novena-san-jose-dia-primero-amor-de-san.html

Vídeo https://youtu.be/jaR6dSzf1Ug

DÍA 2.- NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA SEGUNDO: Fervor de san José, o devoción con que hacía las cosas.

Texto http://misagregorianatoledo.blogspot.com/2021/04/novena-san-jose-dia-segundo-fervor-de.html

Vídeo https://youtu.be/M2MFWOGFjNk

DÍA 3.- NOVENA A SAN JOSE. DÍA TERCERO: Prudencia de san José

Texto http://misagregorianatoledo.blogspot.com/2021/04/novena-san-jose-dia-tercero-prudencia.html

Vídeo https://youtu.be/2o9iE1GVAz0

DÍA 4.- NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA CUARTO: Fortaleza de san José

Texto http://misagregorianatoledo.blogspot.com/2021/04/novena-san-jose-dia-cuarto-fortaleza-de.html

Vídeo https://youtu.be/sIAgeuWPTyY

DÍA 5.- NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA QUINTO: Paciencia de san José.

Texto http://misagregorianatoledo.blogspot.com/2021/04/novena-san-jose-dia-quinto-paciencia-de.html

Vídeo https://youtu.be/vSe3ZaCZuPI

DÍA 6.- NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA SEXTO: Pobreza de san José

Texto http://misagregorianatoledo.blogspot.com/2021/04/novena-san-jose-dia-sexto-pobreza-de.html

Vídeo https://youtu.be/o6Yl--_5rqs

DÍA 7.- NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA SÉPTIMO: Templanza de san José

Texto http://misagregorianatoledo.blogspot.com/2021/04/novena-san-jose-dia-septimo-templanza.html

Vídeo https://youtu.be/IHACiOuB7X4

DÍA 8.- NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA OCTAVO: Pureza más que angelical de san José.

Texto  http://misagregorianatoledo.blogspot.com/2021/04/novena-san-jose-dia-octavo-pureza-mas.html

Vídeo https://youtu.be/MXzakiiiqlU

DÍA 9.- NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA NOVENO: Conformidad de san José con la voluntad de Dios

Texto http://misagregorianatoledo.blogspot.com/2021/04/novena-san-jose-dia-noveno-conformidad.html

Vídeo https://youtu.be/k6QrV6N7dZw

jueves, 29 de abril de 2021

NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA NOVENO: Conformidad de san José con la voluntad de Dios

 

NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA NOVENO: Conformidad de san José con la voluntad de Dios.

 

Poniéndonos en la santa presencia de Dios, pidiendo el auxilio de la Virgen María y del Ángel Custodio, recita esta oración al Glorioso San José:

 

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo patriarca san José, padre adoptivo de Jesús, virginal esposo de María, patrón de la Iglesia universal, jefe de la Sagrada Familia, provisor de la gran familia cristiana, tesorero y dispensador de las gracias del Rey de la gloria, el más amado y amante de Dios y de los hombres; a vos elijo desde hoy por mi verdadero padre y señor, en todo peligro y necesidad, a imitación de vuestra querida hija y apasionada devota santa Teresa de Jesús. Descubrid a mi alma todos los encantos y perfecciones de vuestro paternal corazón: mostradme todas sus amarguras para compadeceros, su santidad para imitaros, su amor para corresponderos agradecido. Enseñadme oración, vos que sois maestro de tan soberana virtud, y alcanzadme de Jesús y María, que no saben negaros cosa alguna, la gracia de vivir y morir santamente como vos, y la que os pido en esta novena, a mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

 

DÍA NOVENO

MEDITACIÓN

Conformidad de san José con la voluntad de Dios.

 

Composición de lugar. Contempla a san José, que repite en todos los trabajos de su vida: Hágase, Señor, tu voluntad, así en la tierra como en el cielo.

 

Petición. Dios mío, haced de mí y de mis cosas lo que sea conforme con vuestra santísima voluntad.

 

Punto primero. Todos tenemos absoluta necesidad de esta santa virtud, pues con ella este destierro hácese un anticipado cielo, y sin ella se vuelve un infierno. Contempla a san José, modelo acabado de todas las virtudes, y en especial de esta preciosa virtud en vida y en muerte. Toda la vida del Santo sembrada de dolores y gozos tan intensos y tan continuos y variados, es el cumplimiento de la divina voluntad. Escogido por Dios Padre para que hiciese sus veces con la Sagrada Familia, asociado a la suerte de Jesús y de María, experimentó más que ningún otro santo la necesidad de esta virtud, y la practicó fielmente. Toda la vida de san José está resumida en estas palabras: “Dios mío, quise tu voluntad en medio de mi corazón. Hágase siempre en mí, de mí y de todas mis cosas vuestra santísima voluntad”. Era voluntad de Dios; pues bastaba esto para el Santo, que no buscaba en todas las cosas más que hacer la divina voluntad, fuese dulce o amargo, fácil o difícil, doloroso o gozoso lo que se le mandase… Su muerte no fue otra cosa más que un acto de conformidad con la voluntad de Dios. Porque Dios lo quiso vivió, padeció, trabajó; porque Dios lo quiso murió. Dolorosísimo fue para el Santo morir, aunque fuese en los brazos de Jesús y María, porque con la muerte dejaba de gozar de su presencia corporal, que formaba todas sus delicias y felicidad… No obstante: “Quiero morir, dijo el santo, porque vos, Dios mío, lo queréis. En vida y en muerte no he de tener yo jamás propia voluntad, pues solo quiero hacer lo que es de vuestro agrado”. ¡Qué vida y muerte tan tranquila, tan pacífica, tan feliz, tan santa la del excelso patriarca! Aun en medio de sus amarguras amarguísimas gozaba de paz inalterable, porque en ellas hacía la voluntad de su Dios. ¿Cómo imitas tú tan santo ejemplo, devoto josefino? Pues sábete que la causa de tus pecados e infelicidad es no estar conformado con la divina voluntad. Nadie resistió a Dios y tuvo paz. Enmiéndate y sé feliz haciendo en todas las cosas, como san José, la voluntad de Dios.

 

Punto segundo. Quieras que no, devoto josefino, tú y todos los del mundo y todas las criaturas hemos de hacer por fin la voluntad de Dios. “Mi consejo permanecerá, dice el Señor, y mi voluntad será hecha”. Solo hay la alternativa que está en tu mano, porque eres libre, o de hacer la voluntad de Dios glorificando su misericordia, o su justicia. Si cumples la voluntad de Dios, buena y perfecta, con tus buenas obras ajustando tu vida y tus acciones a su ley santa, experimentarás la misericordia de Dios en el tiempo y por toda la eternidad. Como siervo bueno y fiel entrarás en el gozo de tu Señor, después de haber vivido en abundancia de paz en este valle de quebrantos, morando bajo su providencia amorosa y paternal. Más ¡ay de ti, si te esfuerzas y te empeñas en resistir a su voluntad santísima! Andarás por senderos difíciles, y no conocerás el camino de la paz. Tendrás en verdad como dos infiernos: uno para siempre, siempre, siempre, y otro acá mientras dure tu vida; porque la tribulación, el remordimiento y la desesperación es la herencia de los pecadores que no quieren servir a Dios y conformarse con su voluntad santísima. Y no obstante caerás por fin en manos del Dios vivo, ¡oh cosa la más horrenda! y después de una vida infelicísima, morirás desesperado, lleno de rabia, despecho y furor, y serás despeñado a la sima de la condenación eterna: allí habrá llanto y crujir de dientes; allí habrá fuego y horrores sempiternos; allí habrá el lugar de todos los tormentos, sin mezcla alguna de lenitivo, de descanso, de consolación… Y el que no quiso glorificar a Dios conformando su vida, su voluntad con la voluntad santísima de Dios, que quiere que todos los hombres se salven y le glorifiquen eternamente en la mansión de delicias del cielo, le glorificará a pesar suyo, experimentando los justos castigos de su maldad en los abismos de los infiernos. Porque la voluntad de Dios es justa, y así como premia al justo, ha de castigar al pecador.

 

Haz, devoto josefino, de la necesidad virtud; conforma en todas las cosas tu voluntad con la de Dios, y tu corazón morará en abundancia de paz, y reinará eternamente con Jesús, María y José en la gloria.

 

EJEMPLO

Refiere Boregio en el año 1581, que el siervo de Dios Fr. Alejo de Vejevano, capuchino lego, hallándose próximo a la muerte, instó a sus hermanos que encendiesen algunas hachas, y habiéndole preguntado a qué fin, respondió que debiendo bajar dentro de poco la soberana Reina del cielo con su esposo san José, era necesario recibirlos con toda la reverencia posible. Apenas dijo esto, cuando manifestó que había ya venido aquella visita gloriosa, exclamando lleno de júbilo: “He aquí la Reina del cielo, he aquí a san José: padres, postraos a su presencia y recibidles dignamente”. Pero él fue mejor recibido, pues que murió en el momento, en el día 19 de marzo, día de la fiesta de san José, su santo protector, quien en recompensa de su devoción, con la que se había mortificado en la vida, lo llevó consigo a la eterna gloria.

 

ORACIONES FINALES

PARA CADA DÍA DE LA NOVENA

 

Pídase con toda confianza la gracia que se desee alcanzar en esta Novena.

 

ORACIÓN FINAL

 Acordaos, santísimo esposo de María, dulce abogado, padre y señor mío san José, que jamás se ha oído decir que ni uno solo de los que han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya quedado sin consuelo. Animado con esta confianza, vengo a vuestra presencia en este día, y me encomiendo fervorosamente a vuestra bondad. ¡Oh padre adoptivo de mi redentor Jesús! No desatendáis mis súplicas; antes bien acogedlas propicio, despachadlas favorablemente y socorredme con piedad. Amén.

 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Jesús, José y María, yo os doy el corazón y el alma mía. 

Jesús, José y María, amparadme en vida y en mi última agonía.

Jesús, José y María, recibid, cuando yo muera, el alma mía.

Alabados sean los corazones de Jesús y de María, y san José y santa Teresa de Jesús. Amén.

 

miércoles, 28 de abril de 2021

NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA OCTAVO: Pureza más que angelical de san José.

 


NOVENA A SAN JOSÉ. DÍA OCTAVO: Pureza más que angelical de san José.

 

Poniéndonos en la santa presencia de Dios, pidiendo el auxilio de la Virgen María y del Ángel Custodio, recita esta oración al Glorioso San José:

 

ORACIÓN A SAN JOSÉ

Santísimo patriarca san José, padre adoptivo de Jesús, virginal esposo de María, patrón de la Iglesia universal, jefe de la Sagrada Familia, provisor de la gran familia cristiana, tesorero y dispensador de las gracias del Rey de la gloria, el más amado y amante de Dios y de los hombres; a vos elijo desde hoy por mi verdadero padre y señor, en todo peligro y necesidad, a imitación de vuestra querida hija y apasionada devota santa Teresa de Jesús. Descubrid a mi alma todos los encantos y perfecciones de vuestro paternal corazón: mostradme todas sus amarguras para compadeceros, su santidad para imitaros, su amor para corresponderos agradecido. Enseñadme oración, vos que sois maestro de tan soberana virtud, y alcanzadme de Jesús y María, que no saben negaros cosa alguna, la gracia de vivir y morir santamente como vos, y la que os pido en esta novena, a mayor gloria de Dios y bien de mi alma. Amén.

 

DÍA OCTAVO

MEDITACIÓN

Pureza más que angelical de san José.

 

Composición de lugar. Contempla a san José con el lirio de la pureza en sus manos, que te dice: “Si no eres puro, no verás a Dios ni a mí en la gloria”.

 

Petición. Dadnos, Santo mío, la pureza de alma y cuerpo.

 

Punto primero. Pureza más que angelical de san José. San José fue ayo y custodio del cordero sin mancilla, lirio de los valles y que se apacienta entre azucenas, Cristo Jesús... San José fue verdadero esposo de la más pura y cándida azucena del paraíso de Dios, María Madre de Dios… San José fue siempre virgen en el alma y en el cuerpo; santificado en el seno materno, sin sentir el fómite del pecado, fue más que de ángel su pureza, porque el pudor virginal de María no teme ni se sobresalta con la compañía de san José en las soledades de Egipto, ni en el retiro de casa; y no obstante se turba con la presencia del ángel, y se alarma su pureza virginal al decirle que va a ser Madre de Dios. ¿Cómo he de ser madre si soy virgen, replica, pues yo no conozco ni conoceré varón...? Custodio de la pureza virginal de María, esposo de la Virgen María Reina de las vírgenes, con quien vivió treinta años en la más íntima familiaridad y trato, no podía menos de aumentar con esto su pureza el purísimo José… Dios en sus altísimos decretos tenía determinado, dice san Francisco de Sales, que Jesús naciera bajo la sombra del santo matrimonio que la Virgen contrajo con san José, porque solo de un matrimonio totalmente incomparable en la pureza podía nacer Jesucristo… San José, por su pureza angelical, mereció ser esposo de la más pura de las Vírgenes: este fue el premio de su angelical candor. Cristo fue digno fruto del matrimonio de María y José; porque solo este matrimonio apareció a los ojos de Dios adornado con tanta pureza, que pudo descansar en él Aquel que se apacienta entre lirios y azucenas… Los dos lirios del campo, las dos azucenas de virginal fragancia son María y José, con quienes Jesús moró y conversó familiarmente como hijo por espacio de treinta años, y halló sus delicias al desposarse con la naturaleza humana y vivir en este destierro. ¡Qué ejemplo tan sublime de pureza y candor virginal! ¡Oh devoto josefino!, ¿no te animarás con este ejemplo a ser puro en pensamientos, palabras y obras?

 

Punto segundo. ¿Eres puro y casto, devoto josefino? Cualquiera que sea tu edad, estado y condición, no te eximen de tener esta virtud. Solo siendo puro y casto, serás admitido en el reino de los cielos y verás a Dios, abismo de pureza. Si pecaste, y por consiguiente manchaste tu alma, debes lavarla y devolverle su pureza por la penitencia y contrición. Ya seas soltero, ya casado, ya viudo, ya sacerdote o religioso o virgen consagrada a Dios, devoto josefino, todos debemos ser puros y castos en nuestro estado, poseer nuestro cuerpo y nuestra alma en honor, guardando pureza y castidad. Pero ¡ay dolor! qué pocos son los que conservaron la pureza bautismal, más pocos son los que conservaron la integridad o virginidad de su cuerpo, pues este pecado impuro lo invade todo, lo corrompe todo, lo marchita o empaña todo. Bien decía el sabio y experimentado misionero san Ligorio, que murió de más de noventa años, que no hay alma en el infierno que no esté allí por los pecados de impureza o con un pecado feo. ¿Quién se escapará de este diluvio de corrupción siempre creciente? ¡Ay de mí! Es tan delicada esta flor y tiene tantos enemigos, que sin una gracia especial del cielo es imposible conservarla. La vista, el oído, el tacto, el gusto, el olfato, la memoria, el pensamiento, el mundo, el demonio, la propia carne; los libros, periódicos, folletos, grabados, romances, canciones, diversiones, músicas, bailes, saraos, teatros, … ¡Oh! Todo, todo está armado para perder a esta hermosa virtud, a esta angelical virtud. Diríase que este mundo no puede sufrir en su hediondez el celestial aroma de ella, y por eso la persigue y la quiere desterrar de él. ¡Oh mi inocencia y pureza perdidas! ¿Quién os podrá recobrar? Solo la penitencia puede hacerlo. Confiésate y no peques más. Pídelo al castísimo esposo de María, san José.

 

EJEMPLO

En la crónica de los padres capuchinos se lee, que viajando fray Jerónimo de Pistoya, misionero apostólico, con un compañero desde Roma a Gandía, por obediencia al sumo pontífice, equivocó de noche el camino cerca de Venecia. Hallándose los dos muy fatigados y afligidos, a causa de las molestias del viaje, recurrieron, puestos de rodillas, a Jesús, José y María, de quienes era muy devoto Fr. Jerónimo, suplicándoles su auxilio en aquel caso de tanta necesidad, y vieron al momento resplandecer cerca de ellos una luz. Se dirigieron hacia ella, y a poco trecho hallaron una casa, en la cual había un anciano, una mujer y un niño, los tres de singular hermosura, quienes los hospedaron con mucha complacencia. Por la mañana, habiéndose despertado los religiosos para emprender el camino, se hallaron en medio de un prado y mirando por todas partes no vieron ya la casa en que habían sido hospedados, y juzgaron que los que les habían recibido en ella eran Jesús, María y José, a quienes dieron infinitas gracias por tan singular favor o beneficio. ¡Cuánto, pues, podemos esperar de su extraordinaria protección! Invoquémosles con toda confianza, y siempre seremos socorridos por él en todo peligro y necesidad.

 

ORACIONES FINALES

PARA CADA DÍA DE LA NOVENA

 

Pídase con toda confianza la gracia que se desee alcanzar en esta Novena.

 

ORACIÓN FINAL

 Acordaos, santísimo esposo de María, dulce abogado, padre y señor mío san José, que jamás se ha oído decir que ni uno solo de los que han acudido a vuestra protección e implorado vuestro socorro haya quedado sin consuelo. Animado con esta confianza, vengo a vuestra presencia en este día, y me encomiendo fervorosamente a vuestra bondad. ¡Oh padre adoptivo de mi redentor Jesús! No desatendáis mis súplicas; antes bien acogedlas propicio, despachadlas favorablemente y socorredme con piedad. Amén.

 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

Jesús, José y María, yo os doy el corazón y el alma mía. 

Jesús, José y María, amparadme en vida y en mi última agonía.

Jesús, José y María, recibid, cuando yo muera, el alma mía.

Alabados sean los corazones de Jesús y de María, y san José y santa Teresa de Jesús. Amén.