domingo, 26 de julio de 2026

De la consideración de la vida futura.

 


Lunes de la IX semana después de Pentecostés.

De la consideración de la vida futura.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Lunes de la IX semana después de Pentecostés.

De la consideración de la vida futura.

 

PUNTO PRIMERO. Pon los ojos en las lágrimas de Cristo y oye las palabras que salen de su boca, en que da razón de su llanto: si conocieses tú en este día tuyo en que gozas de tanta paz, lo que está ahora escondido de tus ojos; porque vendrán días sobre ti en que te cerquen tus enemigos y te sitien al rededor y te aprieten de manera que te echen por tierra y no dejen en ti piedra sobre piedra y acaben con todos tus hijos, porque no has conocido el tiempo de su visitación. Atiende y ve meditando punto por punto todas las palabras del Redentor. Lo primero, llora su ceguedad con que no ve los males futuros, ciega con los gustos presentes y ocupada en los intereses y ganancias temporales ¡Oh Señor! y cuánta ocasión tenéis de llorar el día de hoy a tanto número de personas que no se acuerdan de lo porvenir, ocupados en las ganancias presentes, ni levantan los ojos a mirar las calamidades que les amenazan, tomados del vino de los bienes temporales, y como animales inmundos solo se acuerdan de lo que tienen delante, olvidados de lo por venir ¡Oh alma mía! abre los ojos y no te ciegue el oropel que brilla en las tiendas de este siglo. Mira a lo porvenir, prevén con tiempo los pasos en que puedes caer y la calamidad que te amenaza, porque no te llore el Señor, como a ciego miserable, como lloró a Jerusalén.

 

PUNTO II. Considera qué calamidad fue la que amenazaba a Jerusalén, y cuál es la que te amenaza a ti, porque según san Gregorio, la que amenazaba a Jerusalén fue la destrucción que padeció de allí a cuarenta años por Tito y Vespasiano que la asolaron y destruyeron, matando y cautivando a todos sus amadores; y la que te amenaza a ti es el infierno para siempre. A Jerusalén cercaron los hombres sus enemigos, a ti te cercarán los demonios, enemigos capitales de tu alma; a Jerusalén la batieron por tierra, a ti te batirán en el infierno; allí cautivaron a los moradores llevándolos a otras tierras, a ti te cautivarán los demonios llevándote a los calabozos eternos; aquel cautiverio tuvo fin y aquella destrucción remedio, pero el tuyo, ni tendrá fin, ni podrá tener remedio ¡Oh si conocieses la calamidad que te amenaza por tus pecados y considerases cuán terrible y espantosa es y te previnieses desde luego para no caer en ella! pídele a Dios luz para conocerla, providencia para evitarla y gracia para trocarla por la felicidad del cielo.

 

PUNTO III. Considera que llama Cristo a este día suyo de Jerusalén. Presto acabará el tuyo y llegará el de Dios: tuyo es el que te concede para obrar con tu libre albedrio en lo que por tu voluntad escogieres; y suyo será aquel en que no te dé lugar de obrar más, te deje andar a tu albedrio y se acabe el tiempo de merecer. Mira qué presto pasa todo, y que corre el tiempo como el agua, y la vida como el rio, y que ni el agua que pasó vuelve a correr, ni el día pasado volverá más: este es el día tuyo, porque Dios te le da para que obres bien y ganes el cielo, y el que viene será el de Dios en que te residenciará y pedirá cuenta de todo por eso mira cómo vives y qué será de ti en aquel día tremendo del Señor.

 

PUNTO IV. Considera cómo se lamenta Cristo de la paz en que estaba Jerusalén gozando de sus fatuos deleites y entretenimientos, con tanta seguridad y tan sin recelo de lo que le amenazaba, como si no tuviera enemigos ni hubiera dado causa para tan grande castigo. Llora con Cristo la paz que tienen los hombres con sus pecados el día de hoy, que es su mayor calamidad, pues ni les remuerde la conciencia, ni les quita el sueño, ni se recelan de nada, y estando condenados por sus culpas al infierno, no tienen sentimiento ni cuidan de ello; y la razón es porque no lo piensan y ninguna cosa tienen más olvidada que su fin y paradero, de que más se debieran acordar. Pide al Señor que dé al mundo varones que le despierten y que le avisen y prevengan para su fin, y que no seas tú de los que viven engañados y casados con sus pecados y con sus vicios en paz y tranquilidad. 

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones

27 de julio. SALVA A UN ENFERMO DESAHUCIADO. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

 


27 de julio

SALVA A UN ENFERMO DESAHUCIADO

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

27 de julio

SALVA A UN ENFERMO DESAHUCIADO

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

En 1950 y en una de las arterias principales del aristocrático barrio madrileño de Salamanca, fue requerido el P. Joaquín Guarch (1978), para administrar los últimos Sacramentos a un pobre enfermo, ya en estado comatoso.

Allí no había ya nada que hacer, pues el enfermo se hallaba privado del uso de los sentidos y era un tronco inerme, según aseguraban los renombrados doctores que le asistían. Por otra parte, no se notaba gran interés por parte de la familia de que el enfermo muriese en gracia de Dios, sino que más bien se mascaba en el ambiente el deseo de dejarle morir como a un ser no humano.

No se desanimó por esto el celo apostólico del P. Guarch, y con el desenfado y la jovialidad que le eran característicos, consiguió de los familiares el que accedieran a que se le impusiera al enfermo el santo Escapulario, que más por respeto y deferencia a su persona, que, a la fe en el áncora de salvación de la Virgen del Carmen, dejaron que se lo impusiera.

Dióse por contento con esto el P. Guarch, no dudando un momento de que la Santísima Virgen haría lo demás.

Así fue, contra todos los cálculos y predicciones de los ilustres galenos que le asistían. El enfermo, al recibir -al cabo de tres días- una nueva visita del Padre, recobró momentáneamente el uso de los sentidos, para dar sinceras muestras de arrepentimiento y recibir la absolución sacramental.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!