martes, 7 de julio de 2026

8 de julio. ¡SI YO PUDIERA CREER! MES DE JULIO EN HONOR A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


8 de julio

¡SI YO PUDIERA CREER!

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

8 de julio

¡SI YO PUDIERA CREER!

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

Encontrábase en grave dolencia un joven a quien el vicio arrastraba al sepulcro en sus mejores años, y, acercándosele una persona piadosa, le pedía se dignase aceptar un Escapulario que le traía. El joven, dando un suspiro que le salía del fondo del alma, dijo:

- "¡Ah, si yo pudiera creer!

- Está bien- le contestó le devota-. Acepte el escapulario y creerá.

- Pero mujer, si a mí ya no me engaña como a un niño. Sé demasiado.

- Pero no sabe usted lo que es un Escapulario. Tómelo usted".

Pocos días después volvió la dadora, y, sin hablarle de religión, le dijo el enfermo:

- "¿Sabe usted que voy ya dudando?"

- ¡Oh! -exclamó la señora- Ya cree usted. Pronto caerá de rodillas a los pies de la Virgen del Carmen".

Efectivamente; antes de quince días moría cristianamente, después de recibir los santos Sacramentos, pedidos por el que no podía creer.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

 

Santa Isabel, reina de Portugal. — 8 de julio

 


Santa Isabel, reina de Portugal. — 8 de julio

(+1336)

La gloriosa reina de Portugal doña Isabel, espejo de reinas y vivo retrato de princesas casadas, fue hija de don Pedro, tercero de este nombre, noveno de Aragón, y de la reina doña Constancia, y nació reinando en Aragón su abuelo don Jaime, llamado el Conquistador. Desde la edad de ocho años rezaba el oficio divino, y a la edad de once la pidió y consiguió por mujer don Dionisio, rey de Portugal. No se envaneció ella por verse sentada en el trono, antes acrecentó los ejercicios de oración y de caridad que en casa de sus padres le habían enseñado. Era muy templada en el comer, modesta en el vestir, benigna en el conversar, y en gran manera dada al divino servicio. Por la mañana rezaba maitines y oía misa cantada en su capilla, que tenía muy adornada de ricos y preciosos ornamentos, y mucho más de virtuosos capellanes y excelentes cantores, y cada día iba a ofrecer en la misa al tiempo que cantaban la ofrenda, y puesta de rodillas besaba la mano al sacerdote y recibía su bendición. Labraba con sus damas cosas que sirviesen al culto divino, socorría a las doncellas pobres y huérfanas y ponía a muchas en estado, porque no corriese peligro su castidad: visitaba a los enfermos, y curábalos con sus propias manos sin asco ni pesadumbre, y el Jueves Santo lavaba los pies a algunas mujeres pobres y con grande devoción se los besaba. No se hacía iglesia, hospital, puente u otra cosa en beneficio público, a que ella no extendiese la mano. En Santarén puso en perfección el hospital de los inocentes; en Coimbra junto a sus palacios reales edificó el de los pobres enfermos; en la villa de Torresnovas el recogimiento para las mujeres arrepentidas. Fue el rey su marido en su mocedad liviano con gran deshonor suyo y agravio de la santa, mas ella lo llevó todo con tan grande paciencia que rindió el corazón del rey, y le sacó de aquel mal estado, y cuando su hijo el príncipe don Alonso se armó contra su mismo padre, y estaban los dos con ejércitos para darse batalla, sólo la santa logró ponerles en paz y restituir la paz a todo el reino. En la hora que el rey su marido falleció se recogió ella a un aposento, y se cortó los cabellos y  se vistió el hábito de santa Clara; acompañó el cadáver al monasterio de monjas de san Bernardo, en que el rey se había mandado enterrar, y habiendo estado allí tres meses, partió a pie en romería para Santiago e hizo al santo apóstol una ofrenda riquísima de muchas piezas de oro, piedras preciosas, sedas y brocados. Finalmente después de una vida tan santa fue visitada en su muerte por la Reina de los ángeles, y diciendo aquellas palabras: «María, madre de gracia y madre de misericordia, defiéndenos tú del maligno enemigo y recíbenos en la hora de la muerte» dio su alma al Creador.

Reflexión: La santa y piadosísima doña Isabel, supo juntar con la grandeza y majestad de su estado, la pequeñez y humildad de Cristo. Por estas raras virtudes mereció ser tenida y reverenciada por santa, no solamente en su tiempo, sino también en todos los siglos posteriores; para que las grandes señoras se miren en ella como en un clarísimo espejo, y conformen su vida con la de la santa; y las mujeres de más baja condición se corran, considerando que no hacen ellas lo que hizo tan gloriosa reina.

Oración: Oh clementísimo Dios, que entre otros dones con que enriqueciste a la santa reina Isabel, la favoreciste con la gracia singular de aplacar el furor de las guerras; concédenos por su intercesión la paz de esta vida mortal, que humildemente pedimos, y después los dichosos gozos de la eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

lunes, 6 de julio de 2026

De la limosna y confianza en Dios.

 


Martes de la VI semana después de Pentecostés.

De la limosna y confianza en Dios.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes de la VI semana después de Pentecostés.

De la limosna y confianza en Dios.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo puso Cristo mesa espléndida en el desierto a los que le seguían, oían y buscaban el bien espiritual de sus almas, y les dio el manjar espiritual y corporal, porque a los que buscan en primer lugar los bienes del cielo, les da el Señor los del cielo y los de la tierra. De aquí has de sacar una codicia grande de los bienes celestiales, y una confianza firme en el Señor de que te los dará, si los buscares en primer lugar, y con ellos los temporales, como se los dio a Salomón, que le pidió la sabiduría para acertar a servirle, y a los que le seguían por el desierto atraídos de la codicia de los bienes espirituales del alma.

 

PUNTO II. Considera cómo Cristo daba el pan a los discípulos y ellos les repartían a los convidados, porque da las riquezas y bienes de este mundo a sus siervos, no para que se queden con ellos sino para que los repartan a los menesterosos y a los pobres que padecen necesidad: mira si tú ejecutas este consejo, y si das la limosna de los bienes que Dios te ha dado, o si los guardas inútilmente; fíate de su providencia, que no te faltará; resuélvete a dar limosna de lo que Dios te dio; pídele un corazón grande como el que dio a Salomón, para repartir generosamente lo poco o mucho que tuvieres con verdadera caridad a los pobres y necesitados que lo hubiere menester.

 

PUNTO III. Considera cómo crecieron aquellos panes y peces en las manos de Dios, y cómo se aumentaron y dieron suficiente y superabundante comida a tanto número de personas, y reconoce las creces de la limosna que se pone en las manos del pobre, el cual la recibe en nombre de Dios; allí se aumenta y crece como en las de Cristo: da gracias al Señor por las maravillas que obra cada día, y saca de aquí una resolución de poner en sus manos todos tus bienes, en las cuales estarán seguros, y tendrás crecidos aumentos como los panes de hoy.

 

PUNTO IV. Considera las siete canastas llenas que sobraron en esta comida; tal es la abundancia de la mesa del Señor; la del mundo es menguada y sus manjares desabridos, sin sustancia y siempre faltan, como faltó el vino en las bodas de Caná; pero la mesa de Dios abundantísima como de su liberalidad: dale gracias por ello; gózate de tener tal Señor y tal Padre, tan magnífico y liberal, y resuélvete a servirle y a dejar las mendigueces del mundo, y pondera más que estas sobras se dieron al que trajo los panes y los pocos peces; porque es condición de Dios retornar ciento por uno: saca de esta meditación conocimiento del logro de la limosna y estimade esta virtud, pídele a Dios gracia para ejercitarla con tus prójimos, como él la ejercitó con la gente que le seguía en el desierto.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones