domingo, 28 de junio de 2026

San Pedro, príncipe de los apóstoles.- 29 de junio

 


San Pedro, príncipe de los apóstoles.- 29 de junio

(+ 67 de Cristo)

El gloriosísimo príncipe de los apóstoles san Pedro fue de nación Galileo, y natural de Bethsaida, y vivía del arte de pescar. Fue hermano de san Andrés, y se dice que estaba casado con una mujer llamada Perpetua, y que tuvo una hija que fue santa Petronila. San Andrés fue quien le llevó a Cristo, y el Señor así que le vio le dijo: «Tú eres Simón; pero de hoy más te llamarás Pedro, que vale lo mismo que piedra;» porque había de ser piedra fundamental de su Iglesia. Viendo otro día el Señor a los dos hermanos que estaban pes cando, les dijo: «Veníos en pos de mí para ser pescadores, no de peces sino de hombres. Y ellos dejando apartado del trato ruin con el emperador, sus redes le siguieron. San Pedro era el que siempre acompañaba al Señor aun en las cosas más secretas, como cuando se transfiguró en el monte Tabor, y cuan do resucitó a la hija de Jairo, y cuando se apartó a orar en el huerto. El fue, en cuya barca entró nuestro Señor a predicar: él quien confesó a Cristo por Hijo de Dios vivo, y se ofreció con gran denuedo a cualquier peligro y muerte por su amor. Y aunque permitió el Señor que le negase para que conociese su flaqueza humana, con todo después de la resurrección, le preguntó el Señor si le amaba más que todos los otros apóstoles; y confesando Pedro que mucho le amaba, Jesucristo le hizo pastor universal de toda su Iglesia. El día de Pentecostés, fue el primero que predicó, convirtiendo en un sermón tres mil almas y en otro cinco mil. También hizo los primeros y estupendos milagros con que comenzó a acreditarse la predicación apostólica, dando la salud a innumerables enfermos que traían de toda la comarca de Jerusalén, a los cuales ponían en las plazas, para que cuando él pasaba, tocando siquiera la sombra de su cuerpo a alguno de ellos, todos quedasen sanos. Tuvo san Pedro su cátedra de Vicario de nuestro Señor Jesucristo, siete años en Antioquía, y veinticuatro años en Roma; y como entre los innumerables ciudadanos romanos que habían recibido la fe de san Pedro y de san Pablo, hubiese dos damas amigas de w Nerón que con el bautismo habían recibido el don de la castidad, y se habían aquel monstruo de crueldad y lujuria mandó encerrar a los dos santos apóstoles en la cárcel de Mamertino, y luego dio sentencia que san Pedro como judío fuese crucificado, y san Pablo como ciudadano romano fuese degollado. De esta manera acabó su vida el príncipe de los apóstoles, imitando con su muerte ja muerte de Cristo clavado en la cruz, aunque por tenerse por indigno de morir en la forma que el Señor había estado, rogó a los verdugos que le crucificasen cabeza abajo.

Reflexión: ¡Jesucristo crucificado! ¡San Pedro muerto también en la cruz! ¡San Pablo degollado! ¿Qué dicen a tu corazón estos adorables testigos de la verdad evangélica? ¿Quién podrá mirarlos y osará decir que nos engañaron? Para persuadir a los hombres la divinidad de su doctrina resucitaron muertos, y para que nadie pudiera sospechar siquiera que nos engañaban, se dejaron matar como mansísimos corderos. ¡Ay de aquellos, que con los lazos de sus malas pasiones tienen aprisionada la verdad de Dios tan clara y manifiesta a los sabios e ignorantes! 

Oración: Oh Dios que consagraste este día con el martirio de tus apóstoles Pedro y Pablo; concede a tu Iglesia la gracia de seguir en todo la doctrina de aquellos a quienes debió su principió y fundamento de la Religión cristiana. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

EVANGELIO DEL DÍA: VE PRIMERO A RECONCILIARTE CON TU HERMANO



Rito Romano 1962
 
EVANGELIO

Continuación del Santo Evangelio según San Mateo

 5, 20-24

En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos: Os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil”, tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la gehenna del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.



TEXTOS DE LA MISA V Domingo despues de Pentecostés / Dominica V Post Pentecosten

 
COMENTARIOS AL EVANGELIO

sábado, 27 de junio de 2026

El perdón cristiano.

 


V domingo después de Pentecostés

El perdón cristiano. (Math. 5.)

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

V domingo después de Pentecostés

El perdón cristiano. (Math. 5.)

 

Persuade Cristo en el Evangelio que no entraremos en el reino de los cielos, si no excediere nuestra virtud a la de los escribas y fariseos, los cuales se vengaban de sus enemigos, y con esta ocasión amenaza con graves castigos a quien ofendiere a otro de palabra, y manda que si le tuviere ofendido, no ofrezca sacrificio a Dios hasta reconciliarse primero con él.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cuál era la virtud y santidad de los escribas y fariseos, y cuál debe ser la tuya para poder entrar en el cielo: aquellos toda la mira ponían en lo exterior, procurando parecer santos a los hombres, no cuidando de parecerlo a Dios en lo interior de sus almas con las sólidas virtudes; por lo cual los llamó Cristo sepulcros blanqueados, en lo de fuera hermosos y en lo de dentro asquerosos y hediondos; cuya hipocresía debes huir, y estudiar en alcanzar las virtudes del alma sólidas y perfectas, y huir la vanidad y estimación de los hombres, para tener franca la entrada en el cielo. Abre los ojos, conoce la vanidad del mundo, y pídele favor al Señor para no cegarte con ella, sino procurarla humildad y agradar en todo a su Divina Majestad.

 

PUNTO II. Considera que en lugar de vencer con tu virtud a los escribas y fariseos para entrar en el cielo, muchas veces quedado atrás y has sido peor que ellos, pues en lo interior y exterior has ofendido a Dios y a tu prójimo, traspasando los mandamientos divinos y los términos de la razón. Discurre por tu vida pasada, reconoce tus pecados y la falta de virtud para ir al cielo, y pídele a Dios perdón, y date prisa a acaudalar virtudes, porque merezcas entrar en él a gozar de la gloria de tu Dios y Señor.

 

PUNTO III. Considera las veras con que Cristo te ordena que no ofendas a tu prójimo ni de palabra, ni de obra, ni de pensamiento, teniéndole odio o mala voluntad; y la facilidad con que a cada paso quebrantas sus mandamientos, hiriendo a tus hermanos con palabras injuriosas y afrentosas, y en obras y deseos de mala voluntad, у saca de aquí una resolución firme de corregir tu lengua, y refrenar tu boca y tu ira, y no ofender a tu prójimo por ningún interés del mundo.

 

PUNTO IV. Considera la perfección que pide el santo sacrificio del altar en los que se llegan a él, pues Cristo manda que dejen la ofrenda, si se hallan con alguna mancha de rencor, y se reconcilien primero con su prójimo y vuelvan luego al altar. ¡Oh altísimo sacrificio digno de toda reverencia, y oh descuido y atrevimiento de los hombres en llegarse a él con culpas y sin la pureza que pide de conciencia! Mete la mano en la tuya, y advierte cuánto faltas en lo que debes a este Señor, que tanta merced te hace en darte su cuerpo y sangre con este divinísimo manjar, y pídele perdón de tus descuidos y de las faltas que has cometido contra él, y gracia para enmendarte y para purificar tu conciencia de toda mácula o imperfección, y para disponerte dignamente a fin de recibir en tu pobre morada a un tan alto Señor.

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones