Sábado de la VIII semana después de Pentecostés
De la infinita liberalidad de Dios para con todos.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DESPUÉS
DE PENTECOSTÉS
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Sábado de la VIII semana después de Pentecostés
De la infinita liberalidad de Dios para con todos.
PUNTO PRIMERO. Considera la liberalidad infinita de Dios, la cual consiste en dar a sus criaturas inmensos dones y gracias continuamente, sin debérselos, ni esperar retorno o interés alguno de ellos. Discurre por los dones de naturaleza y gracia que da Dios a todos, y por los que te ha dado a ti, y mira cuán liberal se ha mostrado y se muestra cada día, y en la obligación que te ha puesto de servir le y ser liberal con él; hazle muchas gracias por ello y renueva los propósitos de servirle.
PUNTO II. Considera la segunda cosa en que resplandece su liberalidad, que es en la calidad de los dones que da a los hombres; pues son tales, que solo un grado de gracia vale más que todos los tesoros del mundo, y llega su liberalidad a darse a sí mismo, a su Hijo y al Espíritu Santo, y su cuerpo y su sangre en sacrificio y en manjar, y últimamente en premio en la bienaventuranza para gozarle eternamente. Aprende a ser liberal con Dios, y a darle cuanto tuvieres y fueres, tu cuerpo, tu sangre, tu alma y todas tus potencias, para emplearlas en su santo servicio.
PUNTO III. Considera la tercera cosa en que resplandece su liberalidad, que es en dar a todos sin excepción alguna, igualísimamente, cuanto es de su parte; y aprende tú también a ser liberal con tus prójimos, no limitándote a estos ni a los otros por amor o pasión de algunos en particular.
PUNTO IV. La cuarta cualidad es que da sin deber ni esperar paga de las criaturas; que el que da lo que debe, o vende los dones por el retorno de ellos, no es liberal; esta grandeza de Dios has de ponderar contigo, y sacar propósitos firmes de ser muy liberal con Dios, no atándote a deudas de preceptos, sino obrando en su servicio obras de su peroración por sola su gloria, sin tener ojo a la retribución porque sea liberal contigo, al paso que tú lo fueres con él.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones