miércoles, 22 de julio de 2026

Del pecado del primer hombre.

 


Jueves de la VIII semana después de Pentecostés

Del pecado del primer hombre.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Jueves de la VIII semana después de Pentecostés

Del pecado del primer hombre.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo habiendo criado Dios al hombre y enriquecídole de tantos dones como arriba dijimos, añadiendo mercedes a mercedes, crio a la mujer para que le acompañase sacándola de su costilla, y se la dio por compañera para que le ayudase a servir en el gobierno y propagación del mundo; en que tienes mucho que meditar. Lo primero cómo le crio solo para que, como dice san Agustín, cobrase amor a la soledad y se diese sus tiempos a ella. Lo segundo cómo le dio compañía, porque como dice el Espíritu Santo: mejor es estar dos juntos que uno, porque se acudan el uno al otro. Pide a Dios que te dé tal compañía, que te ayude a servirle y no te sea causa de ofenderle como Eva a Adán. Lo tercero pondera cómo sacó a la mujer de la costilla que está junto al corazón, porque se habían de amar. cordialmente ¡Oh si todos estuviésemos unidos y enlazados con el vínculo de perpetua caridad! Ruégale a nuestro Señor que te la dé con todos, y saca propósitos de procurarla y conservarla cuanto fuere de tu parte, y juntamente deseos de ayudar a tus prójimos en todo cuanto pudieres y te hubieren menester, haciendo cuenta que te ha criado Dios en el mundo para compañero y coadjutor suyo, como crio a Eva para coadjutor de Adán.

 

PUNTO II. Considera el precepto que les puso de no comer del árbol de la ciencia del bien y el mal, dándoles mesa franca de todos los demás; y fueron tan ingratos que solo de este comieron, traspasando el mandato de Dios. Entra en cuenta contigo, y mira si has imitado a tus padres, siendo ingrato a tu Criador y traspasando sus preceptos, por seguir tus antojos y dar paso a tus apetitos. Considera la multitud y grandeza de beneficios que has recibido de su mano, y cuán mal los has pagado, y llora tus ingratitudes y las ofensas que has cometido contra Dios, con amargura de tu alma y contrición de tu corazón.

 

PUNTO III. Considera la ira que concibió Dios contra los primeros padres por una culpa al parecer no muy grave, y el castigo con que los castigó; pues luego los llamó a juicio, y los oyó y condenó a privación de bienes y destierro del paraíso, y a ellos y a todos sus descendientes echolos juntamente de su gracia. Perdieron la justicia original, el señorío de sus pasiones, la obediencia de las criaturas inferiores, y quedaron sujetos a innumerables miserias y condenados a perpetuo infierno, y todos sus descendientes nacen en enemistad de Dios. Considera la infinidad de trabajos, hambres, pestes, guerras, diluvios, muertes que han venido al mundo por este pecado, y los que están penando en el infierno por él y los que penarán en adelante; y es tal su malicia, que no se da por satisfecha la justicia divina. Pon los ojos en Cristo crucificado y contempla lo que padece, y todo fue por el pecado de Adan y por redimirnos de su culpa. Carga el peso de la consideración en la gravedad y malicia de un solo pecado, y mira qué hará Dios por tantos como tú has cometido, cuando por solo uno da tan grave y continuado castigo. Reconoce la grandeza de la culpa por el peso de la pena, y humíllate en el acatamiento del Señor, pidiéndole perdón de tus pecados y proponiendo firmísimamente no ofenderle en la más mínima cosa por todo cuanto hay o puede haber en el mundo.

 

PUNTO IV. Considera los pasos por donde pecaron nuestros padres, para que procures evitar los. El primero fue, como dice Ruperto, desenvoltura y libertad en la mujer, asomándose a las cercas del paraíso; que si guardara el recogimiento que pedía su estado, estuviera resguardada de caer en el pecado que cayó. El segundo fue soltura de lengua y curiosidad escusada, poniéndose a hablar con el demonio de la serpiente. El tercero olvido de la muerte, creyendo a la serpiente que no morirían si comían, como se lo había dicho Dios. El cuarto deseo de honra y ambición de ser como Dios, creyendo los silbos engañosos de Satanás. El quinto gula, dando pasto a su apetito, comiendo contra el precepto de Dios. Contempla despacio estos pasos, y pídele gracia a nuestro Señor para desviarte de ellos y seguir los contrarios que enseñó Cristo, para acertar a servirle y alcanzar tu salvación.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones

 

23 de julio. POR ÉL CONSERVA LA VIDA. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


23 de julio

POR ÉL CONSERVA LA VIDA

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

23 de julio

POR ÉL CONSERVA LA VIDA

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

El P. Daniel de la Virgen María (1678), en su obra "Vinea Carmeli" refiere este milagroso suceso: En Flandes, la Justicia condenó a la horca a un soldado español, en el año 1655, y, estando ya ahorcado, quedó su cuerpo pendiente del cordel de la horca por espacio de tres días consecutivos, aunque el verdugo le había dado por muerto; no le quitaron la vida los cordeles ahogándole con el peso de su cuerpo; en lo cual se conoce le sostenía la poderosa y milagrosa mano de María, Nuestra Madre del Carmen, cuyo Escapulario vestía el soldado con grandísimo fervor y cuyo favor imploraba confiado.

Al cabo de tres días, salió esa mañana de caza el Archiduque de Austria Don Leopoldo, entonces Gobernador de Flandes, y, siguiendo a una pieza, les indicó a los monteros que fuesen a recuperarla hacia el paraje donde se hallaba suspendido del patíbulo el ahorcado.

Advirtiendo entonces, el que se hallaba en el cadalso, que se acercaba gente, como quien despierta de un profundo sueño, empezó a esforzar la voz, y, acudiendo alarmados los monteros, reconocieron que aún se hallaba vivo y sano.

Dieron aviso al Archiduque, quien tan luego como advirtió el prodigio, ordenó que le cortaran los cordeles. Habiéndose informado del suceso por boca del mismo soldado, de que tan excelsa y divina Protectora le había favorecido a su gloriosa imitación, le perdonó este príncipe.

Él, dando las gracias a la Virgen del Carmen y a su Alteza, partióse para España, yendo en romería a Santiago de Compostela y a San Pablo de los Perdones, en la Moraleja, de donde era natural.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!