lunes, 27 de julio de 2026

Del celo que tuvo Cristo del templo santo y de la gloria de Dios.

 

Martes de la IX semana después de Pentecostés

Del celo que tuvo Cristo del templo santo y de la gloria de Dios.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

MEDITACION

Martes de la IX semana después de Pentecostés

Del celo que tuvo Cristo del templo santo y de la gloria de Dios.

 

PUNTO PRIMERO. Considera el celo de la gloria de Dios y de su santo templo que tuvo Cristo, pues se fue derecho a él y con imperio y resolución echó a los que le profanaban con ventas y compras y negociaciones seculares. Pondera lo que Dios se ofende que se profane su santo templo, y cuanto celó su culto y veneración; y saca de aquí afectos de venerarle y reverenciaren él a Dios, y celar su culto en cuanto te tocare, y no permitir que sea profanado de alguno, y menos con tus acciones, que es lo que está más en tu potestad.

 

PUNTO II. Considera aquellas palabras del Salvador: mi casa es casa de oración, y vosotros la habéis hecho cueva y guardia de ladrones. En que nos enseña que el templo es lugar diputado para orar a Dios, no para ganancias seculares, que eso es como hurtar a Dios lo que es suyo. Si eres eclesiástico has de sacar de aquí, no aprovecharte del templo para aumentar tu hacienda, ni acaudalar riquezas, sino para orar a Dios por el pueblo y por ti, dándole gracias, pidiéndole mercedes y alcanzando favores de su mano para todos, y si hicieres lo contrario, teme su indignación y el castigo de su mano.

 

PUNTO III. Mete la mano en tu pecho y considera cómo has profanado el templo de tu alma en quien Dios puso su imagen para morar en él, ser adorado y servido de ti, y tú le has profanado poniendo en él los ídolos de tu honra, de tus deleites y riquezas, con ventas, compras y negocios seculares, peores que estos a quien lanzó del templo material de Jerusalén, y que mereces tú mayor castigo que merecieron ellos. Llora tus culpas y pídele a Dios que visite tu alma como Padre piadoso, no como juez riguroso, y que la limpie y purifique de toda escoria de pecados y de todo lo que le pueda dar en rostro u ofender a su Divina Majestad.

 

PUNTO IV. Carga el peso de  la consideración en contemplar cómo aquel templo fue sombra y figura de la humanidad del Salvador, a quien ultrajaron los judíos con tan malos tratamientos, cuyos pecados y castigos lloró hoy, y llora tú también el desconocimiento que padecen los hombres de su persona, y cuán indignamente le tratan, así los herejes como muchos malos cristianos; y pide al Señor que ponga remedio a tantos males, y te dé a ti gracia para no caer en ellos, y para tratarle, reverenciarle y servirle como tienes obligación. 


Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones

 

28 de julio. AYUDA EN LA HORA DE LA MUERTE. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


28 de julio

AYUDA EN LA HORA DE LA MUERTE

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

28 de julio

AYUDA EN LA HORA DE LA MUERTE

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

En 1952, en Cuéllar (Segovia), el médico de la localidad Don Juan de la Torre, de 74 años, estaba muy grave.

Los familiares llamaron a un Padre Carmelita del Henar. Cerca de una hora bregó con el enfermo por las buenas. Mas cuando los familiares esperaban saliera del aposento con la confesión terminada, recibieron la dolorosa noticia:

-"Que no, que no y que no. Que dice que tiene tiempo de hacerlo en la iglesia y que ahora lo dejen en paz".

Y el caso es que hacía dos horas una consulta de médicos había declarado la absoluta gravedad del enfermo.

Entran sus hijos, entra su esposa hecha un mar de lágrimas, entran los allegados. Nadie puede convencerle de que debe arreglar su alma para la eternidad sin dilación.

-"¿Tiene el Escapulario del Carmen?", preguntó a los presentes el Padre Carmelita.

-"Creemos que sí", respondieron. Trató de asegurarse y dirigió la misma pregunta a su esposa. No lo tenía.

Al despedirse de la familia, les recomendó encarecidamente:

-"Con los que me acompañan, les mandaré un Escapulario; no dejen de ponérselo inmediatamente".

Y así lo hicieron, aceptándolo el enfermo de buen grado y quedando acto seguido dormido en sueño tranquilo.

Al despertar a las tres horas, sus primeras palabras fueron:

-"Deseo confesar y comulgar".

Avisado el párroco, muy pronto vino y dejó aquella alma dispuesta para el viaje a la eternidad y en posesión del mejor pasaporte: el Santo Escapulario, por medio del cual la Virgen del Carmen había hecho, una vez más, gala de su poder. A los dos días moría Don Juan en la paz de los justos. Era el 24 de marzo de 1952.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

28 de julio. LA PRECIOSÍSIMA SANGRE Y LA PERSEVERANCIA. MES A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

 


28 de julio.

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

Y LA PERSEVERANCIA

 

MES

A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

DE JESÚS

 

ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS

 

Por la señal…

 

ORACIÓN INCIAL

Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.

 

28 de julio.

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

Y LA PERSEVERANCIA

 

Consideremos cómo el gran don de la perseverancia final, un don que no merecemos, solo se puede obtener pidiéndoselo incesantemente a Dios por medio de la Preciosa Sangre de Jesús.

¿Cómo puede perderse un alma que ya está en las manos del Salvador? ¿Quién puede separarme del Corazón de mi Jesús, si he buscado sinceramente vivir toda mi vida en Él, con gran devoción a su Preciosa Sangre?

Jesús parece decirme: «Eres obra de mis manos, y lo eres doblemente porque te creé y luego te redimí con mi Sangre. ¡No quiero perderte, porque me has costado demasiado!». Solo por medio de la Preciosa Sangre de Jesús llegaremos con seguridad al puerto de la vida eterna, porque, como dice san Pablo: «Ahora, gracias a Cristo Jesús, los que un tiempo estabais lejos estáis cerca por la sangre de Cristo.» (Efesios 2,13).

Aprovechemos, pues, esta Preciosa Sangre mientras aún tenemos tiempo, y por su poderosa intercesión pidamos a Dios lo que necesitamos. Y con profundo temor recordemos que si no nos aprovechamos ahora de la Sangre de Cristo, esta será la que nos acuse ante Dios de haber despreciado.

 

PRÁCTICA

Ofrecer al Señor una mortificación y recitar la «Salve» para pedir la gracia de la perseverancia final.

 

EJEMPLO

Un día, mientras Santa Matilde meditaba y oraba en honor de las innumerables llagas con las que nuestro Señor fue cubierto; Jesús, apareciéndosele con los brazos extendidos y todas sus llagas abiertas, dijo: «Cuando estaba en la cruz, todas mis llagas estaban abiertas, y cada una de ellas era una voz que intercedía ante el Padre por la salvación de la humanidad. Estas llagas siguen implorando a Dios que aplaque su ira contra los pecadores. Sabed que no hay mendigo que sienta tanta alegría al recibir limosna como yo cuando escucho una oración dirigida a mí en honor de mis santas llagas. Y os aseguro que tal oración, si se dice con fervor y devoción, pone al alma en estado de salvación».

 

PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS

Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).

Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos:

 

LETANÍAS DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO