8 de julio
¡SI YO PUDIERA CREER!
MES DE JULIO
EN HONOR
A LA VIRGEN DEL CARMEN
Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:
3 Avemarías
¡SI YO PUDIERA CREER!
De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.
Encontrábase en grave dolencia un joven a quien el vicio arrastraba al sepulcro en sus mejores años, y, acercándosele una persona piadosa, le pedía se dignase aceptar un Escapulario que le traía. El joven, dando un suspiro que le salía del fondo del alma, dijo:
- "¡Ah, si yo pudiera creer!
- Está bien- le contestó le devota-. Acepte el escapulario y creerá.
- Pero mujer, si a mí ya no me engaña como a un niño. Sé demasiado.
- Pero no sabe usted lo que es un Escapulario. Tómelo usted".
Pocos días después volvió la dadora, y, sin hablarle de religión, le dijo el enfermo:
- "¿Sabe usted que voy ya dudando?"
- ¡Oh! -exclamó la señora- Ya cree usted. Pronto caerá de rodillas a los pies de la Virgen del Carmen".
Efectivamente; antes de quince días moría cristianamente, después de recibir los santos Sacramentos, pedidos por el que no podía creer.
Oración final para todos los días
Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
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Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.
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Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.
SALVE MARINERA
¡Salve!, Estrella de los mares,
de los mares iris,
de eterna ventura.
¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!
Madre del Divino Amor.
De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti,
nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!,
Estrella de los mares.
¡Salve!, Estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo,
y hasta Ti, y hasta Ti,
nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!,
Estrella de los mares,
Estrella de los mares,
¡Salve!
¡Salve!
¡Salve!
¡Salve!