jueves, 4 de junio de 2026

San Bonifacio, apóstol de Alemania. — 5 de junio

 


San Bonifacio, apóstol de Alemania. — 5 de junio

(+ 755)

El celosísimo apóstol de Alemania san Bonifacio nació en la provincia de los Sajones occidentales en el reino de Inglaterra. Procuró su padre inclinarle a las cosas del mundo con halagos y con amenazas, pero cayendo malo de una grave enfermedad, conoció que aquel era castigo del cielo por la violencia que hacía a su hijo; y llorando su culpa condescendió con él enviándole a un monasterio para que allí se dedicase a la virtud y a las letras. Ordenado de sacerdote, queríanle los monjes por superior y abad, mas encendido él de un ardiente deseo de predicar el Evangelio a los gentiles y sellar su predicación con su sangre, se fue a Roma donde el papa Gregorio II le dio un tesoro de reliquias y un breve muy favorable para que predicase a los infieles de cualquier parte del mundo. Pasó luego el varón apostólico a Alemania y evangelizó las provincias de Turingin, Frisia y Hasia que confina con la Sajonia, donde bautizó gran número de infieles, derribó los templos de los falsos dioses y edificó otros nuevos al verdadero Dios, el cual le favoreció con singulares prodigios. Arrancando un día un árbol de extraordinaria grandeza que llamaban el árbol de Júpiter, concurrió gran multitud de paganos para estorbarlo y matarle, pero viendo que en comenzando él a dar con la segur en el tronco, caía el árbol hecho pedazos en cuatro partes, se convirtieron y él edificó en aquel lugar un oratorio en honra del apóstol san Pedro. Pasaron de cien mil los infieles que convirtió; por lo cual el papa Gregorio III a la dignidad de obispo que ya tenía el santo, quiso añadirle la de arzobispo, mandándole que ordenase obispos donde fuesen menester. Presidió san Bonifacio un concilio en que se halló Carlomagno, donde se ordenaron muchas cosas muy útiles para el bien de la Iglesia; fue nombrado arzobispo de Maguncia, y en nombre del pontífice coronó por rey de Francia a Pipino. Habiendo tenido noticia de que los Frisones habían vuelto a su antigua superstición, es embarcó con tres presbíteros y tres diáconos y cuatro monjes, para reparar los daños que el demonio había hecho en aquella provincia; y estando un día el santo con sus compañeros cerca de un río aguardando que viniesen los gentiles bautizados para recibir la Confirmación, cayeron sobre ellos de repente armados los bárbaros paganos y mataron a aquellos apostólicos varones y a otros cincuenta y tres compañeros, todos los cuales alcanzaron con san Bonifacio la palma del martirio.

Reflexión: Es muy celebrado un dicho de san Bonifacio, el cual hablando de los sacerdotes y de los cálices antiguos y de los de su tiempo, dijo que los sacerdotes antiguos eran de oro y celebraban en cálices de madera, y los de su tiempo eran sacerdotes de madera y celebraban en cálices de oro. De este dicho se hace mención en el Decreto y en el concilio Triburense. No quiso decir el santo que no estuviese bien empleado el oro en el servicio de Dios, que bien merece nuestro Señor todo esto y mucho más: sino que deseaba que los sagrados ministros fuesen también puros y preciosos como el oro en el acatamiento divino. Roguemos pues al Señor por los sacerdotes, para que no permita que ninguno se haga indigno de su sagrado y angelical ministerio, sino que todos resplandezcan por su vida ejemplar, y sean, como dice Jesucristo, la luz del mundo y la sal de la tierra.

Oración: Oh Dios, que te dignaste llamar al conocimiento de tu nombre una muchedumbre de pueblos por medio del celo de tu bienaventurado mártir y pontífice Bonifacio, concédenos propicio que experimentemos el patrocinio de aquel santo cuya solemnidad celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

EVANGELIO DEL DÍA: QUIEN COMA DE ESTE PAN, VIVIRÁ ETERNAMENTE

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

Rito Romano 1962

EVANGELIO

Continuación del Santo Evangelio según San Juan

Jn 6, 55-59

En aquel tiempo: Dijo Jesús a las turbas de los judíos: Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él. Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí. Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre». 


TEXTOS DE LA MISA  Solemnidad del Corpus Christi

COMENTARIO AL EVANGELIO

miércoles, 3 de junio de 2026

Del Santísimo Sacramento del Altar.

 


Jueves de la I semana después de Pentecostés.

Del Santísimo Sacramento del Altar.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Jueves de la I semana después de Pentecostés.

Del Santísimo Sacramento del Altar.

 

PUNTO PRIMERO. Contempla la grandeza de este soberano don, en el cual te da el Redentor del mundo su cuerpo, su sangre, su alma, a sí mismo vivo y glorioso, y consigo su divinidad, joya de tan subido valor, que ni tiene ni puede tener comparación con todo cuanto hay criado en los cielos y en la tierra; pues si por la dádiva de un don de tierra que recibes de un hombre mortal, te hayas a veces tan obligado que no sabes con qué pagarlo, y no pocas te resuelves a poner tu vida por él, considera qué estimación debes tener de esta joya que te dio el rey del cielo, y cómo se la debes agradecer: llora tu ingratitud y aviva la fe y el conocimiento para estimar y venerar don tan soberano y agradecerle según tu obligación.

PUNTO II. Considera la reverencia, el respeto, la veneración y devoción que tienen los ángeles y los santos del cielo a este divino Sacramento, los afectos de amor, temor y reverencia con que le miran y veneran, y las causas que les mueve a esta veneración, admirándose de ver a un Señor tan grande estrechado en un bocado;  y al que está en el trono sublime de la gloria en una hostia pequeña del altar; y al que es venerado y temido de los serafines en manos de hombres mortales; y al que con su vista harta toda la gloria, reducido a manjar y entrar en los pechos asquerosos de los hombres; coteja esta acción con aquella gloria, esta humildad con aquella alteza, este lugar con aquel trono soberano de luces inaccesibles: admírate con los ángeles de tal dignación en tan alta majestad y de tales extremos de amor, y no ceses de venerarle, alabarle y bendecirle por ello.

 

PUNTO III. Pondera la facilidad en recibir y роseer este incomparable don, pues con ser tan soberano puedes verle, traerle, comunicarle y recibirle en tu pecho siempre que quisieres, sin dificultad de negociaciones, intercesiones o diligencias humanas; mira la dificultad que hay en hablar a los príncipes de la tierra y en recabar cual quiera don o merced de los hombres, los pasos, las intercesiones y las diligencias que cuesta , y la facilidad con que Dios te franquea el mayor don de los dones, y la dádiva de más valor que se pudo imaginar; dale muchas gracias por ello, y juntamente acusa tu tibieza en frecuentar y venerar esta mesa y este manjar de los cielos, y confúndete en su presencia, pidiéndole perdón.

 

PUNTO IV. Considera por una parte la reverencia con que se debe venerar, y la pureza de alma y cuerpo con que se le debe recibir;  y por otra la irreverencia con que le tratan los herejes y los hombres de poca fe y la mala conciencia con que le reciben los pecadores, y la tibieza con que se llegan a él algunos de los sacerdotes y religiosos que debieran disponerse más; considera las ofensas que se hacen al Señor por la merced incomparable que les hace en dárseles en manjar, y compadécete de él; llora y gime su pasión en este soberano Sacramento; pondera su paciencia en tanto número de injurias, y aprende a sufrir las tuyas y procura cuanto en ti fuere evitar las de este Señor.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones