martes, 3 de febrero de 2026

LA LLAMADA DE CRISTO A IMITACIÓN DEL REY TEMPORAL #evangelio #meditation

 

Miércoles de Septuagésima.

La vocación de Cristo a imitación del rey temporal.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Miércoles de Septuagésima.

La vocación de Cristo a imitación del rey temporal.

PUNTO PRIMERO. Ponte delante de los ojos aun rey temporal escogido por la mano de Dios con todas las gracias y dones, así naturales como sobrenaturales que se pueden desear, noble, rico, hermoso, sabio, liberal, recto, benigno, poderoso, hábil para todo género, amigo y compañero de sus vasallos, a quien ama, estima y honra más que a sus propios hijos; que no los grava con tributos, sino que los alivia y socorre con sus rentas y sus leyes son suaves, su gobierno manso, y su trato apacible; el primero en el trabajo y el último en el descanso por dársele en todo a los suyos. Pondera cuán digno sería este rey de ser amado, estimado y obedecido de sus vasallos, y cuán robados tendría los corazones de todos con su amor y beneficios.

PUNTO II. Considera a este rey que habiendo juntado sus vasallos les propusiese con palabras blandas y corteses que tenía intento de sujetar a sus enemigos y poner en paz sus tierras, para lo cual era forzoso hacerles guerra y que él quería ir el primero a ella, y pedía a todos que le acompañasen con tal condición que en todo habían de ser iguales a él, así en la comida como en el vestido, armas, posada, riesgos y peligros, y últimamente en los despojos y coronade la victoria. Pondera pues, qué debieran responder los fieles vasallos a un rey tan digno de ser amado y servido, y con cuánta fineza y valor se ofrecieran los leales a ir a su lado y servirle con sus personas y haciendas y con sus armas, hasta dar la vida en su servicio; y cuán ignominiosa afrenta sería la de los cobardes que por gozar de su descanso le dejasen ir solo y no quisiesen seguirle en tan gloriosa empresa, ofreciéndoles premio tan subido.

PUNTO III. Aplica luego esta meditación a Cristo, rey de reyes y Señor de las eternidades. Contempla cuántas ventajas hace a los reyes temporales en todas las gracias y virtudes. Pondera el amor tan cordial que tiene a todos los suyos, cuyos nombres trae gravados en su propio corazón, y luego mira los intentos con que bajó del cielo a la tierra, que fue a sujetar el mundo a su ley y servicio, y a sacarle de la cautividad del pecado y de la esclavitud de Satanás y encaminar a todos los hombres al cielo, y que para esta empresa trae consigo ejércitos de ángeles, y convida a todos los hombres para que le acompañen en esta guerra, siendo sus iguales en todo, en la comida, vestido, cama, posada, armas, riesgos, y corona después de la victoria. Pondera qué deben responder los hombres a su rey y Señor que no pretende más que su bien y que pone su vida por ellos, con cuánta resolución y valor se ofrecerán a seguirle sus fieles y verdaderos amigos, ofreciendo sus vidas, haciendas y cuanto tienen pueden esperar por servirle, y cuán ignominiosa afrenta sería para los que viéndole caminar le dejasen ir solo haciéndose sordos a su voz por gozar de sus deleites y quedarse en su descanso, y cuánto le desobligarían para que les hiciese mercedes.

PUNTO IV. Vuelve luego los ojos a ti mismo y considera cuántas veces te ha llamado Dios y cuántas voces te ha dado y te da para que le sigas imitando sus pasos y vistiéndote su librea; mira el camino que lleva de pobreza, obediencia, humildad, desprecio, paciencia y mansedumbre, con tanta mortificación y menosprecio de lo que el mundo adora y la carne apetece, y que tú, no solo te haces sordo a sus voces y le dejas ir solo, sino que tomas en todo el camino contrario y te haces del bando de su enemigo, entregándote a los vicios, honras y riquezas del mundo. Abre los ojos y mira la ignominia en que caes en el acatamiento de Dios y de la corte celestial que está a la mira; y qué premio puedes esperar de su mano en esta y en la otra vida, pues todo pasa como el humo. Mira por ti y pídele a Dios perdón de tus pecados y corrige tu cobardía, ofreciéndote a seguirle con esfuerzo y valor todos los días de tu vida.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.

 

4 de febrero SAN ANDRÉS CORSINO OBISPO Y CONFESOR #santos #santoral

San Andrés Corsino, obispo y confesor. — 4 de febrero.

(+ 1373)

 

El bienaventurado Fr. Andrés Corsino fue natural de Florencia, y descendiente de la noble familia de los Corsinos. El día antes de que naciese, soñó Peregrina, su madre, que paría un lobo, el cual, entrando en la iglesia, poco a poco se había convertido en cordero, y aunque no entendió lo que aquel sueño pronosticaba, siempre estuvo con recelo y guardó el secreto hasta su tiempo. Encaminaban los piadosos padres a su hijo a la virtud y buenas letras, como a hijo que era de oraciones, pero apenas había entrado Andrés en los años de la mocedad, cuando comenzó a llevar una vida desbaratada, huyendo del estudio y de la virtud, dándose a deshonestos placeres y juegos y entretenimientos dañosos, riñas, pendencias, y al desperdicio de la hacienda de sus padres, y poniéndose cada día en peligro de perder el alma y el cuerpo. Todas estas cosas eran clavos y puñales que atravesaban con increíble dolor las entrañas de sus padres. Pero llegó un día en que habiendo estado muy descomedido e insolente con su madre, ella le dijo: «Verdaderamente que eres tú aquel lobo carnicero e infame, que yo soñé había de parir.» A estas palabras Andrés quedó atónito, y como quien despierta de un gran sueño, rogó a su madre que le declarase qué lobo y sueño era aquel que le decía. Y fueron de tal eficacia las palabras de la santa madre, que el hijo se compungió, y al día siguiente se fue al convento de Nuestra Señora del Carmen a hacer oración delante del altar de la Virgen, y alentado con su favor pidió de rodillas el hábito de aquella sagrada Orden, con grande gozo de sus padres que le habían ofrecido a la Virgen Santísima. ¿Quién no se maravillará de la asombrosa mudanza que obró en aquel corazón la gracia divina? De allí adelante el lobo se tornó manso cordero, y el hijo pródigo e incorregible se hizo un gran santo. Holló la soberbia y vana estima de sí mismo; domó la rebeldía de su cuerpo con ayunos, vigilias y asperezas y se señaló tanto en las letras y virtudes, que fue elegido prior de su convento de Florencia, y después por obispo de Fiésoli, y Nuncio de Su Santidad en Bolonia, donde unió la nobleza y la gente popular, que ardían con un incendio de discordias y bandos. Finalmente, después de haber salvado a innumerables pecadores y hecho muchos milagros y profecías, estando diciendo Misa la noche felicísima de Navidad, le apareció la Virgen Santísima y le dio las buenas pascuas; avisándole que el día de los Reyes entraría en la Jerusalén soberana a ver cara a cara al Rey de los reyes, a quien con tanta fidelidad había servido. Y en efecto, en aquel día glorioso dio el santo su espíritu al Señor, a la edad de setenta y un años, cercada su alma de un gran resplandor, y exhalando su cuerpo un olor suavísimo.

 

Reflexión: No desconfíen los padres de familia de la enmienda de sus hijos, por mal inclinados y rebeldes que sean; ni desesperen éstos de su conversión. Lo que no es posible a la naturaleza, es fácil a la gracia divina, como se ve claramente en la vida de este glorioso santo. Pero ¡ay de aquellos padres y madres que condescienden con los vicios y liviandades de sus hijos! Sepan que los crían y educan para que sean después sus verdugos, y unos miserables condenados del infierno. Pero si los educan bien y los encomiendan todos los días a la Santísima Virgen, serán más tarde su descanso y la corona de gloria.

 

Oración: Oh Dios, que de continuo nos vas mostrando en tu Iglesia nuevos ejemplos de virtud; concede a tu pueblo la gracia de seguir de tal suerte las huellas del bienaventurado san Andrés, tu confesor y pontífice, que merezca conseguir el mismo premio. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

lunes, 2 de febrero de 2026

EL FAVOR DE LA VIDA ESPIRITUAL #meditacion #evangelio

Martes de Septuagésima.

El favor de la vida espiritual.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE  

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes de Septuagésima.

El favor de la vida espiritual.

PUNTO PRIMERO. Considera que salió este padre de familias al amanecer y a todas horas a buscar obreros para su viña; enseñando a los prelados y superiores eclesiásticos y seglares la vigilancia que deben tener de la viña que Dios les ha encomendado, perdiendo de sus comodidades por mirar por el bien de los suyos; si eres uno de ellos aprende de las obligaciones que te corren de este padre de familias, y cómo las has de cumplir; y si no te toca por ser súbdito, ruega a Dios por los prelados y superiores que les dé su espíritu para cumplir sus obligaciones como deben, y que envíe muchos padres de familias celosos y vigilantes a su Iglesia , que la rijan y gobiernen con el espíritu y vigilancia que deben.

PUNTO II. Considera cómo llamó a varias horas a los obreros de su viña; porque a unos llama Dios en la niñez cuando les amanece el uso de la razón, a otros cuando mozos, y a otros cuando viejos al tiempo que se va a poner el sol de la vida y no les queda más de una hora para trabajar, en la cual muchas veces merecen más que los que empezaron desde la niñez, porque no desprecies a ninguno aunque le veas pasar la vida descuidado, pues no sabes cuando le llamará Dios y si en una hora le servirá más que tú le has servido en toda la vida. Llora tu tibieza y conoce lo poco que haces, respecto de lo que podías hacer, y pídele a Dios gracia para servirle con fervor.

PUNTO III. Considera que los primeros murmuraban del padre de familias injustamente, pues les pagó enteramente su jornal, alegando que habían llevado el peso de todo el día pasando el fuego del sol y del estío, en que nos enseñó el Salvador que los tibios y negligentes se llenan de envidia de los fervorosos, y de quejas y murmuraciones contra los superiores, y se les hace la carga pesada porque les falta espíritu para llevarla. Medita todo esto y mete la mano en tu pecho y mira si eres de estos o de los fervorosos, y cuánto te importa ser de estos y no de aquellos, mira que los tibios no le gustan a Dios y le provocan a vómito con sus quejas y murmuraciones; y si te se hace la carga pesada y duro el yugo de la ley divina, entiende que lo causa tu tibieza, y llora y gime en el acatamiento de Dios con ansias de tu corazón, pidiéndole que te dé una centella de fervor para servirle en adelante con alegría y diligencia.

PUNTO IV. Considera que te ha llamado Dios a ser obrero y no dueño de su viña; porque como dice Cayetano, el obrero trabaja por su Señor y todas las obras que hicieres han de ser para Dios que es el dueño de la viña. Mira no las tomes para ti atribuyéndote la gloria de ellas, pues no son tuyas, sino refiérelas a él suyas son, buscando en ellas su gloria y su honra y no la tuya, como verdadero siervo suyo; de esta suerte las ganarás, y de otra suerte las perderás, porque te las quitará Dios como a ladrón de su gloria y de su honra.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.