domingo, 8 de noviembre de 2026

La Dedicación de la Iglesia del Salvador. — 9 de noviembre

 

La Dedicación de la Iglesia del Salvador. — 9 de noviembre.

(año 324)

 

Como la primitiva Iglesia de Jesucristo fue tan perseguida de los tiranos que apenas podían los fieles alzar cabeza y salir al público y profesar seguramente su religión, érales necesario celebrar el santo sacrificio de la misa en casas particulares, o en cementerios de los mártires, o en cuevas debajo de la tierra. Y aunque tuvieron iglesias, eran muy pocas, y los emperadores, enemigos de Jesucristo, en sus edictos y el pueblo pagano con su furor se las quemaban, asolaban y destruían; hasta que, queriendo el Señor dar paz a su Iglesia, convirtió milagrosamente al emperador Constantino, el cual quedó tan trocado en el corazón, que en agradecimiento de tan gran merced como Dios le había hecho, no solamente dio licencia para que se le edificasen templos por todos sus dominios, en los cuales Cristo fuese glorificado, sino que él mismo en su imperial palacio laterano, que era magnificentísimo, mandó labrar un templo suntuoso a nuestro Salvador, templo que también se llama San Juan de Letrán por las dos capillas que se erigieron en el bautisterio; una de san Juan Bautista y otra de san Juan Evangelista. Este templo enriqueció el emperador de grandes dones y vasos riquísimos de oro y plata de imperial magnificencia; y en una pared adornó con una imagen que representaba muy al vivo al Salvador. Consagró esta iglesia el papa Silvestre y fue la primera que se consagró entre cristianos. En ella puso el altar en que el apóstol san Pedro decía misa, que era de madera, en forma de una arca hueca y mandó que solos los romanos pontífices celebrasen misa en él y que los demás la dijesen sobre altar de piedra y consagrada. Finalmente, en memoria de este tan grande beneficio del Señor, ordenó que todos los años se celebrase la dedicación de este templo. La ceremonia anual de la consagración del templo era observada religiosamente por el pueblo de Dios en la ley antigua y no menos lo ha sido por los cristianos en la nueva ley. Y es muy conveniente que la dedicación del templo del Salvador se celebre en toda la universal Iglesia, porque, como dice san Pedro Damián: «La iglesia de san Juan de Letrán, así como tiene nombre del Salvador, que es cabeza de todos los escogidos, así es madre, cabeza y corona de todas las iglesias que hay en el mundo, es la cumbre de toda la religión cristiana y, en cierta manera, Iglesia de las iglesias y santa sanctorum.»

 

Reflexión: Algunos, dice san Juan Crisóstomo, se excusan fríamente de venir a la iglesia, diciendo que también pueden orar en su casa, pero engáñanse y están en grande error; porque aunque es verdad que al hombre le es lícito orar en su casa, pero no es posible que ore tan bien en ella como en la iglesia, donde están otros que le afervorizan con su ejemplo y le ayudan con sus oraciones a alcanzar la gracia divina; donde están presentes los ángeles y el mismo rey de los ángeles en el santo Sacramento; y la misma consagración o bendición de la iglesia que nos convida a orar y da fuerza a nuestra oración para que suba al cielo.»

 

Oración: Oh Dios, que cada año nos renuevas el día de la consagración de este tu templo, y nos conservas para asistir a estos sagrados misterios, oye benigno las oraciones de tu pueblo y concede a todos los que entran en este templo los beneficios que te pide. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

EVANGELIO DEL DOMINGO: Dejad crecer a una y otro hasta la siega.

V DOMINGO DESPUÉS DE EPIFANÍA TRANSFERIDO
Rito Romano 1962
En aquel tiempo, Jesús les propuso otra parábola: «El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”. Él les dijo: “Un enemigo lo ha hecho”. Los criados le preguntan: “¿Quieres que vayamos a arrancarla?”. Pero él les respondió: “No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”»
Mateo 13, 24-30
 
 

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sábado, 7 de noviembre de 2026

DE LA BUENA SEMILLA Y LA CIZAÑA. MEDITACIONES DIARIAS DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE

 


DE LA BUENA SEMILLA Y LA CIZAÑA.

 

MEDITACIONES

DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE

,

DE LA VIDA DE CRISTO,

NUESTRO SEÑOR

 

ORACIONES PARA COMENZAR

Y TERMINAR TODOS LOS DÍAS

EL EJERCICIO DE LA MEDITACIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

XXIV  domingo después de Pentecostés

V domingo después de Epifanía

DE LA BUENA SEMILLA Y LA CIZAÑA.

 

Dijo Cristo que el reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en sus campos. Mientras dormían sus criados, vino el enemigo y sembró cizaña en medio del trigo. Quisieron arrancarla, pero él se lo prohibió, diciendo que, al arrancar la cizaña, podrían arrancar también el trigo. Así, la dejó crecer hasta el tiempo de la siega, en que separó lo uno de lo otro: el trigo para el sustento y la cizaña para el fuego.

(Cf. Mt 13).

 

PUNTO PRIMERO. Considera que, según la explicación del mismo Salvador, quien siembra la buena semilla es Él, y el enemigo que siembra la cizaña es el demonio. Por lo cual debes estar muy advertido para no darle lugar en tu corazón, porque su semilla es siempre mala y pretende tu perdición.

La cizaña, como dice san Agustín, antes de crecer se parece mucho al trigo, pero, cuando crece, manifiesta su malicia. Así, la doctrina de Satanás muchas veces parece buena al principio, pero después declara su malicia el fruto de sus obras. Por lo cual nunca se debe admitir por buena sin examinarla, hasta descubrir si es mala y qué pretende.

Pide a Dios luz para conocerla, distinguir lo bueno de lo malo, abrazar su santa doctrina, huir de la mala y librarte del demonio.

 

PUNTO II. Considera que Cristo sembró la buena semilla esperando de ella fruto. Entra en cuenta contigo mismo y mira cuánta semilla de santas inspiraciones, buenos consejos, predicaciones y ejemplos ha sembrado en la tierra de tu corazón, y qué fruto ha recogido de ella.

Examina si, en lugar de grano, has dado cardos y espinas, y si, por tu malicia, has convertido el buen trigo en perniciosa cizaña. Mira qué cuenta darás al Señor en el agosto de la muerte, cuando venga con su hoz a segarte para el otro mundo.

Mira el riesgo en que te encuentras, llora la vida pasada y recupera con diligencia lo que has perdido.

 

PUNTO III. El enemigo vino y sembró cizaña entre el trigo para darnos a entender, como dice san Agustín, que la causa de nuestra perdición es nuestro descuido, que da lugar al demonio para hacer presa en nuestras almas.

Mira cómo, por tu descuido, siembra el demonio en tu corazón la cizaña de los malos pensamientos, los odios y las discordias con tus prójimos. Por lo cual, vela sobre ti y no permitas a tu enemigo que tenga parte en ti.

No te descuides un punto, porque él siempre vela y nunca deja de hacerte la guerra. Como está en juego tu salvación, pelea con esfuerzo y pide a Dios que no te deje de su mano, que te ayude contra el enemigo y que el santo ángel que te ha asignado te defienda.

Reconoce tu flaqueza y confía en el auxilio divino.

 

PUNTO IV. Considera cuánto estima Dios a los buenos, significados en el buen trigo, pues por ellos sufre a los malos en el campo de su Iglesia, significados en la cizaña, que dejó crecer para que, al arrancarla, no se hiciese daño al trigo.

Da gracias a Dios por los siervos que tiene en su Iglesia, por los cuales sufre a muchos malos, y porque, por consideración a los buenos, no castiga al mundo como merecen sus pecados.

Vuelve los ojos hacia ti y mira si perteneces al gremio de los justos o al de los pecadores; si das causa a Dios, con tu vida, para castigar al mundo, o si lo detienes con tus oraciones y merecimientos.

Acuérdate de santo Domingo, cuya humildad fue tan grande que, cuando entraba en algún lugar, rogaba al Señor con lágrimas que no lo destruyese por haber entrado en él un pecador tan grande; siendo así que, por sus merecimientos, Dios detenía su ira para no acabar con el mundo.

Confúndete en su presencia y pide a su divina Majestad que te dé gracia para vivir santamente y pertenecer al número de los escogidos, y no al de los reprobados.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.