martes, 26 de mayo de 2026

San Juan, papa y mártir. — 27 de mayo.

 


San Juan, papa y mártir. — 27 de mayo.

(+ 526)

San Juan, papa, primero de este nombre, nació en Florencia, y se crió en Roma donde hizo maravillosos progresos en las ciencias y cristianas virtudes. Era ya el espejo y oráculo de todo el clero cuando por la muerte del santísimo padre Hormisdas, fue elegido Juan sumo pastor de la Iglesia, con gran consuelo de los fieles. Reinaba a la sazón en Italia Teodorico, rey de los ostrogodos, defensor de los herejes arríanos, y en Oriente el emperador Justino, celoso protector de la Iglesia católica. Mandó, pues, este católico príncipe que no se admitiesen en su imperio obispos y sacerdotes arríanos, y que se les quitasen las iglesias que tenían y se diesen a los fieles y católicos. Al saber esto embravecióse Teodorico y dio bramidos como un león; y hasta amenazó de poner a sangre y fuego a Italia y pasar a cuchillo a todos los católicos. Recatábase de todas las personas de valor que veía aficionadas a la parte de Justino, y así mandó prender al sapientísimo Severino Boecio y a su suegro Símaco. Pero antes de ejecutar su furor, quiso enviar embajadores al emperador Justino, y escogió para esta embajada a cuatro senadores que habían sido cónsules y a nuestro santo pontífice, juzgando que había blandeado con las amenazas. Llegado el santo a Constantinopla, fue recibido con cruces, pendones y hachas encendidas; el mismo emperador bajó del caballo en que iba, puesto ante él de rodillas, le hizo reverencia como a vicario de Dios en la tierra. Entrando el santo pontífice por la puerta de la ciudad dio la vista a un ciego. Trató los negocios que llevaba con el emperador y concluyólos como deseaba, aunque convinieron los dos en no dar las iglesias a los arríanos, ni consentir que contaminasen los templos del Señor con las ceremonias de los herejes. Por lo cual el rey Teodorico hizo matar a Símaco y al ilustre y católico filósofo Boecio, que eran los varones más esclarecidos de Italia, y el mayor ornamento de Roma. Luego que volvió el santo pontífice a Italia fue encerrado en una cárcel sucia y tenebrosa de Ravena, pero no por eso desmayó ni dejó por temor del tirano de llevar adelante la defensa de la fe católica, antes escribió una carta a los obispos de Italia en que les exhortaba a trabajar varonilmente en la viña del Señor, y a despreciar por la causa de Jesucristo las fieras amenazas del rey. Fue el santo en aquella cárcel tan maltratado, que dentro de pocos días murió. Pero no se fue alabando el tirano, porque poco después fue severísimamente castigado de Dios con espantosos terrores que le helaron la sangre y le quitaron la vida.

Reflexión: En la carta que escribió el venerable pontífice san Juan desde su cárcel a los obispos de Italia, les decía: «Armaos, hermanos míos, con la espada del espíritu del Señor contra la perfidia de los herejes; perseguidla hasta que no quede raíz ni rastro de ella; y puesto caso que el rey Teodorico inficionado de la pestilencia arriana nos amenace y diga que a nosotros y a nuestra tierra la ha de pasar a sangre y fuego, no por eso os turbéis, ni temáis a los que pueden matar al cuerpo y no al alma. Roguemos al Señor que dé esta fortaleza cristiana así a nuestros pontífices y prelados como a todos los fieles de la santa y divina Iglesia católica, pues, vale más la fe de Jesucristo que todos los demás bienes temporales del mundo.

Oración: Oh Dios, que cada año nos alegras con la festividad de tu bienaventurado mártir y pontífice san Juan, concédenos benignamente que merezcamos la protección de aquel cuya memoria solemnizamos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

EVANGELIO DEL DÍA: YO SOY LA PUERTA DE LAS OVEJA


MARTES DE LA OCTAVA DE PENTECOSTÉS
Rito Romano 1962

EVANGELIO

Continuación del Santo Evangelio según San Juan

Jn 10, 1-10

En aquel tiempo: Dijo Jesús a los discípulos: En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas caminan delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños». Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: «En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

  

TEXTOS DE LA MISA Martes de la octava de Pentecostés

COMENTARIO

lunes, 25 de mayo de 2026

De los símbolos en que vino el Espíritu Santo.

 


Martes de la octava de Pentecostés.

De los símbolos en que vino el Espíritu Santo.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO PASCUA

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes de la octava de Pentecostés.

De los símbolos en que vino el Espíritu Santo.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo el Espíritu Santo bajó en aire vehemente; porque como dice san Drogón, el aire es la respiración del hombre, sin el cual no puede vivir, y en faltándole muere; de la misma manera el Espíritu Santo es la respiración del alma, y en faltándole muere a su gracia. Pondera que te va la vida en conservar el Espíritu Santo, sin el cual queda muerta tu alma; ruégale, sírvele y oblígale cuanto en ti fuere, para que no te deje ni desampare, pues que es la vida de tu espíritu y el ser de gracia, y resuélvete en su presencia a perder todo lo criado antes que perderle. Los hombres del mundo anteponen la vida del cuerpo a todo lo que adoran, y se debe estimar infinito más la del alma, que como dice san Basilio, tiene su raíz en el Espíritu Santo.

 

PUNTO II. Considera lo que dice san Lucas, que vino en aire vehemente que llenó toda la casa; porque como dice san Ambrosio, no permite el Espíritu Santo tardanzas, ni tibiezas, ni flojedades en su santo servicio, sino es fervorosísimo, activo y presto en sus resoluciones y ejecuciones ¡Oh si tuviese una centella de este Divino Espíritu, que fervorizase tu alma y desterrase la tibieza de tu espíritu! Pídele al Señor que te la dé para empezar luego y sin dilación a servirle. Llenó toda la casa, porque llena todas las potencias del alma en quien hace asiento; el entendimiento, ilustrándole con su ciencia; la memoria, actuándola con su presencia; la voluntad, encendiéndola con su divino fuego; la imaginación imprimiéndole las imágenes de las cosas divinas, y todos los sentidos moviéndolos a lo celestial, espiritualizándolos para despreciar lo terreno ¡Oh Espíritu Santísimo! que todo lo llenas, no dejes mi pobre casa vacía, ven, ven y consuela a tu siervo, y no dejes rincón en mi pobre morada que no sea todo tuyo.

 

PUNTO III. Considera que vino en forma de lenguas, para significar que vino a dar sabiduría a los hombres, y a declararles los misterios más secretos y altos del cielo, y para que ellos también los predicasen y los declarasen a los hombres; y así al Espíritu Santo se debe la ciencia de los doctores y la sabiduría de la Iglesia, y la noticia de las verdades católicas, y el acierto de los pontífices en sus determinaciones, y de los concilios y prelados. Dale gracias por ello, y pídele que te enseñe y alumbre, y te dé una de sus lenguas, para que sepas alabarle y bendecirle, y aprovechar a tus prójimos encaminándolos al cielo.

 

PUNTO IV. Vino en forma de fuego, porque el fuego alumbra, enciende, purifica, sube a lo alto y une las cosas desunidas; así el Espíritu Santo alumbra los entendimientos con las verdades del cielo, enciende las voluntades en el amor divino, purifica los corazones de la escoria de los vicios, levanta los deseos al cielo y une las voluntades desunidas ¡Oh fuego sagrado! ven y apodérate de mi alma, para que sea esclarecida y alumbrada para caminar al puerto de la bienaventuranza, y se encienda en el amor fino de mi Dios, y quede pura de toda escoria de vicios, y despreciando lo terreno aspire siempre a lo celestial y divino, y quede unida íntimamente con mi Criador y enlazada con vínculo de perfecta caridad con mis prójimos por siempre jamás. Amen.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.