viernes, 6 de febrero de 2026

NUESTRA SEÑORA, MADRE DE LA FAMILIA DE LA IGLESIA #homilia #meditation

Sábado de la Septuagésima.

De nuestra Señora,

Madre de la familia de la Iglesia.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Sábado de la Septuagésima.

De nuestra Señora,

Madre de la familia de la Iglesia.

PUNTO PRIMERO. Considera que así como Cristo es el Padre, la Santísima Virgen es la Madre de la familia de la Iglesia, de la cual eres tú, y así la debes mirar como Madre tuya. Alégrate de tener tal Madre y que lo sea de todos los fieles, y que los mire como hijos propios suyos, y en particular a ti, y pídele que sea Madre tuya, y que como tal te abrigue, ampare, enseñe y defienda de todos tus enemigos visibles e invisibles, así del alma como del cuerpo.

PUNTO II. Considera cómo vela nuestra Señora sobre la familia de la Iglesia, saliendo a todas horas a llamar a los hombres a su servicio; a unos al amanecer de la razón; a otros cuando mayores, y a otros cuando viejos y después de haber caído en pecados, trayéndolos por su devoción a su Hijo para que los perdone y aliste entre sus escogidos. Dale gracias por esta vigilancia que tiene sobre todos, y por la que ha tenido y tiene contigo mismo. Acuérdate de los beneficios que has recibido de su mano, y ofrécete de nuevo a su servicio, estando siempre muy atento a su voz para hacer lo que te mandare cómo fiel siervo suyo.

PUNTO III. Considera cómo también tiene cuidado del premio de los obreros de la viña del Señor, el cual solicita en el cielo con su Benditísimo Hijo, y que se les dé el galardón merecido, y siempre aboga por ellos y gózate de tener tal medianera, y ruégale que pues se acuerda de todos no se olvide de ti, aunque no lo merece tu tibieza, pero que usando de su piedad la tenga de ti pecador delante de su Hijo.

PUNTO IV. Considera que eres siervo de esta Señora, y qué te ha llamado y traído a que trabajes en su viña, por lo cual no debes estar ocioso sino siempre alentado y ocupado en cosas de su servicio, y pues el siervo no trabaja para sí sino para su señor, ofrécele todas tus obras a la Beatísima Virgen como a Señora tuya, procurando en ellas, no tu loa y estimación, sino su gloria y su honra y su servicio; dile con entrañable afecto de tu corazón, aquí os ofrezco, Señora, cuanto soy y cuanto obrare, como indigno siervo vuestro, mis pensamientos, obras y deseos, mis palabras y todos mis trabajos, y las acciones de mi vida ofrezco a vuestros pies, y os suplico los recibáis y a mí por vuestro esclavo, y me tengáis de vuestra mano para que nunca os olvide ni me aparte un momento de vuestro santo servicio.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.

 

7 de febrero SAN ROMUALDO ABAD #santoral #santos

San Romualdo, abad. — 7 de febrero.

(+ 1027)

 

El glorioso abad san Romualdo era de la casa y linaje de los duques de Ravena, ciudad nobilísima de Italia. Crióse con regalos y pasatiempos hasta la edad de veinte años. Habiéndose hallado presente en una pendencia, en la cual su padre Sergio mató a su competidor, quedó tan lastimado del caso, que dejó las vanidades del mundo y se recogió en un monasterio de la Orden de San Benito. A los tres años partióse con licencia de su prelado en busca de un santo ermitaño llamado Marino, que habitaba en un desierto no lejos de la ciudad de Venecia, y con tal maestro creció tanto en la perfección, que vino a ser padre de muchos y santos hijos. Reformó los monasterios de su Padre san Benito, que con la flaqueza humana y con las guerras habían aflojado en la disciplina religiosa; edificó de nuevo cien monasterios de la misma Orden, y aún pobló de ermitaños los desiertos, y movió con su ejemplo a dar de mano al siglo, a su mismo padre y a muchos hombres principales, aun de la corte del emperador, entre los cuales se señalaron más Bonifacio, que era pariente del mismo emperador, y Busclavino, hijo del rey de Esclavonia. Tenía ya ochenta años de edad, y queriendo retirarse para vacar con todo fervor a Dios lo que le quedaba de vida, se fue al monte Apenino, que divide la Italia, y estando en la cumbre del monte, en un campo ameno y abundoso de aguas, se quedó dormido junto a una fuente; allí le sobrevino un sueño misterioso y parecido al del patriarca Jacob, porque vio una escalera desde la tierra al cielo, por cual los religiosos vestidos de blanco subían a Dios, y entendiendo que aquella era la voluntad divina, se fue al dueño de aquel campo, que era un conde llamado Madulo, y se lo pidió, y el conde, que había tenido el mismo sueño, se lo dio liberalmente. Y de aquí vino a llamarse aquel sitio Camaldula, que quiere decir Campo de Madulo; y aquel yermo fue el paraíso de la Orden Camaldulense, esclarecida por tantos celestiales varones que en el espacio de setecientos años han ilustrado la Iglesia de Dios. Finalmente, después de una larga vida llena de maravillas y heroicas virtudes, murió el santísimo abad Romualdo en el monasterio del valle de Castro, y cuatrocientos años después se halló su cadáver incorrupto y entero, con un rostro muy apacible y venerable, y cubierto el cuerpo de un cilicio debajo de su hábito.

 

Reflexión: El muy santo Padre Clemente VIII, en la bula donde manda que se rece de san Romualdo, como de santo abad y confesor, dice de él estas palabras: «Entre los más aventajados santos, nos parece que debe ser tenido el glorioso anacoreta Romualdo, por tantos títulos ilustre; por su patria, por su linaje, por su virtud, por su contemplación, y por haber fundado la Orden Camaldulense. Pudo tanto la fuerza de su ejemplo, que a muchos príncipes, reyes y personas ilustres hizo dejar las cortes y venir a los yermos, trocando los regalos y las galas en penitencia y ásperos vestidos, y a su mismo padre trajo a la religión y le llevó a la gloria.» ¡Oh! ¡cuán poderoso es el buen ejemplo! ¿Quién duda que tú podrías reducir y salvar a muchos con esa muda pero elocuentísima predicación? Todos debemos ganar por este medio almas a Cristo, ¡cuanto más si le hemos quitado algunas con nuestros escándalos!

 

Oración: Señor Dios, que diste a tu santa Iglesia al bienaventurado abad san Romualdo, para que fuese restaurador de la austera vida eremítica; concédenos que, asistidos por su intercesión y enseñados con su ejemplo, amemos la santa soledad del alma y el cuerpo. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

jueves, 5 de febrero de 2026

LA ELECCIÓN DE ESTADO PARA TODA LA VIDA #meditation #evangelio

Viernes de Septuagésima

La elección de estado para toda la vida

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

MEDITACIÓN

Viernes de Septuagésima

La elección de estado para toda la vida

PUNTO PRIMERO. Considera que todo el acierto de la buena elección consiste en tomar los medios proporcionados para el fin que se pretende, como el que desea, ser gran letrado o gran soldado en elegir los medios que más le han de ayudar para alcanzar este intento; y si la elección de los medios no fuese proporcionada al fin que pretende, sería frustrado todo su trabajo y así te has de poner indiferente en la elección de estado, como en cosa tan importante para tomar aquel, sin respeto ni pasión humana, que más te ha de ayudar al fin que pretendes, y pedirle a Dios luz para conocerle y abrazarle con todo afecto, resolución y voluntad.

PUNTO II. Considera el fin para que Dios te crio, y al que has de enderezar tu estado, que es para servirle en esta vida y gozarle en la otra. Este es el blanco a que debes mirar en esta elección desapasionadamente, y conforme a él mirar delante de Dios tu condición, inclinación, fuerzas, pasiones y vocación, y en cuál estado tendrás más aptitud para servir a Dios y menos ocasiones de ofenderle, y más medios proporcionados a tus fuerzas para agradarle y alcanzar la perfección y piensa con cristiana prudencia el estado que más te conviene, y aunque parezca áspero y difícil, elígele con valor y confianza en Dios, que te dará su gracia para él, posponiendo todos los respetos humanos de comodidad, regalo, hacienda y honra de este siglo, que no ayudan sino impiden para servir a Dios.

PUNTO III. Para tener más luz en esta elección y vocación divina, piensa delante de Dios qué estado quisieras haber tenido en la hora de la muerte, cuando estés para salir de este mundo, a donde has de dejar todo lo que hubieres adquirido, ítem, ponte en el tribunal de Cristo, dando cuenta de tu vida, y acabada esta mortal y empezando la eterna, y mira en aquel trance qué estado eligieras si te fuera concedido, y cuál le quisieras haber tenido entonces, y no desprecies la luz que Dios te diere, ni te hagas sordo a sus voces, porque Dios entonces no se haga sordo a las tuyas.

PUNTO IV. Ponderadas, pensadas y pesadas todas estas razones con justísimas balanzas, has de hacer la elección con toda resolución de morir en el estado que eligieres, y luego postrado delante de la Divina Majestad ofrécele tu elección y el estado que tomares para su santo servicio; y pídele afectuosamente gracia para cumplir tu propósito y las obligaciones de tu estado, y luego con la divina gracia procede a la ejecución, y entra con denuedo y fervor a trabajar en la viña del Señor.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.