lunes, 13 de julio de 2026

De las calidades del buen cristiano

 


Martes de la VII semana después de Pentecostés.

De las calidades del buen cristiano.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes de la VII semana después de Pentecostés.

De las calidades del buen cristiano.

 

PUNTO PRIMERO. Considera que así como el árbol que no da buen fruto será cortado y lanzado en el fuego, según la sentencia del Salvador; así el que le diere bueno será estimado de Dios y tras plantado en el paraíso de su gloria. Detente en este punto y pondera despacio, cómo forzosamente te ha de caber una de estas dos suertes, o ser trasplantado en el cielo, o lanzado en el infierno; mira la diferencia tan grande que hay de la una a la otra, y cuánto te importa no errar este negocio el cual después de esta vida no se puede enmendar; y toma muy a pechos cultivar tu árbol de manera que dé buen fruto y sea escogido para el jardín del cielo; clama a Dios y a sus santos que te ayuden, tómalos por patronos y no los olvides, oblígalos con servicios porque siempre los tengas propicios y te den la mano para subir a la gloria.

 

PUNTO II. Considera lo que dice el Redentor, que no basta alabarle con la boca para entrar en el cielo, sino hacer su voluntad en todas las cosas; porque no basta la fe sin las obras, ni el culto exterior sin la caridad interior para conseguir la salvación: entiende que eres cristiano y que es necesario que convenga tu vida con tu nombre, y que no alabes a Dios con la boca solamente, sino mucho más con tus obras; considera si son tales que puedan glorificar al Señor, y saca de aquí fervorosos deseos de obrar santísimamente y alabar a Dios, no solo con la boca, sino mucho más con las obras y el corazón.

 

PUNTO III. Considera cómo Cristo te ha plantado en su Iglesia para que seas árbol fructífero y no espino sin fruto que hiera y lastime, y demás de esto te ha regado con su preciosa sangre y cultivado por medio de sus ministros, y dádote las fuentes de sus santos Sacramentos, la pluvia de su divina gracia, y el calor de su santísimo espíritu; mira cómo has logrado tantos beneficios y qué frutos has dado a Dios y a tus prójimos: tiembla de la cuenta que te han de pedir de ellos, y saca de aquí resolución de enmendarte y de lograr la cultura del Señor, dando en adelante copiosa cosecha de frutos de santas obras.

 

PUNTO IV. Considera cómo Cristo hace mención aquí de los espinos y las vides, en que significa la buena y mala conciencia; la buena en la vid, que da copioso y dulce fruto, y la mala en el espino, que en lugar de frutos da dolorosas espinas ¡Oh qué espinas padece la mala conciencia, y qué dulzura siente la buena ! ¡Qué infructuosa es aquella, y qué fructuosa esta! Carga aquí un poco la consideración, y piensa la inquietud y sinsabor que ha padecido tu alma cuando has tenido mala con ciencia, y la paz y dulzura que has gozado cuando buena; y pídele al Señor gracia para purificar tu conciencia de todo pecado y limpiarla de las espinas que punzan, y hacer obras dignas de siervo suyo para alcanzar la paz y tranquilidad que da la buena y sana conciencia, a quien no remuerde la culpa de haberle ofendido.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones

14 de julio. MUERE EN GRACIA DE DIOS. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


14 de julio

MUERE EN GRACIA DE DIOS

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

14 de julio

MUERE EN GRACIA DE DIOS

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

Refiere el jesuita P. Teófilo Raynaudl, que un soldado de Croacia, desalmado y facineroso, que con otros varios compañeros de su calaña dedicábase a vivir de sus rapiñas, quitando la vida alevosamente a los viandantes y sembrando el pánico en toda la comarca, había decidido dar un golpe de mano a cierto poderoso señor de las cercanías. Con tan depravados propósitos caminaban hacia Loringia, cuando, al pasar por cierto lugarejo llamado Tiucurt, le salió al encuentro la Justicia, avisada con antelación de sus manejos e intenciones, la cual se aprestaba a prenderlos.

Resistiéronse denodadamente para no caer en sus manos, pero, al fin, como eran más los representantes de la autoridad, dieron muerte a varios de la pandilla, y al fin quedó sólo nuestro hombre, sin querer de manera alguna entregarse.

Le asestaron varios balazos y un enorme tajo en la cabeza, y, pretendiendo irritados rematarle, ya que le tuvieron derribado por tierra, asestáronle repetidas cuchilladas, más él con desfallecido acento les decía:

-"En vano os cansáis en multiplicar los golpes para quitarme la vida; no lograréis vuestros propósitos porque fui siempre devoto de la Santísima Virgen y, aunque indigno, visto su bendito Escapulario del Carmen, y no ha de salir mi alma de este cuerpo mortal hasta que no confesare mis culpas".

Acertó en aquel instante a pasar cerca de allí un anciano sacerdote, quien, compadecido del infeliz, le confesó, y con señales de verdadero arrepentimiento entregó su alma a Dios.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!