jueves, 23 de julio de 2026

De la infinita misericordia de Dios.

 


Viernes de la VIII semana después de Pentecostés

De la infinita misericordia de Dios.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Viernes de la VIII semana después de Pentecostés

De la infinita misericordia de Dios.

 

PUNTO PRIMERO. Ya que has meditado la justicia de Dios y la que hizo en los ángeles y en los hombres, y la que ejecuta en los pecadores, medita ahora para moverte a confianza la infinita misericordia suya, que ejercita con todos desde los siglos de los siglos, y nunca cesará de ella en todas las generaciones, como dice David; y lo primero en que resplandece, es en prevenir nuestras miserias antes que vengan, y librarnos de caer en ellas, que es la mayor piedad. Pondera cuán atento está Dios a todas nuestras necesidades y flaquezas, y la piedad con que mira nuestras menguas, y qué fuera de nosotros, si alzara la mano de su misericordia de nosotros y nos dejara caer en las cuitas y trabajos, así espirituales como corporales. Mete la mano en tu pecho y considera de las que te ha librado, previniéndolas antes que lleguen, que tú no alcanzas, y dale infinitas gracias por ellas.

 

PUNTO II. Considera cómo su misericordia se extiende y corre parejas con su omnipotencia, con forme dice el Sabio, y la que usa con los hombres, en especial con los pecadores, disimulando sus faltas y esperándolos a penitencia, y recibiéndolos con entrañas de padre cuando se arrepienten de sus pecados, y no solamente los perdona, más en lugar de castigo les hace muchas mercedes, dándoles su gracia y con ella la herencia del cielo y muchos dones espirituales. Ensalza su piedad y no ceses de engrandecer su misericordia, pidiéndole que la tenga de ti y te perdone tus pecados, y cobra de esta meditación una grande confianza de alcanzar perdón de tus pecados, por muchos y grandes que sean, pues que es sin comparación mayor la misericordia de Dios.

 

PUNTO III. Considera la grandeza de la misericordia de Dios, la cual se extiende a todos los hombres, sin exceptuar alguno, aunque le hayan ofendido siempre desde que tienen uso de razón, y a todo género de pecados por enormes que sean, y a todos lugares y tiempos, sin dilación alguna ni límite, ni dar más plazos que el del arrepentimiento. En cualquiera hora que gimiere el pecador, dice Dios por Ezequiel, me olvidaré de todos sus pecados, sin acordarme de ellos. Considera la inmensidad de infieles que le están ofendiendo en toda la redondez, y la paciencia con que Dios los sufre, pudiendo tan a su salvo tomar venganza de ellos, y las mercedes que les hace y las inspiraciones que les da, llamándolos a penitencia para perdonarlos y darles el cielo ¡Oh Señor! infinita es vuestra piedad, inmensa vuestra misericordia: publíquese en todo el mundo, y vengan todos los pecadores a lograrla y a alcanzar el perdón de sus pecados y con él la bienaventuranza.

 

PUNTO IV. Considera la misericordia que usa Dios con los justos y escogidos suyos, previniéndolos desde su niñez con infinitas gracias para no caer en pecados, siguiéndolos y acompañándolos esta gracia toda la vida con infinitos favores, y últimamente dándoles el sello de sus misericordias con la corona de la gloria. Pon los ojos en san Juan Bautista y en Jeremías, a los cuales escogió desde el vientre de su madre, y contempla las misericordias que Dios usó con ellos desde aquella hora hasta la última de su vida, y en especial contempla las que Dios hizo a la Beatísima Virgen desde el instante de su Concepción hasta su gloriosa Asunción a los cielos, y hallarás que no hubo instante ni momento en que Dios no estuviese esmerándose en enriquecer aquella alma con las riquezas de sus misericordias. Gózate de tener un Dios tan misericordioso y liberal; cobra aliento en su piedad; esfuérzate con su omnipotencia, y pídele que use contigo de las misericordias que usa con sus escogidos, y que no te deje vacío, pues llena su misericordia todo lo criado.

 

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones

 

 

24 de julio. NACE MUERTO UN NIÑO Y LO RESUCITA. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


24 de julio

NACE MUERTO UN NIÑO Y LO RESUCITA

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

24 de julio

NACE MUERTO UN NIÑO Y LO RESUCITA

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

Refiere el mismo Daniel de la Virgen María que, en un pueblecito de Holanda, se había fundado, el día de la Presentación de nuestra Señora, una cofradía del Carmen.

Al siguiente día, Micaela Poller, esposa de Francisco Boucher, daba a luz un infante con todas las señales de muerto.

Consternados el padre, parientes, amigos y conocidos por tal fatalidad, traspasado su corazón de dolor, pues no daba indicio ninguno de vida, y no queriendo por otra parte afligir el corazón de su esposa con semejante noticia, recurrieron a un artilugio piadoso, que les sugería su fe acrisolada y su confianza en el valimiento y protección de la Virgen Santísima. Fue que, obsequiándola y solemnizándola con la erección de su devota Cofradía, juzgaron, y no sin razón, hallarla propicia para solicitar de su clemencia el favor o la gracia que esperaban obtener de su maternal corazón.

No salieron defraudadas sus esperanzas, pues el niño, que durante casi todo aquel día había estado sin movimiento alguno vital, tan pronto como lo pusieron a los pies de la Virgen del Carmen y le echaron sobre su cuerpecito el bendito Escapulario, comenzó a dar indicios de vida. Mas al cantarse a nuestra Santísima Madre una Misa solemne y llegar a aquellas palabras del Prefacio "Te rogamos que, con las angelicales voces, sean admitidas las nuestras", reconociendo María por suyo al que sobre su pecho ostentaba el Santo Escapulario, comenzó a dar ciertísimas señales de vida en sus lloros y en todos sus movimientos.

Llamaron al párroco y le administró el sacramento del Bautismo, rindiendo todos, juntamente con sus agradecidos padres, las más fervientes acciones de gracias a la Santísima Virgen, que así manifestaba su piedad para con ellos.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!