jueves, 16 de julio de 2026

Del fin para que Dios crio al hombre, que es del principio y fundamento.

 


Viernes de la VII semana después de Pentecostés.

Del fin para que Dios crio al hombre, que es del principio y fundamento.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Viernes de la VII semana después de Pentecostés.

Del fin para que Dios crio al hombre, que es del principio y fundamento.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo Dios te crio para que le conocieses, reverenciases y sirvieses en esta vida y le gozases en la otra: este es el fin y el blanco para que Dios te crio, en el cual debes ponderar lo primero la merced que te hizo en darte el ser que tienes, dejando infinitas criaturas que podía criar más nobles y perfectas que tú, en su nada, que fue una señaladísima merced; ahonda más en este punto y considera lo que eras antes que Dios te criase, y hallarás que no hay cosa tan vana que no fuese más que tú; pues aquella tenía ser y algún valor por pequeño que fuese, y tú ninguno, y por cualquiera precio te comprara caro quien diera algo por ti; pues mira lo que debes a Dios que te sacó de esta nada  y te dio el ser racional, y te hizo semejante a sí, y te ordenó desde luego para que le gozases eternamente en su reino: pondera lo segundo, que no te crió para servir a las criaturas, aunque sean reyes o príncipes, ángeles o serafines, sino para servir a su Divina Majestad, que es el sumo emperador de cielos y tierra, de ángeles y hombres, y gozarle eternamente después; mira cómo le has servido hasta aquí y cómo le has de servir en adelante, y pídele su santa gracia para conseguir este fin.

 

PUNTO II. Considera la alteza de este último fin para que fuiste criado, que es la bienaventuranza y gozar de Dios con los ángeles eternamente en el cielo. Contempla la alteza de esta dignidad, y la felicidad que alcanza el que la alcanza, y la infelicidad del que no la consigue, que excede a todas cuantas desdichas puede haber, ni se puede imaginar; y vuelve luego a ti y considera que es posible perderle, y que muchos le han perdido que han hecho menos pecados que tú ¿Qué te aprovechará ganar todo el mundo si tu alma se condena? ¿Oh qué te importará perderle sino pierdes el cielo? Mira qué le importó a Alejandro hacerse Señor del mundo, ahora que está en el infierno y estará para siempre, y todo cuanto ganó lo gozan otros, millares de años ha. Mira que todo es una farsa y una breve comedia en que cada uno hace su papel, y acabada son iguales; y la felicidad o infelicidad está en hacerle bien o mal, de suerte que gane o pierda el último fin para que Dios le crió: de lo cual debes sacar un grande desprecio del mundo, un grande aprecio del cielo, y una gran codicia de alcanzar tu último fin, que es la bienaventuranza, sin cuidar de otra cosa jamás.

 

PUNTO III. Considera cómo Dios crio todas las cosas para que te ayudasen a conseguir este último fin de servirle acá y gozarle allá eternamente; no las crio para que gozases de ellas deleitándote con ellas, sino para que te ayudases de ellas para servir a Dios ahora, y gozarle después; de lo cual se saca una grande consecuencia en que conviene estar muy firme, porque es el fundamento de la vida espiritual: esta es una indiferencia de ánimo para tomar de las criaturas las que más te han de ayudar a conseguir este fin sin dejarte llevar más de las unas por hermosas, ricas, deleitables o gustosas, que de las otras por feas, desabridas, dificultosas o trabajosas que sean; y así, cuanto en ti  es, has de estar indiferente como el fiel de las balanzas, para la salud o la enfermedad, para la pobreza o la riqueza, para la vida áspera o deleitable, sin inclinarte más a una parte que a otra, deseando y abrazando lo que más condujere al servicio de Dios y a conseguir el fin para que te crio. Esta diferencia, llama san Ignacio nuestro padre, el fundamento de la vida espiritual, y con razón, porque sobre ella carga todo este edificio, y cuando está firme esta diferencia, va firme y bien ordenado lo que sobre ella se fabrica, y cuando se tuerce con la afición desordenada de alguna criatura todo va torcido y desordenado; por lo cual conviene sacar firme resolución en esta indiferencia, y pedir a Dios nuestro Señor que te la dé para su santo servicio.

 

PUNTO IV. Vuelve los ojos a ti mismo y mira en el estado en que te hayas y si te has inclinado a los bienes de la tierra desordenadamente, perdiendo esta diferencia; y procura dejar los caminos torcidos y volver al derecho para conseguir; mira todo lo criado como una mesa espléndida de varios manjares que te  ha puesto Dios para que tomes de ellos los quete importan para tu salud y dejes los quete pueden dañar; y si por la salud del cuerpo no tomas los venenosos ni dañosos, sino solos los que son útiles y provechosos, mucho más debes hacer esto por la salud de tu alma que es eterna y espiritual: míralo todo sin pasión, y qué cosas te pueden ayudar a servir aquí al Señor y gozarle después, y resuélvete en su presencia a usar solamente de estas y dejar todas las demás, y Dios te ayudará con su gracia si te vales de su favor y confías como debes en su bondad.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones

 

17 de julio. CONVERSIÓN DE UN ESTUDIANTE. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


17 de julio

CONVERSIÓN DE UN ESTUDIANTE

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

17 de julio

CONVERSIÓN DE UN ESTUDIANTE

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

Refiere el P. Matías de San Juan que había en Padua (Italia) un joven estudiante a quien sus desórdenes y excesos depravados habían conducido al término fatal de la desesperación.

Un día concibió el proyecto diabólico de suicidarse, y, armándose de puñal bien afilado, se asestó tres tremendas puñaladas; pero cada uno de estos tres golpes terribles viniéronse a clavar sobre el Escapulario del Carmen, que por fortuna suya llevaba sobre el pecho el infeliz estudiante.

Esto precisamente fue el motivo, ocasional de su conversión y de su eterna salvación; pues absorto y estupefacto el infeliz ante la contemplación de semejante prodigio, entró en sí mismo, y, lleno de confusión, al recordar su depravada y desastrada vida, resolvióse desde aquel mismo instante a mudar de vida y entrar por la senda verdadera del bien, siendo desde aquel mismo día un verdadero dechado y ejemplar de toda la virtud.

Entró más tarde en un convento de religiosos observantes del Seráfico P. San Francisco, siendo un verdadero varón apostólico que llevó muchas almas a Dios con su celo ferviente y santa vida, siendo motivo de alabar y bendecir a Dios y a su Santísima Madre, para cuantos conocían su vida de joven.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!