viernes, 3 de julio de 2026

De la perfección de los santos para imitarla.

 


Sábado de la V semana después de Pentecostés.

De la perfección de los santos para imitarla.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Sábado de la V semana después de Pentecostés.

De la perfección de los santos para imitarla.

 

PUNTO PRIMERO. Pon delante de tus ojos la perfección de vida que tuvieron los santos en la tierra desde el día que se alistaron en la milicia de Cristo para militar debajo de su bandera; y medita en primer lugar la resolución con que dieron de mano a todas las cosas del mundo, entregándose con todas sus fuerzas en el servicio de Dios; pon los ojos en los sagrados Apóstoles, en los santos confesores, anacoretas, vírgenes y religiosos, y da mil gracias a Dios por la merced que les hizo, y pídele que te la haga a ti de darte sus auxilios para despreciar al mundo y entregarte a su santo servicio.

 

PUNTO II. Considera la penitencia que hicieron, el rigor con que trataron sus cuerpos; la mortificación de sus pasiones, el silencio y recogimiento que guardaron, sus ayunos , sus asperezas, su oración y contemplación, su obediencia y humildad, y el resto de las demás virtudes, que fueron los escalones por donde subieron a la cumbre de la perfección, y anímate a seguirlos y pídele a Dios gracia, que él te la dará, para imitarlos, si tú te resuelves a seguir sus pisadas.

 

PUNTO III. Considera su paciencia en los trabajos, su humildad en las honras, el desprecio de sí mismo en sus acciones, su igualdad de ánimo en todos los sucesos, y entra en lo interior de su espíritu y contempla su voluntad tan unida con la de Dios, tan rendida a sus decretos, tan pronta para su voz, y obediencia tan presta en la ejecución, y aquel desvelo en agradarle, servirle y glorificarle en todo, sin buscar su interés en cosa alguna, sino la mayor gloria y honra de su Dios: atiende a la pureza de sus almas y a la grandeza de sus virtudes, aspirando siempre a lo más alto y aumentando continuamente su caudal, y alaba a Dios en sus santos y ofrécete a seguirlos, y pide a los mismos santos que te enseñen y ayuden a imitar sus ejemplos y seguir las pisadas de su vida, caminando con ellos a la cumbre de la perfección.

 

PUNTO IV. Pon los ojos en las mercedes singulares que Dios les hizo en esta vida por sus gran desmerecimientos, y la gloria con que los premió en la otra, y las coronas que hoy gozan en compañía del Cordero, asistiendo con los ángeles en el trono de su gloria; contempla su dicha y la felicidad eterna que nunca se ha de acabar, y esfuérzate a imitarlos con la esperanza de tan subido galardón; derríbate a sus pies y pídeles que te den la mano y que sean tus abogados delante de Dios para alcanzarte su gracia; y al mismo Señor pide y suplica por los méritos e intercesión de sus santos que te la conceda para empezar a servirle y caminar con perseverancia todos los días de tu vida hasta llegar al monte levantado de la Santa Sion.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones

 

4 de julio. LA PRECIOSÍSIMA SANGRE ES EL PRECIO DE LAS ALMAS. MES A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS

 


4 de julio

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

ES EL PRECIO DE LAS ALMAS

MES

A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

DE JESÚS

 

ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS

 

Por la señal…

 

ORACIÓN INCIAL

Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.

4 de julio

LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

ES EL PRECIO DE LAS ALMAS

 

El valor de una perla preciosa es calculado por el precio que se está dispuesto a pagar por tenerla; y cuanto más alto sea el precio, más preciosa será la perla.

Ahora, nuestra alma no ha sido comprada con oro o plata, sino con un precio invaluable, infinitamente más alto, es decir, con la Preciosísima Sangre que el Hijo de Dios ha derramado por nosotros durante su vida y especialmente en la cruz al final de su existencia terrena. ¡Cuán grande es la dignidad de nuestra alma!

Ya tan preciosa porque ha sido creada a imagen y semejanza de Dios, se hace aún más preciosa por su redención, porque es redimida por Jesús al precio de su Sangre y de su vida. ¡Cuánto hemos costado al Señor!

De nada nos servirán los honores, las riquezas, los placeres si perdemos nuestra alma. Esto es lo más importante que debemos tratar en esta vida: salvar nuestra alma, por la que tanto sufrió Jesús para redimirla.

Nosotros también debemos saber sufrir con fortaleza y, si es posible, voluntariamente por su amor para salvarnos; de lo contrario no nos servirá de nada su Sangre. “Dios que te creó sin ti -dice San Agustín – no puede salvarte sin ti.”

 

PROPÓSITO

Recita una tercera parte del Rosario meditando los misterios dolorosos.

 

EJEMPLO

El Venerable Señor Caccinguerra, amigo y compañero de San Felipe Neri, era muy devoto de la Preciosa Sangre. Un día, mientras se lamentaba ante el pensamiento de que los paganos, los judíos y los musulmanes no podían aprovecharse de la Sangre del Salvador, nuestro Señor se le apareció con la Sangre brotando de su costado y le dijo: “Es para todos y para todos los que la quieren”.

Cuando San Felipe Neri estableció en Roma la visita a las siete iglesias, tenía la intención de ofrecer a los fieles la posibilidad de honrar las siete principales efusiones de la Sangre de Jesús y asignó una efusión especial de esa Sangre a cada una de esas siete iglesias.

 

 

PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS

Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).

Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos:

LETANÍAS DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO

 

4 de julio. COLEGIAL FERVOROSO. MES DE JULIO EN HONOR A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


4 de julio

COLEGIAL FERVOROSO

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

4 de julio

COLEGIAL FERVOROSO

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

Una noche que el jesuita francés P. Leblanc pasaba por el dormitorio del colegio para ver si todos los colegiales se habían acostado ya, vio a uno de estos arrodillado junto a la cama.

-"¿Por qué no te has acostado todavía?", le dijo el Padre.

-"Porque he mandado el Escapulario al portero para que me lo cosiera; y como no me lo ha traído todavía, no me atrevo a acostarme, pues podría morirme esta noche sin mi santo Escapulario".

-"No tengas miedo, hijo mío; mañana a primera hora yo haré que te entreguen tu Escapulario; acuéstate ahora y duerme sin temor".

-"Padre; yo no puedo acostarme; ¡quién sabe si me moriré esta noche...!" Y diciendo esto, comenzó el niño a derramar lágrimas abundantes.

Compadecido el buen Padre, y muy edificado de la piadosa confianza que el fervoroso niño tenía puesta en el Escapulario, bajó a la portería, recogió el Escapulario, subió al dormitorio y se lo entregó al colegial. El cual, poniéndoselo sobre el cuello y besándolo con devoción, se durmió tranquilo, invocando tiernamente el dulce nombre de María.

Cuál no sería la sorpresa del Padre Leblanc cuando, al hacer la inspección a la mañana siguiente, vio que estaba muerto aquel niño tan amante de la Virgen, el cual conservaba aún entre sus yertas manos el Santo Escapulario, sin cuya compañía no se había querido acostar.

La Santísima Virgen quiso premiar la filial confianza de su joven servidor no permitiendo que muriese sin él.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!