domingo, 18 de octubre de 2026

EVANGELIO DEL DOMINGO: PARÁBOLA DE LOS DOS DEUDORES

 

EVANGELIO DEL DOMINGO
XXI DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
Rito Romano 1962

EVANGELIO

Continuación del Santo Evangelio según San Mateo 18, 23-35

En aquel tiempo: Dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: Se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo”. Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo: “Págame lo que me debes”. El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo: “Ten paciencia conmigo y te lo pagaré”. Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: “¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?”. Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

 TEXTOS DE LA MISA - XXI domingo después de Pentecostés

COMENTARIOS AL EVANGELIO

Homilía de maitines. ¡TERRIBLE SENTENCIA! San Jerónimo
 
TODO SE NOS CONVIERTE EN MOTIVO DE PREMIO. San Juan Crisóstomo

SOPORTAR CON PACIENCIA LOS DEFECTOS DEL PRÓJIMO. San Juan Bautista de la Salle

¿NO DEBÍAS TÚ TAMBIÉN TENER COMPASIÓN DE TU COMPAÑERO, ASÍ COMO YO LA TUVE DE TI? Catena Aurea de santo Tomás de Aquino.

Benedicto XVI LA OFENSA SOLO SE PUEDE SUPERAR CON EL PERDÓN

DE LA ETERNIDAD Y DEL INFIERNO. SAN ALFONSO MARÍA DE LIGORIO

PERDONAR PARA SER PERDONADO. Dom Gueranger

XXI DOMINGO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS. DOM GUERENGER

LA LEY DEL REINO NUEVO. Fray Justo Pérez de Urbel

PARÁBOLA DEL SIERVO A QUIEN EL SEÑOR PERDONÓ TODA LA DEUDA.


LA INGRATITUD Y CRUELDAD DEL SIERVO.

NO NOS CANSEMOS DE PERDONAR. Homilía

PADRE NUESTRO , PERDONA NUESTRAS DEUDAS. Homilía

LA ARMADURA DE DIOS Y EL IMPERATIVO DEL PERDÓN. Homilía

EL JUICIO PARTICULAR. Homilía

¿PERDONAMOS DE VERDAD? Homilía del XXI domingo después de Pentecostés

LA SATISFACCIÓN POR LOS PECADOS. Homilía del XXI domingo después de Pentecostés

sábado, 17 de octubre de 2026

DE LA DOCTRINA DEL EVANGELIO: PARÁBOLA DEL DEUDOR INJUSTO. MEDITACIONES DIARIAS DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE


 

XXI domingo después de Pentecostés.

DE LA DOCTRINA DEL EVANGELIO: PARÁBOLA DEL DEUDOR INJUSTO

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO,

NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

 

 

ORACIONES PARA COMENZAR

Y TERMINAR TODOS LOS DÍAS

EL EJERCICIO DE LA MEDITACIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

XXI domingo después de Pentecostés.

DE LA DOCTRINA DEL EVANGELIO: PARÁBOLA DEL DEUDOR INJUSTO (Matth. 18.)

 

Compara Cristo en el Evangelio el reino de los cielos a un rey que se puso a cuentas con sus criados, y habiendo perdonado a uno diez mil talentos, él no quiso perdonar a su consiervo ciento que le debía; por lo cual, airado el rey, le mandó echar en la cárcel hasta que pagase toda la deuda cumplidamente. De lo cual concluye el Salvador diciendo:  «De la misma manera hará vuestro Padre celestial con vosotros, si no os perdonareis de corazón unos a otros.»

 

PUNTO PRIMERO. Considera la doctrina de este Evangelio, que es confirmación y como repetición de la meditación pasada; en que nos enseña Cristo, con esta semejanza, que no perdonará Dios en el juicio al que no perdonare en esta vida a sus hermanos.

Pasa los ojos de la consideración por toda esta parábola, y mira cuánto te importa ser misericordioso con tus prójimos, perdonándoles sus deudas, para que Dios lo sea contigo, perdonándote las tuyas; y que, si ellos no tienen con qué pagar, tampoco tienes tú con qué satisfacer a Dios. Resuélvete, pues, a perdonarlos para que Dios te perdone.

 

PUNTO II. Considera cómo este rey poderoso se puso a cuentas con sus criados, pidiéndoselas muy menudamente de todo lo que les había entregado.

Pondera despacio que ha de llegar aquel día en que el sumo Emperador de los cielos y de la tierra se ponga a cuentas con todos sus criados, y la estrechura con que se las ha de pedir, y cuán riguroso se ha de mostrar aquel día, en que no habrá apelación, como la hubo en este, sino que se dará la sentencia final, irrevocable, y luego se ejecutará sin dilación: en los buenos para el cielo, y en los malos para el infierno, por siempre jamás.

Considera a cuál parte irás tú y qué fuera de ti ahora si te llamaran a cuentas; tiembla ante los juicios de Dios y prevente para el día de la cuenta.

 

PUNTO III. Considera lo que dice Cristo: que el primero de estas cuentas fue alcanzado en diez mil talentos y no tuvo de dónde pagar.

¡Oh pecador!, ponte en el lugar de este siervo, y mírate en el tribunal de tan gran Dios, cercado por todas partes de acusadores que te hacen los cargos y te alcanzan mucho más que a este, porque son más tus pecados que sus deudas.

Mira qué responderás y con qué pagarás las deudas que debes a Dios, y cuán alcanzado te hallarás; pues, como dice el santo Job, de mil cargos no podrás responder a uno.

Ajusta tus cuentas antes que te las pidan; revuelve los libros de tu vida, repasa los años pasados y las partidas antiguas y las presentes; mira la entrada y la salida, los cargos y descargos, y ajusta bien la cuenta para que la des buena el día del juicio.

 

PUNTO IV. Considera lo que dice el Salvador: que, alcanzando el rey a este siervo en la cantidad dicha, le mandó vender a él, a su mujer, a sus hijos y todos sus bienes y hacienda, cuanto tenía y poseía, para hacerse pago de la deuda.

En esto nos significa el rigor de aquel juicio y la terribilidad de la sentencia, y cómo le serán confiscados al malo todos sus bienes, en que tenía su esperanza, sin dejarle cosa alguna.

Pondera la aflicción del pecador en este trance y cómo hallará frustradas todas sus esperanzas. Aplica aquí las palabras de Cristo: «¿Qué le aprovecha al hombre ganar todo el mundo, si su alma se condena?»

Vuelve sobre ti y mira que, al pasar los puertos de esta vida, te han de confiscar cuanto hubieres ganado en ella; y que, en las cuentas que te han de pedir, no podrás hacer pago con la hacienda que llevares de acá, porque toda la han de vender y pasar a otros poseedores.

Solas tus obras te han de acompañar. La mujer, los hijos, los parientes, los amigos, los censos, las casas, las viñas y las haciendas, todo se ha de quedar acá.

Lo cual supuesto, no seas tan necio como este, sino toma tiempo ahora que te lo da Dios, y atesora riquezas inmortales con muchas y santas obras, que puedan valerte en aquella ocasión.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.

18. SENCILLEZ ADMIRABLE DE SANTA TERESA. MES DE OCTUBRE CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE SANTA TERESA DE JESÚS

 


DÍA DÉCIMO OCTAVO

SENCILLEZ ADMIRABLE DE SANTA TERESA

 

MES DE OCTUBRE

CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE

SANTA TERESA DE JESÚS

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

DÍA DÉCIMO OCTAVO

SENCILLEZ ADMIRABLE DE SANTA TERESA

Cuando Nuestro Divino Redentor nos enseñó la virtud de la prudencia, quiso también enseñarnos la de la sencillez, como lo vemos por las siguientes palabras que dijo a sus apóstoles: «Sed prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas».

Santa Teresa de Jesús, que fue en extremo prudentísima, fue también a la par sumamente sencilla, como se comprende estudiando su vida y repasando sus escritos.

Su modo de vivir, la reforma de la Orden Carmelitana, la Regla que dio para ella y las obras que escribió en el estilo más sencillo a la vez que sublime, son y han sido admiradas por todos los sabios del mundo, a la par que ensalzadas por la sencillez que en ellas resplandece.

Todos sus pensamientos, palabras y obras los dirigía siempre hacia ese fin, siendo sencilla en la fe, sometiéndose humilde a las decisiones de la Santa Iglesia; en la piedad y devoción, conformándose con las disposiciones divinas; y, por último, en el trato con todas las personas, mostrándose siempre leal y sincera, pues tenía presente que Dios detesta a los que son de corazón doble, esto es, los que piensan y sienten una cosa y dicen y aparentan otra, valiéndose de artificios y engaños.

Santa Teresa, por medio de esta virtud, que en tan elevado grado practicó, se hizo dueña de sí misma, victoriosa del mundo y las pasiones, perfecta conocedora de las cosas divinas y humanas, segura en conciencia por la rectitud de su conducta, excluyendo toda astucia, todo artificio, toda doblez, hablando y obrando siempre con ingenuidad encantadora y candor admirable.

Si el ápice de la filosofía, según San Juan Crisóstomo, consiste en ser sencillos y prudentes, Santa Teresa de Jesús, que juntó en sí con perfección tan sin igual estas dos virtudes, debe ser reputada como gran filósofa. Tal la han juzgado todos cuantos de ella han escrito, por el lugar tan glorioso y distinguido que su memoria ocupa en la historia de la humanidad y de la religión.

 

OBSEQUIO

Hagamos un acto de humildad para venerar la gran humildad y sencillez de Santa Teresa de Jesús.

 

MÁXIMA

Nunca encarecer mucho las cosas, sino con moderación decir lo que sienta.

 

ORACIÓN

Gloriosa Virgen Santa Teresa de Jesús: por la admirable sencillez que siempre profesasteis e inculcasteis a tantas almas que han seguido y siguen vuestra santa Regla, os suplico me alcancéis del Señor gracia para que os imite en esta virtud, que tanto os ha exaltado en la tierra y glorificado en el Cielo. Amén.

 

 

***

Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en este mes por intercesión de santa Teresa de Jesús.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

 

ORACIÓN PARA TERMINAR

Santa Teresa de Jesús, Santa amadísima nuestra, oíd las fervientes súplicas que os dirigimos en el transcurso de este mes, consagrado a celebrar vuestras glorias y a ensalzar vuestras virtudes. Sed siempre para nosotros poderosísima Abogada; libradnos de las asechanzas del maligno espíritu, guiadnos por el sendero de la divina Ley, preservadnos del pecado, y, sobre todo, en nuestra última hora, cuando el Infierno haga el último esfuerzo para perdernos, salvadnos Vos, gloriosa Virgen, de la diabólica astucia, y conducid nuestras almas hacia aquella vida de arriba que es la vida verdadera. Amen.

 

Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. (3)

Ave María Purísima, sin pecado concebida.