martes, 7 de febrero de 2023

VISITAS A SAN JOSÉ. Por San José Manyanet y Vives

 

VISITAS A SAN JOSÉ. Por San... by IGLESIA DEL SALVADOR DE TOL...

Ofrecemos las Visitas a San José escritas por san José Manyanet tomado del Tomo VI de sus obras completas ¡Un Nazaret en cada hogar!, para realizar el mes en honor del Santo como preparación para su fiesta y para la renovación de la consagración al Glorioso Patriarca.

Las 31 visitas hacen un retrato hermosísimo del Santo invitándonos a su imitación.

El autor quiere completar el libro de San Alfonso María de Ligorio de las Visitas al Santísimo con “una visita  diaria para cada día del mes a San José, ya que tan valiosa es la intercesión de este Santo para con Jesús al que tanto honró y obedeció durante su vida.” Y así exhortaba a los lectores: “Sólo te diré, amado lector, que si el ser devoto de María es, según común sentir de los Santos Padres, señal inequívoca de predestinación, serlo asimismo de veras de San José es prenda segura de que el alma aprovecha en la virtud, como lo asegura entre otros la seráfica Santa Teresa, que encarece a todos a que se lo prueben para si quieren experimentar la verdad de sus palabras.”

Pidamos que al venerar a tan celestial padre,  se nos conceda como él,  conocer, amar y servir a Jesús y María. 

 

Capítulo 20.2. AMOR A LA SOLEDAD Y AL SILENCIO. CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL

Capítulo 20.2
AMOR A LA SOLEDAD Y AL SILENCIO.

CONSEJOS ÚTILES PARA LA VIDA ESPIRITUAL

Libro primero De la imitación de Cristo

 

 

ORACIONES PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS:

 

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Dispongámonos a hacer este momento de oración, elevando a Dios nuestro pensamiento y nuestro corazón; y hagamos un acto de fe, esperanza y caridad:

ACTO DE FE, ESPERANZA Y CARIDAD

Creo en Dios Padre; Creo en Dios Hijo; Creo en Dios Espíritu Santo;  Creo en la Santísima Trinidad;  Creo en mi Señor Jesucristo, Dios y hombre verdadero.

Espero en Dios Padre;  Espero en Dios Hijo;  Espero en Dios Espíritu Santo;  Espero en la Santísima Trinidad;  Espero en mi Señor Jesucristo,  Dios y hombre verdadero.

Amo a Dios Padre;  Amo a Dios Hijo;  Amo a Dios Espíritu Santo;  Amo a la Santísima Trinidad;  Amo a mi Señor Jesucristo,  Dios y hombre verdadero. Amo a María santísima, madre de Dios  y madre nuestra y amo a mi prójimo  como a mí mismo.

Amo a San José, a  los ángeles y a mis hermanos los santos,  particularmente a mis santos patrones y protectores. Amo a los que me aman, mis familiares y amigos, amo a los que me odian y a los que les soy molesto o indiferente.  Amo a los que he hecho mal o he inducido a pecar. Pido para ellos y para mí, las gracias necesarias para la salvación. Amén.     

 

Capítulo 20.2
AMOR A LA SOLEDAD Y AL SILENCIO.

4. Muchos que en opinión general eran considerados como los mejores han caído gravemente por su exagerada confianza en sí mismos. Por eso es tan útil que a las personas no les falten del todo las tentaciones y que con frecuencia se sientan acosadas para que no estén tan seguras de sí no vaya a ser que se crean superiores a los demás y desvergonzadamente resbalen hacia consuelos exteriores. Conservará la conciencia tranquila el que no ande detrás de satisfacciones inconsistentes y le dé a cada asunto la importancia que se merece. ¡Qué gran paz y tranquilidad poseerá quien sepa liberarse de preocupaciones poco serias, solamente piense en lo que es saludable y divino y establezca en Dios toda su esperanza!

5. Nadie merece experimentar la alegría de la comunicación con Dios si no se ejercita amorosamente hasta lograr el arrepentimiento que lo lleve a la conversión. Si quieres de verdad conmover tu corazón entra en tu habitación y excluye toda distracción, según está escrito: "Tiemblen, no pequen; reflexionen en su lecho" (Sal 4, 5). En tu propia habitación encontrarás lo que pierdes muchas veces al salir. El retiro frecuentado se hace agradable y el poco usado causa fastidio. Si al comienzo de tu conversión a Dios lo cultivas y defiendes con el tiempo será para ti querido amigo y gratísima experiencia.

6. En el silencio y la calma progresa el espíritu y se aprenden los secretos de la Palabra de Dios; ahí uno encuentra suficiente motivos de arrepentimiento por haberse comportado mal, purificándose así todas las noches, para que su Creador sea más cercano a él, mientras más apartado viva de todo lo que le ofende. A quien se retira de conocidos y amigos se le acerca Dios con sus santos Mensajeros. Es mejor permanecer retirado y tener cuidado de sí mismo que, descuidándose de sí, realizar  obras impresionantes pero exteriores. Es una gran cosa que los religiosos salgan raras veces, traten de pasar desapercibidos y eviten fijarse demasiado en los demás.

 

 

PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS

 

Concluyamos nuestra oración recitando las preces de las letanías del santo nombre de Jesús.

 

PRECES DE LAS LETANÍAS

DEL SANTO NOMBRE DE JESÚS

Jesús, óyenos. Jesús, óyenos

Jesús, escúchanos. Jesús, escúchanos

Sednos propicio, perdónanos, Jesús

Sednos propicio, escúchanos, Jesús

De todo mal, líbranos, Jesús

De todo pecado, líbranos, Jesús

De tu ira,  líbranos, Jesús

De las asechanzas del demonio, líbranos, Jesús

Del espíritu impuro, líbranos, Jesús

De la muerte eterna, líbranos, Jesús

Del menosprecio de tus inspiraciones, líbranos, Jesús

Por el misterio de tu santa encarnación, líbranos, Jesús

Por tu natividad, líbranos, Jesús

Por tu infancia, líbranos, Jesús

Por tu divinísima vida, líbranos, Jesús

Por tus trabajos, líbranos, Jesús

Por tu agonía y pasión,  líbranos, Jesús

Por tu cruz y desamparo, líbranos, Jesús

Por tus sufrimientos, líbranos, Jesús

Por tu muerte y sepultura, líbranos, Jesús

Por tu resurrección, líbranos, Jesús

Por tu ascensión, líbranos, Jesús

Por tu institución de la santísima eucaristía,  líbranos, Jesús

Por tus gozos, líbranos, Jesús

Por tu gloria, líbranos, Jesús

 

Oremos:

Señor nuestro Jesucristo, que dijiste: pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y os abrirán; te suplicamos nosotros que pedimos la ternura de tu divino amor, que, amándote de palabra, de obra y de todo corazón, nunca dejemos de bendecir tu santo nombre.

Haz, Señor, que reine siempre en nosotros un temor respetuoso y un amor ardiente a tu santo nombre; ya que tu providencia no abandona jamás a los que has establecido en la solidez de tu amor. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

***

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.

Todos los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.

***

¡Querido hermano, si te ha gustado esta meditación, compártelo con tus familiares y amigos.

***

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

DÍA 7. NOVENA A LA VIRGEN DE LOURDES

NOVENA

A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES

HOMENAJE AL PAPA BENEDICTO XVI

 

ORACIONES PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS:

 

+Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACIÓN A NUESTRA SEÑORA DE LOURDES Oración del Venerable Pío XII

 

Dóciles a la invitación de tu voz maternal, oh Virgen Inmaculada de Lourdes, acudimos a tus pies en la humilde gruta donde aparecisteis para indicar a los extraviados el camino de la oración y penitencia, dispensando a los que sufren las gracias y prodigios de tu soberana bondad.

Recibid, oh Reina compasiva, las alabanzas y súplicas que pueblos y naciones, unidos en la angustia y la amargura, elevan confiados a Ti.

¡Oh blanca visión del paraíso, aparta de los espíritus las tinieblas del error con la luz de la fe!

¡Oh mística rosa, socorre las almas abatidas, con el celeste perfume de la esperanza!

¡Oh fuente inagotable de aguas saludables, reanima los corazones endurecidos, con la ola de la divina caridad!

Haz que nosotros tus hijos, confortados por Ti en las penas, protegidos en los peligros, apoyados en las luchas, amemos y sirvamos a tu dulce Jesús, y merezcamos los goces eternos junto a Ti. Amén

 

SÉPTIMO DÍA

LA 16ª APARICIÓN

Pasaron tres semanas sin novedad. El párroco no había organizado ninguna procesión tal y como le dijo Bernardita. El día 25 de marzo de 1858, Bernardita se siente llamada de nuevo a la gruta y acude. Será la décimo sexta aparición. La Señora le revela finalmente su nombre. Bernardita cuenta: la Virgen "levantó los ojos hacia el cielo, juntando en signo de oración las manos que tenía abiertas y tendidas hacia el suelo, y me dijo: yo soy la Inmaculada Concepción”. La joven corre a repetir el mensaje al párroco. Éste se convence y cree finalmente a Bernardita, pues son conscientes de que ella no pudo inventar esas palabras.

Solo cuatro años antes, el 8 de diciembre de 1854, el papa Pío IX había declarado el dogma de fe acerca de la Inmaculada Concepción en su bula Ineffabilis Deus: "Declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles." En Lourdes, el cielo confirma la fe de la Iglesia.

Así explicaba el Papa Benedicto XVI este dogma y su importancia para nosotros: “El misterio de la Inmaculada Concepción es fuente de luz interior, de esperanza y de consuelo. En medio de las pruebas de la vida, y especialmente de las contradicciones que experimenta el hombre en su interior y a su alrededor, María, Madre de Cristo, nos dice que la Gracia es más grande que el pecado, que la misericordia de Dios es más poderosa que el mal y sabe transformarlo en bien. Por desgracia, cada día nosotros experimentamos el mal, que se manifiesta de muchas maneras en las relaciones y en los acontecimientos, pero que tiene su raíz en el corazón del hombre, un corazón herido, enfermo e incapaz de curarse por sí solo. La Sagrada Escritura nos revela que en el origen de todo mal se encuentra la desobediencia a la voluntad de Dios, y que la muerte ha dominado porque la libertad humana ha cedido a la tentación del Maligno. Pero Dios no desfallece en su designio de amor y de vida: a través de un largo y paciente camino de reconciliación ha preparado la alianza nueva y eterna, sellada con la sangre de su Hijo, que para ofrecerse a sí mismo en expiación «nació de mujer». Esta mujer, la Virgen María, se benefició anticipadamente de la muerte redentora de su Hijo y desde la concepción fue preservada del contagio de la culpa. Por eso, con su corazón inmaculado, nos dice: confiad en Jesús, él os salvará!

En su camino de regreso, Bernardita dijo: "Estoy muy contenta, he cumplido con mi misión".

 

ORACIONES PARA TERMINAR TODOS LOS DÍAS

 

Pídase la gracia que se desea alcanzar por la intercesión de Nuestra Señora de Lourdes.

3 Avemarías

 

Consagración a la Virgen

de Santa Bernardita

Oh María, tú te convertiste en mi Madre en el colmo del dolor y de la prueba, por eso debo tener una gran y completa confianza en Ti.

 Cuando esté sujeto a la prueba de las criaturas y expuesto a la tentación y a la desolación de mi alma, vendré a refugiarme en tu Corazón, mi buena Madre, y te suplicaré que no me dejes perecer, que me concedas la gracia de ser sumiso y confiado en la prueba, siguiendo tu ejemplo, de sufrir con amor.

Que, como tú, yo permanezca al pie de la Cruz y clavado en la Cruz, si tal es el beneplácito de tu amado Hijo.

¡Jamás podrá perecer un hijo devoto de María! Madre mía, ten piedad de mí; me entrego enteramente a Ti, para que Tú me entregues a tu amado Hijo, a quien quiero amar con todo mi corazón.

Madre mía, dame un corazón ardiente por Jesús.

Amén.

***

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación mía.

Glorioso Patriarca san José, ruega por nosotros.

Santos Ángeles Custodios, rogad por nosotros.

Santa Bernardita Souburius, ruega por nosotros.

Todos los santos y santas de Dios,

rogad por nosotros.

***

Ave María Purísima, sin pecado concebida.