martes, 21 de julio de 2026

Santa María Magdalena. — 22 de julio

 


Santa María Magdalena. — 22 de julio

(+ hacia el 66)

La bienaventurada María Magdalena, espejo de penitencia y fervorosísima discípula de Cristo, era hermana de san Lázaro y de santa Marta. Usando mal de la libertad que tenía por ser muertos sus padres, y viéndose noble, rica y hermosa, comenzó a darse a los gustos y deleites del mundo, de manera que vino a tener escandalizada toda la ciudad, en tanto grado, que la llamaban la pecadora. Dice el Evangelio que el Señor echó de ella siete demonios, por los cuales entienden algunos santos los pecados y vicios de que el Salvador la libró porque sabiendo ella que Jesús estaba convidado a la mesa de un rico fariseo llamado Simón, tomó un vaso de ungüento precioso en las manos y entró en aquella casa, y derribada a los pies del Salvador, comenzó a derramar lágrimas tan copiosas, que bastaron para regar los pies de Cristo, y luego los limpió con los cabellos, los besó y ungió con aquel precioso ungüento. Y como el fariseo juzgase que no debía de ser profeta quien se dejaba tocar de aquella pecadora, le reprendió el Señor, y dio a la Magdalena un jubileo plenísimo y remisión de todos sus pecados, enviándola con paz y alegría a su casa. De allí en adelanta comenzó la santa a emplear su caudal, su persona y hacienda en servicio de Jesucristo. Hospedábale con sus hermanos Lázaro y Marta, y habiendo Lázaro caído malo, enviaren las dos hermanas a Jesús un mensajero que le dijese: «Señor, el que vos amáis está enfermo». Vino el Señor a Betania muy tarde y cuando Lázaro estaba ya muerto y sepultado. Y viendo Jesús las lágrimas de amor y dolor de las dos hermanas, se enterneció y lloró con ellas, y resucitó a Lázaro de cuatro días muerto. Celebraron este gran prodigio haciendo un convite a Lázaro resucitado, el cual comía a la mesa, con Jesús y muchos judíos convidados, y con esta sazón ungió otra vez María los pies del Salvador. Acompañóle después en su sagrada Pasión, perseverando al pie de la cruz y ungiendo con aromas el santísimo cadáver de Jesucristo, y en recompensa de tanto amor fue entre los testigos de la Resurrección que menciona el Evangelio, la primera que vio al Señor resucitado y glorioso. Y parece cosa sin duda que también se halló la santa a la subida de Cristo a los cielos, y en la venida del Espíritu Santo. Finalmente en la persecución que se levantó después de la muerte de san Esteban, María, Lázaro y Marta, con otros discípulos del Señor, fueron puestos en un navío sin velas ni remos, para que pereciesen en el mar. Mas aportando en Marsella, con el admirable ejemplo de su vida y palabras de cielo y milagros que hacían, convirtieron aquella provincia a la fe de Cristo, y se dice que san Lázaro fue obispo de Marsella, y la Magdalena, se retiró a una soledad donde pasó treinta años muy consolada del Señor, hasta que su alma bendita fue llevada al cielo por los santos ángeles.

Reflexión: Es mucho para notar (como observa san Crisóstomo) que santa Magdalena fue la primera que vino al Señor para alcanzar el perdón de sus culpas, usando de todas las cosas que le habían sido instrumento de pecado, para hacer de ellas remedios contra el pecado; porque de los ojos con que cautivaba antes las almas hizo fuentes para lavar la suya; de los cabellos hizo lienzo para limpiarla; de la boca hizo portapaz para recibirla de Cristo; y del ungüento hizo medicina para curarse. Imitemos este ejemplo, y si de los dones que hemos recibido de Dios hemos hecho instrumentos para ofenderle, usemos ahora de ellos para servirle y amarle.

Oración: Suplicámoste, Señor, que seamos ayudados por la intercesión de la bienaventurada María Magdalena, a cuyos ruegos resucitaste a su hermano Lázaro, de cuatro días muerto. Tú que vives y reinas por todos los siglos de los siglos. Amén.

lunes, 20 de julio de 2026

De la prevención para ganar la vida eterna.


Martes de la VIII semana después de Pentecostés.

De la prevención para ganar la vida eterna.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes de la VIII semana después de Pentecostés.

De la prevención para ganar la vida eterna.

 

PUNTO PRIMERO. Considera lo que dice san Agustín; conviene a saber, que este padre de familias alabó a su mayordomo, porque se previno para adelante no cuidando de lo presente, sino mucho más de lo futuro que estaba por venir ¡Oh alma mía si mirases a lo futuro, que forzosamente ha de venir, y previnieses la posada para la eternidad y qué alabanzas tendrás! Considera la locura de los hijos de Adán, que ponen todo su cuidado en lo presente, que pasa como un viento, y no se acuerdan de lo futuro que ha de durar para siempre. Edifican suntuosos palacios para un soplo de vida, y no edifican morada para la vida que nunca se ha de acabar; sudan y trabajan incansablemente, y navegan los mares y las tierras con inmenso afán, por ganar las riquezas caducas de este mundo que otros han de gozar, y no tienen ánimo, ni se dan diligencia para ganar las verdaderas riquezas e inmortales que han de gozar en el cielo eternamente medita y contempla la brevedad de esta vida y la duración de la otra, y cómo se acaba todo con la muerte, y que después de ella queda el juicio, después de este la sentencia y después de la sentencia la vida eterna; y mira cuanto te importa entrar en la gloria, y prevente con tiempo para lo futuro, como hizo este mayordomo; haz lo que quisieras haber hecho cuando mueras.

 

PUNTO II. Considera cómo se previno este mayordomo para lo porvenir; conviene a saber, perdonando las injurias de los que le infamaron y hacienda que le debían, y haciendo bien a todos cuantos pudo, y por este medio volvió a la gracia de su señor, recuperó su honra y ganó amigos para en adelante. Toma tú su consejo, sigue sus pisadas y perdona ofensas, agravios y hacienda; haz bien a todos, y en especial a los que te ofenden, y recuperarás lo perdido, volverás a la gracia de Dios, y ganarás muchos merecimientos para la vida venidera.

 

PUNTO III. Considera lo que dice Cristo, que los hijos de este siglo son más prudentes en sus negocios y haciendas, que los de Dios en las suyas; atiende a lo que hacen los hombres mundanos por salir con sus pleitos y granjear las haciendas y alcanzar honras en el siglo, y avergüénzate de que te lleven la ventaja en granjear tú los bienes eternos. Llora en el acatamiento de Dios la ceguedad de aquellos y el descuido tuyo; y mira qué responderás a Dios cuando te ponga en balanzas con ellos y te haga cargo de la diligencia y cuidado con que ellos sirvieron al mundo, y el descuido y negligencia con que tú le sirves a él ¡Oh Señor! juzgadme ahora y no esperemos a después; hiero mis pechos y lloro mi descuido y flojedad que tengo en serviros a vos. Pésame de hallarme tan lerdo y descuidado en vuestro servicio: vos, Señor, fervorizadme y encendedme en vuestro amor para que os sirva con el fervor y diligencia que debo.

 

PUNTO IV. Considera lo que meditó san Juan Crisóstomo: conviene a saber, que este mayordomo se halló alcanzado de cuenta cuando se la pidieron porque gastó mucho tiempo ociosamente; ya sí dijo que no sabía trabajar: fodere non valeo: porque no lo había usado, y quien no trabaja en esta vida se hallará muy alcanzado de cuenta en la otra: escarmienta en su cabeza, y saca de esta meditación propósitos firmes de lograr el tiempo; pídele a Dios gracia para cumplirlos, y procura luego ponerlos en ejecución.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones


21 de julio. LIBRA A UN NIÑO DE UN ACCIDENTE MORTAL. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


21 de julio

LIBRA A UN NIÑO DE UN ACCIDENTE MORTAL

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

21 de julio

LIBRA A ON NIÑO DE ON ACCIDENTE MORTAL

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

Rafael Rodríguez Remesa, cura párroco de Casariche, escribía en "El Santo Escapulario": Era a finales del mes de diciembre del pasado año 1925, cuando una tarde deciden salir al campo, para dar un paseo en camioneta, Don Vidal Mariana, fervoroso amante y propagador de la devoción del bendito Escapulario del Carmen, acompañado de un hijo suyo y de dos amiguitos de éste. Iban a toda marcha, cuando uno de los pequeños sacó el picaporte de uno de los tableros, sobre los cuales iban recostados. Cayeron los dos amigos al suelo, quedando casi exánimes al golpe, a la vez que el hijo de Don Vidal Mariana, como empujado por una mano invisible, caía dentro de la camioneta, sin causarse la menor lesión.

Conducidos rápidamente a sus casas, causaron la impresión dolorosa que es de suponer, al verlos bañados en sangre; cuando he aquí que de labios de la señora de Mariana sale esta exclamación:

-"Estos niños no llevaban el Santo Escapulario". Y, en efecto, los dos amiguitos, al vestirse para el paseo, habían dejado olvidado el Escapulario en sus casas, que siempre solían vestir. Solamente el hijo del señor Mariana lo llevaba y él fue quien lo salvó, pues necesariamente tenía que caer, si la Santísima Virgen no le hubiese librado de aquel trance. Los dos amigos sanaron de sus heridas, pero en ambos ha quedado la señal para perpetuar el recuerdo del milagro obrado con su amiguito. Y termina diciendo el señor cura que esto ha dado lugar a que en todo el pueblo se estimule más y más la devoción al Santo Escapulario del Carmen.

 

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!