sábado, 15 de agosto de 2026

EVANGELIO DEL DÍA: DESDE AHORA ME FELICITARÁN TODAS LAS GENERACIONES

15 de agosto
ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA A LOS CIELOS
Rito Romano 1962 

EVANGELIO

Continuación del Santo Evangelio según San Lucas.

Lucas 1, 41-50

En aquel tiempo: Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá». María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humildad de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

 

TEXTOS DE LA MISA LA ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA; LA VIRGEN MARIA. 15 de agosto
 
COMENTARIOS AL EVANGELIO

viernes, 14 de agosto de 2026

DEL BENEFICIO DE LA VOCACIÓN A LA FE DE CRISTO.

 


Sábado de la XI semana después de Pentecostés.

DEL BENEFICIO DE LA VOCACIÓN A LA FE DE CRISTO.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

                      

Sábado de la XI semana después de Pentecostés.

DEL BENEFICIO DE LA VOCACIÓN A LA FE DE CRISTO.

 

PUNTO PRIMERO. Considera la grandeza de este beneficio, y que es la raíz y el fundamento de los demás y de tu salvación; porque sin la fe, como dice san Pablo, es imposible agradar a Dios, ni hacer obras meritorias de la vida eterna, ni tener parte en el cielo.

Acuérdate del diluvio universal que anegó todo el mundo, excepto ocho personas que se salvaron en el arca de Noé, la cual fue símbolo de la Iglesia y de la fe de Jesucristo, en la cual hay salvación, y fuera de ella perecen en las aguas de la infidelidad los que se quedan en ellas.

Reconoce lo que debes a Dios por este beneficio de traerte a su Iglesia y darte su fe y conocimiento para remedio de tu alma.

 

PUNTO II. Considera la infinidad de almas que Dios dejó en las tinieblas de la infidelidad, y muchas que, si las llamara a su fe, le sirvieran mejor que tú.

Y, conociendo Dios tu ingratitud, te llamó y te trajo a su conocimiento por su infinita bondad, y te encaminó al cielo, dejando caer en el abismo del infierno a infinitas almas que padecen allá.

Reconoce la grandeza de este beneficio y que son sin comparación muchos más los que dejó en la infidelidad que los que trajo a la luz de su fe; como fueron muchos más los que perecieron en el diluvio que los que se salvaron en el arca de Noé.

Piensa y medita qué favor fue este tan grande: ser tú uno de tan pocos y no entrar en el número de tantos.

Mira qué infinidad de pecados hubieras cometido si Dios te hubiera criado en tierras de gentiles, de moros o de herejes, rendidos a sus apetitos y ciegos con sus errores; y dale infinitas gracias por la merced que te hizo, y piensa cómo y en qué se la has de agradecer y servir.

 

PUNTO III. Considera cómo, añadiendo mercedes a mercedes, te crió en el corazón de la Iglesia de padres buenos, píos y católicos, que te enseñasen su santa fe y te educasen en buenas costumbres.

Y también te ha dado buenos maestros que te enseñen, y buenos predicadores que te alumbren con su santa doctrina, y muchos y santos libros que te guíen y den luz para caminar al cielo; y, además de esto, muchas y santas inspiraciones, y, últimamente, su gracia que te fortifique en su santa fe.

Contempla todos estos beneficios, que son singulares en ti, pues carecen de ellos muchos cristianos; y ríndele al Señor las debidas gracias por tanto número de mercedes, y pídele que te haga otra de nuevo, dándote su gracia para agradecerlas como debes.

 

PUNTO IV. Considera los sacramentos que te ha dado en su Iglesia para firmeza de su fe y medicinas de tu alma; y pondera despacio la cuenta que te ha de pedir de todo esto, y cuál la dieras ahora si te citara a juicio.

Piensa uno por uno cómo te has aprovechado de todos estos beneficios, y cuánto más le hubiera servido cualquier infiel si los hubiera recibido de la mano de Dios.

Duélete de tu ingratitud y empieza desde hoy a servir con fervor a quien tantas mercedes te ha hecho, pidiéndole con lágrimas perdón de la ingratitud pasada y proponiendo con firmeza la enmienda en lo porvenir.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.

 

DÍA 15. LOS SUFRIMIENTOS DEL CORAZÓN DE MARÍA EN EGIPTO. EL MES DE AGOSTO CONSAGRADO AL SANTÍSIMO E INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA

 


DÍA 15

LOS SUFRIMIENTOS DEL CORAZÓN

DE MARÍA EN EGIPTO

 

EL MES DE AGOSTO
CONSAGRADO AL
SANTÍSIMO E INMACULADO
CORAZÓN DE MARÍA

 

En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

DÍA 15

LOS SUFRIMIENTOS DEL CORAZÓN

DE MARÍA EN EGIPTO

 

Considera, alma fiel, los sufrimientos que experimentó el Corazón maternal de María durante su estancia en la tierra de Egipto.

José y María carecían de lo necesario para vivir. Se veían obligados a pagar un alto precio por el alojamiento y el alimento; trabajaban sin descanso desde la mañana hasta la noche y, sin embargo, apenas recibían un modesto salario de parte de los habitantes impíos y avaros de aquella tierra extranjera.

¡Cuánto sufría su corazón al ver que Jesús debía compartir una pobreza tan grande; habitar con ellos en una humilde casa; vestir, como ellos, pobres vestidos; y contentarse con un alimento tan escaso durante todo el tiempo de su permanencia en Egipto, prolongada hasta la muerte de Herodes!

¿Quién podría imaginar o expresar el dolor que sentían por no poder procurar un mayor bienestar a su amado Niño?

¿Y nosotros? ¿Cómo tratamos a Jesús en la persona de los pobres? Lo que hacemos a los pobres, se lo hacemos al mismo Cristo. Él mismo lo ha dicho, y la fe nos manda creerlo.

¡Ay!, quizá tengamos para con ellos el corazón duro de los egipcios y no el corazón de hermanos de Jesús e hijos de María, pues sus necesidades no nos mueven siquiera a socorrerlos con aquello que nos sobra.

¡Oh dulce Jesús!, dadme un corazón lleno de compasión y de misericordia, y haced que, en la persona de vuestros pobres, que son también mis hermanos, nunca os deje padecer hambre ni sed, ni sufrir el frío por falta de vestido.

 

ORACIÓN

Quiero, ¡oh Madre mía!, compartir como buen hijo los sufrimientos de toda clase que padeciste durante tu largo destierro en Egipto; y, como no puedo hacerlo mejor que aliviando, por todos los medios a mi alcance, a los miembros sufrientes de tu divino Hijo, es decir, a los pobres, a los afligidos y a los enfermos, te suplico encarecidamente que me alcances la gracia de crecer cada día en la caridad y en el amor al prójimo, evitando todo lo que pueda perjudicarle y haciendo todo cuanto pueda serle útil, tanto en el orden espiritual como en el temporal. Amén.

 

FLOR. Hacer hoy alguna limosna por amor a Jesús, a José y a María.

 

FRUTO. Ejercitar la caridad con las personas que se encuentran en necesidad.

 

 

ORACIONES FINALES

 

ORACIÓN

AL SANTÍSIMO CORAZÓN DE MARÍA

 

¡Oh Corazón de María, Madre de Dios y Madre nuestra! Corazón amabilísimo, objeto de las complacencias de la adorable Trinidad, digno de toda la veneración y del amor de los ángeles y de los hombres; Corazón que más se asemeja al de Jesús, del cual sois la imagen más perfecta; Corazón lleno de bondad y tan compasivo con nuestras miserias: os suplicamos que derritáis el hielo de nuestros corazones y hagáis que se conviertan enteramente al Corazón de nuestro divino Salvador. Llenadlos del amor de vuestras virtudes e inflamadlos con ese fuego celestial que arde sin cesar en Vos.

¡Oh divino Corazón!, tomad bajo vuestra protección a la santa Iglesia; o mejor aún, recibidla y encerradla en Vos mismo. Sed siempre para ella dulce refugio y fortaleza inexpugnable contra todas las tentaciones y todos los ataques de sus enemigos.

Sed nuestro camino para llegar a Jesús y el canal por el cual recibamos todas las gracias necesarias para nuestra salvación.

Sed nuestro auxilio en las necesidades, nuestro consuelo en las aflicciones, nuestra fortaleza en las tentaciones, nuestro refugio en las persecuciones y nuestro socorro en todos los peligros.

Pero, sobre todo, asistidnos en el último combate que habremos de librar al final de nuestra vida, cuando se acerque la muerte y todo el infierno se desencadene contra nosotros para arrebatarnos el alma.

En ese momento solemne, en esa hora terrible de la que depende nuestra eternidad, ¡oh Virgen tierna, misericordiosa y siempre pronta a socorrer!, hacednos experimentar la dulzura de vuestro Corazón maternal y manifestadnos cuán grande es el poder que tenéis sobre el Corazón de vuestro divino Hijo.

Abridnos, en la misma fuente de la Misericordia, un refugio seguro desde el cual podamos llegar a bendecirlo con Vos en el Paraíso por los siglos de los siglos. Amén.

 

ALABANZA A LOS SAGRADOS CORAZONES DE JESÚS Y DE MARÍA

Que el Santísimo Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María sean conocidos, alabados y bendecidos, amados, servidos y glorificados, siempre y en todo lugar. Amén.

 

Indulgencias concedidas a quienes reciten la oración y la alabanza anteriores

A petición de varios obispos y sacerdotes devotos del Santo Corazón de María, Su Santidad el papa Pío VII, mediante un rescripto del 18 de agosto de 1807, concedió las siguientes indulgencias:

  1. Una indulgencia de sesenta días a todo aquel que rece devotamente cada día la Oración y la Alabanza precedentes.
  2. Una indulgencia plenaria a quienes las reciten diariamente durante el curso de un año entero, en las fiestas de:
    • la Natividad de la Santísima Virgen María,
    • la Asunción de la Santísima Virgen,
    • y la fiesta del Santísimo Corazón de María,

con tal de que, además de cumplir las condiciones ordinarias (confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Santo Padre), visiten una iglesia dedicada a la Bienaventurada Virgen María y oren allí según las intenciones del Romano Pontífice.

  1. Una indulgencia plenaria en la hora de la muerte para quienes hayan practicado fielmente este piadoso ejercicio todos los días de su vida.
  2. Todas estas indulgencias pueden aplicarse, en sufragio, por las santas almas del Purgatorio.