Viernes de la VIII semana después de Pentecostés
De la infinita misericordia de Dios.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DESPUÉS
DE PENTECOSTÉS
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Viernes de la VIII semana después de Pentecostés
De la infinita misericordia de Dios.
PUNTO PRIMERO. Ya que has meditado la justicia de Dios y la que hizo en los ángeles y en los hombres, y la que ejecuta en los pecadores, medita ahora para moverte a confianza la infinita misericordia suya, que ejercita con todos desde los siglos de los siglos, y nunca cesará de ella en todas las generaciones, como dice David; y lo primero en que resplandece, es en prevenir nuestras miserias antes que vengan, y librarnos de caer en ellas, que es la mayor piedad. Pondera cuán atento está Dios a todas nuestras necesidades y flaquezas, y la piedad con que mira nuestras menguas, y qué fuera de nosotros, si alzara la mano de su misericordia de nosotros y nos dejara caer en las cuitas y trabajos, así espirituales como corporales. Mete la mano en tu pecho y considera de las que te ha librado, previniéndolas antes que lleguen, que tú no alcanzas, y dale infinitas gracias por ellas.
PUNTO II. Considera cómo su misericordia se extiende y corre parejas con su omnipotencia, con forme dice el Sabio, y la que usa con los hombres, en especial con los pecadores, disimulando sus faltas y esperándolos a penitencia, y recibiéndolos con entrañas de padre cuando se arrepienten de sus pecados, y no solamente los perdona, más en lugar de castigo les hace muchas mercedes, dándoles su gracia y con ella la herencia del cielo y muchos dones espirituales. Ensalza su piedad y no ceses de engrandecer su misericordia, pidiéndole que la tenga de ti y te perdone tus pecados, y cobra de esta meditación una grande confianza de alcanzar perdón de tus pecados, por muchos y grandes que sean, pues que es sin comparación mayor la misericordia de Dios.
PUNTO III. Considera la grandeza de la misericordia de Dios, la cual se extiende a todos los hombres, sin exceptuar alguno, aunque le hayan ofendido siempre desde que tienen uso de razón, y a todo género de pecados por enormes que sean, y a todos lugares y tiempos, sin dilación alguna ni límite, ni dar más plazos que el del arrepentimiento. En cualquiera hora que gimiere el pecador, dice Dios por Ezequiel, me olvidaré de todos sus pecados, sin acordarme de ellos. Considera la inmensidad de infieles que le están ofendiendo en toda la redondez, y la paciencia con que Dios los sufre, pudiendo tan a su salvo tomar venganza de ellos, y las mercedes que les hace y las inspiraciones que les da, llamándolos a penitencia para perdonarlos y darles el cielo ¡Oh Señor! infinita es vuestra piedad, inmensa vuestra misericordia: publíquese en todo el mundo, y vengan todos los pecadores a lograrla y a alcanzar el perdón de sus pecados y con él la bienaventuranza.
PUNTO IV. Considera la misericordia que usa Dios con los justos y escogidos suyos, previniéndolos desde su niñez con infinitas gracias para no caer en pecados, siguiéndolos y acompañándolos esta gracia toda la vida con infinitos favores, y últimamente dándoles el sello de sus misericordias con la corona de la gloria. Pon los ojos en san Juan Bautista y en Jeremías, a los cuales escogió desde el vientre de su madre, y contempla las misericordias que Dios usó con ellos desde aquella hora hasta la última de su vida, y en especial contempla las que Dios hizo a la Beatísima Virgen desde el instante de su Concepción hasta su gloriosa Asunción a los cielos, y hallarás que no hubo instante ni momento en que Dios no estuviese esmerándose en enriquecer aquella alma con las riquezas de sus misericordias. Gózate de tener un Dios tan misericordioso y liberal; cobra aliento en su piedad; esfuérzate con su omnipotencia, y pídele que use contigo de las misericordias que usa con sus escogidos, y que no te deje vacío, pues llena su misericordia todo lo criado.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones