sábado, 28 de marzo de 2026

Santos Jonás y Baraquisio, hermanos, mártires. – 29 de marzo

 


Santos Jonás y Baraquisio, hermanos, mártires. – 29 de marzo

(+ 327.)

Al tiempo que Sapor, rey de Persia, perseguía cruelísimamente a los cristianos, vivían en una aldea llamada Jasa dos hermanos llamados Jonás y Baraquisio, los cuales llegando a la villa que se llama Bardiaboth, fueron a visitar a los cristianos que estaban presos y hallaron nueve que estaban ya condenados a muerte. Y viéndolos muy atormentados y maltratados, les dijeron: Hermanos, no temamos cosa alguna; en nombre de nuestro Jesús crucificado, sustentemos una batalla para alcanzar la sempiterna corona. Animados con estas palabras los santos presos, padecieron el martirio y recibieron la palma y vestidura inmortal de la gloria. Después de esto fueron acusados los dos santos hermanos ante unos crueles magos que hacían oficio de jueces, los cuales les intimaron obediencia al rey, y reverencia al sol, al fuego y al agua. «No tengo que ver, dijo Jonás, con el sol, luna ni estrellas, ni con el fuego ni el agua, que son vuestros dioses, ni es Sapor ningún rey inmortal para que se haya de obedecer más que al verdadero Dios. Sólo creo en el Padre, Hijo y Espíritu Santo verdadera Trinidad que conserva todo el universo.» Mucho se enojaron los magos oyendo esto; y luego mandaron que le atasen un pie a una cuerda y lo pusiesen desnudo al hielo toda la noche. Venido el día siguiente, llamaron a Baraquisio, a quien tenían apartado de su hermano, y le dijeron que por qué no sacrificaba a los dioses como ya lo había hecho su hermano Jonás. San Baraquisio dijo: «Lo que ha hecho mi hermano haré también yo»: y añadió que mentían en todo, porque la verdad a quien seguía, no le dejaría a su hermano hacer un nefando sacrificio. Irritáronse los mentirosos jueces con esta respuesta, y para que no hablase más, le hicieron beber plomo derretido, y le volvieron a la cárcel donde le tuvieron colgado de un pie. Trajeron luego ante sí a Jonás y dijéronle: «¿Cómo te ha ido esta noche con la helada? Tu hermano Baraquisio ha negado a tu Dios, y tú, obstinado, ¿aún te estás en tu parecer?» Respondió el mártir: «Creedme, reales príncipes, que jamás mi Dios me había dado noche tan sosegada y tan buena; y sé también para mi consuelo, que mi hermano ha negado al demonio y que ha estado firme en Cristo.» Mandaron traer los magos un husillo y prensa y le prensaron como hacen con el orujo, rompiéndole todos los huesos, y de esta manera el invictísimo y glorioso Jonás entregó su bendita alma al Señor. Concluido esto atormentaron de varias maneras a su hermano Baraquisio metiéndole agudas cañas por las carnes, apretáronle después en la prensa, y le echaron pez derretida en la garganta, y con esto alcanzó como su hermano la gloria del martirio.

Reflexión: ¿Has observado como en el combate de estos dos santos hermanos querían aquellos impíos jueces apartarles de la fe con embustes y mentiras? Propias han sido siempre estas armas de los enemigos de Dios; mas los fieles servidores de Cristo los vencieron con su cristiana entereza. ¿Por qué, pues, has de hacer algún caso de las falsas razones que ahora vuelven a traer los impíos y herejes para desquiciar a los católicos de la verdadera fe? ¿Por ventura no merece mayor crédito Jesucristo, Señor nuestro, que todos los hombres falibles y miserables de este mundo? ¿No vale más el testimonio de la Iglesia que el de toda la turba de los impíos ignorantes y viciosos.

Oración: Concédenos, Señor, que así como reconocemos tu fortaleza soberana en la confesión de tus gloriosos mártires Jonás y Baraquisio, así experimentemos su poderosa intercesión ante el acatamiento de tu divina Majestad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

EVANGELIO DEL DÍA: Lo he glorificado y volveré a glorificarlo

SÁBADO DE LA I SEMANA DE PASIÓN

Rito Romano 1962

Lo he glorificado y volveré a glorificarlo

Continuación del Santo Evangelio según San Juan

Jn 12, 10-36

En aquel tiempo: Los sumos sacerdotes decidieron matar también a Lázaro, porque muchos judíos, por su causa, se les iban y creían en Jesús. Al día siguiente, la gran multitud de gente que había venido a la fiesta, al oír que Jesús venía a Jerusalén, tomaron ramos de palmeras y salieron a su encuentro gritando: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel». Encontrando Jesús un pollino montó sobre él, como está escrito: «No temas, hija de Sión; he aquí que viene tu Rey, sentado sobre un pollino de asna». Estas cosas no las comprendieron sus discípulos al principio, pero cuando Jesús fue glorificado, entonces se acordaron de que esto estaba escrito acerca de él y que así lo habían hecho para con él. Entre la gente que daba testimonio se encontraban los que habían estado con él cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos. Por esto, también le salió al encuentro la muchedumbre porque habían oído que él había hecho este signo. Por su parte, los fariseos se dijeron a sí mismos: «Veis que no adelantáis nada. He aquí que todo el mundo le sigue». Entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; estos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, queremos ver a Jesús». Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará. Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré? ¿Padre, líbrame de esta hora? Pero si por esto he venido, para esta hora: Padre, glorifica tu nombre». Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo». La gente que estaba allí y lo oyó, decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí». Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir. La gente le replicó: «La Escritura nos dice que el Mesías permanecerá para siempre; ¿cómo dices tú que el Hijo del hombre tiene que ser levantado en alto? ¿Quién es ese Hijo de hombre?». Jesús les contestó: «Todavía os queda un poco de luz; caminad mientras tenéis luz, antes de que os sorprendan las tinieblas. El que camina en tinieblas no sabe adónde va; mientras hay luz, creed en la luz, para que seáis hijos de la luz». Esto dijo Jesús y se fue y se escondió de ellos.

TEXTOS DE LA MISA  -Sábado de la semana de Pasión

COMENTARIOS:

EL MISMO QUE ES LLAMADO REY DE LOS JUDÍOS EN LA TIERRA, ES EL SEÑOR DE LOS ÁNGELES EN EL CIELO. San Agustín

Sta Teresa de Jesús

viernes, 27 de marzo de 2026

Entrada triunfal en Jerusalén

 

 


Sábado de la I semana de Pasión

Entrada triunfal en Jerusalén

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Sábado de la I semana de Pasión

Entrada triunfal en Jerusalén

Jn 12, 10-36

Dice el Evangelista, cómo determinaron los judíos de quitar a Lázaro la vida, viendo que muchos venían por su causa a ser discípulos de Cristo, y cómo los gentiles vinieron también y creyeron en él, y el Eterno Padre le dio nuevo crédito con una voz que bajó del cielo; el pueblo le recibió con ramos, palmas y cánticos de alabanzas, y Cristo se retiró a la soledad de Ephren por la envidia de los judíos.

PUNTO PRIMERO. Considera la persecución que le vino a Lázaro por la merced que le hizo Cristo de restituirle la vida; pues trazaron los judíos de quitársela violentamente, para oscurecer, si pudiesen, el milagro que había obrado en él, y reconoce cuán propio es de los siervos de Dios padecer persecuciones y envidias por las mercedes que reciben de su mano; y no extrañes las que te vinieren por ellos, más dispón tu corazón para sufrir trabajos, envidias y persecuciones por su amor, y pídele su gracia para llevarlas con paciencia, que Dios te defenderá, como defendió a Lázaro de sus enemigos.

PUNTO II. Considera cómo los judíos, que tenían más luz para conocer al Salvador, le perseguían y procuraban quitarle la vida, y los gentiles que tenían menos, le buscaban para conocerle y servirle. Avergüénzate de ver cuán poco le sirves, y cuán tibiamente le buscas, habiendo recibido tanta luz y tantas mercedes de su mano, pues los que menos han recibido le sirven más que tú; resuélvete desde esta hora a servirle con fervor, y a buscarle por todos los medios que pudieres, con el ejemplo de estos gentiles que tantas diligencias hicieron para ver y conocer al Salvador.

PUNTO III. Considera cómo viendo el Salvador que la turba del pueblo le bendecía y predicaba por Salvador del mundo, y que juntamente venían a reconocerle los gentiles, hallándose aplaudido del pueblo judaico y gentílico, levantó los ojos al cielo, dando gracias a su Eterno Padre. por la merced que le hacía: y el Padre dio una voz que la oyeron todos, diciendo que le había clarificado y le había de clarificar; gózate de las glorias del Señor, y reconoce que de los más gratos servicios que le puedes hacer, es traerles las gentes a su conocimiento y servicio: pídele que te comunique su santo espíritu para convertir a los infieles y traerá sus pies a todo el mundo, y aprende juntamente a dar gracias a Dios por los beneficios que te hace, los cuales dobla a los que le son agradecidos.

PUNTO IV. Considera cómo no hay beneficio sin pensión, y que a los aplausos de Cristo y a la voz que vino del cielo, se siguió la envidia rabiosa de los escribas y fariseos, los cuales le buscaron para quitarle la vida; más él dando lugar a su ira se retiró de sus ojos: reconoce en este suceso cuán pernicioso vicio es el de la envidia, y pide a Dios que te libre de caer en él, y juntamente que te ayude para excusar a los flacos las ocasiones de caer, como lo hizo Cristo en esta ocasión con sus enemigos; ponte en sus manos, que Él te defenderá y sacará de todas con ganancia: acompáñale en su retiro, no le dejes ir solo, sino pídele con instancia que te lleve consigo al desierto de Ephren, ciudad solitaria, donde hallarás la seguridad y quietud que no puedes alcanzar en el bullicio del siglo.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.