EL ROSARIO DE HOY
EN REPARACIÓN AL
INMACULADO CORAZÓN
DE MARÍA
CON SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS
Santo Rosario
Por la señal...
Monición inicial: Hoy, primer
sábado de mes, ofrecemos este Rosario en reparación al Corazón Inmaculado de
María, respondiendo así a su llamada en la ciudad de Pontevedra (España) a sor
Lucía, a quien la Virgen se apareció tras las apariciones de Fátima: «Mira,
hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin
cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que
a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen,
reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante
quince minutos, meditando en los misterios del Rosario con el fin de
desagraviarme, les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias
necesarias para su salvación.»
Ofrecemos el Rosario como acto de
reparación:
·
Por las blasfemias y ultrajes que
se cometen contra la Inmaculada Concepción de María.
·
Por las blasfemias y ultrajes que
se cometen contra la virginidad perpetua de Nuestra Señora.
·
Por las blasfemias y ultrajes que
se cometen contra la maternidad divina de María, rechazando al mismo tiempo
recibirla como Madre de los hombres.
·
Por aquellos que infunden en los
niños y en los jóvenes el desprecio hacia la Virgen Inmaculada.
·
Por aquellos que ultrajan,
desprecian y maltratan las imágenes y representaciones de la Santísima Virgen.
PARA RECIBIR LA PROMESA DE LA VIRGEN
ES NECESARIO, DURANTE CINCO MESES SEGUIDOS, EL PRIMER SÁBADO CORRESPONDIENTE:
1) REZAR EL ROSARIO Y MEDITAR EN SUS MISTERIOS, Y 2) CONFESAR Y COMULGAR CON
ESTA INTENCIÓN.
Meditamos el Rosario de hoy con
algunos pensamientos de santa Teresita del Niño Jesús, virgen y doctora de la
Iglesia, que entró aún muy joven en el monasterio de las Carmelitas Descalzas
de Lisieux, llegando a ser maestra de santidad en Cristo por su inocencia y
simplicidad. Enseñó el camino de la perfección cristiana por medio de la infancia
espiritual, demostrando una mística solicitud en bien de las almas y del
incremento de la Iglesia, y voló al cielo a los 25 años de edad, el día 30 de
septiembre del año 1897.
Acto de contrición. Señor mío Jesucristo...
MISTERIOS GOZOSOS
1.- Anunciación a la Virgen y Encarnación del Hijo de Dios
Fruto
del misterio: la humildad.
«El ángel
Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una
virgen, y el nombre de la Virgen era María.» (Lucas 1, 26)
«Aunque
hubiera realizado todas las obras de san Pablo, todavía me consideraría “sierva
inútil”; pero precisamente eso es lo que constituye mi alegría, porque, al no
tener nada, lo recibiré todo del buen Dios.» Santa Teresita.
2.- La Visitación a su prima santa Isabel
Fruto
del misterio: el anuncio del Evangelio y el amor al prójimo.
«En aquellos
días, María se levantó y se dirigió apresuradamente a la región montañosa.
Entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. E Isabel quedó llena del Espíritu
Santo.» (Lucas 1, 39)
«La
caridad fraterna lo es todo en la tierra. Amamos al buen Dios en la medida en
que la practicamos.»
Santa Teresita.
3.- El Nacimiento de Jesús en el portal de Belén
Fruto
del misterio: el espíritu de pobreza.
«María lo
envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos
en la posada.» (Lucas 2, 7)
«El
amor, he aquí el inefable misterio que te desterró de la morada celestial. Mi
Bien Amado, mi divino hermanito, en tu mirada veo todo el porvenir.» Santa Teresita.
4.- La Presentación del niño Jesús en el Templo y Purificación
de nuestra Señora
Fruto
del misterio: la obediencia y la pureza.
«Lo llevaron a
Jerusalén para presentarlo al Señor.» (Lucas 2, 22)
«Mi
único amor eres Tú, Señor; Tú quieres mi corazón, Jesús, yo te lo doy. Todos
mis deseos te los abandono.» Santa Teresita.
5.- El Niño Jesús perdido y hallado en el Templo
Fruto
del misterio: buscar a Dios en todas las cosas, especialmente en su Iglesia.
«El Niño Jesús
se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran.» (Lucas 2, 43)
«En
los asuntos del cielo, dígnate hacerme hábil; muéstrame los secretos ocultos en
los Evangelios. ¡Ah! ¡Qué libro de oro,
es mi tesoro más querido! ¡Acuérdate!». Santa Teresita.
MISTERIOS DOLOROSOS
«Recuerda
que tu divino Rostro
entre
los tuyos fue siempre desconocido,
pero
dejaste para mí tu dulce imagen,
y
tú sabes que yo te reconocí bien.»
1.- La Agonía de Jesús en el Huerto
Fruto
del misterio: el arrepentimiento de nuestros pecados.
«¿Así que no
habéis tenido fuerza para velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en
la tentación; el espíritu está pronto, pero la carne es débil.» (Mateo 26,
41)
«Quiero
escuchar tu oración.
Toda
alma obtendrá su perdón;
la
llenaré de luz
desde
el momento en que invoque mi nombre.» Santa Teresita.
2.- La Flagelación
Fruto
del misterio: el arrepentimiento de nuestros pecados de gula y sensualidad.
«Y todo el
pueblo respondió: “¡Que su sangre caiga sobre nosotros y sobre nuestros
hijos!”. Entonces les soltó a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho
azotar, lo entregó para que fuera crucificado.» (Mateo 27, 25-26)
«¿Será
necesario que tanto amor permanezca desconocido?» Santa Teresita.
3.- La Coronación de Espinas
Fruto
del misterio: el arrepentimiento de nuestros pecados de orgullo.
«Después de
despojarlo de sus vestiduras, le echaron encima un manto escarlata. Trenzaron
una corona de espinas y se la pusieron sobre la cabeza, con una caña en su mano
derecha; y, doblando la rodilla delante de Él, se burlaban diciendo: “¡Salve,
Rey de los judíos!”. También le escupían y, tomando la caña, le golpeaban en la
cabeza. Después de burlarse de Él, le quitaron el manto, le pusieron de nuevo
sus vestiduras y se lo llevaron para crucificarlo.» (Mateo 27, 28-31)
«Sabré
coronarte de rosas cuando los ingratos quieran ceñir tu divina frente.» Santa Teresita.
4.- Jesús con la Cruz a cuestas
Fruto
del misterio: la paciencia en las pruebas.
«Si alguno
quiere venir en pos de mí, que tome su cruz y me siga.» (Mateo 16, 24)
«Sí,
Jesús está allí con su cruz. ¿Por qué asustarte de no poder llevar esta cruz
sin desfallecer? Jesús, en el camino del Calvario, cayó tres veces, ¿y tú no
querrías caer cien veces si fuera necesario para demostrarle tu amor,
levantándote con más fuerza que antes de la caída?» Santa Teresita.
5. La Crucifixión
Fruto
del misterio: un amor más grande a Dios y a las almas.
«Y al instante
uno de ellos corrió a tomar una esponja, la empapó en vinagre y, colocándola en
una caña, se la dio a beber. Pero los otros decían: “Déjalo, veamos si viene
Elías a salvarlo”. Jesús, dando de nuevo un fuerte grito, entregó el espíritu.
Y he aquí que el velo del Santuario se rasgó en dos, de arriba abajo; la tierra
tembló, las rocas se hendieron, los sepulcros se abrieron y muchos cuerpos de
santos difuntos resucitaron. Y, saliendo de los sepulcros, después de su
resurrección, entraron en la ciudad santa y se aparecieron a muchos. El
centurión y los que con él custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que
sucedía, quedaron sobrecogidos de gran temor y dijeron: “Verdaderamente, este
era el Hijo de Dios”.» (Mateo 28, 48-64)
«Para
salvar nuestras almas dejó a su madre; vio a la Virgen Inmaculada de pie al pie
de la cruz, con el corazón traspasado por una espada de dolor.» Santa Teresita.
MISTERIOS GLORIOSOS
1.- La Resurrección del Señor
Fruto
del misterio: la fe.
«Yo soy el pan
de vida: el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí no tendrá sed
jamás. En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí tiene vida eterna. Porque
esta es la voluntad de mi Padre, que me ha enviado: que todo el que ve al Hijo
y cree en Él tenga vida eterna; y yo lo resucitaré en el último día”.» (Juan
6,35)
«Un
día mi cuerpo saldrá de su polvo, vendrá a reunirse con mi alma, os verá y os
poseerá a Vos mismo, Señor.» Santa Teresita.
2.- La Ascensión a los cielos
Fruto
del misterio: la esperanza.
«Y les dijo:
“Id por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura. El que crea y
sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado”. Después de haberles
hablado así, el Señor Jesús fue elevado al cielo y se sentó a la derecha de
Dios.» (Marcos 16,15-18)
«¡Ah!
No rehusemos llorar con Él durante un día, puesto que gozaremos de su gloria
durante toda una eternidad.» Santa Teresita.
3.- La venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos en
torno a la Virgen María
Fruto
del misterio: la caridad.
«Todos
quedaron llenos del Espíritu Santo.» (Hechos 2, 4)
«Amor
que me inflamas,
penetra
mi alma.
Ven,
yo te reclamo.
¡Ven,
consúmeme!» Santa
Teresita.
4.- La Asunción de la Virgen María
Fruto
del misterio: la gracia de una buena muerte.
«Levántate,
amada mía, hermosa mía, ven.» (Cantar de los Cantares 2, 10)
«Para
mí, la única cosa que me purifica es el fuego del amor divino.» Santa Teresita.
5.- La Coronación de María en el cielo
Fruto
del misterio: una mayor devoción a la Virgen María.
«Una gran
señal apareció en el cielo: ¡una Mujer! El sol la envuelve, la luna está bajo
sus pies y doce estrellas coronan su cabeza.» (Apocalipsis 12, 1)
«¡Amo
tanto a la Santísima Virgen!»
«Ahora
es el abandono el que me guía; no tengo otra brújula. ¡Oh, Dios mío!, habéis
superado mis esperanzas, y yo quiero cantar vuestras misericordias.» Santa Teresita.
Si se rezan los misterios luminosos
MISTERIOS LUMINOSOS
1.- Jesús y los niños
Fruto
del misterio: la bienaventuranza de la infancia espiritual.
«Dejad que los
niños se acerquen a mí y no se lo impidáis.»
(Mateo 19, 14)
«Mi
alegría es permanecer pequeña. Así, cuando caigo en el camino,
puedo levantarme rápidamente y Jesús me toma de la mano.» Santa Teresita.
2.- Las bodas de Caná
Fruto
del misterio: el impulso de la oración.
«Hubo unas
bodas en Caná de Galilea. La madre de Jesús estaba allí.»
(Lucas 1, 39)
«Cuando
pido una gracia a la Santísima Virgen, recibo inmediatamente su ayuda.» Santa Teresita.
3.- El anuncio del Reino de Dios
Fruto
del misterio: el celo por la misión.
«Jesús
recorría ciudades y aldeas, predicando y anunciando la Buena Nueva del Reino.» (Lucas
8, 1)
«Jesús
quiere que tengamos parte con Él en la salvación de las almas. No quiere hacer
nada sin nosotros.»
Santa Teresita.
4.- La Transfiguración
Fruto
del misterio: recibir la sombra de su gloria.
«Se
transfiguró delante de ellos... Y he aquí que una nube luminosa los cubrió con
su sombra.» (Mateo 17, 2.5)
«Jesús,
tu inefable imagen
es
el astro que guía mis pasos;
¡ah!,
tú lo sabes, tu dulce Rostro
es
para mí el cielo aquí abajo.» Santa Teresita.
5. La institución de la Eucaristía
Fruto
del misterio: el amor a la Eucaristía.
«Y yo estoy
con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.»
(Mateo 28, 20)
«¡Oh,
Misterio de amor!
Mi
Pan de cada día,
¡Jesús,
eres Tú!»
Santa Teresita.
