domingo, 19 de julio de 2026

De la inconstancia del mundo y fragilidad de la vida

 


Lunes de la VIII semana después de Pentecostés.

De la inconstancia del mundo y fragilidad de la vida.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Lunes de la VIII semana después de Pentecostés.

De la inconstancia del mundo y fragilidad de la vida.

 

PUNTO PRIMERO. Considera que se compara Cristo a un hombre rico, porque verdaderamente lo es de las riquezas espirituales y verdaderas, que todas las del mundo son falsas y aparentes no más. Considera el valor de las de Cristo, su duración y su firmeza, el engaño de las terrenas y su fragilidad, y resuélvete a buscar aquellas con todo conato de tu alma y a despreciar estas.

 

PUNTO II. Considera la inconstancia del mundo en el ejemplo de este mayordomo, el cual hallándose en prosperidad, riqueza y valimiento con su señor, en un momento dio una vuelta la rueda y cayó de su estado, y se halló pobre, desvalido, desamparado y perseguido de los que le infamaron con su señor. Mírate en este espejo y contempla la inconstancia de los bienes de fortuna, de las honras del mundo, y saca de aquí no fiarte de ellas, ni dejarte llevar de su aparente resplandor, sino fijar tus deseos y tu corazón en Dios y en los bienes eternos, que son constantes y permanentes para siempre.

 

PUNTO III. Considera cómo sus propios domésticos y por ventura sus amigos le infamaron a este mayordomo para con su señor, fruta que corre en todos tiempos. Considera cuán poco hay que fiar en ellos, y toma a Dios y a sus santos por amigos, que siempre te serán fieles y nunca te desampararán. Pondera otro sí cómo este mayordomo no se volvió contra sus consiervos, ni se quejó de los que dijeron mal de él: ¡grande ejemplo de paciencia! Saca de aquí propósitos de tenerla en las ocasiones que traes entre manos, y con los que te persiguen y murmuran, y pídele al Señor gracia para callar y sufrir y retornarles bien por mal, como nos lo enseñó Cristo.

 

PUNTO IV. Considera las palabras con que cierra Cristo la parábola: ganad con las riquezas de este siglo amigos, para que cuando salgáis de este mundo os reciban en los tabernáculos eternos. Pondera cuales son estos tabernáculos en que habitan los del cielo, caréalos con las casas y moradas  de la tierra, y hallarás que los palacios más suntuosos del mundo son menos que cuevas de animales y chozas pajizas de mendigos respecto de aquellos tabernáculos; mira qué locura y ceguedad es la del mundo, que por cosas tan viles trueca palacios tan preciosos y moradas eternas de inexplicable valor, hermosura, grandeza, deleite y comodidad y sobre todo eternos, que nunca se han de acabar: cava en esta duración, y no te dejes engañar de lo vano y aparente de este mundo, sino resuélvete a despreciarlo como vil y perecedero, por ganar los palacios inmortales de la celestial Jerusalén.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones

20 de julio SALE ILESO DE UN ACCIDENTE MORTAL

 


20 de julio

SALE ILESO DE UN ACCIDENTE MORTAL

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

20 de julio

SALE ILESO DE UN ACCIDENTE MORTAL

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

Era el 29 de septiembre de 1930. Se estaba terminando el cupulín del crucero de la iglesia de los Carmelitas de Ayala (Madrid), debida al celo apostólico del Padre Juan Bautista Felíu Yagüe.

Estaba el citado Padre exhortando a los albañiles en lo más alto de la obra a que por amor a la Santísima Virgen del Carmen pusieran todo su empeño en terminar cuanto antes su iglesia, cuando pisó en falso en uno de los tablones del andamio, los cuales no estaban bien asegurados, y, sin darle tiempo a exclamar más que:

-"¡Madre mia del Carmen, ampárame!"

Fue rodando le tramo en tramo o de piso en piso del andamiaje, sin que el menor magullamiento ni la menor lesión le afectase, y cuando todos lo creían reventado o muerto, salió sonriente, y dirigiéndose al Sagrario, decía a voces:

-"¡Qué bueno eres, Jesús mío! ¡qué bueno eres, que quieres le termine esta casa a mi Madre querida!"

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!