miércoles, 7 de octubre de 2026

EVANGELIO DEL DÍA. AVE, GRATIA PLENA


7 de octubre o primer domingo de octubre

NUESTRA SEÑORA  DEL  ROSARIO

Rito Romano 1962 

Continuación del Santo Evangelio según San Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo: El ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo». Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin». Y María dijo al ángel: «¿Cómo será eso, pues no conozco varón?». El ángel le contestó: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible». María contestó: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Textos de la misa  - Nuestra Señora del Rosario. 7 de octubre ó 1º domingo de octubre

Comentarios

 ORACIONES, NOVENA, MEDITACIONES Y CANTOS

Para rezar el rosario

Si se rezan los luminosos, se hacen los jueves: https://youtu.be/1kh4RWLIYBc

Rosario con misterios meditados:


martes, 6 de octubre de 2026

LOS DESPOSORIOS DE CRISTO CON EL ALMA. MEDITACIONES DIARIAS DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE



Miércoles de la XIX semana después de Pentecostés

DE LOS DESPOSORIOS DE CRISTO CON EL ALMA.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO,

NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

 

 

ORACIONES PARA COMENZAR

Y TERMINAR TODOS LOS DÍAS

EL EJERCICIO DE LA MEDITACIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Miércoles de la XIX semana después de Pentecostés

DE LOS DESPOSORIOS DE CRISTO CON EL ALMA.

 

PUNTO PRIMERO. Considera con Orígenes, citado por santo Tomás, que estas bodas de que habla Cristo en el Evangelio son las que el Eterno Padre previno y celebró de su Santísimo Hijo Jesucristo con el alma del justo, y en particular con la tuya, a quien se dignó tomar por esposa suya. A estas convida a todas las criaturas del cielo y de la tierra para que vengan a celebrarlas; tanto es el gozo que tiene de la unión y conformidad de tu alma con su Santísimo Hijo.

Pondera, lo primero acerca de esto, quién se desposa y con quién; porque el desposado es Dios, Hijo del Eterno Padre, y con quien se desposa es con tu alma, criatura suya, hechura suya y esclava suya, a quien crió para que le sirviese. Y es tanta su benignidad y amor, que no dudó levantarla de tan bajo y vil estado al más alto y excelente, que es el de ser esposa suya.

Pondera la merced que hiciera un rey de la tierra a una esclava herrada y vil de su casa si la tomara por esposa, y de esclava la levantara a ser reina y señora de todos; y qué agradecimiento debiera tener aquella a quien tan señalada merced había hecho. Pues esta es la que Dios te ha hecho a ti, que, habiendo nacido con el sello de esclavo de la culpa, esclavo herrado por el pecado, ha tomado a tu alma por esposa y la ha llevado del estado de esclava al de reina y señora por ser esposa suya.

Mira qué agradecimiento le debes y cómo has de servir a quien tal merced te ha hecho; dale infinitas gracias y pide a todas las criaturas del cielo y de la tierra que vengan a dárselas y suplan lo que a ti te falta.

 

PUNTO II. Considera la entrega que hay en las bodas y la obligación que nace del vínculo del matrimonio; y que, por el que tu alma celebra con Cristo, ya no has de ser tuyo, sino todo suyo, sin reservar cosa alguna de ti para ti.

De Dios ha de ser tu alma, tu entendimiento, tu memoria, tu voluntad, tus potencias y todos tus apetitos, sin amar, ni querer, ni poseer, ni tener cosa alguna de la tierra sino a Dios. Suyo ha de ser tu corazón, y en Él se ha de emplear todo, sin dividirse en cosa criada; porque no es fiel esposa la que ama a otro que a su esposo, a quien se entregó.

¡Oh alma mía!, considera la merced que Dios te ha hecho y la obligación en que te ha puesto, y cuán mal la cumples. Arrójate a sus pies como adúltera y desconocida para tan alta Majestad, y pídele con lágrimas perdón de los yerros pasados; y ofrécete a servirle más que esclava, con todas tus fuerzas y de todo tu corazón, entregándote toda a su divino amor.

 

PUNTO III. Considera la vestidura nupcial que te pide Dios para estas bodas; que, si la pidió a los convidados, mucho más se requiere en la desposada, que aquí hace el papel principal. Esta ha de ser, como dijimos, la caridad y las costumbres del nuevo Adán, Cristo, desnudándote de las del viejo hombre, en quien todos pecamos.

Carga el peso de la consideración en la mudanza de trato y costumbres que tienen las personas que se desposan con los reyes, y mira la mudanza que pide el Rey del cielo en ti, habiéndote sublimado a esposa suya.

Ya no es justo que vivas conforme a los fueros de la carne, sino a los del espíritu; ni que sigas tus apetitos y las inclinaciones aviesas del pecado, sino las buenas y santas, como esposa de Cristo. Tu Esposo es celestial, y tu conversación ha de ser en el cielo, y tus deseos han de estar en las cosas de arriba, sin abatirte a las vilezas de la tierra.

¡Oh alma mía!, entra en cuenta contigo y mira cómo has de vivir y de qué porte de vida te has de vestir para no disgustar a tu Esposo celestial, que cuanto tiene de amoroso tanto tiene de celoso, y no quiere que mires ni trates sino con Él.

 

PUNTO IV. Considera lo que dice en el Evangelio el Salvador: que para estas bodas mató los becerros y las aves, y apercibió todo lo necesario, sin que faltase nada: «Todo —dice— está apercibido». En que, según san Crisóstomo, quiso decir que de su parte no falta nada al alma para servirle; porque Él te da su gracia y sus auxilios para todo lo que te manda.

Y de la nuestra debemos degollar, en sacrificio a Dios, los becerros de nuestras pasiones y las aves de nuestros pensamientos y deseos, que vuelan por el aire y beben el viento de la vanidad del siglo.

Toma esta lección; y pues Dios te hace la merced, de su parte, de prevenirte con su gracia y fortalecerte con sus auxilios para que le sirvas sin que te falte nada, corresponde de la tuya, degollando para estas bodas los apetitos sensuales y todos los deseos desordenados de la carne.

Con ello darás gloria a Dios y gozo a los ángeles y santos, que celebran tus bodas con fiestas y cánticos celestiales, y te coronarán como reina desposada con el Rey de la gloria.

Levanta los ojos de la tierra y mira la fiesta que hacen en el cielo por un alma que se desposa con Cristo por el vínculo de la caridad, y la que se hará por ti si aciertas a merecer desposarte con Dios.

¡Oh Señor! ¿Cuándo merecí yo tal honra? ¿Cuándo merecí ser vuestra esclava? ¿Cuánto más vuestra esposa? Mil gracias os doy por tan insigne merced. Recibidme por vuestra esclava y dadme gracia para que ame solo a Vos y no me aparte un punto de vuestra voluntad.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.

 


DÍA 7. LA OBEDIENCIA A LA LEY DE DIOS. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 7

LA OBEDIENCIA A LA LEY DE DIOS

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

 

DÍA 7

LA OBEDIENCIA A LA LEY DE DIOS

No bastó a Jesús el abatimiento de la Encarnación, sino que quiere también, en cumplimiento de la ley de Moisés, ser presentado en el Templo y ofrecido al Señor, como los demás hombres. Y aunque Él era el mismo Dios, no se excluye de esta ley. Con mucha razón más adelante pudo decir estas palabras: «No he venido a quebrantar la ley ni los Profetas, sino a cumplirla».

Tú te vales en muchas ocasiones de cualquier pretexto para dejar de cumplir esta ley. ¿Sabes si tienes siempre razón suficiente? ¿No será muchas veces el quebrantarla efecto de tu amor propio o del apego a tus comodidades y regalos? Vale más que alguna vez te mortifiques sin obligación, que no exponerte a quebrantar la ley sin justo motivo y cometer un pecado.

 

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.