martes, 24 de marzo de 2026

La Anunciación de Nuestra Señora y Encarnación del Hijo de Dios. — 25 de marzo.

 


La Anunciación de Nuestra Señora y Encarnación del Hijo de Dios. — 25 de marzo.

El sacrosanto misterio de este día nos lo refiere el evangelista san Lucas por estas palabras: «Hallábase ya Elisabeth en el sexto mes de su embarazo, cuando el ángel Gabriel fue enviado por Dios a Nazareth, ciudad de Galilea, a una virgen desposada con un varón de la descendencia de David llamado José. El nombre de la virgen era María. Habiendo entrado el ángel a donde ella estaba, le dijo: «Dios te salve, llena de gracia; el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres.» Turbóse la Virgen al oír semejantes palabras, y pensaba que podía significar tal salutación. Mas el ángel le dijo: «¡Oh María! no temas, porque has hallado gracias en los ojos de Dios: he aquí que en tu seno concebirás, y parirás un hijo, y le llamarás con el nombre de Jesús. Este Hijo será grande e Hijo del Altísimo, y darále el Señor el trono de David, su padre, y reinará para siempre en la casa de Jacob, y su reinado no tendrá fin.» Entonces María preguntó al ángel: ¿Cómo se hará esto, porque no conozco varón?» Respondió el ángel y le dijo: «El Espíritu Santo sobrevendrá en ti y la virtud del Altísimo te hará sombra, por lo cual el fruto santo que de ti ha de nacer será hijo de Dios. Ahí tienes a tu prima Elisabeth, la cual en su vejez ha concebido también un hijo, y la que se llamaba estéril está ahora ya en el sexto mes de su preñado; porque para Dios no hay cosa imposible.» Dijo entonces María: «He aquí la esclava del Señor; sea hecho en mí según tu palabra.» Y desapareciendo el ángel se retiró de su presencia.» (S. LUCAS I, 26 - 38).

Reflexión: Con sublime sencillez refiere el santo Evangelio la más divina de todas las obras de Dios: la Encarnación del Verbo eterno. El arcángel anuncia a la Virgen que ha sido escogida para ser Madre de Dios: la Virgen desea serlo sin dejar de ser virgen; y después de haber oído que ha de concebir, no por obra de varón, sino por la virtud del Espíritu Santo, se encoge con profunda humildad y se llama esclava del Señor; y el Señor la levanta a la altísima gloria de la maternidad divina. Así se obró el mayor prodigio de la omnipotencia del Padre, el mayor portento de la sabiduría del Hijo y la mayor maravilla del amor del Espíritu Santo. La inmensa grandeza de este misterio, la llaneza incomparable de sus circunstancias, y el sublime candor del relato evangélico, todo es divino y digno de Aquel que con un acto de su voluntad sacó de la nada el universo y expresó su divina operación con la palabra fiat, hágase. Todo ha de ser, pues, materia de nuestra más profunda y constante meditación: la humildad del Altísimo anonadado en las purísimas entrañas de la Virgen, la inmaculada pureza de esta excelsa Señora, su fe, su confianza, su conformidad con la voluntad divina, y el humilde sentimiento de su bajeza, ensalzada por Dios a la soberanía de todo lo creado. Y no debemos parar aquí, sino pasar adelante en la consideración de este misterio, y quedar como absortos y suspensos en la honra que de él se sigue a todo el linaje humano, el cual fue ennoblecido y levantado a tan gran dignidad y gloria; pues haciéndose Cristo hueso de nuestros huesos y carne de nuestra carne, nuestra naturaleza está ensalzada en él sobre todos los ángeles, y somos parientes y hermanos de Dios hecho hermano y Redentor nuestro.

Oración: Señor Dios, que quisiste que en las purísimas entrañas de la gloriosa Virgen María se encarnase el Verbo eterno, anunciando ,un ángel tan divino misterio; concédenos, por los ruegos de esta gloriosa Virgen, que los que verdaderamente creemos que es Madre de Dios, seamos favorecidos con su intercesión en tu divino acatamiento. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

EVANGELIO DEL DÍA: A mí el mundo me aborrece porque demuestro que sus obras son malas.

 
MARTES DE LA I SEMANA DE PASIÓN
Rito Romano 1962

A mí el mundo me aborrece porque demuestro que sus obras son malas.

EVANGELIO

Continuación del Santo Evangelio según San Juan

Jn 7, 1-13

En aquel tiempo: Recorría Jesús Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las Tiendas. Le decían sus hermanos: «Sal de aquí y marcha a Judea para que también tus discípulos vean las obras que haces, pues nadie obra nada en secreto, sino que busca estar a la luz pública. Si haces estas cosas, manifiéstate al mundo». Y es que tampoco sus hermanos creían en él. Jesús les dice: «Mi tiempo no ha llegado todavía, el vuestro está siempre dispuesto. El mundo no puede odiaros a vosotros, a mí sí me odia porque doy testimonio contra él de que sus obras son malas. Subid vosotros a la fiesta. Yo no subo a esta fiesta, porque mi tiempo no se ha cumplido todavía». Después de decir estas cosas, permaneció en Galilea. Una vez que sus hermanos se hubieron marchado a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Los judíos lo buscaban en la fiesta y decían: «¿Dónde está?», y había muchos comentarios acerca de él entre las turbas. Unos decían: «Es bueno»; otros decían: «No, sino que engaña a la gente». Pero nadie hablaba de él en público por miedo a los judíos.




COMENTARIOS:

Benedicto XVI  LA HORA DE JESÚS

SEPULTURA DE CRISTO. Santo Tomás de Aquino 

“NO PUEDE EL MUNDO ABORRECEROS A VOSOTROS, MAS A MÍ ME ABORRECE PORQUE YO DOY TESTIMONIO DE ÉL QUE SUS OBRAS SON MALAS.” Catena Aurea de Santo Tomás de Aquino 

LA HUMILDAD DEL HOMBRE DIOS. Dom Gueranger 

MARTES DE LA SEMANA DE PASIÓN. Dom Prospero Gueranger

DE LA INMENSIDAD Y PRESENCIA DE DIOS. VIERNES DE LA TERCERA SEMANA DESPUÉS DE PENTECOSTÉS.

ENSEÑA CRISTO PÚBLICAMENTE EN EL TEMPLO. VIERNES DE LA DECIMONOVENA SEMANA DESPUÉS DE PENTECOSTÉS.

LA HORA DE JESÚS. Homilía

JESÚS PACIENTE. Homilía

EL MUNDO ODIA A CRISTO. Homilía

EL PROFETA DANIEL, FIGURA DE LA IGLESIA. Homilía

lunes, 23 de marzo de 2026

Cristo es aborrecido por los judíos

 


Martes de la I semana de Pasión

Cristo es aborrecido por los judíos

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DE 

TIEMPO DE SEPTUAGÉSIMA,

CUARESMA

Y TIEMPO DE PASIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Martes de la I semana de Pasión

Cristo es aborrecido por los judíos

Jn 7, 1-13

Se nos propone en el Evangelio, que Cristo rehusaba subir a Jerusalén a la fiesta de la Pascua, porque los judíos trataban de matarle; pero no obstante esto subió algo encubierto, y andaban varias opiniones de su vida, diciendo unos que era bueno y otros que no, y que engañaba al pueblo.

PUNTO PRIMERO. Considera al estado que trajo la maldad de los hombres a Cristo, obligándole a andar desterrado de Jerusalén, y a privarse de la asistencia en el templo de Dios, y de autorizar sus sacrificios, como lo tenía de costumbre, con gran detrimento de los fieles y de los que habían de creer en él. Duélete mucho de ver a tu santo Maestro andar desterrado, y como dicen, a  sombra de tejados, por varias tierras, sin poder estar con seguridad en la suya; y considera cuántas veces le has desterrado de tu alma por tus pecados, y si al presente anda fuera de ella, y no le deja hacer morada y compañía contigo tu tibieza, y duélete mucho de ella y búscale con la santa Esposa; llámale y pídele que venga a tu pobre posada, y que no se destierre de ella, pues dice que todo su contento es estar con los hijos de los hombres.

PUNTO II. Considera cómo aunque Cristo se detuvo en subir al templo por la maldad de los judíos, y anduvo como retirado y escondido, después subió y se halló en la festividad de la Pascua, de lo cual debes cobrar una gran confianza en su bondad, de que vendrá a tu alma, aunque alguna vez se retire por justas causas, o por castigar tu tibieza, o por humillar tu altivez, o por despertar tu voluntad a amarle, buscarle y servirle con mayor fervor.

PUNTO III. Considera lo que dice Cristo, que el mundo le aborrece, porque da testimonio de sus malas obras y, por el consiguiente, ama a aquellos que no dicen la verdad, sino que le lisonjean dejándose llevar de su doctrina, aplaudiendo sus obras: ¡oh desdichados de los tales, qué infeliz suceso les espera! Atiende cuánto te importa no hacerte de parte del mundo, sino seguir el partido de Cristo; que es la virtud; y vuelve los ojos a ti, y considera si te aborrece el mundo como a Cristo; y si te persigue como a él, o te aplaude y alaba; teme sus aplausos, que son indicio de que eres de su parte, y ama su aborrecimiento, que es ejecutoria de que sigues el partido del Señor, que es el camino de la vida.

PUNTO IV. Atiende a las opiniones varias que dice san Juan, andaban en el pueblo de Cristo: unos decían que era bueno y santo, otros que era malo y pecador y que engañaba al pueblo; y aprende a no hacer caso de los juicios de los hombres pues son tan errados, y consuélate con el ejemplo del Salvador si algunos sintieren mal de ti y tuvieren torcidas opiniones de tu vida; calla, sufre y disimula hasta su tiempo, ofreciéndolo al Señor como lo hizo Cristo, que él te ayudará, consolará y volverá por ti cuando convenga y fuere servido: ponte en sus manos y déjale tu casa que de ellas saldrá mejorada.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.