Mostrando entradas con la etiqueta santa teresa de Jesús. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta santa teresa de Jesús. Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de septiembre de 2026

DEVOCIÓN A SANTA TERESA DE JESÚS por San Enrique de Ossó

 

 


DEVOCIÓN A SANTA TERESA DE JESÚS

por San Enrique de Ossó

 

SU RETRATO 

Nació la heroína española, santa Teresa de Jesús, en la ciudad de Ávila, el miércoles 28 de marzo de 1515.

Era Teresa de Jesús generosa y no soberbia, humilde y no abatida, amorosa y no pegajosa, apacible y llena de honestidad. Y porque Dios la formaba para granjeadora de muchas almas, la llenó de aquellas gracias que más suelen prender corazones. Compuso y adornó su rostro de hermosura grave; dio agrado a sus palabras; rodeóla toda de admirable donaire y modestia, de suerte que afirman los que la conocieron que nadie llegó a conversarla que no quedase prendado de su trato y deseoso de comunicarla muchas veces. Niña y de mayor edad, seglar y religiosa, era con cuantos la veían el añagaza de Dios, porque el aseo y buen parecer de su persona, la discreción y gracia de su habla, la suavidad de su condición, la viveza de su entendimiento, junto con la modestia de su rostro, la hermoseaban y la agraciaban de manera que el profano y el santo, el noble y el plebeyo, el sabio y el ignorante, y todo género de gente, quedaban como cautivos de su trato.

En estos excelentes naturales prendió fuego con hondas raíces la semilla de la gracia que en el Bautismo recibió, llegando a ser una de las almas más favorecidas de Dios en la tierra, y de las que gozan mayor gloria y valimiento en el cielo, adonde subió el 4 de octubre de 1582, después de haber fundado 30 conventos: 16 de monjas y 14 de religiosos.

 

PENSAMIENTOS

1. En el corazón de toda joven católica, después de Jesús, María y José, santa Teresa de Jesús ha de ocupar el lugar preferente.

2. Santa Teresa de Jesús ha sido dada por Dios a su Iglesia para iluminarla con su doctrina y alimentarla con su piedad. (Rota Romana).

3. Santa Teresa de Jesús es la nueva Débora de la gracia, la Maestra de los sabios. (Gregorio XV).

4. Santa Teresa de Jesús es milagro de su sexo (Pío IX), serafín del Carmelo, insigne ornamento de España y lumbrera de la Iglesia. (León XIII).

5. Santa Teresa de Jesús era reformadora y legisladora de hombres y de mujeres, cosa nunca vista en la Iglesia católica.

6. Santa Teresa de Jesús es la más santa de las sabias y la más sabia de las santas.

7. Santa Teresa de Jesús es la gran celadora de la honra de Cristo Jesús.

8. Si los ángeles hablasen a los hombres, no usarían otro lenguaje que el que usa santa Teresa de Jesús en sus escritos. (Mayans).

9. Dióle el Señor a santa Teresa sabiduría y prudencia grande en demasía, y anchura de corazón, comparable con la arena esparcida cabe la playa del mar. (La santa Iglesia).

10. Nadie lee los escritos de santa Teresa de Jesús que no busque luego a Dios. (V. Palafox).

11. Hizo voto de hacer en todas las cosas lo más perfecto, y lo cumplió con fidelidad. (Rota Romana).

12. Con la lectura de la doctrina celestial de los escritos de santa Teresa sobremanera se excitan los corazones de los fieles al deseo de las cosas del cielo. (La Iglesia).

13. Díjome el Señor:

«Si no hubiese criado los cielos, por ti sola, Teresa, los hubiera criado».

14. Díjome el Señor:

«Todo lo que me pidas, Teresa, te lo concederé».

15. Díjome el Señor:

«Mirarás mi honra como verdadera esposa mía; mi honra es ya tuya y la tuya mía».

16. «Ahora, Teresa, eres toda mía, y Yo soy todo tuyo». (Jesús a su Teresa).

17. «Ya sabes el desposorio que hay entre ti y Mí; y habiendo esto, lo que Yo tengo es tuyo, y ansí te doy todos los trabajos y dolores que pasé; y con esto puedes pedir a mi Padre como cosa propia». (Jesús a Teresa).

18. «¿Qué me pides tú que no haya Yo hecho, hija mía?» (Jesús a su Teresa).

19. «Vesme aquí, hija, que Yo soy; muestra tus manos» (y parecíame me las tomaba y llegaba su costado, y dijo): «Mira mis llagas, no estás sin Mí; pasa la brevedad de la vida». (Jesús a su Teresa).

20. «Haz lo que es en ti, y déjame tú a Mí, y no te inquietes por nada. Mi Padre se deleita contigo, y el Espíritu Santo te ama». (Jesús a su Teresa).

21. «Yo te di a mi Hijo y al Espíritu Santo y a esta Virgen. ¿Qué me puedes dar tú a Mí?» (El Padre Eterno a santa Teresa de Jesús).

22. «Yo no soy nada mujer, que tengo recio corazón, y así querría yo, mis hijas, no fuéredes en nada mujeres ni lo pareciéredes, sino varones fuertes». (Santa Teresa de Jesús).

23. «Yo soy de mi condición muy agradecida; con una sardina que me den me sobornarán. Nadie me hizo un beneficio que no se lo pagase muy bien». (La Santa).

24. Santa Teresa de Jesús tiene gracia especial para socorrer en toda necesidad; pero especialmente para acertar en la elección de estado y llevarla a cabo felizmente, ya que tanto padeció en este punto.

25. Teresa de Jesús tiene gracia especial para alcanzar feliz éxito a todas las grandes obras de mayor honra del Señor, porque es la celadora encargada por el mismo Dios de mirar su honra.

26. Teresa de Jesús tiene gracia especial para mover las almas a la más alta perfección, porque es Maestra de oración y de grandes deseos y determinaciones.

27. Teresa de Jesús tiene gracia especial para calmar los temores del espíritu, porque fue en esto harto probada y es Doctora mística.

28. Teresa de Jesús tiene gracia especial para atraer corazones a Dios (por esto es necesaria su devoción a los que trabajan en la salvación de las almas), porque hace fácil y amable la piedad y la virtud.

29. Santa Teresa de Jesús tiene gracia especial para alcanzar paciencia a todos los que padecen, ya en la salud, ya en la honra, ya en su alma, porque es Maestra de o morir o padecer.

Amemos, pues, y honremos a la gran santa Teresa de Jesús.

 

PRÁCTICAS

1. Consagra los miércoles a honrar de un modo especial a la Santa.

2. Conságrale asimismo el día 15 de cada mes.

3. Conságrale el mes de octubre.

4. Celebra con singular aparejo sus fiestas: 15 de octubre y 27 de agosto, en que se celebra su muerte gloriosa y la transverberación de su amoroso corazón.

5. Haz la devoción de los seis domingos siempre que desees alcanzar gracia especial de Dios, por su intercesión, confesando y comulgando.

6. Lee sus inspirados escritos cada día algún rato, si no quieres caer en la tibieza y deseas arder en amor a Dios.

7. Propaga con ardor la devoción y los escritos de la seráfica Doctora, pues hay en esto un tesoro inmenso de bienes celestiales, que, por desgracia, poco se negocia y se sabe aprovechar.

8. Reza, por fin, algunas de las siguientes oraciones, y saborea sus delicados conceptos, nacidos de un pecho enardecido todo en amor de Dios.

 


ORACIÓN DE SANTA TERESA DE JESÚS AL ETERNO PADRE POR LAS ACTUALES NECESIDADES

Padre Santo, que estáis en los cielos, no sois vos desagradecido para que piense yo dejaréis de hacer lo que os suplicamos para honra de vuestro Hijo; no por nosotros, Señor, que no lo merecemos, sino por la Sangre de vuestro Hijo y sus merecimientos, y de su Madre gloriosa, y de tantos mártires y santos como han muerto por Vos.

¡Oh Padre eterno! Mirad que no son de olvidar tantos azotes e injurias, y tan gravísimos tormentos; pues, Criador mío, ¿cómo pueden sufrir unas entrañas tan amorosas como las vuestras, que lo que se hizo con tan ardiente amor de vuestro Hijo sea tenido en tan poco?

Está ardiendo el mundo; quieren tornar a sentenciar a Cristo; quieren poner su Iglesia por el suelo; deshechos los templos, perdidas tantas almas, los Sacramentos quitados; pues, ¿qué es esto, mi Señor y mi Dios?

O dad fin al mundo, o poned remedio a tan gravísimos males, que no hay corazón que lo sufra, aun de los que somos ruines. Suplícoos, pues, Padre eterno, que no lo sufráis ya Vos; atajad este fuego, Señor, que si queréis podéis: algún medio ha de haber, Señor mío; póngale vuestra Majestad.

Habed lástima de tantas almas como se pierden, y favoreced vuestra Iglesia. No permitáis ya más daños en la cristiandad, Señor. Dad ya luz a estas tinieblas.

Ya, Señor, ya, Señor, haced que sosiegue este mar; no ande siempre en tanta tempestad esta nave de la Iglesia, y salvadnos, Señor mío, que perecemos.

***

Viva santa Teresa,

 la grande Santa

que endiosada decía:

 «Solo Dios basta».

***

ORACIÓN PARA PEDIR A DIOS POR LA INTERCESIÓN DE SANTA TERESA DE JESÚS REMEDIO PARA LOS MALES DE LA IGLESIA Y CONSUELOS PARA EL PADRE SANTO, SU CABEZA VISIBLE

Dios omnipotente e infinitamente bueno, que os habéis complacido en derramar con admirable generosidad vuestras luces en el entendimiento y la abundancia de vuestros dones en el corazón de vuestra sierva santa Teresa de Jesús, para que fuese en tiempos calamitosos una gran lumbrera en vuestra Iglesia, y una víctima abrasada en el fuego de vuestro amor, capaz de templar vuestra ira, provocada por los pecados del mundo; por aquel amor ardentísimo que ella siempre profesó a la Iglesia católica; por aquel celo abrasador que la devoraba por la salvación de las almas; por aquella fe tierna, sencilla, ardiente y animosa con que estaba pronta a derramar su sangre por defender vuestra gloria y la de vuestra esposa inmaculada, la Iglesia, que fundasteis con la preciosa sangre de vuestro Hijo unigénito; conceded, Señor, paz y prosperidad a esa misma Iglesia, y haced que vuestro reino se extienda por toda la tierra, para que en todas partes y por todos los hombres sea vuestro nombre bendecido y glorificado.

Proteged con vuestros soberanos auxilios al Sumo Pontífice y a todos los que con él defienden la causa de vuestra gloria, y derramad en su corazón el bálsamo divino de vuestros consuelos, para que no desmaye jamás bajo el peso de la tribulación.

Iluminad a los que yerran; convertid a los que os ofenden; salvad a todos los redimidos; vengan todos a formar en la tierra un solo rebaño, bajo un solo pastor, para reinar todos en el cielo por los siglos de los siglos. Amén.

Esta oración tiene concedidos siete años y siete cuarentenas de perdón. (Breve de Pío IX al Arzobispo de Valladolid, 12 de mayo de 1876).

 

SÚPLICA AL CORAZÓN TRANSVERBERADO DE SANTA TERESA DE JESÚS, COMPATRONA DE LAS ESPAÑAS, POR LAS ACTUALES NECESIDADES

Mira siempre con amorosos ojos desde el cielo a tu querida España, amabilísima Madre nuestra, santa Teresa de Jesús, pues eres su patrona, y humilla a los enemigos de nuestra santa fe. Acuérdate de los grandísimos trabajos que pasaste para santificarla, y muéstrate propicia.

Son tus hermanos, los católicos españoles, los que esto te piden al aclamarte por su insigne patrona y abogada. ¡Oh víctima de la caridad! Abrasa nuestros corazones con los ardores del amor de Jesús, a fin de que, unidos en unos mismos sentimientos y deseos, gocemos de bienandanza y de paz.

Líbranos de todo mal en vida y de la condenación eterna. Compadécete, pues tienes hermoso y piadoso corazón, compadécete de tu pobre España, y dale remedio en todas sus necesidades. Mira que son extremos los males y peligros que nos cercan.

¡Oh gran celadora de la honra de Cristo! Brille el poder de tu intercesión en salvarnos, tú que todo lo puedes y todo lo alcanzas del Corazón misericordiosísimo de Jesús, tu enamorado esposo.

¡Corazones dulcísimos de Jesús de Teresa y de Teresa de Jesús! Por vuestras espinas, por vuestra llaga, por vuestra cruz y ardoroso amor, salvadnos, que perecemos. Salvad a la Iglesia, salvad a León XIII, salvad a vuestra, ¡ay!, pobre España.

 

OTRA ORACIÓN

Mira lo que nos ha sucedido. Atiende lo que nos pasa. Escucha nuestras cuitas. Eres nuestra hermana, nuestra Madre, nuestra patrona, nuestra celadora y abogada. ¿Dónde mejor que en tu seno pueden tus hijos y hermanos depositar sus quejas y sus penas y su dolor?

Tú naciste en España, fuiste santificada en España, y, fertilizando y trabajando en su fértil suelo, consumiste tu heroica vida, tan sembrada de penas y de dolor. Aquí está la pila bautismal donde fuiste santificada y se te abrieron las puertas del cielo. Aquí está tu casa y tus casas religiosas donde moran tus hijas, pedazos de tu corazón.

Aquí está tu cuerpo incorrupto y tu corazón transverberado y espinado, oh seráfica virgen, honrado y venerado de tus hijos, esperando la resurrección de los muertos para ser glorificada. Aquí están los lugares que santificaste, celestial andariega y baratona.

¿Es que no amas ya a tu España? ¿Es que te has olvidado, en tu exaltación, de las penas que pasamos los hijos de tu corazón, los que participamos algo de tu espíritu y de tu celo? Mira lo que nos ha sucedido.

Porque los buenos se arrinconaron y acobardaron, los malos se han hecho insolentes y se han apoderado de las riendas del gobierno, y a su sombra medran el pandillaje, la herejía, los vicios, las sectas y el error. Estáse ardiendo el mundo…

Quieren tornar a sentenciar a Cristo estos traidores…

La hija de cien reyes, aquella en cuyos dominios nunca se ponía el sol…

La que dio leyes a dos mundos y enseñó a amarte y temerte en ambos hemisferios, es tributaria de los mismos que un día ensalzó.

Porque no obedecimos a los preceptos de Dios, por esto hemos sido entregados a la devastación, al cautiverio, a la muerte, y a la fábula e improperios de todas las naciones.

Y ahora, Señor, grandes son tus juicios: apiádate de tu pueblo, que te dio a conocer en un nuevo mundo. Obra en nosotros según tu voluntad, y manda que nuestro espíritu sea recibido en paz; porque nos conviene más morir que vivir tan miserablemente.

Óyenos, Teresa de Jesús, la Santa que todo lo puedes, óyenos, y líbranos con el poder de tu intercesión de todo mal. Amén.

 

lunes, 6 de octubre de 2025

NOVENA A SANTA TERESA DE JESÚS. San Enrique de Ossó

 


NOVENA A SANTA TERESA DE JESÚS

compuesta por San Enrique de Ossó

 

ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS

 

+Por la señal de la santa cruz…

Acto de contrición. Señor mío Jesucristo

 

Oración a Jesús de Teresa, para todos los días

¡Oh verdadero Dios y Señor mío Jesucristo! ¡Sabiduría infinita sobre todos los entendimientos angélicos y humanos! ¡Oh amor que me amas más de lo que yo me puedo amar y entiendo! ¿Para qué quiero, Señor, desear más de lo que Vos quisiéredes darme? ¿Para qué quiero cansarme en pediros cosa ordenada por mi deseo al honrar en este mes a vuestra seráfica esposa santa Teresa de Jesús, pues todo lo que mi entendimiento puede concertar y mi deseo desear tenéis Vos ya entendidos sus fines, y yo no entiendo cómo me aprovechar? Quered Vos de mí lo que quisiéredes, que eso quiero yo, Señor, que está todo mi bien en contentaros. Proveed Vos para que mi alma os sirva más a vuestro gusto que al suyo. No me castiguéis en darme lo que yo quiero y deseo, si vuestro amor, que en mí viva siempre, no lo deseare. Muera ya este yo, y viva en mí otro que es más que yo, y para mí mejor que yo, para que yo le pueda servir: Él viva y me dé vida: Él reine y sea yo cautiva, que no quiere mi alma otra libertad. No me desampares, Señor mío Jesucristo, porque en Ti espero no sea confundida mi esperanza; sírvate yo siempre, y haz de mí lo que quisieres. Amén.

 

Se lee lo propio de cada día de la novena.

 

Oración final a santa Teresa de Jesús para todos los días

¡Oh gloriosa santa mía Teresa de Jesús! Tú el serafín del Carmelo, tú la Maestra de los sabios, tú la mujer grande que todo lo puedes, tú la celadora especial de la honra de tu esposo Jesús en el mundo, tú el martillo de la herejía y el apóstol de la fe, tú la heroína española incomparable, milagro de tu sexo, pasmo del orbe, gloria de la Iglesia, sol de España, luz del mundo, acuérdate, te rogamos, pues tienes hermoso y piadoso corazón, acuérdate siempre de tus hermanos los españoles, de la Iglesia, del vicario de Jesucristo y de todo el mundo. Alcánzanos luz del cielo: mira que no nos entendemos ni sabemos lo que deseamos, ni atinamos lo que pedimos. Mira cómo Cristo Jesús, nuestro Rey y Señor, se queda solo y toda la multitud sigue a Satanás. Mira que no son de olvidar los grandísimos trabajos y dolores que Jesús y tú padecisteis por salvar las almas. Habed piedad, Criador, de estas vuestras criaturas que tanto os costaron; y por la intercesión poderosa de vuestra esposa Teresa de Jesús concedednos el triunfo de la Iglesia, la paz del mundo, la libertad de nuestro amantísimo padre el Papa, y la prosperidad de España, a fin de que, destruidas todas las adversidades y errores, seamos consumados en la unidad, no haya más que un solo redil y un solo pastor, y cantemos todos eternamente vuestras misericordias. Amén.

 

Pídanse con toda confianza las gracias que se deseen alcanzar por esta novena.

 

Después de pedir la gracia, se añade:

Viva santa Teresa, la grande Santa,

que endiosada decía:

Solo Dios basta.

Viva Jesús,

muera el pecado.

 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

V/. Ruega por nosotros, Gloriosa Santa Teresa de Jesús

R/. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de nuestro Señor Jesucristo.

 

Oratio

Exaudi nos, Deus salutaris noster, ut, sicut de beatae Teresiae Virginis tuae, festivitate gaudemus, ita caelestis ejus doctrinae pabulo nutriamur, et piae devotionis erudiamur affectu.

Deus, qui illibata praecordia beatae Virginis Teresiae sponsae tuae ignito jaculo transfixisti, et charitatis victimam consecrasti: ipsa interveniente concede, ut corda nostra ardore Sancti Spiritus ferveant, et te in omnibus super omnia diligant. Qui vivis, etc

Oración

ÓYENOS, Dios Salvador nuestro, para que así como nos regocijamos en la festividad de tu santa virgen Teresa, así también seamos alimentados con el sustento de su celestial doctrina e instruidos con el afecto de su piadosa devoción.

Dios, que traspasasteis el corazón puro de la bienaventurada Virgen Teresa, Esposa vuestra con un dardo de fuego divino, y la consagrasteis víctima de la caridad, concédednos, por su intercesión, que nuestros corazones ardan con el fuego del Espíritu Santo, y os amen siempre sobre todas las cosas. Que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

AVE MARÍA PURÍSIMA,

R/. Sin pecado concebida.

 

***

DIA I

Amor de santa Teresa de Jesús

Considera el amor de santa Teresa de Jesús. Sus confesores y cuantos le trataban admiraban en la Santa un amor de serafín. Durmiendo y velando, viajando y en soledad, comiendo y negociando, amaba siempre la Santa a su Dios. Nada de  este mundo podía separarla del Amado de su alma, por quien había hecho voto de obrar siempre lo mejor. Un ángel con un dardo de oro le traspasó el corazón para aumentarle el amor, y Dios con admirable dignación le decía: Ahora, Teresa, ya eres toda mía y Yo todo tuyo. Yo soy Jesús de Teresa, ya que tú eres Teresa de Jesús. ¡Quién pudiera amar cómo Teresa! Serafines abrasados, alcanzadme este amor.

 

Máxima. Ama más y anda mejor en la presencia amorosa de Dios, que la vida es breve.

 

Fruto. Para probar mi amor a Dios nada dejaré por hacer de lo que fuere de su agrado.

 

DIA II

Sabiduría de santa Teresa de Jesús

Es llamada santa Teresa de Jesús el Agustín de las mujeres por su sabiduría, serafín del Carmelo, Maestra de los sabios, luz de la Iglesia, Doctora mística, sol de España, pasmo del orbe por sus inspirados escritos. Como a un oráculo se la consultaba por los varones de su siglo más eminentes en santidad y sabiduría, y después de trescientos años sus escritos tornan a ser motivo de estudio, de admiración y asombro para todos los sabios del orbe. ¡Cuán admirable es tanta sabiduría en una tan profunda humildad, pues la Santa se tenía por mujer ruin e ignorante, que no sabía más que hilar y hacer lo que le mandaban! Así confunde Dios el orgullo de los sabios del siglo.

 

Máxima. Delante la Sabiduría infinita vale más un poco de estudio de humildad y un acto de ella que toda la ciencia del mundo.

 

Fruto. Huiré de la ciencia que hincha y abrazaré la caridad que edifica.

 

DIA III

Poder de santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús era aclamada en sus días por la mujer que todo lo puede, abogada de imposibles, secretaria de su esposo Jesús, el cual le había hecho promesa solemne de no negarle cosa que le pidiese. Estas aclamaciones no eran más que la confirmación de los hechos. “Ha sido cosa muy conocida y que de ello hay hartos testigos, dice la Santa (Vid., cap. XXXIX), el haber sacado almas de pecado y del purgatorio, y otras traídolas a más perfección el Señor, por suplicárselo yo: son tantas las mercedes, y mucho más en salud de almas que de cuerpos, que sería cansarme y cansar a quien lo leyere si las hubiese de escribir”. “A los demonios, añade, no los temo más que a las moscas”. En el cielo no ha perdido este poder la Santa. ¿Quién no confiará, pues, en su protección omnipotente?

 

Máxima. De estar el alma en gracia le viene un poder que puede enseñorearse de toda la tierra.

Fruto. Exclamar con san Pablo y san Agustín: Todo lo puedo en Dios que me conforta. Dame, Señor, lo que mandas y manda lo que quisieres.

 

 

 

DIA IV

Celo de santa Teresa de Jesús

El que no cela no ama, ha dicho san Agustín. Si, pues, Teresa amó a Dios con el amor de serafín, debía tener celo grandísimo. Cristo la instituyó celadora de su honra, cargo de los más gloriosos que se pueden apetecer, y Teresa de Jesús cumplió fielmente este cargo. Más trabajó con su celo apostólico, dice un sabio de nuestros días, santa Teresa de Jesús para impedir que entrase la herejía protestante en España, que todos los sabios y poderosos de aquel siglo. Más almas convirtió a Dios Teresa de Jesús con sus oraciones, su palabra, su ejemplo, sus escritos, que el apóstol de las Indias, asegura un sabio escritor. Que Jesús fuese un tantico más conocido y amado, he ahí el fin de todos los trabajos y deseos de esta alma de fuego: aquí iban sus lágrimas, sus penitencias, sus peticiones. Admiremos tanto celo e imitemos tan santos ejemplos.

 

Máxima. Mil vidas daría yo por salvar una sola alma de las muchas que se pierden.

Fruto. Ya que en más aprecia el Señor un alma que por nuestra oración e industria le ganemos que todos los servicios que le podamos hacer, rogaré todos los días con fervor por los que trabajan en la conversión de las almas.

 

DIA V

Fortaleza de santa Teresa de Jesús

Santa Teresa de Jesús es la mujer fuerte que describió Salomón. Yo no soy nada mujer, que tengo recio corazón, decía. Hale dado Dios un tan fuerte y valeroso ánimo que espanta: solía ser temerosa: ahora atropella a todos los demonios. Es muy fuera de melindres y niñerías de mujeres; muy sin escrúpulos; es rectísima, afirmaba san Pedro de Alcántara. Hale dado Dios sabiduría y prudencia extremada, y grandeza de corazón comparable con la arena esparcida cabe el mar, canta la Iglesia. “Me dicen todos, añade la Santa, que estoy obligada a no ser cobarde, y que Dios me ha dado un ánimo más que de mujer”. Bien necesitó la Santa de esta fortaleza heroica, para emprender cosas grandes, dificilísimas y al parecer de muchos imposibles, y llevarlas a cabo felizmente. ¡Oh santa de mi corazón! ¿Qué es esto que hoy día para todo somos cobardes los cristianos si no es para ir contra Dios? Danos tu fortaleza para pelear las batallas del Señor.

 

Máxima. No seáis mujeres ni lo pareciéredes, sino tan varoniles que espantéis a los

hombres.

 

Fruto. Ya que Jesús y su Teresa son amigos de ánimas animosas como vayan con

humildad y ninguna confianza de sí, me esforzaré por servir a Dios en cosas grandes.

 

DIA VI

Magnanimidad de santa Teresa de Jesús

Es la magnanimidad y el amor el distintivo de santa Teresa de Jesús. Si amaba cual los serafines, tenía también un ánimo real, varonil, generoso e invencible. Solo gustaba de cosas grandes y difíciles, y según el parecer de muchos, imposibles. Estas eran dignas de aquel corazón gigante. Las niñerías y bagatelas y melindres de espíritu danme en rostro, decía, y no me llaman la atención. Son juegos de niños, buenos para entretener a las almas arrinconadas, mostradas tan solo a cazar lagartijas. A la grandeza de ánimo de Teresa ninguna empresa de mayor gloria de Dios pareció imposible. Nunca lloró ni dijo palabras de aflicción y desmayo, por grandísimos trabajos que sufriese. No desmayó jamás, ni desconfió, ni dudó de salir bien en sus obras. Por eso era en extremo enemiga de corazones apretados y pusilánimes, porque metidos en su debilidad y miseria, apoyados en su prudencia humana, nunca hacen cosa de provecho para la honra de Cristo. ¡Oh magnánima santa mía! ¡Cuán diferente es tu corazón del mío! Hazlo magnánimo.

 

Máxima. Húndase todo antes que ofender a Dios. Nada te turbe, nada te espante.

 

Fruto. Ya que las ayudas del mundo son palillos de romero seco que se quiebran al

apoyarse en ellos, me apoyaré solo en Dios que no se muda.

 

DIA VII

Paciencia de santa Teresa de Jesús

La divisa de santa Teresa de Jesús, como todo el mundo sabe, era morir o padecer. “Señor, decía de continuo, o morir o padecer. No os pido otra cosa para mí”. En esta escuela se han formado tantas almas grandes que solo pedían a Dios trabajos, desprecios, muerte, cruz. Señor, padecer y ser despreciado por Vos; Señor, padecer y no morir, exclamaban el primer hijo espiritual de la Santa, san Juan de la Cruz y santa Magdalena de Pazzis. Como los mundanos y mostrados a regalos solo piden y buscan placeres y gustos, las almas que están engolosinadas con los trabajos solo hallan su descanso y sus delicias en padecer. “La vida de los siervos de Dios es un continuo y prolongado martirio”, dice la seráfica Doctora. Pues ¿qué martirio sería una vida tan larga cual fue la de la Santa, sembrada de toda clase de penas interiores y exteriores? ¡Oh pacientísima santa, cuánto confunden tu vida y tus máximas a nuestra conducta! Alcánzanos paciencia.

 

Máxima. Cree, hija, que a quien mi Padre más ama da mayores trabajos, y a estos

responde el amor.

 

Fruto. Ya que la paciencia todo lo alcanza sufriré resignado todos los trabajos que el Señor se digne enviarme.

 

DIA VIII

Oración de santa Teresa de Jesús

No hay deber más esencial y más veces inculcado al cristiano que el deber de orar,

porque no hay cosa más necesaria para salvarse. El que ora se salva, el que no ora se condena. Por otra parte, a medida que se va resfriando la caridad y debilitando la fe, no hay virtud que menos se practique. En todo se piensa menos en la oración. El hombre a medida que crece en orgullo más se cree que se basta a sí mismo y no tiene necesidad de acudir a Dios. Es este uno de los más fatales y alarmantes síntomas de la sociedad actual. ¡Cuánta, pues, es la misericordia del Señor al recordar en estos días el ejemplo de santa Teresa! Teresa de Jesús, Maestra y Doctora de oración; Teresa de Jesús, alma de oración continua, y que a la oración debe el haberse elevado a tan grande santidad y sabiduría, es sin duda alguna la Santa más a propósito en nuestros días para regenerar el mundo, despertando, avivando, derramando el espíritu de oración, y con ella todos los bienes a las almas. ¡Oh Maestra perfectísima de la oración, santa Teresa de Jesús! Enseñadme a orar, para vivir bien y salvar mi alma.

 

Máxima. El alma que no tiene oración no necesita de demonios que la tienten para ir al infierno, que ella misma se meterá en él.

 

Fruto. Cumplir con fidelidad el dicho de la Santa: “Dadme cada día un cuarto de hora de oración, y yo os daré el cielo”.

 

DIA IX

Agradecimiento de santa Teresa de Jesús

Nadie hizo a la Santa un beneficio que no se lo pagase muy bien. Llamábala el pueblo fiel en vida la mujer más agradecida del mundo. De natural condición le venía el ser agradecida. No gustaba alabarse la Santa; no obstante, no podía pasar plaza de ingrata, y se defendía cuando se le achacaba este vicio feísimo. “Ya sabe que soy de mi condición agradecida, escribía a un sabio sacerdote. Con una sardina que me den me sobornarán”. Y aún a los ingratos, a los que la injuriaban, mostrábales gratitud, porque le daban ocasión de ejercitar la paciencia. ¿Quién no amará a tan hermosa alma como es la de santa Teresa? ¿Quién no se moverá, aunque no sea más que por interés, a hacerle especiales obsequios?

 

Máxima. La gratitud es un bien que es causa de infinitos bienes.

 

Fruto. No pasaré día sin dar gracias al cielo por los beneficios recibidos, pidiéndole

otros mayores.

 

Oración final en acción de gracias

Gracias infinitas os doy, Jesús de Teresa, por todas las que me habéis otorgado en esta novena por mediación de vuestra querida esposa y Madre mía dulcísima, santa Teresa de Jesús. Haced, Jesús de Teresa y Teresa de Jesús, objetos suavísimos de mi amor, que estas gracias, fielmente correspondidas me sean mérito para otras mayores, en particular para la más grande de todas, que es la perseverancia final, la que os pido para mí y todas las almas, para cantar eternamente en vuestra compañía las misericordias del Señor. Amén.

 

 

OFRECIMIENTO QUE DE SÍ HACÍA A DIOS

SANTA TERESA DE JESÚS

 

Vuestra soy, para Vos nací,

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Soberana Majestad,

Eterna sabiduría,

Bondad buena al alma mía;

Dios, alteza, un ser, bondad,

La gran vileza mirad,

Que hoy os canta amor así.

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Vuestra soy, pues me criastes,

Vuestra, pues me redimistes,

Vuestra, pues que me sufristes,

Vuestra, pues que me llamastes,

Vuestra, porque me esperastes,

Vuestra, pues no me perdí.

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

¿Qué mandáis, pues, buen Señor,

Que haga tan vil criado?

¿Cuál oficio le habéis dado

A este esclavo pecador?

Veisme aquí, mi dulce Amor,

Amor dulce, veisme aquí,

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Veis aquí mi corazón,

Yo le pongo en vuestra palma,

Mi cuerpo, mi vida y alma,

Mis entrañas y afición;

Dulce Esposo y redención

Pues por vuestra me ofrecí.

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Dadme muerte, dadme vida:

Dad salud o enfermedad,

Honra o deshonra me dad,

Dadme guerra o paz crecida,

Flaqueza o fuerza cumplida,

Que a todo digo que sí.

¿Qué queréis hacer de mí?

 

Dadme riqueza o pobreza,

Dad consuelo o desconsuelo,

Dadme alegría o tristeza,

Dadme infierno, o dadme cielo,

Vida dulce, sol sin velo,

Pues del todo me rendí.

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Si queréis, dadme oración,

Sí no, dadme sequedad,

Si abundancia y devoción,

Y si no esterilidad.

Soberana Majestad,

Sólo hallo paz aquí,

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Dadme, pues, sabiduría,

O por amor, ignorancia,

Dadme años de abundancia,

O de hambre y carestía;

Dad tiniebla o claro día

Revolvedme aquí o allí

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Si queréis que esté holgando,

Quiero por amor holgar.

Si me mandáis trabajar,

Morir quiero trabajando.

Decid, ¿dónde, cómo y cuándo?

Decid, dulce Amor, decid.

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Dadme Calvario o Tabor,

Desierto o tierra abundosa,

Sea Job en el dolor,

O Juan que al pecho reposa;

Sea' viña frutuosa

O estéril, si cumple así.

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Sea Josef puesto en cadenas,

O de Egito Adelantado,

O David sufriendo penas,

O ya David encumbrado,

Sea Jonás anegado,

O libertado de allí,

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Esté callando o hablando,

Haga fruto o no le haga,

Muéstreme la Ley mi llaga,

Goce de Evangelio blando;

Esté penando o gozando,

Sólo Vos en mí viví,

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

Vuestra soy, para Vos nací

¿Qué mandáis hacer de mí?

 

 

VERSOS DE LA SANTA MADRE TERESA DE JESÚS

Nacidos del fuego del amor de Dios que en sí tenía

 

 

Vivo sin vivir en mí,

y tan alta vida espero,

que muero porque no muero.

 

Vivo ya fuera de mí,

después que muero de amor;

porque vivo en el Señor,

que me quiso para sí:

cuando el corazón le di

puso en él este letrero,

que muero porque no muero.

 

Esta divina prisión,

del amor en que yo vivo,

ha hecho a Dios mi cautivo,

y libre mi corazón;

y causa en mí tal pasión

ver a Dios mi prisionero,

que muero porque no muero.

 

¡Ay, qué larga es esta vida!

¡Qué duros estos destierros,

esta cárcel, estos hierros

en que el alma está metida!

Sólo esperar la salida

me causa dolor tan fiero,

que muero porque no muero.

 

¡Ay, qué vida tan amarga

do no se goza el Señor!

Porque si es dulce el amor,

no lo es la esperanza larga:

quíteme Dios esta carga,

más pesada que el acero,

que muero porque no muero.

 

Sólo con la confianza

vivo de que he de morir,

porque muriendo el vivir

me asegura mi esperanza;

muerte do el vivir se alcanza,

no te tardes, que te espero,

que muero porque no muero.

 

Mira que el amor es fuerte;

vida, no me seas molesta,

mira que sólo me resta,

para ganarte perderte.

Venga ya la dulce muerte,

el morir venga ligero

que muero porque no muero.

 

Aquella vida de arriba,

que es la vida verdadera,

hasta que esta vida muera,

no se goza estando viva:

muerte, no me seas esquiva;

viva muriendo primero,

que muero porque no muero.

 

Vida, ¿qué puedo yo darle

a mi Dios que vive en mí,

si no es el perderte a ti,

para merecer ganarle?

Quiero muriendo alcanzarle,

pues tanto a mi Amado quiero,

que muero porque no muero.

NOVENA A SANTA TERESA DE JESÚS. Compuesta por San Enrique de Ossó by IGLESIA DEL SALVADOR DE TOLEDO (ESPAÑA)