DÍA
28
LA
MUERTE DE MARÍA, UN SUSPIRO DE AMOR
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por
la señal de la santa cruz…
ORACIÓN
INICIAL
Soberana
Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los
afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu
fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo,
nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor
piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser
durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen
María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan
jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin
de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA
28
LA
MUERTE DE MARÍA, UN SUSPIRO DE AMOR
La
muerte de María fue un suspiro de amor. No tenía enfermedad alguna, sino unas
ansias incomprensibles de unirse con su Dios. Esto, y nada más que esto, fue lo
que puso fin a su vida material.
¡Qué
éxtasis tan delicioso y nunca hasta entonces sentido! Volar aquella alma tan
pura en alas de su divino amor, desde la obscura tierra a aquellas lucidísimas
mansiones.
Si
quieres experimentar dicha parecida, debes entregarte en este mundo al amor
divino, con exclusión de otros amores terrenos; entonces será este amor colmado
en los últimos instantes de su vida.
***
La
Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la
muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración
Final
Reina
del Santísimo Rosario,
esperanza
de los cristianos,
Madre
de Misericordia,
dulzura
de mi vida.
A
ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame,
Señora, en mis trabajos;
defiéndeme
en los peligros;
esfuérzame
en los desmayos,
y
haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca
la gracia para esta vida
y
después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
***
Nuestra
Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave
María Purísima, sin pecado concebida.