martes, 27 de octubre de 2026

DÍA 28. LA MUERTE DE MARÍA, UN SUSPIRO DE AMOR. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 28

LA MUERTE DE MARÍA, UN SUSPIRO DE AMOR

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

DÍA 28

LA MUERTE DE MARÍA, UN SUSPIRO DE AMOR

La muerte de María fue un suspiro de amor. No tenía enfermedad alguna, sino unas ansias incomprensibles de unirse con su Dios. Esto, y nada más que esto, fue lo que puso fin a su vida material.

¡Qué éxtasis tan delicioso y nunca hasta entonces sentido! Volar aquella alma tan pura en alas de su divino amor, desde la obscura tierra a aquellas lucidísimas mansiones.

Si quieres experimentar dicha parecida, debes entregarte en este mundo al amor divino, con exclusión de otros amores terrenos; entonces será este amor colmado en los últimos instantes de su vida.

 

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.