DÍA
27
MARÍA
Y LA PREPARACIÓN PARA LA MUERTE
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por
la señal de la santa cruz…
ORACIÓN
INICIAL
Soberana
Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los
afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu
fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo,
nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor
piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser
durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen
María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan
jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin
de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA
27
MARÍA
Y LA PREPARACIÓN PARA LA MUERTE
Toda
la vida de la Virgen fue en continua preparación para la muerte. Ella vivía en
este mundo sin que su corazón tuviese apego a ninguna cosa de la tierra; solo
por cumplir la voluntad de Dios y por hacer muchas cosas en su servicio, sufría
María vivir en este mundo.
¡Qué
dulce nueva sería, por lo tanto, para ella la que le anunció su cercano
tránsito a la gloria! Si tú, alma mía, llevases también una vida devota y
cristiana, no temerías la muerte ni sentirías el ver acercarse el fin de tu
vida. Mas, como estás llena de faltas e imperfecciones, la memoria de la muerte
te espanta y te acobarda.
***
La
Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la
muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración
Final
Reina
del Santísimo Rosario,
esperanza
de los cristianos,
Madre
de Misericordia,
dulzura
de mi vida.
A
ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame,
Señora, en mis trabajos;
defiéndeme
en los peligros;
esfuérzame
en los desmayos,
y
haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca
la gracia para esta vida
y
después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
***
Nuestra
Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave
María Purísima, sin pecado concebida.