lunes, 26 de octubre de 2026

DÍA 27. MARÍA Y LA PREPARACIÓN PARA LA MUERTE. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 27

MARÍA Y LA PREPARACIÓN PARA LA MUERTE

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

DÍA 27

MARÍA Y LA PREPARACIÓN PARA LA MUERTE

Toda la vida de la Virgen fue en continua preparación para la muerte. Ella vivía en este mundo sin que su corazón tuviese apego a ninguna cosa de la tierra; solo por cumplir la voluntad de Dios y por hacer muchas cosas en su servicio, sufría María vivir en este mundo.

¡Qué dulce nueva sería, por lo tanto, para ella la que le anunció su cercano tránsito a la gloria! Si tú, alma mía, llevases también una vida devota y cristiana, no temerías la muerte ni sentirías el ver acercarse el fin de tu vida. Mas, como estás llena de faltas e imperfecciones, la memoria de la muerte te espanta y te acobarda.

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.