DÍA 18
EL ENCUENTRO DE JESÚS CON SU MADRE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por
la señal de la santa cruz…
ORACIÓN
INICIAL
Soberana
Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los
afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu
fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo,
nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor
piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser
durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen
María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan
jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin
de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA
18
EL
ENCUENTRO DE JESÚS CON SU MADRE
Mucho
debió sufrir también Jesús con el encuentro de su Madre en la calle de la
amargura. ¡Qué podrían expresar en pocas palabras los sentimientos de Jesús y
de María en este encuentro! El dolor impidió a uno y a otra dirigirse con los
labios una sola palabra. Pero ¡qué elocuente era este silencio!
Ver
María a Jesús en aquella figura, todo su rostro cubierto de sangre, la cabeza
con la corona de espinas, la pesada cruz sobre los hombros, insultado de sus
enemigos y hecho el oprobio de la muchedumbre. Y a Jesús, ¡cuánto atormentaba
también ver lo mucho que su Madre dulcísima sufría por lo mismo que tanto le
amaba!
***
La
Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la
muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración
Final
Reina
del Santísimo Rosario,
esperanza
de los cristianos,
Madre
de Misericordia,
dulzura
de mi vida.
A
ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame,
Señora, en mis trabajos;
defiéndeme
en los peligros;
esfuérzame
en los desmayos,
y
haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca
la gracia para esta vida
y
después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
***
Nuestra
Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave
María Purísima, sin pecado concebida.