sábado, 17 de octubre de 2026

DÍA 18. EL ENCUENTRO DE JESÚS CON SU MADRE. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 18

EL ENCUENTRO DE JESÚS CON SU MADRE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

 

DÍA 18

EL ENCUENTRO DE JESÚS CON SU MADRE

Mucho debió sufrir también Jesús con el encuentro de su Madre en la calle de la amargura. ¡Qué podrían expresar en pocas palabras los sentimientos de Jesús y de María en este encuentro! El dolor impidió a uno y a otra dirigirse con los labios una sola palabra. Pero ¡qué elocuente era este silencio!

Ver María a Jesús en aquella figura, todo su rostro cubierto de sangre, la cabeza con la corona de espinas, la pesada cruz sobre los hombros, insultado de sus enemigos y hecho el oprobio de la muchedumbre. Y a Jesús, ¡cuánto atormentaba también ver lo mucho que su Madre dulcísima sufría por lo mismo que tanto le amaba!

 

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.