miércoles, 7 de octubre de 2026

DÍA 8. LA HUMILDAD DE MARÍA. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 

DÍA 8

LA HUMILDAD DE MARÍA

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

 

DÍA 8

LA HUMILDAD DE MARÍA

Si Jesús se humilla al ser presentado al Templo, no menos se humilla su Madre Santísima cumpliendo la ley de la Purificación. Tampoco Ella estaba obligada al cumplimiento de esa ley. ¿Había, por ventura, contraído alguna mancha concibiendo tan castamente al mismo Hijo de Dios? ¿No estaba exenta de toda mancha desde el primer instante de su ser?

A pesar de ello, imitando en todo la humildad de su Divino Hijo, va al Templo a purificarse, confundiéndose en estos actos de humillación con las demás mujeres. Admira, alma mía, a María, y dale gracias por haberte enseñado este camino de humillación, que es el más seguro para salvarse.

 

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.