jueves, 1 de octubre de 2026

SAN MIGUEL ARCÁNGEL, CUSTODIO DEL REINO DE ESPAÑA

SAN MIGUEL ARCÁNGEL,

 ÁNGEL CUSTODIO

DEL REINO DE ES
PAÑA

 

DOCTRINA SOBRE LOS ÁNGELES

La existencia de los ángeles es una verdad de fe católica, testimoniada por la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia. Como criaturas puramente espirituales, tienen inteligencia y voluntad, son criaturas personales e inmortales y superan en perfección a todas las criaturas visibles, que Dios creó para su gloria y para que le sirvan de ministros en el gobierno de la Creación.

San Gregorio Magno afirma la existencia de los nueve coros angélicos: «Por testimonio de la Escritura sabemos que hay ciertamente ángeles, arcángeles, virtudes, potestades, principados, dominaciones, tronos, querubines y serafines».

Entre todos ellos, los ángeles tienen el encargo de custodiar a cada uno de los hombres; pero también las naciones y pueblos tienen su propio ángel custodio: es la misión particular del coro de los Principados. Así lo afirma San Cirilo, entre otros muchos Padres de la Iglesia y teólogos: «Cada reino tiene un ángel particularmente encargado de guiarle».

 

LA FIESTA DEL ÁNGEL CUSTODIO DEL REINO DE ESPAÑA

En el siglo XIX, años tan complejos en la historia de España, el Papa León XII concedió, a petición de S. M. el Rey Fernando VII, que el 1.º de octubre de cada año se celebrara la Fiesta del Santo Ángel Custodio del Reino de España para tributar las debidas gracias al Señor por los grandes y continuos beneficios que recibe la nación española por medio de su Santo Ángel tutelar. La Misa, a excepción de las oraciones propias, es como la del día siguiente de los Santos Ángeles Custodios. Se le concedió oficio propio y grado de rito doble de segunda clase con octava.

La devoción al Santo Ángel Custodio del Reino tuvo un resurgimiento a finales del siglo XIX con el Beato Manuel Domingo y Sol, fundando la «Pía Unión de Oraciones al Santo Ángel de España», con el tiempo presidida por la Infanta Isabel de Borbón, imprimiendo estampas, hojas de propaganda y promoviendo la devoción en colegios y escuelas.

El Beato Domingo y Sol tenía el proyecto de construir un gran monumento al Santo Ángel de España, y con esa finalidad se confeccionó una preciosa imagen como boceto del monumento. Por razones de enfermedad, el proyecto quedó sin realizarse y esa imagen fue colocada en un altar lateral de la Iglesia de San José de Madrid, calle Alcalá, 43, inaugurado el 12 de mayo de 1920 con la asistencia de la Familia Real española. Su Majestad el Rey Don Alfonso XIII propuso ese mismo día la creación de la Asociación Nacional del Santo Ángel Custodio del Reino, que se extendió por cuarenta provincias.

Tres años antes, en 1917, Mons. Dr. D. Leopoldo Eijo y Garay, obispo entonces de Tuy, que fuera alumno del Colegio Pontificio Español de San José de Roma, fundado por el Beato Manuel Domingo y Sol, compuso una Novena al Santo Ángel Custodio de España donde argumenta teológicamente el culto al Santo Ángel, queriendo grabar en el corazón de los españoles tan importante y necesaria devoción.

Él mismo afirma: «No se trata de una devoción de origen privado, que pueda parecer a unos o a otros más o menos acertada; se trata de una devoción aprobada por la suprema autoridad de la Iglesia, y litúrgica, oficial. La Santa Sede Romana, accediendo a los piadosos deseos del Rey D. Fernando VII, concedió a España que el día 1.º de Octubre de cada año se tuviere la fiesta del Santo Ángel Custodio de este Reino, con oficio propio, para darle gracias por la asistencia con que nos favorece, por haber puesto fin al cautiverio del Rey y a tantas calamidades como acaba de pasar España y para impetrar su auxilio y protección en los tiempos venideros».

 

¿ES SAN MIGUEL ARCÁNGEL EL CUSTODIO DEL REINO DE ESPAÑA?

Curiosamente, ya en 1643, durante el reinado de Felipe IV, se promovió de manera oficial el patrocinio de San Miguel sobre los reinos de la Monarquía Hispánica. Las Cortes de Zaragoza de 1644 llegaron a decretar su nombramiento como nuevo Patrón de España. Sin embargo, el intento encontró una fuerte oposición por parte del cabildo de Santiago de Compostela, defensor del antiguo patronato del Apóstol. Finalmente, Santiago permaneció como Patrón de España.

En ese mismo año, el jesuita Juan Eusebio Nieremberg publica una obra: «De la devoción y patrocinio de San Miguel, príncipe de los Ángeles, antiguo tutelar de los godos y protector de España». En ella se defiende expresamente el patrocinio del Arcángel sobre España.

En el capítulo XXVI, titulado «Cuán debido es tener particular devoción con el glorioso San Miguel, especialmente en los Reinos de España», el P. Nieremberg desarrolla la siguiente argumentación:

San Miguel es el protector de la Iglesia y gran defensor y protector de los pueblos cristianos, como lo fue en el Antiguo Testamento del Pueblo de Israel.

España, que tanto trabajó por la defensa y extensión de la fe católica, y que tantas aflicciones ha pasado en su historia, ha de tener como protector a tan gran Arcángel, como demuestra que el día de la profesión católica de Recaredo fuera el día de su fiesta, 8 de mayo, así como diversas apariciones del Santo Arcángel en nuestra patria: «La devoción que en España hubo con San Miguel es muy antigua, y los Reyes Godos la tuvieron muy particular. Y bastaba para que la tuviesen eternamente los Españoles, haber sido día de San Miguel cuando toda España se hizo Católica, abjurando la herejía de Arrio».

El Reino Godo tuvo en gran estima al Seráfico Arcángel y tuvo siempre «grande su devoción, y confianza de su patrocinio. Pues, como dice Marco Máximo, fue Patrón antiquísimo de la Corte de todo su Imperio, que fue Toledo».

En la invasión de España por los árabes, los «Vizcayos, Asturianos y Navarros» recurrieron «al patrocinio de San Miguel». En el año 714, apareció el Santo Ángel en un monte de Navarra, en la sierra de Aralar, donde «tomó posesión en aquel lugar de la protección de España», y «quiso se le edificase Templo, ofreciéndose por amparo de los Españoles».

Y, de hecho, durante la Reconquista, Reyes y caballeros invocaban al Arcángel en medio de la batalla. Pedro I le atribuyó la victoria en la batalla de Alcoraz (1096), cerca de Huesca. Durante la toma de la ciudad de Zaragoza (1118), por Alfonso I el Batallador, la tradición atribuye la brecha en los muros y la victoria a la mediación de San Miguel, ayudando al escuadrón navarro del obispo Guillermo. En agradecimiento, se levantó el templo de la Iglesia de San Miguel de los Navarros. El rey Fernando III el Santo entró triunfal en la localidad de Úbeda (1234) un 29 de septiembre (festividad del Arcángel) y consagró la ciudad a su patronazgo, manteniéndose como emblema local. La edificación de templos y consagración de pueblos y ciudades a San Miguel dan testimonio de la fe y confianza en su protección.

El P. Nieremberg recuerda al rey Felipe IV cómo la misma Casa de los Austrias gozó de la protección de San Miguel en su historia; animando a Su Majestad y a todos los españoles a recurrir al Santo Arcángel como Custodio del Reino de España para los problemas y dificultades del momento: Pues lo que «hizo en aquel pueblo (de Israel), hará en nosotros invisiblemente, moviéndonos a penitencia, enmienda de la vida y reformación de costumbres, en lo cual se debe velar sobre todo, y cooperar con este Santo Ángel, no haciéndonos más indignos de este patrocinio. Con esto podremos esperar el remedio de todo, pues le escogió Dios para quitar los pecados del cielo, reprimir sus rebeldes y restituirle a su antigua quietud y sosiego; no será menos poderoso para hacer en España otro tanto. Justo será que le escojamos nosotros para lo mismo que le escogió Dios. Todo esto nos obliga para tener cordial devoción con este grande Protector y Príncipe del Cielo, poderosísimo en cielos y tierra».

Y termina citando un texto precioso de Pantaleón el Diácono en su obra «Oración o Panegírico a San Miguel Arcángel»: “San Miguel es el que en todo lugar libra a los que devotamente le invocan de todos los peligros visibles e invisibles; alegra las Iglesias de los Pueblos fieles y Católicos; guarda la República Romana, y al Rey que ama a Cristo le arma contra los Paganos. Hace vencedores a los Cristianos, persigue a sus enemigos, conserva a sus siervos sin calumnias, libra a los buenos de las molestias de los que les persiguen, saca de las hinchadas olas del mar a los que le invocan, da fertilidad de los frutos de la tierra, guía a los que andan a oscuras, defiende a los injuriados, consuela a los que están desamparados, visita a los enfermos, sale por fiador de los pecadores, rechaza los ímpetus de los Demonios, apaga las llamas de los vicios, induce a que hagamos virtud.”

San Miguel, Custodio de España: defiéndenos en el combate, protégenos del mal y alcánzanos la gracia de volver siempre a Dios.

Esta oración está recogida en la  obra del jesuita Juan Eusebio Nieremberg publica una obra: «De la devoción y patrocinio de San Miguel, príncipe de los Ángeles, antiguo tutelar de los godos y protector de España».
 
 

Estampas de la época del Beato Manuel Domingo y Sol
 
Estampas de la época del Beato Manuel Domingo y Sol
 
Edición antigua de la Novena al Santo Angel Custodio de España de Monseñor Eijo Garay