DÍA 14
EL SACRIFICIO DE JESÚS POR NUESTROS PECADOS
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por la señal de la santa cruz…
ORACIÓN INICIAL
Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA 14
EL SACRIFICIO DE JESÚS POR NUESTROS PECADOS
El tormento de la flagelación fue injusto y cruel, tratándose de Jesús, por el número exorbitante y nunca oído de azotes. Según una piadosa tradición, pasaron estos cinco mil. En la Ley de Moisés, solo se permitía castigar al reo con cuarenta azotes; pero tratándose de Jesús, del Hijo inocente del Eterno Padre, no se tiene para nada esta ley.
Le dan tantos azotes y con tal furia, que Jesús entró varias veces en la agonía. ¡Ay, alma mía, cuánto tienes que agradecer a tu divino Salvador, que por satisfacción de tus pecados quiso sufrir tantos azotes!
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La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración Final
Reina del Santísimo Rosario,
esperanza de los cristianos,
Madre de Misericordia,
dulzura de mi vida.
A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame, Señora, en mis trabajos;
defiéndeme en los peligros;
esfuérzame en los desmayos,
y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca la gracia para esta vida
y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
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Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.