DÍA DUODÉCIMO
DE LA ACRISOLADA FE DE SANTA TERESA
MES DE OCTUBRE
CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE
SANTA TERESA DE JESÚS
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA DUODÉCIMO
DE LA ACRISOLADA FE DE SANTA TERESA
Fue Santa Teresa singularísima en la virtud de la fe, pues tuvo siempre una certidumbre completísima de todos los arcanos más incomprensibles y de los misterios más impenetrables de nuestra Santa Religión; de tal manera que no había cosa, por visible y evidente que fuese, que pudiera compararse con la certeza que ella tenía de las inefables verdades de nuestra fe, como ella lo dice por estas palabras:
«En cosas de fe me hallo, a mi parecer, con muy mayor fortaleza. Paréceme a mí que contra todos los luteranos me ponía yo sola a hacerles entender su yerro. Siento mucho la perdición de tantas almas».
Jamás tuvo tentaciones contra la fe, porque la misma obscuridad e incomprensibilidad de las cosas que esta virtud nos enseña era para Teresa un motivo más para creer en ella y sentir más altamente de un Dios a quien no puede llegar a comprender la bajeza nuestra y nuestro obscuro entendimiento.
Aunque toda su vida trató con letrados y filósofos, dice Fray Diego de Yepes, su confesor, nunca les preguntaba, ni aun lo deseaba saber, cómo hizo Dios esto o aquello, o por qué lo hizo así y no de otra manera; pues ella no necesitaba más que saber que Dios lo hizo, para alabarlo.
Su fe no tuvo límites, y así pudo llegar a gozar de aquel Señor en quien tanto había creído y en quien tanto siempre había confiado.
OBSEQUIO
Hagamos hoy tres actos de fe de la Omnipotencia, de la Justicia y de la Misericordia de Dios.
MÁXIMA
La devoción interior no la demuestre sino con grande necesidad; mi secreto para mí, dicen San Francisco y San Bernardo.
ORACIÓN
Gloriosa Virgen Santa Teresa de Jesús: por la acrisolada fe que tuvisteis en las cosas divinas y dogmas de la Religión, suplícoos me alcancéis del Señor esta virtud, base fundamental de todas las demás, para que, imitándoos en ella, puedan cumplirse en mí las palabras que Cristo Nuestro Señor dijo al Apóstol Santo Tomás: «Bienaventurados los que no vieren y creyeren». Amén.
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Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en este mes por intercesión de santa Teresa de Jesús.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN PARA TERMINAR
Santa Teresa de Jesús, Santa amadísima nuestra, oíd las fervientes súplicas que os dirigimos en el transcurso de este mes, consagrado a celebrar vuestras glorias y a ensalzar vuestras virtudes. Sed siempre para nosotros poderosísima Abogada; libradnos de las asechanzas del maligno espíritu, guiadnos por el sendero de la divina Ley, preservadnos del pecado, y, sobre todo, en nuestra última hora, cuando el Infierno haga el último esfuerzo para perdernos, salvadnos Vos, gloriosa Virgen, de la diabólica astucia, y conducid nuestras almas hacia aquella vida de arriba que es la vida verdadera. Amen.
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. (3)
Ave María Purísima, sin pecado concebida.