DÍA UNDÉCIMO
DE LA FORTALEZA Y GRANDEZA
DE SANTA TERESA
MES DE OCTUBRE
CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE
SANTA TERESA DE JESÚS
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA UNDÉCIMO
DE LA FORTALEZA Y GRANDEZA
DE SANTA TERESA
El verdadero testimonio de la fortaleza y grandeza de ánimo con que el Señor dotó a Santa Teresa de Jesús, lo tenemos en las obras tan heroicas y admirables que emprendió con su reforma y fundaciones. Fue Teresa el fiel retrato de la mujer fuerte descrita por Salomón, porque unió la grandeza de ánimo y la fortaleza de corazón; fue, en una palabra, lo que generalmente se llama una mujer varonil, pues era de admirar en su sexo tan gran fortaleza como pudiera tener el más atrevido guerrero.
Ella, que tan bien se conocía, nos lo asegura por estas palabras: «Yo no soy nada mujer, pues tengo recio corazón». Al emprender Teresa sus fundaciones, no contaba con apoyo alguno; antes, al contrario, se presentaron desde el primer momento grandes dificultades, que a cualquiera otra mujer la hubieran hecho desistir de su propósito; y, sin embargo, ella, porque sabía era la voluntad de Dios que se hiciese la reforma, poniendo en Él su confianza, las iba allanando y venciendo.
Si no tenía dinero para fundar, no por eso desmayaba; trabajaba y lo encontraba, porque nunca han faltado almas en que se hallan unidas la piedad y la generosidad. Ella decía con San Pablo: «Todas las cosas puedo, en virtud de aquel Señor que me conforta»; y así era verdaderamente, porque todo lo lograba, por muy difícil e imposible que pareciese a los ojos de los demás; con lo cual llegó a adquirir tan gran fama en esto, que comúnmente solían llamarla: «Teresa de Jesús, la Omnipotente».
Tanto en las cosas materiales como en las espirituales fue animosa y fuerte, logrando vencerse a sí misma y a las tentaciones, por lo que pudo ir, en cumplimiento de la divina palabra, en pos de Jesucristo. Resistamos, con gran fortaleza e imitación de nuestra amada Santa, nuestras propias pasiones y las tentaciones con que fuésemos molestados por el enemigo.
OBSEQUIO
Recemos un Padrenuestro, Avemaría y Gloria Patri para que Nuestro Señor, por los méritos de Teresa, nos conceda la gracia de resistir a los enemigos de nuestra alma y nuestras propias y malignas inclinaciones.
MÁXIMA
Quiere el Señor y es amigo de almas animosas, como vayan con humildad y ninguna confianza en que ninguna de éstas queda baja en el camino de la virtud. Tened, pues, gran confianza, que Dios ayuda a los fuertes.
ORACIÓN
Gloriosa Virgen Santa Teresa de Jesús: por aquella admirable fortaleza y grandeza de ánimo con que fuisteis dotada, suplícoos me alcancéis del Señor este don, para que con él pueda defenderme de mis pasiones y de las tentaciones del Infierno, y así poder ir en pos de Él hasta la bienaventuranza eterna. Amén.
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Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en este mes por intercesión de santa Teresa de Jesús.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN PARA TERMINAR
Santa Teresa de Jesús, Santa amadísima nuestra, oíd las fervientes súplicas que os dirigimos en el transcurso de este mes, consagrado a celebrar vuestras glorias y a ensalzar vuestras virtudes. Sed siempre para nosotros poderosísima Abogada; libradnos de las asechanzas del maligno espíritu, guiadnos por el sendero de la divina Ley, preservadnos del pecado, y, sobre todo, en nuestra última hora, cuando el Infierno haga el último esfuerzo para perdernos, salvadnos Vos, gloriosa Virgen, de la diabólica astucia, y conducid nuestras almas hacia aquella vida de arriba que es la vida verdadera. Amen.
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. (3)
Ave María Purísima, sin pecado concebida.