jueves, 8 de octubre de 2026

DÍA 9. LA PACIENCIA EN LAS PRUEBAS. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 9

LA PACIENCIA EN LAS PRUEBAS

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

DÍA 9

LA PACIENCIA EN LAS PRUEBAS

María y José iban todos los años a Jerusalén en el día solemne de la Pascua. ¡Cuán ajenos estaban de que este mismo exacto cumplimiento daría motivo a Dios para probar su grande paciencia! ¿Cómo iban a pensar ellos que Jesús se había de apartar de su compañía, dejándolos en el mayor desconsuelo?

Puedes tú, por tanto, alma mía, estar prevenida para no afligirte demasiado, cuando Dios quiera probarte, a pesar de tu buen comportamiento. Dios, por lo general, no premia las virtudes de esta vida, sino en la otra, lo cual es un bien mucho mayor. Si Dios nos pagara únicamente con bienes terrenos las obras buenas que practicamos, ¿en qué nos distinguiríamos de las demás criaturas materiales de este mundo?

 

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.