DÍA 13
LA PACIENCIA DE JESÚS EN LA FLAGELACIÓN
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por la señal de la santa cruz…
ORACIÓN INICIAL
Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA 13
LA PACIENCIA DE JESÚS EN LA FLAGELACIÓN
No bastaban las injurias, empellones, bofetadas, salivazos y malos tratamientos con que sus enemigos habían atormentado a Jesús, sino que también quisieron someterle al tormento de los azotes. Este tormento era injusto y cruel. Si Pilatos juzgaba a Jesús inocente, ¿a qué someterle a esta flagelación?
Dice David: «Altísimo, pusiste, Señor, el lugar de tu refugio, y el azote no tendrá que ver en tu morada». Mas como el hombre prevaricó, llega tanto su osadía, que pone las manos en el mismo Dios. Sufre Jesús con paciencia estos azotes, para que vea también cuánta es la gravedad de nuestros pecados, que merecen no una muerte cualquiera, sino los más ingeniosos tormentos que pueden acompañarla y hacerla más dolorosa.
***
La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración Final
Reina del Santísimo Rosario,
esperanza de los cristianos,
Madre de Misericordia,
dulzura de mi vida.
A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame, Señora, en mis trabajos;
defiéndeme en los peligros;
esfuérzame en los desmayos,
y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca la gracia para esta vida
y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
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Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.