DÍA DÉCIMO CUARTO
SUBLIME CARIDAD DE SANTA TERESA
MES DE OCTUBRE
CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE
SANTA TERESA DE JESÚS
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA DÉCIMO CUARTO
SUBLIME CARIDAD DE SANTA TERESA
Si en todas las virtudes resplandeció Santa Teresa de Jesús, en ésta de la caridad fue asombrosa. Toda su vida la pasó ejerciendo obras de caridad y rogando a Dios e interesándose grandemente por la salud espiritual del prójimo, de tal manera que puede aplicársele perfectamente lo que de Nuestro Señor dice la Sagrada Escritura: Pertransit benefaciendo; esto es, «pasó su vida haciendo el bien».
Tenía gran cuidado de la salvación de las almas, llenándose de aflicción cuando veía que alguna andaba extraviada, y no perdonaba medio alguno para procurar a todo trance su conversión.
Cuando veía alguna persona de talento o virtud, se dirigía a Dios y con gran fervor le decía: «Mirad, Señor, que éste es bueno para nuestro amigo»; pareciéndole que una persona de condición tal haría un gran bien a su Orden y se santificaría más en ella a la vez.
Fue Santa Teresa mujer caritativa por excelencia, porque en hacer el bien consistía siempre todo su gusto y alegría. Ella rogaba incesantemente por la conversión de los infieles y herejes, a quienes compadecía con todo su corazón, deseando verlos en la gracia de Dios.
Si veía alguna persona triste, al punto la consolaba, compartiendo con ella su pena y rogando a Dios le diera fuerzas para llevar con paciencia su desgracia o tribulación.
Si alguien la injuriaba, no solamente olvidaba y perdonaba la injuria, sino que la favorecía en cuanto podía, rogando al mismo tiempo a Dios para que la perdonase.
En fin, siempre que tenía ocasión ejercía toda clase de obras de caridad con el prójimo, dando así admirable ejemplo a sus hijos y a todas las personas que la conocían y trataban.
Mucho podría decirse respecto al modo cómo Teresa de Jesús practicó esta virtud; pero baste lo dicho para llegar a conocer el grado tan heroico de caridad a que Dios se dignó elevar a esta dilectísima sierva suya.
OBSEQUIO
Procuremos en este día dar alguna limosna a un pobre o hacer otra cualquiera obra de caridad, para más honrar a la caritativa Santa Teresa.
MÁXIMA
Jamás de nadie oigas ni digas mal, sino de ti mismo, y cuando holgares de esto vas bien aprovechado.
ORACIÓN
Gloriosa Virgen Santa Teresa de Jesús: por aquella acendradísima caridad en que continuamente os ejercitasteis, alcanzadnos del Señor tan preciosa y necesaria virtud, para que por ella merezcamos la misericordia de Dios, el perdón de nuestros pecados y la posesión de la eterna bienaventuranza. Amén.
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Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en este mes por intercesión de santa Teresa de Jesús.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN PARA TERMINAR
Santa Teresa de Jesús, Santa amadísima nuestra, oíd las fervientes súplicas que os dirigimos en el transcurso de este mes, consagrado a celebrar vuestras glorias y a ensalzar vuestras virtudes. Sed siempre para nosotros poderosísima Abogada; libradnos de las asechanzas del maligno espíritu, guiadnos por el sendero de la divina Ley, preservadnos del pecado, y, sobre todo, en nuestra última hora, cuando el Infierno haga el último esfuerzo para perdernos, salvadnos Vos, gloriosa Virgen, de la diabólica astucia, y conducid nuestras almas hacia aquella vida de arriba que es la vida verdadera. Amen.
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. (3)
Ave María Purísima, sin pecado concebida.