DÍA DÉCIMO OCTAVO
SENCILLEZ ADMIRABLE DE SANTA TERESA
MES DE OCTUBRE
CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE
SANTA TERESA DE JESÚS
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA DÉCIMO OCTAVO
SENCILLEZ ADMIRABLE DE SANTA TERESA
Cuando Nuestro Divino Redentor nos enseñó la virtud de la prudencia, quiso también enseñarnos la de la sencillez, como lo vemos por las siguientes palabras que dijo a sus apóstoles: «Sed prudentes como las serpientes, y sencillos como las palomas».
Santa Teresa de Jesús, que fue en extremo prudentísima, fue también a la par sumamente sencilla, como se comprende estudiando su vida y repasando sus escritos.
Su modo de vivir, la reforma de la Orden Carmelitana, la Regla que dio para ella y las obras que escribió en el estilo más sencillo a la vez que sublime, son y han sido admiradas por todos los sabios del mundo, a la par que ensalzadas por la sencillez que en ellas resplandece.
Todos sus pensamientos, palabras y obras los dirigía siempre hacia ese fin, siendo sencilla en la fe, sometiéndose humilde a las decisiones de la Santa Iglesia; en la piedad y devoción, conformándose con las disposiciones divinas; y, por último, en el trato con todas las personas, mostrándose siempre leal y sincera, pues tenía presente que Dios detesta a los que son de corazón doble, esto es, los que piensan y sienten una cosa y dicen y aparentan otra, valiéndose de artificios y engaños.
Santa Teresa, por medio de esta virtud, que en tan elevado grado practicó, se hizo dueña de sí misma, victoriosa del mundo y las pasiones, perfecta conocedora de las cosas divinas y humanas, segura en conciencia por la rectitud de su conducta, excluyendo toda astucia, todo artificio, toda doblez, hablando y obrando siempre con ingenuidad encantadora y candor admirable.
Si el ápice de la filosofía, según San Juan Crisóstomo, consiste en ser sencillos y prudentes, Santa Teresa de Jesús, que juntó en sí con perfección tan sin igual estas dos virtudes, debe ser reputada como gran filósofa. Tal la han juzgado todos cuantos de ella han escrito, por el lugar tan glorioso y distinguido que su memoria ocupa en la historia de la humanidad y de la religión.
OBSEQUIO
Hagamos un acto de humildad para venerar la gran humildad y sencillez de Santa Teresa de Jesús.
MÁXIMA
Nunca encarecer mucho las cosas, sino con moderación decir lo que sienta.
ORACIÓN
Gloriosa Virgen Santa Teresa de Jesús: por la admirable sencillez que siempre profesasteis e inculcasteis a tantas almas que han seguido y siguen vuestra santa Regla, os suplico me alcancéis del Señor gracia para que os imite en esta virtud, que tanto os ha exaltado en la tierra y glorificado en el Cielo. Amén.
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Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en este mes por intercesión de santa Teresa de Jesús.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN PARA TERMINAR
Santa Teresa de Jesús, Santa amadísima nuestra, oíd las fervientes súplicas que os dirigimos en el transcurso de este mes, consagrado a celebrar vuestras glorias y a ensalzar vuestras virtudes. Sed siempre para nosotros poderosísima Abogada; libradnos de las asechanzas del maligno espíritu, guiadnos por el sendero de la divina Ley, preservadnos del pecado, y, sobre todo, en nuestra última hora, cuando el Infierno haga el último esfuerzo para perdernos, salvadnos Vos, gloriosa Virgen, de la diabólica astucia, y conducid nuestras almas hacia aquella vida de arriba que es la vida verdadera. Amen.
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. (3)
Ave María Purísima, sin pecado concebida.