lunes, 19 de octubre de 2026

DÍA 20. JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 20

JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

 

DÍA 20

JESÚS CLAVADO EN LA CRUZ

Una vez que los sayones hicieron en la cruz los agujeros para los clavos, mandaron a nuestro Divino Salvador tenderse sobre ella. ¡Qué espectáculo aquel tan doloroso! El Hijo de Dios desnudo en medio de aquella muchedumbre que le insultaba sin cesar.

Los sayones, dando martillazos sobre las manos y pies del Redentor. Los clavos, despedazando aquellas carnes purísimas; María Santísima viendo y oyendo todo esto. ¡Y todos los demás hombres, por quienes esto padecía, estabas tú también, alma mía, atormentando a Jesús con tus pecados y tus infidelidades!

¿No te avergüenzas de ello? ¿No te confundes y anonadas por el rubor que te causa tanta maldad?

 

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.