DÍA
19
JESÚS
DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por
la señal de la santa cruz…
ORACIÓN
INICIAL
Soberana
Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los
afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu
fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo,
nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor
piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser
durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen
María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan
jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin
de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA
19
JESÚS
DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS
Jesús
llegó a la montaña del Calvario, falto de fuerzas y llevando sobre sus hombros
el gran peso de la cruz. Sus enemigos empiezan a desnudarle de sus vestiduras
para hacer más afrentosa su muerte.
¿No
podían aquellos asesinos perdonar esta nueva crueldad, viendo que Jesús estaba
ya casi agonizando? Pero ellos, dominados por un furor diabólico, solo
estudiaban el modo de hacer más penosa la muerte de Jesús.
Esto
sucede también, alma mía, a aquellos malos cristianos que abusan muchas veces
de las gracias divinas, que, ciegos en sus vicios, no pecan por el deleite,
sino por la costumbre depravada. Mira mucho por ti, alma mía, no sea que por
tus descuidos vengas a caer en esta ceguera.
***
La
Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la
muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración
Final
Reina
del Santísimo Rosario,
esperanza
de los cristianos,
Madre
de Misericordia,
dulzura
de mi vida.
A
ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame,
Señora, en mis trabajos;
defiéndeme
en los peligros;
esfuérzame
en los desmayos,
y
haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca
la gracia para esta vida
y
después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
***
Nuestra
Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave
María Purísima, sin pecado concebida.