domingo, 18 de octubre de 2026

DÍA 19. JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 19

JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

 

DÍA 19

JESÚS DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS

Jesús llegó a la montaña del Calvario, falto de fuerzas y llevando sobre sus hombros el gran peso de la cruz. Sus enemigos empiezan a desnudarle de sus vestiduras para hacer más afrentosa su muerte.

¿No podían aquellos asesinos perdonar esta nueva crueldad, viendo que Jesús estaba ya casi agonizando? Pero ellos, dominados por un furor diabólico, solo estudiaban el modo de hacer más penosa la muerte de Jesús.

Esto sucede también, alma mía, a aquellos malos cristianos que abusan muchas veces de las gracias divinas, que, ciegos en sus vicios, no pecan por el deleite, sino por la costumbre depravada. Mira mucho por ti, alma mía, no sea que por tus descuidos vengas a caer en esta ceguera.

 

 

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.