DÍA DÉCIMO NOVENO
DEVOCIÓN QUE TUVO SANTA TERESA
A SU SEÑOR Y PADRE SAN JOSÉ
MES DE OCTUBRE
CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE
SANTA TERESA DE JESÚS
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA DÉCIMO NOVENO
DEVOCIÓN QUE TUVO SANTA TERESA
A SU SEÑOR Y PADRE SAN JOSÉ
Bien conocida es de todo el mundo la gran devoción que Santa Teresa de Jesús profesó desde los primeros años de su vida al glorioso San José, a quien eligió por Padre, Abogado, Protector y Maestro de su espíritu.
Seguramente no ha habido jamás criatura más devotísima del excelso Patriarca que la insigne Virgen avilesa. Repárense todos sus escritos, y en particular el libro de su vida, y en ellos se verá confirmada la verdad que antecede, pues todos ellos están llenos de párrafos en que descubre de modo bien patente su gran devoción por San José, y la fe tan grande que siempre tuvo en su intercesión poderosa.
La Santa comprendía perfectamente que San José, en su calidad de Padre nutricio de Jesucristo Nuestro Señor, no tiene necesidad de impetrar en su Sacratísimo Corazón, sino que puede imperar en él, como dice la Iglesia: Non impetrat, sed imperat, y así lo tenía como Abogado de gran valía y el mejor que puede elegirse después de María Santísima.
Siempre y con gran fe se encomendaba a este bendito Santo, y aconsejaba a todos hicieran lo mismo, hallando en él remedio para todas sus necesidades, con más bien de lo que solía pedirlo, como ella misma lo asegura; agregando que no recuerda haberle pedido cosa alguna que la haya dejado de hacer, y, por el contrario, que son muchísimos los peligros de que la libró, así de alma como de cuerpo; y por último encarga a todos que, aunque tengan muchos Santos por Abogados, sea siempre el primero el glorioso San José, que alcanza mucho de Dios, como puede probarlo quien dudare de ello, y por experiencia verá el gran bien que se consigue encomendándose a este Santo y teniéndole particular devoción.
Prueba inequívoca de la gran devoción de Teresa al Sagrado Esposo de la Virgen Santísima, y la más terminante, es sin duda la de que, a casi todos los monasterios que fundó, puso bajo la advocación de San José.
Imitemos a la Santa en esta devoción que tan provechosa es para las almas que aspiran a la perfección.
OBSEQUIO
Rezar siete Padrenuestros, Avemarías y Gloria Patri en honor de los siete dolores y gozos de San José.
MÁXIMA
Aunque tenga muchos Santos por Abogados, séalo en primer lugar el glorioso San José, que él alcanza mucho de Dios.
ORACIÓN
Gloriosa Virgen Santa Teresa de Jesús: por la protección que, en toda vuestra vida, y particularmente en la hora de vuestro tránsito a los Cielos, os dispensó el bendito San José, suplicoos me alcancéis de Dios una gran devoción a tan excelso Patriarca, para que, como Vos, pueda merecer su patrocinio así en la vida como en la muerte. Amén.
***
Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en este mes por intercesión de santa Teresa de Jesús.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN PARA TERMINAR
Santa Teresa de Jesús, Santa amadísima nuestra, oíd las fervientes súplicas que os dirigimos en el transcurso de este mes, consagrado a celebrar vuestras glorias y a ensalzar vuestras virtudes. Sed siempre para nosotros poderosísima Abogada; libradnos de las asechanzas del maligno espíritu, guiadnos por el sendero de la divina Ley, preservadnos del pecado, y, sobre todo, en nuestra última hora, cuando el Infierno haga el último esfuerzo para perdernos, salvadnos Vos, gloriosa Virgen, de la diabólica astucia, y conducid nuestras almas hacia aquella vida de arriba que es la vida verdadera. Amen.
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. (3)
Ave María Purísima, sin pecado concebida.