miércoles, 21 de octubre de 2026

DE LA ÚLTIMA PETICIÓN: «MAS LÍBRANOS DEL MAL». MEDITACIONES DIARIAS DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE

 


Jueves de la XXI semana después de Pentecostés

DE LA ÚLTIMA PETICIÓN: «MAS LÍBRANOS DEL MAL».

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO,

NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

 

 

ORACIONES PARA COMENZAR

Y TERMINAR TODOS LOS DÍAS

EL EJERCICIO DE LA MEDITACIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

 

Jueves de la XXI semana después de Pentecostés

DE LA ÚLTIMA PETICIÓN: «MAS LÍBRANOS DEL MAL».

 

PUNTO PRIMERO. Considera que pedimos a Dios que nos libre del mal, confesando con esta petición que somos tan flacos y sin fuerzas, que si Dios no nos libra, no nos podremos librar; pues toda nuestra suficiencia, como dice el Apóstol, es de Dios, y nos ha de venir de su poderosa mano.

Humíllate en su presencia y pídele, como pobre y mendigo, que se apiade de ti y te libre de todo mal, porque no tienes fuerzas para librarte de él, y caerás en un abismo de miserias si no te tiene de su mano.

 

PUNTO II. Considera que, como dice san Agustín, aquí pedimos a Dios que nos libre de todo mal, así del mal en que hemos caído como del que podemos caer.

Vuelve los ojos a lo pasado y mira en qué abismos de miserias has caído y en qué lodazales de pecados. Da otra vista a lo presente y mira el estado en que te hallas; y otra a lo porvenir, y considera las muchas faltas y crímenes que puedes cometer, y que todos son enemigos tuyos, que te cercan por todas partes.

Clama a Dios, como Jonás anegado en las aguas y sumido en el vientre de la ballena, y pídele de lo íntimo de tu corazón que alargue la mano y te libre de todo mal: del pasado, perdonándote tus culpas; del presente, sacándote de los pecados y de las ocasiones de ellos; y del futuro, no permitiéndote caer en los lazos de Satanás.

 

PUNTO III. Considera que da nombre de todo mal al pecado, porque no hay cosa que merezca este nombre sino él; y, como Dios nos libre del pecado, nos librará de todo mal.

Pondera aquí la gravedad de este mal, que nos hace enemigos de Dios, nos deshereda del cielo, nos condena al infierno y nos acarrea la muerte, el pesar, la tristeza y la pena sin fin; y que todos los males y penas terrenas no son males en su comparación.

Así te has de consolar en cuantos trabajos te vinieren, con tal que no caigas en pecado ni pierdas a Dios. Este es el mal de los males y el único que verdaderamente merece tal nombre.

Saca de aquí un entrañable odio al pecado y una resolución firme de morir antes que caer en él; y pide a Dios muchas veces al día que te libre de este mal.

 

PUNTO IV. Considera que nos manda pedir esta merced para todos y no para ti solo; porque has de orar por ti y por todos los hombres del mundo, y suplicar a Dios que no los deje caer en tentación, sino que los libre de todo mal; esto es, de caer en pecado y en los lazos que les arma Satanás.

Tiende los ojos por el mundo y contempla la inmensidad de naciones que están sumidas en el cieno de sus vicios: unos por la infidelidad de la idolatría; otros por la herejía; otros por las falsas sectas en que viven engañados; otros por la obstinación y ceguedad de su pertinacia; y otros por su malicia o flaqueza, aun estando en la luz de la fe.

Clama a Dios con celo de su gloria y deseo de la salvación de tus prójimos, y pídele con instancia que les dé luz a todos; que suscite obreros y predicadores que los saquen del cieno de sus vicios y de las tinieblas de sus pecados, y los traigan a su gracia, librándolos de todo mal.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.