DÍA
21
LA
GLORIA DE LA RESURRECCIÓN
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por
la señal de la santa cruz…
ORACIÓN
INICIAL
Soberana
Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los
afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu
fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo,
nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor
piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser
durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen
María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan
jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin
de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA
21
LA
GLORIA DE LA RESURRECCIÓN
Grandes
fueron los tormentos de Jesús en su dolorosa Pasión, mas todos ellos quedan
compensados en la gloria de su resurrección. ¿Quién podrá describir el triunfo
de Jesús, resucitado de entre los muertos, lleno de majestad y resplandor y
trayendo consigo las almas de los Santos y padres que estaban en el limbo?
Los
judíos, temerosos de que sus discípulos robaran su cuerpo, rogaron a Pilato que
pusiera soldados para guardar el sepulcro. Mas ¡cuál sería el asombro cuando
aquellos soldados se presentaron dando testimonio de la resurrección de Jesús!
Lejos
de arrepentirse los enemigos de Jesús de lo que habían hecho, tuvieron malicia
suficiente para decir a los guardias que les pagarían su silencio y sus
mentiras con dinero. ¡Oh, nunca imaginada impiedad y malicia de los hombres!
***
La
Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la
muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración
Final
Reina
del Santísimo Rosario,
esperanza
de los cristianos,
Madre
de Misericordia,
dulzura
de mi vida.
A
ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame,
Señora, en mis trabajos;
defiéndeme
en los peligros;
esfuérzame
en los desmayos,
y
haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca
la gracia para esta vida
y
después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
***
Nuestra
Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave
María Purísima, sin pecado concebida.