martes, 20 de octubre de 2026

21. ABRASADÍSIMO AMOR QUE A DIOS TUVO SANTA TERESA. MES DE OCTUBRE CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE SANTA TERESA DE JESÚS

 


DÍA VIGÉSIMO PRIMERO

ABRASADÍSIMO AMOR QUE A DIOS TUVO

SANTA TERESA

 

MES DE OCTUBRE

CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE

SANTA TERESA DE JESÚS

 

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

***

Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en este mes por intercesión de santa Teresa de Jesús.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

 

ORACIÓN PARA TERMINAR

Santa Teresa de Jesús, Santa amadísima nuestra, oíd las fervientes súplicas que os dirigimos en el transcurso de este mes, consagrado a celebrar vuestras glorias y a ensalzar vuestras virtudes. Sed siempre para nosotros poderosísima Abogada; libradnos de las asechanzas del maligno espíritu, guiadnos por el sendero de la divina Ley, preservadnos del pecado, y, sobre todo, en nuestra última hora, cuando el Infierno haga el último esfuerzo para perdernos, salvadnos Vos, gloriosa Virgen, de la diabólica astucia, y conducid nuestras almas hacia aquella vida de arriba que es la vida verdadera. Amen.

 

Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. (3)

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

DÍA VIGÉSIMO PRIMERO

ABRASADÍSIMO AMOR QUE A DIOS TUVO

SANTA TERESA

¿Quién podría expresar con palabras, dice Fray Luis de León, cuánto amaba a Dios la incomparable amadora Santa Teresa de Jesús? Nadie ciertamente podría hacer una digna apología del ardentísimo amor a Dios en que se abrazaba el corazón purísimo de la Virgen avilesa, porque tan intenso y extraordinario fue, que sólo puede ser comparable al de los inflamados serafines.

Enardecida Teresa en el divino amor, más parecía humanado querubín que criatura mortal, pues llegó a estar tan endiosada, digámoslo así, que solamente pensaba en amar más y más a su Dios y Señor.

Transverberado su corazón por el dardo del serafín, convirtióse desde aquel momento en un volcán de amor divino, que la hubiera consumido seguramente, si Dios, que tenía dispuesto obrar en su fidelísima Esposa un gran milagro, no lo hubiese impedido.

Prolongada de un modo milagroso y sobrenatural su existencia por espacio de veinte años, quedó tan abstraída de todo lo del mundo, que su espíritu vivía más en el Cielo que en la tierra, pues en sus continuos éxtasis gozaba prematuramente de las dulzuras celestiales, como anticipo que Dios le concedía al premio que tenía reservado para después de su muerte.

Aumentándose de día en día sus deseos de morir para gozar de la presencia del Amado, la vida era para ella un tormento insoportable, hasta que Dios, compadecido de su dilectísima sierva, quiso llevársela a su seno para darla la eterna recompensa a que se había hecho acreedora por el grande y singularísimo amor que siempre tuvo a su Divino Esposo Cristo Jesús.

 

OBSEQUIO

Para honrar a Santa Teresa hagamos hoy con todo fervor tres actos de amor a Dios.

 

MÁXIMA

Su deseo sea de ver a Dios, su temor si le ha de perder, su dolor que no le goza, su gozo de lo que le puede llevar allí, y vivirá con gran paz.

 

ORACIÓN

Gloriosa Virgen Santa Teresa de Jesús: por aquel ardentísimo y seráfico amor que durante toda vuestra vida profesasteis a nuestro Dios y Señor; por aquellos tiernísimos éxtasis en los que dulcemente conversabais con vuestro Esposo amadísimo, y por aquellas celestiales maravillas que veíais en vuestros dulcísimos arrobamientos, os suplico, Santa mía, me alcancéis del Señor la gracia de amarle con todo mi corazón y con toda mi alma, a fin de que antes muera que dejar de amar a Dios. Amén.