viernes, 23 de octubre de 2026

DÍA 24. LA PROMESA DEL ESPÍRITU SANTO. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 24

LA PROMESA DEL ESPÍRITU SANTO

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

DÍA 24

LA PROMESA DEL ESPÍRITU SANTO

Jesús dijo a sus discípulos para consolarlos: «Si yo no me separase de vuestra compañía, no vendrá el Espíritu Santo sobre vosotros». Era una necesidad que este Divino Espíritu descendiera sobre ellos para fortalecer sus almas contra las tentaciones y los ataques de tantos enemigos.

Jesús debía partir de este mundo, a fin de que la Iglesia disfrutase también de los dones del Espíritu Santo.

¡Cuántas veces, alma mía, por querer salirte con tu capricho, dejas de participar también de las gracias sobrenaturales que a otros mejor dispuestos se les comunican!

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.