domingo, 25 de octubre de 2026

DÍA 26. LA PREPARACIÓN PARA RECIBIR AL ESPÍRITU SANTO. MES DE OCTUBRE EN HONOR DE LA SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROSARIO

 


DÍA 26

LA PREPARACIÓN PARA RECIBIR AL ESPÍRITU SANTO

 

MES DE

OCTUBRE

EN HONOR DE LA

SANTÍSIMA VIRGEN

DEL ROSARIO

 

Por la señal de la santa cruz…

 

ORACIÓN INICIAL

Soberana Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo, nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.

DÍA 26

LA PREPARACIÓN PARA RECIBIR AL ESPÍRITU SANTO

Aquellos corazones se prepararon para recibir aquella gracia tan extraordinaria con recogimiento y con súplicas incesantes. Después que Jesús subió al cielo, no emprendieron viajes y se entregaron a sus ocupaciones. Los dos que habían ido a Emaús se encerraron en el Cenáculo para orar con los demás. Los que eran pescadores no volvieron a sus redes.

Así debes hacer tú si quieres que el Espíritu Santo descienda y more en ti. No debes abandonar tus obligaciones, porque esto tampoco agrada a Dios; pero, aun en medio de ellas, debes estar llevando en tu corazón a Dios por medio de santos afectos y actos de amor a Dios.

 

***

La Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.

Avemaría (x3)

 

Oración Final

Reina del Santísimo Rosario,

esperanza de los cristianos,

Madre de Misericordia,

dulzura de mi vida.

A ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.

Ayúdame, Señora, en mis trabajos;

defiéndeme en los peligros;

esfuérzame en los desmayos,

y haz que por el rezo y meditación de tu Rosario

merezca la gracia para esta vida

y después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.

***

Nuestra Señora del Rosario, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.