DÍA VIGÉSIMO SEXTO
GRACIAS SOBRENATURALES QUE RECIBIÓ
SANTA TERESA DE LA BONDAD DIVINA
MES DE OCTUBRE
CONSAGRADO A NUESTRA SERÁFICA MADRE
SANTA TERESA DE JESÚS
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA VIGÉSIMO SEXTO
GRACIAS SOBRENATURALES QUE RECIBIÓ
SANTA TERESA DE LA BONDAD DIVINA
Así como, entre los ángeles, el que es más aventajado en lo natural lo es también en lo sobrenatural y divino, así del mismo modo sucede muchas veces entre los hombres; pues a quien Dios escoge para más alta gracia y para mayores obras en su servicio suele conceder más aventajadas gracias en lo sobrenatural, como lo hizo con la bienaventurada Virgen Santa Teresa, para que en todo fuese perfecta.
Tuvo la Santa las nueve clases de gracias sobrenaturales que hemos mencionado, distinguiéndose muy particularmente en las de santidad, profecía y discreción de espíritu.
En la segunda se distinguió de tal modo, que el Obispo de Ávila, D. Álvaro de Mendoza, hablando de este don de la Santa Madre, solía decir: «Si la Madre Teresa lo dice, aunque sea imposible, ello se hará».
También acredita con su palabra lo favorecida que fue Santa Teresa con el don de profecía el Padre Doctor Rivera, contemporáneo suyo, y el Obispo de Surgento en el libro que escribió sobre la falsa y verdadera profecía.
De su sabiduría, santidad y fe ya nos hemos ocupado particularmente en tres distintos días de este mes.
Respecto a su ciencia, sus milagros y del don de interpretar las Sagradas Escrituras, podemos decir que su ciencia se descubre en las obras admirables que escribió dictadas por el Espíritu Santo; que sus milagros fueron muchos y notables, entre los que sobresalen la resurrección de un sobrino suyo, el dar vista a un ciego y curar a muchísimos enfermos con sólo poner su mano sobre ellos; y, por último, del don de interpretar las Sagradas Escrituras, citaremos lo que el P. M. Fray Domingo Bañez decía a una persona grave por su santidad de vida y posición social:
«Después que hablo con la Madre Teresa de algunos pasajes de la Escritura, los entiendo muy diferentemente que antes, dándoles inteligencia y sentido muy conforme a la Iglesia y los Santos Padres».
Hay que tener presente que Teresa no había hecho jamás estudio detenido de la Sagrada Biblia, por lo que se ve bien claramente que el interpretarla fue un don especialísimo con que Dios la dotó.
Puédese, pues, presentar a Santa Teresa, según hemos visto, como modelo perfectísimo de santidad, en quien se hallaron reunidas todas y cada una de las gracias naturales y sobrenaturales con que el Señor suele regalar a sus almas predilectas, cuando en su alto juicio así lo cree conveniente para su gloria.
OBSEQUIO
Rezar un Credo en honor de la Santísima Trinidad, en acción de gracias por los dones sobrenaturales con que se dignó honrar a Santa Teresa.
MÁXIMA
Hacer todas las cosas como si realmente estuviese viendo a Su Majestad, y por esta vía ganará mucho el alma.
ORACIÓN
Gloriosa Virgen Santa Teresa de Jesús: por lo muy favorecida que fuisteis de Dios con tantas gracias sobrenaturales, os pido, Santa mía, me ayudéis con vuestra valiosísima intercesión para que pueda yo corresponder debidamente a los innumerables beneficios que Dios está constantemente derramando sobre mí, a fin de que así pueda hacerme acreedor a nuevos beneficios. Amén.
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Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en este mes por intercesión de santa Teresa de Jesús.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN PARA TERMINAR
Santa Teresa de Jesús, Santa amadísima nuestra, oíd las fervientes súplicas que os dirigimos en el transcurso de este mes, consagrado a celebrar vuestras glorias y a ensalzar vuestras virtudes. Sed siempre para nosotros poderosísima Abogada; libradnos de las asechanzas del maligno espíritu, guiadnos por el sendero de la divina Ley, preservadnos del pecado, y, sobre todo, en nuestra última hora, cuando el Infierno haga el último esfuerzo para perdernos, salvadnos Vos, gloriosa Virgen, de la diabólica astucia, y conducid nuestras almas hacia aquella vida de arriba que es la vida verdadera. Amen.
Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros. (3)
Ave María Purísima, sin pecado concebida.