domingo, 25 de octubre de 2026

DE LAS VIRTUDES DEL BUEN MAESTRO Y BUEN DISCÍPULO, A EJEMPLO DEL SALVADOR. MEDITACIONES DIARIAS DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE

 


Lunes de la XXII semana después de Pentecostés

DE LAS VIRTUDES DEL BUEN MAESTRO Y BUEN DISCÍPULO, A EJEMPLO DEL SALVADOR.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO,

NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

 

 

ORACIONES PARA COMENZAR

Y TERMINAR TODOS LOS DÍAS

EL EJERCICIO DE LA MEDITACIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Lunes de la XXII semana después de Pentecostés

DE LAS VIRTUDES DEL BUEN MAESTRO Y BUEN DISCÍPULO, A EJEMPLO DEL SALVADOR.

 

PUNTO PRIMERO. Considera las palabras que le dijeron a Cristo los que vinieron a consultarle; y, dejada su mala intención, pondera la verdad que encierran para gloria del Salvador y provecho de tu alma.

Y lo primero, considera que le llaman Maestro, porque lo es de las almas; y su doctrina es verdadera, y la que no es suya, falsa y mentirosa.

Pondera cuánto te importa asentar plaza en su escuela y aprender su doctrina; y resuélvete a dejar los maestros del mundo, que son catedráticos de mentiras y, como dice David (1), de pestilencia, y su doctrina, mentirosa y mortífera.

Llora el tiempo que has cursado en sus lecciones y seguido sus consejos; y vuelve sobre ti, y pídele a Dios con lágrimas que te admita por su discípulo, y que te alumbre y enseñe la verdad, y te saque de las tinieblas con la luz de su celestial doctrina.

 

PUNTO II. Considera la segunda calidad que dicen de Cristo: que enseña el camino del cielo con toda verdad y claridad.

Así ha de ser el buen Maestro, y así debe enseñar a sus discípulos.

Mira si lo eres de Cristo, y si tomas su doctrina y sigues el camino del cielo que Él enseña, o el de la perdición que enseña el mundo.

Atiende qué camino has seguido hasta aquí, y cuál has de seguir en adelante; y pídele a Dios que te perdone lo pasado, y te dé gracia para seguir el verdadero camino de la vida en adelante.

(1) Psalm. 1.

 

PUNTO III. Considera la tercera calidad que predican estos del Salvador; conviene a saber, que no tiene ojo al interés, sino que enseña desinteresadamente, sin pretender otra cosa más que el aprovechamiento de sus discípulos.

Esta es otra calidad del buen Maestro: que sea limpio de manos, y no tenga otra mira más que el bien espiritual de los suyos.

Atiende al de tu alma, y aprende de tan insigne catedrático a no pretender intereses temporales en tus acciones, sino solo el espiritual de tu alma y el de tus prójimos; y ten por sospechoso cualquiera pensamiento que se desviare de esta verdad.

 

PUNTO IV. Considera la cuarta virtud que dicen estos de Cristo: que no es aceptador de personas, sino igual con todos, enseñando sin diferencia alguna, y diciendo la verdad a todos igualmente, sin acobardarle el poderoso, ni detenerle el grande, ni lisonjear al noble, sino a todos con igual valor, así como el sol a todos alumbra igualmente.

¡Oh gran virtud del buen Maestro y del buen predicador!

Pídela a Dios, y aprende a no moverte por el resplandor humano, ni por lo que parece de fuera, sino por la verdad y la caridad, como Cristo, sin aceptar personas, mirando por todas, y acudiendo con igual gusto y solicitud al chico y al grande, al pobre y al rico, y diciendo a todos la verdad.

Pídele a Dios valor para ser discípulo del Salvador y seguir sus pisadas en todo.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.