Lunes de la XXII semana después de Pentecostés
DE LAS VIRTUDES DEL BUEN MAESTRO Y BUEN DISCÍPULO, A EJEMPLO DEL SALVADOR.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS
DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA DE CRISTO,
NUESTRO SEÑOR
PARA
EL TIEMPO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS
ORACIONES PARA COMENZAR
Y TERMINAR TODOS LOS DÍAS
EL EJERCICIO DE LA MEDITACIÓN
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Lunes de la XXII semana después de Pentecostés
DE LAS VIRTUDES DEL BUEN MAESTRO Y BUEN DISCÍPULO, A EJEMPLO DEL SALVADOR.
PUNTO PRIMERO. Considera las palabras que le dijeron a Cristo los que vinieron a consultarle; y, dejada su mala intención, pondera la verdad que encierran para gloria del Salvador y provecho de tu alma.
Y lo primero, considera que le llaman Maestro, porque lo es de las almas; y su doctrina es verdadera, y la que no es suya, falsa y mentirosa.
Pondera cuánto te importa asentar plaza en su escuela y aprender su doctrina; y resuélvete a dejar los maestros del mundo, que son catedráticos de mentiras y, como dice David (1), de pestilencia, y su doctrina, mentirosa y mortífera.
Llora el tiempo que has cursado en sus lecciones y seguido sus consejos; y vuelve sobre ti, y pídele a Dios con lágrimas que te admita por su discípulo, y que te alumbre y enseñe la verdad, y te saque de las tinieblas con la luz de su celestial doctrina.
PUNTO II. Considera la segunda calidad que dicen de Cristo: que enseña el camino del cielo con toda verdad y claridad.
Así ha de ser el buen Maestro, y así debe enseñar a sus discípulos.
Mira si lo eres de Cristo, y si tomas su doctrina y sigues el camino del cielo que Él enseña, o el de la perdición que enseña el mundo.
Atiende qué camino has seguido hasta aquí, y cuál has de seguir en adelante; y pídele a Dios que te perdone lo pasado, y te dé gracia para seguir el verdadero camino de la vida en adelante.
(1) Psalm. 1.
PUNTO III. Considera la tercera calidad que predican estos del Salvador; conviene a saber, que no tiene ojo al interés, sino que enseña desinteresadamente, sin pretender otra cosa más que el aprovechamiento de sus discípulos.
Esta es otra calidad del buen Maestro: que sea limpio de manos, y no tenga otra mira más que el bien espiritual de los suyos.
Atiende al de tu alma, y aprende de tan insigne catedrático a no pretender intereses temporales en tus acciones, sino solo el espiritual de tu alma y el de tus prójimos; y ten por sospechoso cualquiera pensamiento que se desviare de esta verdad.
PUNTO IV. Considera la cuarta virtud que dicen estos de Cristo: que no es aceptador de personas, sino igual con todos, enseñando sin diferencia alguna, y diciendo la verdad a todos igualmente, sin acobardarle el poderoso, ni detenerle el grande, ni lisonjear al noble, sino a todos con igual valor, así como el sol a todos alumbra igualmente.
¡Oh gran virtud del buen Maestro y del buen predicador!
Pídela a Dios, y aprende a no moverte por el resplandor humano, ni por lo que parece de fuera, sino por la verdad y la caridad, como Cristo, sin aceptar personas, mirando por todas, y acudiendo con igual gusto y solicitud al chico y al grande, al pobre y al rico, y diciendo a todos la verdad.
Pídele a Dios valor para ser discípulo del Salvador y seguir sus pisadas en todo.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones.