DEVOCIÓN A SANTA TERESA DE JESÚS
por San Enrique de Ossó
SU RETRATO
Nació la heroína española, santa Teresa de Jesús, en la ciudad de Ávila, el miércoles 28 de marzo de 1515.
Era Teresa de Jesús generosa y no soberbia, humilde y no abatida, amorosa y no pegajosa, apacible y llena de honestidad. Y porque Dios la formaba para granjeadora de muchas almas, la llenó de aquellas gracias que más suelen prender corazones. Compuso y adornó su rostro de hermosura grave; dio agrado a sus palabras; rodeóla toda de admirable donaire y modestia, de suerte que afirman los que la conocieron que nadie llegó a conversarla que no quedase prendado de su trato y deseoso de comunicarla muchas veces. Niña y de mayor edad, seglar y religiosa, era con cuantos la veían el añagaza de Dios, porque el aseo y buen parecer de su persona, la discreción y gracia de su habla, la suavidad de su condición, la viveza de su entendimiento, junto con la modestia de su rostro, la hermoseaban y la agraciaban de manera que el profano y el santo, el noble y el plebeyo, el sabio y el ignorante, y todo género de gente, quedaban como cautivos de su trato.
En estos excelentes naturales prendió fuego con hondas raíces la semilla de la gracia que en el Bautismo recibió, llegando a ser una de las almas más favorecidas de Dios en la tierra, y de las que gozan mayor gloria y valimiento en el cielo, adonde subió el 4 de octubre de 1582, después de haber fundado 30 conventos: 16 de monjas y 14 de religiosos.
PENSAMIENTOS
1. En el corazón de toda joven católica, después de Jesús, María y José, santa Teresa de Jesús ha de ocupar el lugar preferente.
2. Santa Teresa de Jesús ha sido dada por Dios a su Iglesia para iluminarla con su doctrina y alimentarla con su piedad. (Rota Romana).
3. Santa Teresa de Jesús es la nueva Débora de la gracia, la Maestra de los sabios. (Gregorio XV).
4. Santa Teresa de Jesús es milagro de su sexo (Pío IX), serafín del Carmelo, insigne ornamento de España y lumbrera de la Iglesia. (León XIII).
5. Santa Teresa de Jesús era reformadora y legisladora de hombres y de mujeres, cosa nunca vista en la Iglesia católica.
6. Santa Teresa de Jesús es la más santa de las sabias y la más sabia de las santas.
7. Santa Teresa de Jesús es la gran celadora de la honra de Cristo Jesús.
8. Si los ángeles hablasen a los hombres, no usarían otro lenguaje que el que usa santa Teresa de Jesús en sus escritos. (Mayans).
9. Dióle el Señor a santa Teresa sabiduría y prudencia grande en demasía, y anchura de corazón, comparable con la arena esparcida cabe la playa del mar. (La santa Iglesia).
10. Nadie lee los escritos de santa Teresa de Jesús que no busque luego a Dios. (V. Palafox).
11. Hizo voto de hacer en todas las cosas lo más perfecto, y lo cumplió con fidelidad. (Rota Romana).
12. Con la lectura de la doctrina celestial de los escritos de santa Teresa sobremanera se excitan los corazones de los fieles al deseo de las cosas del cielo. (La Iglesia).
13. Díjome el Señor:
«Si no hubiese criado los cielos, por ti sola, Teresa, los hubiera criado».
14. Díjome el Señor:
«Todo lo que me pidas, Teresa, te lo concederé».
15. Díjome el Señor:
«Mirarás mi honra como verdadera esposa mía; mi honra es ya tuya y la tuya mía».
16. «Ahora, Teresa, eres toda mía, y Yo soy todo tuyo». (Jesús a su Teresa).
17. «Ya sabes el desposorio que hay entre ti y Mí; y habiendo esto, lo que Yo tengo es tuyo, y ansí te doy todos los trabajos y dolores que pasé; y con esto puedes pedir a mi Padre como cosa propia». (Jesús a Teresa).
18. «¿Qué me pides tú que no haya Yo hecho, hija mía?» (Jesús a su Teresa).
19. «Vesme aquí, hija, que Yo soy; muestra tus manos» (y parecíame me las tomaba y llegaba su costado, y dijo): «Mira mis llagas, no estás sin Mí; pasa la brevedad de la vida». (Jesús a su Teresa).
20. «Haz lo que es en ti, y déjame tú a Mí, y no te inquietes por nada. Mi Padre se deleita contigo, y el Espíritu Santo te ama». (Jesús a su Teresa).
21. «Yo te di a mi Hijo y al Espíritu Santo y a esta Virgen. ¿Qué me puedes dar tú a Mí?» (El Padre Eterno a santa Teresa de Jesús).
22. «Yo no soy nada mujer, que tengo recio corazón, y así querría yo, mis hijas, no fuéredes en nada mujeres ni lo pareciéredes, sino varones fuertes». (Santa Teresa de Jesús).
23. «Yo soy de mi condición muy agradecida; con una sardina que me den me sobornarán. Nadie me hizo un beneficio que no se lo pagase muy bien». (La Santa).
24. Santa Teresa de Jesús tiene gracia especial para socorrer en toda necesidad; pero especialmente para acertar en la elección de estado y llevarla a cabo felizmente, ya que tanto padeció en este punto.
25. Teresa de Jesús tiene gracia especial para alcanzar feliz éxito a todas las grandes obras de mayor honra del Señor, porque es la celadora encargada por el mismo Dios de mirar su honra.
26. Teresa de Jesús tiene gracia especial para mover las almas a la más alta perfección, porque es Maestra de oración y de grandes deseos y determinaciones.
27. Teresa de Jesús tiene gracia especial para calmar los temores del espíritu, porque fue en esto harto probada y es Doctora mística.
28. Teresa de Jesús tiene gracia especial para atraer corazones a Dios (por esto es necesaria su devoción a los que trabajan en la salvación de las almas), porque hace fácil y amable la piedad y la virtud.
29. Santa Teresa de Jesús tiene gracia especial para alcanzar paciencia a todos los que padecen, ya en la salud, ya en la honra, ya en su alma, porque es Maestra de o morir o padecer.
Amemos, pues, y honremos a la gran santa Teresa de Jesús.
PRÁCTICAS
1. Consagra los miércoles a honrar de un modo especial a la Santa.
2. Conságrale asimismo el día 15 de cada mes.
3. Conságrale el mes de octubre.
4. Celebra con singular aparejo sus fiestas: 15 de octubre y 27 de agosto, en que se celebra su muerte gloriosa y la transverberación de su amoroso corazón.
5. Haz la devoción de los seis domingos siempre que desees alcanzar gracia especial de Dios, por su intercesión, confesando y comulgando.
6. Lee sus inspirados escritos cada día algún rato, si no quieres caer en la tibieza y deseas arder en amor a Dios.
7. Propaga con ardor la devoción y los escritos de la seráfica Doctora, pues hay en esto un tesoro inmenso de bienes celestiales, que, por desgracia, poco se negocia y se sabe aprovechar.
8. Reza, por fin, algunas de las siguientes oraciones, y saborea sus delicados conceptos, nacidos de un pecho enardecido todo en amor de Dios.
ORACIÓN DE SANTA TERESA DE JESÚS AL ETERNO PADRE POR LAS ACTUALES NECESIDADES
Padre Santo, que estáis en los cielos, no sois vos desagradecido para que piense yo dejaréis de hacer lo que os suplicamos para honra de vuestro Hijo; no por nosotros, Señor, que no lo merecemos, sino por la Sangre de vuestro Hijo y sus merecimientos, y de su Madre gloriosa, y de tantos mártires y santos como han muerto por Vos.
¡Oh Padre eterno! Mirad que no son de olvidar tantos azotes e injurias, y tan gravísimos tormentos; pues, Criador mío, ¿cómo pueden sufrir unas entrañas tan amorosas como las vuestras, que lo que se hizo con tan ardiente amor de vuestro Hijo sea tenido en tan poco?
Está ardiendo el mundo; quieren tornar a sentenciar a Cristo; quieren poner su Iglesia por el suelo; deshechos los templos, perdidas tantas almas, los Sacramentos quitados; pues, ¿qué es esto, mi Señor y mi Dios?
O dad fin al mundo, o poned remedio a tan gravísimos males, que no hay corazón que lo sufra, aun de los que somos ruines. Suplícoos, pues, Padre eterno, que no lo sufráis ya Vos; atajad este fuego, Señor, que si queréis podéis: algún medio ha de haber, Señor mío; póngale vuestra Majestad.
Habed lástima de tantas almas como se pierden, y favoreced vuestra Iglesia. No permitáis ya más daños en la cristiandad, Señor. Dad ya luz a estas tinieblas.
Ya, Señor, ya, Señor, haced que sosiegue este mar; no ande siempre en tanta tempestad esta nave de la Iglesia, y salvadnos, Señor mío, que perecemos.
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Viva santa Teresa,
la grande Santa
que endiosada decía:
«Solo Dios basta».
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ORACIÓN PARA PEDIR A DIOS POR LA INTERCESIÓN DE SANTA TERESA DE JESÚS REMEDIO PARA LOS MALES DE LA IGLESIA Y CONSUELOS PARA EL PADRE SANTO, SU CABEZA VISIBLE
Dios omnipotente e infinitamente bueno, que os habéis complacido en derramar con admirable generosidad vuestras luces en el entendimiento y la abundancia de vuestros dones en el corazón de vuestra sierva santa Teresa de Jesús, para que fuese en tiempos calamitosos una gran lumbrera en vuestra Iglesia, y una víctima abrasada en el fuego de vuestro amor, capaz de templar vuestra ira, provocada por los pecados del mundo; por aquel amor ardentísimo que ella siempre profesó a la Iglesia católica; por aquel celo abrasador que la devoraba por la salvación de las almas; por aquella fe tierna, sencilla, ardiente y animosa con que estaba pronta a derramar su sangre por defender vuestra gloria y la de vuestra esposa inmaculada, la Iglesia, que fundasteis con la preciosa sangre de vuestro Hijo unigénito; conceded, Señor, paz y prosperidad a esa misma Iglesia, y haced que vuestro reino se extienda por toda la tierra, para que en todas partes y por todos los hombres sea vuestro nombre bendecido y glorificado.
Proteged con vuestros soberanos auxilios al Sumo Pontífice y a todos los que con él defienden la causa de vuestra gloria, y derramad en su corazón el bálsamo divino de vuestros consuelos, para que no desmaye jamás bajo el peso de la tribulación.
Iluminad a los que yerran; convertid a los que os ofenden; salvad a todos los redimidos; vengan todos a formar en la tierra un solo rebaño, bajo un solo pastor, para reinar todos en el cielo por los siglos de los siglos. Amén.
Esta oración tiene concedidos siete años y siete cuarentenas de perdón. (Breve de Pío IX al Arzobispo de Valladolid, 12 de mayo de 1876).
SÚPLICA AL CORAZÓN TRANSVERBERADO DE SANTA TERESA DE JESÚS, COMPATRONA DE LAS ESPAÑAS, POR LAS ACTUALES NECESIDADES
Mira siempre con amorosos ojos desde el cielo a tu querida España, amabilísima Madre nuestra, santa Teresa de Jesús, pues eres su patrona, y humilla a los enemigos de nuestra santa fe. Acuérdate de los grandísimos trabajos que pasaste para santificarla, y muéstrate propicia.
Son tus hermanos, los católicos españoles, los que esto te piden al aclamarte por su insigne patrona y abogada. ¡Oh víctima de la caridad! Abrasa nuestros corazones con los ardores del amor de Jesús, a fin de que, unidos en unos mismos sentimientos y deseos, gocemos de bienandanza y de paz.
Líbranos de todo mal en vida y de la condenación eterna. Compadécete, pues tienes hermoso y piadoso corazón, compadécete de tu pobre España, y dale remedio en todas sus necesidades. Mira que son extremos los males y peligros que nos cercan.
¡Oh gran celadora de la honra de Cristo! Brille el poder de tu intercesión en salvarnos, tú que todo lo puedes y todo lo alcanzas del Corazón misericordiosísimo de Jesús, tu enamorado esposo.
¡Corazones dulcísimos de Jesús de Teresa y de Teresa de Jesús! Por vuestras espinas, por vuestra llaga, por vuestra cruz y ardoroso amor, salvadnos, que perecemos. Salvad a la Iglesia, salvad a León XIII, salvad a vuestra, ¡ay!, pobre España.
OTRA ORACIÓN
Mira lo que nos ha sucedido. Atiende lo que nos pasa. Escucha nuestras cuitas. Eres nuestra hermana, nuestra Madre, nuestra patrona, nuestra celadora y abogada. ¿Dónde mejor que en tu seno pueden tus hijos y hermanos depositar sus quejas y sus penas y su dolor?
Tú naciste en España, fuiste santificada en España, y, fertilizando y trabajando en su fértil suelo, consumiste tu heroica vida, tan sembrada de penas y de dolor. Aquí está la pila bautismal donde fuiste santificada y se te abrieron las puertas del cielo. Aquí está tu casa y tus casas religiosas donde moran tus hijas, pedazos de tu corazón.
Aquí está tu cuerpo incorrupto y tu corazón transverberado y espinado, oh seráfica virgen, honrado y venerado de tus hijos, esperando la resurrección de los muertos para ser glorificada. Aquí están los lugares que santificaste, celestial andariega y baratona.
¿Es que no amas ya a tu España? ¿Es que te has olvidado, en tu exaltación, de las penas que pasamos los hijos de tu corazón, los que participamos algo de tu espíritu y de tu celo? Mira lo que nos ha sucedido.
Porque los buenos se arrinconaron y acobardaron, los malos se han hecho insolentes y se han apoderado de las riendas del gobierno, y a su sombra medran el pandillaje, la herejía, los vicios, las sectas y el error. Estáse ardiendo el mundo…
Quieren tornar a sentenciar a Cristo estos traidores…
La hija de cien reyes, aquella en cuyos dominios nunca se ponía el sol…
La que dio leyes a dos mundos y enseñó a amarte y temerte en ambos hemisferios, es tributaria de los mismos que un día ensalzó.
Porque no obedecimos a los preceptos de Dios, por esto hemos sido entregados a la devastación, al cautiverio, a la muerte, y a la fábula e improperios de todas las naciones.
Y ahora, Señor, grandes son tus juicios: apiádate de tu pueblo, que te dio a conocer en un nuevo mundo. Obra en nosotros según tu voluntad, y manda que nuestro espíritu sea recibido en paz; porque nos conviene más morir que vivir tan miserablemente.
Óyenos, Teresa de Jesús, la Santa que todo lo puedes, óyenos, y líbranos con el poder de tu intercesión de todo mal. Amén.
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