lunes, 21 de septiembre de 2026

DÍA 9. PADRE PÍO: «O LA MUERTE O EL AMOR». NOVENA EN HONOR AL GLORIOSO PADRE PÍO DE PIETRELCINA



DÍA 9

PADRE PÍO: «O LA MUERTE O EL AMOR»

NOVENA

EN HONOR

AL GLORIOSO PADRE PÍO

DE PIETRELCINA

 

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

 

ORACIÓN INICIAL

PARA TODOS LOS DÍAS

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, espero y amo. Os adoro profundamente, bendigo vuestra misericordia y confundido por mi ingratitud, arrepentido de mis pecados, pido perdón y propongo confiando en vuestra gracia y ayudado por la intercesión del glorioso San Pío de Pietrelcina, corresponder a vuestro amor con el mío imitando tan gran ejemplo que me has dado con su vida, enseñanzas, ejemplos y virtudes.

Ofrezco esta novena a mayor gloria de Dios para la salvación de las almas, la conversión de los pecadores y la mía propia.

Y tú, glorioso Santo Padre Pío, defiéndeme de los enemigos de mi salvación e intercede por mis necesidades, obligaciones e intenciones. Amén.

 

♦ Se lee lo propio de cada día.

DÍA 9

PADRE PÍO: «O LA MUERTE O EL AMOR»

Después de una larga vida entregada a Dios y a los hombres, con 81 años, Padre Pío cerraba sus ojos a la luz de este mundo para abrirlos a la eternidad en la presencia de Dios.

Durante más de cincuenta años había permanecido en San Giovanni Rotondo, dedicado a la oración, la santa misa, la confesión, la dirección espiritual y el servicio a quienes acudían a él.

Muchos años antes había escrito una frase que resume su deseo más profundo: «Yo no deseo otra cosa que o morir o amar a Dios; o la muerte o el amor». Su deseo era ser todo de Dios.

El 23 de septiembre de 1968, a las dos y media de la madrugada, murió el padre Pío. Según los testimonios recogidos después de su muerte, las heridas de los estigmas habían desaparecido y no quedaron cicatrices visibles en las manos, los pies y el costado.

Se calcula que más de 100 000 personas acudieron a los funerales del Santo de las Llagas. Durante cuatro días, un discurrir continuo de fieles veló y honró su cuerpo.

A las 15:30 del 26 de septiembre se celebra el solemne funeral en el santuario de Santa María de las Gracias. En el recorrido del convento al santuario pasando por las calles del pueblo, helicópteros lanzan pétalos de rosas y las multitudes se agolpan para poder acercarse al cuerpo santo. Esa misma noche, fue sepultado en la cripta situada bajo el altar mayor del santuario.

Padre Pío afirmó: “Haré más ruido muerto que vivo.” Palabras proféticas que se han cumplido en los muchísimos milagros que Dios ha obrado por intercesión de san Pío.  

Los preliminares de su Causa se iniciaron en noviembre de 1969. El 18 de diciembre de 1997, S.S. Juan Pablo II lo nombró venerable. Fue beatificado el 2 de mayo de 1999 y el 16 de junio del 2002, el mismo Juan Pablo II lo canoniza.

Roma no recuerda en su historia una beatificación y canonización con tan numerosa asistencia de fieles venidos de los cinco continentes. La Plaza de San Pedro y toda la Avenida de la Conciliación hasta el río Tiber se hicieron pequeñas para acoger tan gran multitud, sin contar los millones de personas que lo vieron por la Televisión en el mundo entero.

San Giovani Rotondo recibe anualmente más de 7 millones de peregrinos.

Los grupos de oración de Padre Pío siguen creciendo, se hacen nuevas publicaciones sobre sus escritos y sobre su persona, se multiplican sus imágenes al culto en las iglesias de todo el mundo. Fieles de toda clase y condición lo siguen tomando como padre espiritual e intercesor ante el trono de Dios, quizás por aquellas palabras que dijo: «Cuando muera, le pediré al Señor que me permita estar en el umbral del Cielo, y no entraré hasta que el último de mis hijos espirituales haya entrado».

Seguros de su intercesión, tomémosle nosotros también como padre espiritual, acudamos a él en nuestras dudas e inquietudes, pidamos que nos consuele y que interceda en nuestras necesidades. Seamos hijos obedientes y fieles devotos suyos. Entonces se dará la obra de nuestra salvación: “Donde no hay obediencia no hay virtud, no hay bondad ni amor. Y donde no hay amor no hay Dios. Sin Dios no podemos alcanzar el cielo. Estas virtudes forman una escalera; si falta un paso, nos caemos.”

Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en esta novena por intercesión del Glorioso Padre Pío.

Padrenuestro, Avemaría y Gloria

 

ORACIÓN FINAL

PARA TODOS LOS DÍAS

Glorioso san Pío de Pietrelcina, sacerdote humilde y fiel, tú que amaste profundamente a Jesús crucificado y entregaste tu vida por la salvación y el consuelo de tus hermanos, presenta al Señor las intenciones que te confiamos en esta novena.

Alcánzanos un corazón sencillo para orar, valentía para convertirnos, amor al Santísimo Sacramento y a la santa Misa, confianza filial en la Virgen María y compasión verdadera ante el sufrimiento de los demás.

Enséñanos a no huir de nuestras cruces, sino a vivirlas unidos a Cristo; a buscar siempre la misericordia de Dios y a convertir nuestra fe en obras concretas de amor.

Intercede especialmente por los enfermos, por quienes viven solos, por los que han perdido la esperanza, por quienes viven en pecado alejados de Dios y por todos los que se encomiendan a nuestra oración.

Que, siguiendo tu ejemplo, podamos hacer de nuestra vida una ofrenda de amor y llegar un día a la alegría eterna en la presencia de Dios. Amén.

San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.

San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.

San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.