BREVÍSIMA NOVENA A
SAN FRANCISCO DE ASÍS
DÍA PRIMERO
Pidamos a Dios, por medio de la oración, que ilumine nuestras decisiones y nos conceda la gracia de discernir siempre su voluntad. Esforcémonos por imitar la prontitud, la generosidad y el entusiasmo con que San Francisco respondió a la llamada de Dios y cumplió su voluntad.
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de san Francisco de Asís.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
San
Francisco, ruega por nosotros. (x3)
DÍA SEGUNDO
Imitemos a San Francisco al contemplar la creación como un reflejo del Creador. Demos gracias a Dios por el don de la creación y procuremos respetar siempre a toda criatura, reconociendo en cada una de ellas una expresión del amor de Dios. Aprendamos, como Francisco, a contemplar a todo ser creado como nuestro hermano.
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de san Francisco de Asís.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
San
Francisco, ruega por nosotros. (x3)
DÍA TERCERO
A través de su profunda humildad, San Francisco nos enseña a no exaltarnos ante los hombres ni ante Dios, sino a reconocer que todo bien procede de Él. Aprendamos a darle siempre el honor y la gloria por cuanto realiza en nosotros y por medio de nosotros.
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de san Francisco de Asís.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
San
Francisco, ruega por nosotros. (x3)
DÍA CUARTO
San Francisco y Santa Clara nos recuerdan la necesidad de encontrar tiempo para la oración, verdadero alimento espiritual de nuestras almas. La castidad perfecta no significa desinteresarnos de las personas, sino aprender a amarlas con un amor puro y desinteresado, que anticipe ya en esta vida el amor que viviremos plenamente en el Cielo, donde seremos «como los ángeles» (Marcos 12, 25).
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de san Francisco de Asís.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
San
Francisco, ruega por nosotros. (x3)
DÍA QUINTO
San Francisco sostenía que «se asciende al Cielo más rápidamente desde una humilde choza que desde un palacio». Buscó siempre la santa sencillez y nunca permitió que la pobreza o la estrechez de una vivienda limitasen la grandeza de su corazón.
San Francisco, el «Pobrecillo de Asís», nos recuerda, mediante su desapego de las cosas mundanas y su imitación de Cristo, que Jesús quiso abrazar la pobreza para sí mismo y para su Madre. Aprendamos también nosotros a desapegarnos de los bienes terrenales, para orientar cada vez más nuestro corazón hacia las realidades del Cielo.
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de san Francisco de Asís.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
San
Francisco, ruega por nosotros. (x3)
DÍA SEXTO
El ejemplo de San Francisco nos invita a reflexionar sobre la necesidad de ordenar y mortificar nuestros deseos corporales, para que permanezcan siempre subordinados a las necesidades y bienes del espíritu. Que, siguiendo su ejemplo de dominio de sí mismo, aprendamos a vivir con libertad interior y a poner todo nuestro ser al servicio de Dios.
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de san Francisco de Asís.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
San
Francisco, ruega por nosotros. (x3)
DÍA SÉPTIMO
San Francisco supo afrontar las dificultades con humildad, paciencia y alegría. Su ejemplo nos invita a aceptar incluso la oposición de nuestros seres más cercanos y queridos cuando Dios nos llama a seguir un camino que ellos no comprenden o no comparten.
También nos enseña a acoger con humildad los conflictos de la vida cotidiana, defendiendo con firmeza y caridad aquello que consideramos bueno para nosotros y para quienes nos rodean y, sobre todo, aquello que redunda en la gloria de Dios.
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de san Francisco de Asís.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
San
Francisco, ruega por nosotros. (x3)
DÍA OCTAVO
Pidamos a San Francisco que nos alcance la gracia de vivir la enfermedad con alegría, serenidad y confianza en Dios, recordando que el sufrimiento, unido a Cristo, puede convertirse en un gran don ofrecido al Padre.
Aprendamos a ofrecer nuestro dolor con un corazón limpio y confiado, sin dejar que las quejas lo empañen. Siguiendo el ejemplo de Francisco, soportemos la enfermedad con paciencia, procurando no convertir nuestro sufrimiento en una carga para los demás. Esforcémonos por dar gracias al Señor no solo cuando nos concede momentos de alegría y bienestar, sino también cuando permite que atravesemos el dolor y la enfermedad.
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de san Francisco de Asís.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
San
Francisco, ruega por nosotros. (x3)
DÍA NOVENO
A través de su ejemplo de acogida gozosa de la «Hermana Muerte», San Francisco nos invita a vivir cada instante de nuestra existencia terrena con la mirada puesta en la eternidad.
Aprendamos de él a recibir cada día como un don de Dios y a caminar con esperanza hacia la alegría eterna que Él ha preparado para sus hijos y que aguarda a los bienaventurados.
Pídase la gracia que se desea alcanzar por intercesión de san Francisco de Asís.
Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
San
Francisco, ruega por nosotros. (x3)
