sábado, 19 de septiembre de 2026

NOVENA A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

 


NOVENA A

SAN MIGUEL ARCÁNGEL

 

ORACIÓN INCIAL

PARA TODOS LOS DÍAS

 

Por la señal de la santa Cruz…

***

Eterno, único y verdadero Dios, en quien creo y a quien adoro en tres Personas distintas: Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Me alegro y regocijo de que seas Dios y único Señor, tan sabio, justo, santo y poderoso, que de la nada lo haces todo: lo que vive, se mueve y es lo que tiene que ser.

Te ofrezco lo que me diste, entregándote, como a mi dueño legítimo y único Señor, mi vida, mi salud, mis fuerzas y sentidos, mi cuerpo de tierra y desdichado corazón, y mi alma, que creaste a tu imagen y semejanza; imagen que con mis culpas he borrado, cambiándola por los horribles monstruos de mis viles apetitos, que han deformado el mundo mentiroso y mi carne tan viciada, volviéndome así esclavo del demonio e imagen suya por el pecado.

Pero, sabiendo, Señor, y confesando que Tú eres el único y verdadero Dios, a quien se debe todo respeto, toda sumisión, obediencia, honra, gloria y todo amor, me vuelvo y me entrego a Ti, y con la mayor confianza me ofrezco a tu soberana justicia.

Te pido perdón y misericordia. De todo corazón detesto, aborrezco y rechazo todo aquello con lo que te he ofendido hasta ahora, desde que perdí la gracia que te dignaste darme en el Bautismo, sacramento por el que te doy hoy y siempre las debidas gracias, apreciando sobre todo el ser un cristiano católico.

Dejando a Satanás, renuncio a sus engaños y a sus vanidades, y me hago desde este instante esclavo fiel y verdadero de tu primer adorador, honrador y constante pregonero de tu Ser: San Miguel Arcángel.

En unión completa con él, me opongo, Señor, a los errores de los idólatras y herejes; prometo esforzarme en hacer que todos te conozcan, te amen y te sirvan, y en luchar para que sea destruido y aniquilado cuanto disgusta y ofende a tu infinita bondad.

También prometo amarte y bendecirte mientras viva, esperando y deseando contemplarte y alabarte eternamente. Amén.

Aquí, con la mayor confianza y devoción que se pudiere, pedirá cada uno al santo Arcángel la gracia o favor que desee alcanzar en la novena.

Después se lee la oración propia de cada día. Al finalizar se hace la oración final para todos los días.

 

ORACIÓN FINAL

TODOS LOS DÍAS

Gloriosísimo Príncipe Arcángel San Miguel, de gran excelencia y virtud, capitán y caudillo de los ejércitos celestiales, receptor de las almas, vencedor de los espíritus malignos, servidor del Señor y protector, después de Jesucristo, de la Iglesia de Dios. A los que a ti clamamos, líbranos de toda adversidad y haznos perseverar en el servicio de Dios, por tu precioso oficio y dignísima intercesión.

 

V. Ruega por nosotros, beatísimo San Miguel, Príncipe de la Iglesia de Jesucristo.

R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Dios.

 

ORACIÓN FINAL

Todopoderoso y sempiterno Dios, que por tu gran clemencia nombraste al gloriosísimo San Miguel Arcángel como Príncipe de tu Iglesia para colaborar en la salvación humana, concédenos que, por su intercesión y eficaz auxilio, merezcamos ser defendidos de todos nuestros enemigos y, en la hora de nuestra muerte, seamos presentados libres y benignos ante el trono de tu Majestad excelsa.

Por Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

 

ORACIÓN EXORCISMO DE SAN MIGUEL

S.S. León XIII

«San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra la perversidad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, príncipe de la milicia celestial, arroja al infierno con el divino poder a Satanás y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén»

 

ORACIONES

PARA CADA DÍA DE LA NOVENA

 

PRIMER DÍA

Dios y Señor de los Ángeles, a quienes encomiendas la guarda de los hombres, te ofrezco los méritos de estos soberanos espíritus y los del Príncipe de los Ángeles, San Miguel, quien, por sí mismo y por medio de sus ministros, protege la naturaleza humana, para que me preserves de todo pecado con una pureza angelical y me otorgues lo que pido en esta novena, para mayor honra y gloria tuya.

Según las circunstancias, se rezarán nueve veces el Padrenuestro, Avemaría y Gloria, en honra de los nueve coros de los Ángeles y de su Príncipe, San Miguel, o se puede recitar la Coronilla de san Miguel Arcángel. Según el caso, récese al menos Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

 

SEGUNDO DÍA

Dios y Señor de los Arcángeles, a quienes encomiendas los negocios más importantes de tu gloria, te ofrezco los méritos de estos nobles espíritus y los de San Miguel Arcángel, quien defendió tu honra y gloria contra Lucifer y sus secuaces, para que yo busque en todas las cosas tu mayor gloria y me concedas lo que te pido en esta novena. Amén.

 

TERCER DÍA

Dios y Señor de las Virtudes, a través de las cuales realizas milagros propios de tu soberano poder, gobernando la naturaleza para que sirva a tu gloria, te ofrezco los méritos de estos prodigiosos espíritus y los de San Miguel, principal instrumento de todas las maravillas que se hacen en el mundo, para que me concedas que, vencidas las malas inclinaciones de mi corrompida naturaleza, conserve y aumente tu gracia, para honra y gloria tuya. Amén.

 

CUARTO DÍA

Dios y Señor de los Principados, a quienes encomiendas la guarda de los reinos, te ofrezco los méritos de estos excelentísimos espíritus y los del Príncipe de la Milicia Celestial, San Miguel, guardia mayor de los reinos cristianos, para que guardes mis sentimientos y potencias de todo desorden y desobediencia a tus leyes divinas y me concedas lo que pido en esta novena, para mayor honra y gloria tuya. Amén.

 

QUINTO DÍA

Dios y Señor de las Potestades, quienes tienen especial poder para detener a los demonios, te ofrezco los méritos de estos poderosísimos espíritus y los de tu siervo San Miguel Arcángel, que alcanzó sobre los demonios la mayor victoria y con la misma fortaleza pelea continuamente contra ellos en favor de los hombres, para que me defiendas de todas las tentaciones del mundo, del demonio y de la carne y me concedas lo que pido en esta novena, para mayor honra y gloria tuya. Amén.

 

SEXTO DÍA

Dios y Señor de las Dominaciones, que presiden a los coros inferiores y son ministros de tu santa Providencia, te ofrezco los méritos de estos eminentísimos espíritus y los de tu primer ministro, San Miguel, para que me concedas dominio sobre mis pasiones, perfecta obediencia a todos mis superiores y la gracia que pido en esta novena, para mayor honra y gloria tuya. Amén.

 

SÉPTIMO DÍA

Dios y Señor de los Tronos, quienes sostienen el trono de tu gloria y el tribunal celestial de justicia, te ofrezco los méritos de estos altísimos espíritus y los de San Miguel Arcángel, trono de tu grandeza y ministro supremo de tu justicia, para que me concedas que me juzgue a mí mismo con rigor en esta vida terrenal, para ser después juzgado con piedad, y consiga lo que pido en esta novena, para mayor honra y gloria tuya. Amén.

OCTAVO DÍA

Dios y Señor de los Querubines, que están adornados de perfectísima sabiduría, te ofrezco los méritos de estos sapientísimos espíritus y los de San Miguel, Príncipe de los sabios del cielo, por quien enseñas a tu Iglesia las verdades que necesita saber, para que me enseñe a temerte y amarte, que es la mayor sabiduría, y que me concedas lo que pido en esta novena, para mayor honra y gloria tuya. Amén.

 

NOVENO DÍA

Dios y Señor de los Serafines, que se abrasan en tu amor, te ofrezco los méritos de estos ardentísimos espíritus y los de tu amado siervo San Miguel, para que yo te ame sobre todas las cosas, único Dios y Señor mío, con toda el alma, con todo el corazón y con todas mis fuerzas, y para que me concedas lo que pido en esta novena, para mayor honra y gloria tuya. Amén.

 

ORACIÓN PARA EL ÚLTIMO DÍA DE LA NOVENA

¡Oh soberano Arcángel, excelentísimo Príncipe de la corte celestial! ¿Quién no será devoto tuyo desde hoy, al descubrir los favores que prestas a quienes creen en ti? ¿Quién no te servirá con mucho agrado, sabiendo la grata manera en que pagas los servicios que se te hacen?

Mas, para que yo te ame, basta saber el amor que me tienes, amor al que no puedo corresponder de igual manera. Para que te ame, no necesitas prometerme tus favores; basta con los beneficios hasta ahora recibidos, que no podré pagar ni agradecerte lo suficiente.

Ya que no puedo corresponder a tantas mercedes, recibe mis palabras y queridos afectos:

Gracias te doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, por defender la honra y gloria de nuestro Señor Jesucristo y por prestarle a Él y a su Santísima Madre todos tus servicios.

Gracias le doy a Dios por el Santo Ángel que ha destinado para mi guarda por medio tuyo y por los tantos beneficios que de Él he recibido a lo largo de mi vida a través de ti o de sus Ángeles; también por los beneficios de los cuales no he estado consciente y, por lo tanto, no puedo agradecer debidamente.

Por eso, pido y suplico a mi Ángel Guardián que, en mi nombre, los agradezca.

A ti, ¡oh Príncipe!, quiero agradecer lo que has hecho por los hombres y por la Santa Iglesia, de la que soy miembro. Me gozo de los privilegios, gracias, prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con los que Dios te honró y enriqueció.

Doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltarte y hacerte su elegido y favorito entre todos los Ángeles.

Defiéndeme, ¡oh valerosísimo capitán de los ejércitos de Dios! Envía en mi auxilio a tus soldados para que me defiendan de los demonios y no me rinda ante sus ataques y tentaciones.

Manda a tus Ángeles para que me guíen y me alumbren el camino, para no continuar enceguecido, y que me lleven de la mano para que no tropiecen mis pies en las piedras peligrosas de esta vida.

Asísteme con tus Ángeles a la hora de mi muerte y alcánzame del Señor contrición verdadera de mis culpas, para que, presentada mi alma ante su tribunal, merezca ser llevada por tus manos ante el trono de la Santísima Trinidad.

Así podré entrar en los aposentos de la gloria celestial, donde alabaré al Señor por una eternidad, dándote gracias por haber conseguido, con tu intercesión, la bienaventuranza.

Amén.

 Esta novena se obtuvo del libro Devocionario a los Santos Ángeles, una recopilación de oraciones a los Ángeles, extraída de la Tradición de la Iglesia por el padre Cornelius Pfeifer, ORC