viernes, 18 de septiembre de 2026

PARÁBOLA DE LA HIGUERA. MEDITACIONES DIARIAS DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE

 


Sábado de la XVI semana después de Pentecostés

DE LA DOCTRINA DEL EVANGELIO DE LAS TÉMPORAS DE ESTE DÍA: PARÁBOLA DE LA HIGUERA
(Lucas 13.)

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO,

NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO DESPUÉS DE PENTECOSTÉS

 

 

ORACIONES PARA COMENZAR

Y TERMINAR TODOS LOS DÍAS

EL EJERCICIO DE LA MEDITACIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Sábado de la XVI semana después de Pentecostés

DE LA DOCTRINA DEL EVANGELIO DE LAS TÉMPORAS DE ESTE DÍA: PARÁBOLA DE LA HIGUERA
(Lucas 13.)

El Evangelio contiene una parábola o semejanza que dijo Cristo a la turba, de uno que tenía una higuera plantada en su viña, la cual mandó cortar porque en tres años no dio fruto; mas, por ruego del hortelano, la dejó por otro año, ofreciendo labrarla y cultivarla. Y estando en esta predicación, sanó a una mujer que había dieciocho años que padecía penosa enfermedad.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo todos somos plantas dispuestas por las manos de Cristo en el jardín de su Iglesia, y que, a sus tiempos, viene, como este padre de familias, a requerir sus frutos y tomar cuenta de la vida que hacemos y de las buenas obras que damos en ellos.

Pondera cuántos años ha que estás en la Iglesia de Cristo, y qué frutos has hecho en ella, y qué será de ti cuando venga a pedirlos. Y si aquel padre de familias mandó cortar la higuera porque en tres años no dio fruto, ¿qué sentencia dará Cristo contra ti, que en tantos años no le has dado de buenas obras, sino cardos y espinas, pecados y vicios?

Si el árbol estéril es mandado echar en el fuego por estéril, ¿qué será del espinoso y del que da fruta nociva y venenosa, con escándalos de mala vida?

Compúngete delante de Dios y humíllate en su presencia; pídele perdón de tus pecados y gracia para enmendar tu vida y hacer frutos de penitencia con que aplaques su ira.

 

PUNTO II. Considera cómo este padre de familias se aplacó y no ejecutó la sentencia por ruegos de su hortelano; en que nos enseña Cristo que muchas veces dilata, y aun revoca, la sentencia que tiene dada contra los pecadores, por los ruegos e intercesión de sus siervos, y en especial de los prelados, confesores y padres espirituales, que son los que cultivan su viña.

Pondera cuánto te importa tener de tu parte buenos valedores y buenos intercesores para con el Padre de familias de la Iglesia, que es Cristo; y ruega a los santos que rueguen por ti y te le hagan propicio y aplaquen su ira, que tienes por tus pecados merecida.

Y aprende también a interceder por tus prójimos, rogando al Señor por ellos y suplicándole que no descargue el azote de su indignación sobre la Iglesia, sino que se apiade de los pecadores; que Dios quiere ser rogado y siente que no le pidan.

 

PUNTO III. Considera que le dio un plazo de término al hortelano, con resolución determinada de cortar el árbol, si en aquel plazo no daba sazonado fruto.

¡Oh pecador!, ponte a pensar qué plazo tienes de término para enmendar tu vida, y cree que por ventura no será un año, sino menos, el que te ha señalado Dios; y si no te enmiendas, descargará sobre ti el golpe, te cortará de los vivos y dará contigo en el fuego sempiterno.

Mira cuántos plazos te ha dado Dios, y que en este te cita de remate; y el tiempo que te concede es para recuperar lo perdido.

Piensa todo esto y el riesgo en que vives, y trata de veras de mejorar tu vida.

 

PUNTO IV. Considera las diligencias y labor de este hortelano para mejorar la higuera y hacer que diese fruto, que fueron cavarla, apartarle la tierra y estercolarla, echándole al pie la basura.

Las cuales has de hacer tú en lo espiritual para mejorar tu vida, apartando la tierra de las aficiones a los deleites sensuales, a todos los placeres y gustos del mundo, y echando a los pies todas sus riquezas, honras y valimientos, que el apóstol san Pablo (1) llamó estiércol y basura, y dijo que lo reputaba por tal todo por ganar a Cristo.

Has de ponderar que el estiércol, echado sobre los árboles y las plantas, las abrasa; y echado a los pies, las fertiliza. Porque si te abrazas con esta basura de la tierra, abrasará y consumirá toda tu virtud y te hará estéril de santas obras; pero si la echas a los pies, despreciando y pisando todo lo que el mundo adora, florecerás como árbol cultivado y darás frutos de santas obras.

Vuélvete a Cristo y pídele que te cultive como árbol plantado en el jardín de su Iglesia y regado con su preciosa sangre, y que te dé virtud para despreciar el mundo y dar frutos dignos de gloria.

(1) Filip. 3.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.