jueves, 10 de septiembre de 2026

LA CRUZ Y PASIÓN DE CRISTO, POR QUIEN ALCANZAMOS LA RESURRECCIÓN

 


Viernes de la XV semana después de Pentecostés

DE LA CRUZ Y PASIÓN DE CRISTO, POR QUIEN ALCANZAMOS LA RESURRECCIÓN

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS

DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA

 DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA

EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

 

ORACIONES PARA COMENZAR

Y TERMINAR TODOS LOS DÍAS

EL EJERCICIO DE LA MEDITACIÓN

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Viernes de la XV semana después de Pentecostés

DE LA CRUZ Y PASIÓN DE CRISTO, POR QUIEN ALCANZAMOS LA RESURRECCIÓN.

 

PUNTO PRIMERO. El bienaventurado san Ambrosio, declarando este ejemplo, dice que resucitó Cristo a este mancebo, imagen del pecador, porque iba en el madero que tocó Cristo, símbolo de su cruz, por medio de la cual había de dar nueva vida a los hombres, sacándolos de las tinieblas y muerte del pecado a la luz y vida de la gracia, por la virtud que le había de comunicar con el contacto de su santísimo cuerpo.

Pondera la virtud de la humanidad del Salvador, que a un madero seco, que era instrumento de muerte y de infamia en el mundo, le comunicó tal virtud solo con tocarle y morir en él, que vino a ser instrumento de vida, y la comunicó a los muertos.

Ponte delante la imagen del santo Crucifijo; mírale enclavado en aquel madero, dándole virtud y vida para que la comunique al mundo, y dale mil gracias y alabanzas por ello. No cese tu espíritu de maravillarse y recrearse en las grandezas de tu Dios.

 

PUNTO II. Considera la resurrección que dio a este mozo tocando el madero en que iba, y la que da a los que llevan en su compañía el madero de su cruz; de suerte que aquel fue como nave tocada de la mano de Cristo, que llevó a aquel mozo al puerto de la vida; y la que Dios da a los hombres es nave que los lleva al puerto de la gloria.

Dios extiende la mano a ti siempre que te envía su cruz. Atiende a esto y considera que es dádiva suya para que le sigas con ella. Estímala como don suyo y mira el gusto y voluntad con que la llevó el Salvador; llévala tú con la misma disposición. Mira que pretende Dios darte por su medio la vida. Ríndete a su voluntad, dale gracias por ello; sufre, calla y lleva tu cruz, que será la nave que te lleve a salvamento.

 

PUNTO III. Considera cómo Cristo alcanzó su resurrección por medio de su cruz. Mira con la voluntad que extendió las manos y los pies a los clavos; con el gusto que sufrió los martillos; con la paciencia que llevó las afrentas; y con la igualdad de ánimo que recibió la muerte, en la cual halló la vida para sí y para todos los hombres.

Contempla los bienes que han venido al mundo por la cruz, y hallarás que cuantos han tenido y tendrán los hombres, les han venido por su medio.

¡Oh cruz santa y bendita, que trajiste la salud y la vida al mundo! ¿Quién te venerara y alabara dignamente?

Contempla, pues, lo que debes y la obligación en que estás de imitar a tu Salvador. Dale muchas gracias porque te redimió en la cruz, y ofrécete a morir con Él en ella, con la misma voluntad con que muere en la cruz por ti.

 

PUNTO IV. Considera el gozo de esta madre y de todo el pueblo en la resurrección de su hijo, y las voces y alegría con que le recibieron y dieron mil alabanzas a Dios y al Redentor.

Dáselas tú con ellos, y contempla en este gozo el que tienen los que llegan por el madero de la cruz al puerto de la resurrección y a la vida de la gloria, la cual recibe nueva alegría como madre amorosa por la vida de su hijo; y especialmente él, como más interesado, empieza a gozar de nueva vida gloriosa en compañía de Dios y de sus santos.

¡Oh, cuánto gozo tiene de los trabajos pasados, y qué alegría por la cruz en que caminó como en nave a tanta gloria!

Piensa esto con la gloria de la resurrección de Cristo, y anímate con su ejemplo a llevar tu cruz con alegría y caminar en compañía de Cristo, con la esperanza de gozar en su reino de la eterna resurrección.

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones.