DÍA 5
PADRE PÍO, LA MISA Y LA VIRGEN MARÍA
NOVENA
EN HONOR
AL GLORIOSO PADRE PÍO
DE PIETRELCINA
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
ORACIÓN INICIAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, en quien creo, espero y amo. Os adoro profundamente, bendigo vuestra misericordia y confundido por mi ingratitud, arrepentido de mis pecados, pido perdón y propongo confiando en vuestra gracia y ayudado por la intercesión del glorioso San Pío de Pietrelcina, corresponder a vuestro amor con el mío imitando tan gran ejemplo que me has dado con su vida, enseñanzas, ejemplos y virtudes.
Ofrezco esta novena a mayor gloria de Dios para la salvación de las almas, la conversión de los pecadores y la mía propia.
Y tú, glorioso Santo Padre Pío, defiéndeme de los enemigos de mi salvación e intercede por mis necesidades, obligaciones e intenciones. Amén.
♦ Se lee lo propio de cada día.
DÍA 5
PADRE PÍO, LA MISA Y LA VIRGEN MARÍA
La vida de san Pío discurrió entre el coro, la celda y los momentos de vida comunitaria. Sin embargo, en el centro de aquella aparente monotonía había dos lugares donde parecía entrar el mundo entero: el confesionario y el altar.
La santa misa era el momento central de su jornada. La celebraba muy temprano, normalmente alrededor de las cuatro y media de la mañana. Celebraba con atención, piedad y devoción, sin hacer nada fuera de las rúbricas, y sin embargo aquella misa atraía a personas de todo el mundo que se agolpaban desde antes a la puerta de la iglesia para asistir.
San Pío vivía la santa misa profundamente unido al misterio de la Pasión y Muerte de Cristo donde él participaba uniéndose en cuerpo y alma al sacrificio redentor. Cuando le preguntaron si durante la celebración sufría por amor o por dolor, respondió: «Más por amor». Esa frase permite comprender el corazón de su sacerdocio.
Junto al altar estaba siempre María. El rosario acompañó a san Pío durante toda su vida y murió con él entre las manos. Dicen que rezaba en torno a 35 rosarios al día, era la manera de permanecer unido a la Virgen y, por medio de ella, a Jesús.
Hablaba de la Virgen María con una ternura filial y acudía a ella especialmente en los momentos de lucha. Al contemplarla al pie de la Cruz, acompañando a su Hijo en el sufrimiento, tomaba fuerza para permanecer en su entrega en medio de las duras pruebas. Poco antes de su muerte le dijo a su amigo, Fray Modestino: «Amen a la Virgen y háganla amar. Recen siempre el Rosario».
Rosario y Misa son la manifestación de la espiritualidad de Padre Pío y de todo católico: por María a Jesús.
No dejemos de rezar el rosario cada día y de asistir a la santa misa a diario. Es la obra más importante podemos hacer en nuestra vida. Así se lo decía Padre Pío a una hija espiritual: “Cada santa misa escuchada con atención y devoción produce en nuestra alma efectos maravillosos, abundantes gracias espirituales y materiales, que ni nosotros mismos conocemos. Para conseguir esto, no gastes inútilmente tu dinero, sacrifícalo y sube hasta aquí para escuchar la santa misa. El mundo podría subsistir incluso sin el sol, pero no podría existir sin la santa misa.”
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Pídase la gracia particular que se quiere alcanzar en esta novena por intercesión del Glorioso Padre Pío.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria
ORACIÓN FINAL
PARA TODOS LOS DÍAS
Glorioso san Pío de Pietrelcina, sacerdote humilde y fiel, tú que amaste profundamente a Jesús crucificado y entregaste tu vida por la salvación y el consuelo de tus hermanos, presenta al Señor las intenciones que te confiamos en esta novena.
Alcánzanos un corazón sencillo para orar, valentía para convertirnos, amor al Santísimo Sacramento y a la santa Misa, confianza filial en la Virgen María y compasión verdadera ante el sufrimiento de los demás.
Enséñanos a no huir de nuestras cruces, sino a vivirlas unidos a Cristo; a buscar siempre la misericordia de Dios y a convertir nuestra fe en obras concretas de amor.
Intercede especialmente por los enfermos, por quienes viven solos, por los que han perdido la esperanza, por quienes viven en pecado alejados de Dios y por todos los que se encomiendan a nuestra oración.
Que, siguiendo tu ejemplo, podamos hacer de nuestra vida una ofrenda de amor y llegar un día a la alegría eterna en la presencia de Dios. Amén.
San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.
San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.
San Pío de Pietrelcina, ruega por nosotros.