DÍA
31
ACCIÓN
DE GRACIAS A MARÍA
MES DE
OCTUBRE
EN HONOR DE LA
SANTÍSIMA VIRGEN
DEL ROSARIO
Por
la señal de la santa cruz…
ORACIÓN
INICIAL
Soberana
Reina de los cielos, abogada de los pecadores y consuelo de todos los
afligidos, que quisiste inspirar al gran Patriarca Santo Domingo de Guzmán, tu
fiel siervo, la devoción del Santísimo Rosario. Alcánzanos de tu Divino Hijo,
nuestro adorable Redentor, que hagamos este santo ejercicio con la mayor
piedad, atención y recogimiento, para que, por este medio, consigamos ser
durante toda nuestra vida incansables devotos del Santísimo Rosario. ¡Oh, Virgen
María, cuyas gracias y misericordias para con los que te invocan no se agotan
jamás! Haz que en estos días participemos de ellas con mayor abundancia, a fin
de que podamos cantar tus alabanzas en la gloria por toda una eternidad. Amén.
DÍA
31
ACCIÓN
DE GRACIAS A MARÍA
Madre
mía: he seguido junto a ti tus gozos, gozando de ellos; tus dolores,
padeciendo; y tus glorias, contemplando. Hoy me queda darte gracias durante
este mes bendito, y pedirte, con el alma enternecida, que me acompañes en todo
instante de la vida, en los peligros y tentaciones, en los dolores y
sufrimientos.
Recordaré
siempre que fuiste fuerte, que sufriste con ninguna, con la esperanza en Dios
Eterno, con la confianza en Dios tu Hijo; que eres mi Madre y en tu recuerdo
viviré como Dios quiere.
Adiós,
Reina y Madre del Rosario; adiós, Niño hermoso; Jesús bendito, que en los
brazos de tu Madre duermes tranquilo. Antes de irme, permíteme que pida la
bendición a tu divino Niño: para la Iglesia perseguida; para sus sacerdotes;
para las vocaciones; para los que sufren; para los moribundos; para las almas
del purgatorio y, muy especialmente, para los devotos de tu Santo Rosario.
Amén.
***
La
Virgen prometió a Santa Matilde que asistirá en la vida y en la hora de la
muerte a quienes recen diariamente tres Avemarías.
Avemaría (x3)
Oración
Final
Reina
del Santísimo Rosario,
esperanza
de los cristianos,
Madre
de Misericordia,
dulzura
de mi vida.
A
ti suspiro desterrado en este valle de lágrimas.
Ayúdame,
Señora, en mis trabajos;
defiéndeme
en los peligros;
esfuérzame
en los desmayos,
y
haz que por el rezo y meditación de tu Rosario
merezca
la gracia para esta vida
y
después, de la eterna dicha en el Cielo. Amén.
***
Nuestra
Señora del Rosario, ruega por nosotros.
Ave
María Purísima, sin pecado concebida.