ENCOMIENDA
CRISTO A PEDRO SUS OVEJAS.
MARTES DE LA IV
SEMANA DE PASCUA
MEDITACIONES PARA EL
TIEMPO PASCUAL
DE LA OBRA “VIDA Y
DOCTRINA DE JESUCRISTO” DEL P. NICOLÁS AVANCINI
ORACIÓN PARA COMENZAR
TODOS LOS DÍAS:
Por la señal de
la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el
nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Poniéndonos en la presencia de Dios,
adoremos su majestad infinita, y digamos con humildad:
“Omnipotente Dios y Señor y Padre mío
amorosísimo, yo creo que por razón de tu inmensidad estás aquí presente en todo
lugar, que estás aquí, dentro de mí, en medio de mi corazón, viendo los más
ocultos pensamientos y afectos de mi alma, sin poder esconderme de tus divinos
ojos.
Te adoro con la más profunda humildad y
reverencia, desde el abismo de mi miseria y de mi nada, y os pido perdón de
todos mis pecados que detesto con toda mi alma, y os pido gracias para hacer
con provecho esta meditación que ofrezco a vuestra mayor gloria… ¡Oh Padre
eterno! Por Jesús, por María, por José y todos los santos enseñadme a orar para
conocerme y conoceros, para amaros siempre y haceros siempre amar. Amén.”
Se meditan los tres puntos dispuestos para cada día.
MARTES DE LA IV
SEMANA DE PASCUA
ENCOMIENDA
CRISTO A PEDRO SUS OVEJAS.
1.- Habiendo,
pues, comido, dice Jesús a Simón Pedro: Simón, hijo de Juan ¿ámasme tú más que
éstos? El dice: Sí, Señor, tu sabes que te amo. Dícele: Apacienta mis corderos
(1). Es destinado Pedro para supremo pastor. Al que es tal le espera mucho
trabajo, el que nunca podrá llevar, si es que no tenga mucho amor. Por esto
dice san Agustín (2): Al tiempo que se examina el amor se ordenaba el trabajo.
El mayor, pues, en la estimación de Cristo es el que más le ama. Trabaja tú,
pues, para lograr esta mayoría. Ten en nada las demás. Respondió Pedro: Tú lo
sabes, escarmentado ya para no creerse a sí mismo. Ni asegura, más que estos,
acordándose de su presunción bien confundida, Nunca te prefieras a otros,
porque falta el fervor y es humillada la presunción.
2.- Dícele
segunda vez: Simón, hijo de Juan, ¿ámasme? Dícele, etc. (3). Repite la
pregunta para sacar la constancia del amor en el pastor de las almas. Sin éste
ni tú gobernarás bien tu alma. ¡Dichoso Pedro, que pudo responder: ¡Yo te amo!
¡Infeliz de mí, que debería responder: a mí solo me amo, a mis comodidades;
empleo mi amor en las criaturas! Y si alguna vez os amo, ¡que prontamente os
falto y me entibio! Más no será así en adelante.
3.- Dícele
tercera vez: Simón, hijo de Juan ¿ámasme (4)? ¿Por qué se lo pregunta
tercera vez? Optato Milevitano dice (2): Para que no despreciasen con severidad
los Apóstoles al que había negado a Cristo. Así mira por la autoridad de los
superiores. San Ambrosio (3): Porque tercera vez había negado, tercera vez
confiesa. ¿Cuántas veces le negaste tú? cuantas pecaste. ¿Y acaso le confesaste
otras tantas por actos verdaderos de viva fe y de amor? Acostúmbrate a
semejantes actos, que son el origen de todo bien. Contrístose Pedro de que
tercera vez le preguntase; porque se acordó y renovó el dolor del pecado
antiguo, o le asaltó temor de sí mismo, aunque nada le remordía. Teme tú
también de tí; porque no por eso eres justo, porque nada en ti descubres de
mal.
(1) Joan.,21. (2) Tract. 124 in Joan. (3) Joan., 21.
ORACIÓN PARA
FINALIZAR
TODOS LOS DÍAS:
Oración del papa
Clemente XI
Creo,
Señor, haz que crea con más firmeza;
espero,
haz que espere con más confianza;
amo,
haz que ame con más ardor;
me
arrepiento, haz que tenga mayor dolor.
Te
adoro como primer principio;
te
deseo como último fin;
te
alabo como bienhechor perpetuo;
te
invoco como defensor propicio.
Dirígeme
con tu sabiduría,
átame
con tu justicia,
consuélame
con tu clemencia,
protégeme
con tu poder.
Te
ofrezco, Señor,
mis
pensamientos, para que se dirijan a ti;
mis
palabras, para que hablen de ti;
mis
obras, para que sean tuyas,
mis
contrariedades, para que las lleve por ti.
Quiero
lo que quieras,
quiero
porque quieres,
quiero
como lo quieres,
quiero
hasta que quieras.
Señor,
te pido que ilumines mi entendimiento,
inflames
mi voluntad,
limpies
mi corazón,
santifiques
mi alma.
Que
me aparte de mis pasadas iniquidades, rechace las tentaciones futuras, corrija
las malas inclinaciones, practique las virtudes necesarias.
Concédeme,
Dios de bondad,
amor
a ti, odio a mí,
celo
por el prójimo
y
desprecio a lo mundano.
Que
sepa obedecer a los superiores,
ayudar
a los inferiores,
aconsejar
a los amigos
y
perdonar a los enemigos.
Que
venza la sensualidad con la mortificación,
la
avaricia con la generosidad,
la
ira con la bondad,
la
tibieza con la piedad.
Hazme
prudente en los consejos,
constante
en los peligros,
paciente
en las contrariedades,
humilde
en la prosperidad.
Señor,
hazme atento en la oración,
sobrio
en la comida,
constante
en el trabajo,
firme
en los propósitos.
Que
procure tener inocencia interior,
modestia
exterior,
conversación
ejemplar
y
vida ordenada.
Haz
que esté atento a dominar mi naturaleza,
a
fomentar la gracia,
servir
a tu ley
y
a obtener la salvación.
Que
aprenda de ti qué poco es lo terreno,
qué
grande lo divino,
qué
breve el tiempo,
qué
durable lo eterno.
Concédeme
preparar la muerte,
temer
el juicio,
evitar
el infierno
y
alcanzar el paraíso.
Por
Cristo nuestro Señor. Amén.
V/.
Regina cæli, lætare; alleluia.
R/.
Quia quem meruisti portare; alleluia.
V/. Resurrexit sicut dixit; alleluia.
R/. Ora pro nobis Deum; alleluia.
V/.
Gaude et lætare, Virgo Maria; alleluia.
R/.
Quia surrexit Dominus vere; alleluia.
Oremus:
Deus,
qui per resurrectionem Filii tui Domini nostri Iesu Christi mundum lætificare
dignatus es, præsta, quæsumus, ut per eius Genetricem Virginem Mariam perpetuæ
capiamus gaudia vitæ. Per eundem
Christum Dominum nostrum. Amen.
Fidélium ánimae per misericordiam Dei requiéscant in
pace. R.Amen.
***
Sagrado
Corazón de Jesús, en vos confío.
Inmaculado
Corazón de María, sed la salvación mía.
Glorioso
Patriarca san José, ruega por nosotros.
Santos
Ángeles Custodios, rogad por nosotros.
Todos
los santos y santas de Dios, rogad por nosotros.
***
¡Querido
hermano, si te ha gustado esta meditación, compártela con tus familiares y
amigos!
***
Ave
María Purísima, sin pecado concebida.