10 de julio
QUIEREN CONFESARSE
MES DE JULIO
EN HONOR
A LA VIRGEN DEL CARMEN
Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:
3 Avemarías
QUIEREN CONFESARSE
De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.
Se lo oí contar a un Padre Carmelita en una misión rural dada en Casariche (Sevilla).
Una noche lo llaman a la cárcel para asistir a unos sentenciados a muerte. Antes de entrar le dice un guardia:
-"Padre, pierde el tiempo, y además va a tener que aguantar sus groserías".
-"No importa", contesta el sacerdote.
-"Bien, entre".
Su presencia fue acogida con visibles muestras de desagrado e incluso con palabras groseras.
El Padre hace un esfuerzo para dominar la situación y consigue hablar: Les dice que dentro de unas horas van a morir y que, por lo tanto, piensen en Dios, con quien se encontrarán dentro de breves momentos. A continuación, preguntó si alguno quería confesar.
Ya lo habían oído bastante, y tuvo que escuchar blasfemias y burlas hacia todo lo más sagrado.
De pronto, quizá por inspiración del cielo, el Padre dijo:
- ¿Hay alguno que quiera imponerse el Escapulario de la Virgen del Carmen?"
Se adelantaron dos. Dos pescadores fornidos.
- "Nosotros no queremos a los curas. Pero contra la Virgen no tenemos nada". En efecto, les impuso los Escapularios. De nuevo preguntó:
- "¿Hay alguno que se quiera confesar?" Inmediatamente, y como movidos por una fuerza superior, dos hombres dan un paso adelante.
-"Yo, Padre".
-"Yo también, Padre".
Eran los mismos que un momento antes se habían impuesto el Escapulario. (Daniel Estepa, S.J.)
Oración final para todos los días
Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
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Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.
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Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.
SALVE MARINERA
¡Salve!, Estrella de los mares,
de los mares iris,
de eterna ventura.
¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!
Madre del Divino Amor.
De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti,
nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!,
Estrella de los mares.
¡Salve!, Estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo,
y hasta Ti, y hasta Ti,
nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!,
Estrella de los mares,
Estrella de los mares,
¡Salve!
¡Salve!
¡Salve!
¡Salve!