Viernes de la V semana después de Pentecostés.
De la perfección que nos enseñan los ángeles.
MEDITACIONES DIARIAS
DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,
DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR
PARA EL TIEMPO DESPUÉS
DE PENTECOSTÉS
por el P. Alonso de Andrade,
DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.
Al comenzar
Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
MEDITACION
Viernes de la V semana después de Pentecostés.
De la perfección que nos enseñan los ángeles.
PUNTO PRIMERO. Considera que también los espíritus angélicos son maestros de perfección de los hombres en las acciones que sabemos de ellos; contempla lo primero la de su creación en gracia, adornados de tantas y tan excelentes virtudes, y cómo luego reconocieron a Dios por su Señor y Criador, y le dieron muchas gracias por la merced que les había hecho, humillándose en su presencia y ofreciéndose a su servicio: saca de aquí afectos de humildad y de reconocimiento a tu Dios por las mercedes que te ha hecho y dale gracias por ellas, ofreciéndote con aquellos soberanos espíritus a servirle eternamente.
PUNTO II. Contempla el amor tan encendido con que aman a Dios, y cómo no tienen otro empleo sino alabarle y servirle; penetra con la meditación lo interior de sus voluntades; míralas tan unidas y conformes a la de Dios, y pídele al Señor que te dé alguna parte del copioso caudal de gracia que les dio, para que puedas imitarlos, rindiendo tu entendimiento y voluntad a la suya, amándole y sirviéndole con todas tus fuerzas, con toda tu alma y con todo tu corazón
PUNTO III. Considera la obediencia tan exacta, pronta y puntual con que le sirven y obedecen, volando a la ejecución de sus mandatos sin resistencia ni tardanza, ni movimiento alguno en contrario, sino con indecible presteza y velocidad ¡Oh si así obedeciésemos los hombres a lo que nos manda Dios! Pídele que sea servido de rendir tus rebeldías y vencer tus repugnancias, y darte su gracia para imitar esta obediencia en servir a su Divina Majestad.
PUNTO IV. Considera la oración tan continuada con que alaban a Dios; pues como dice Cristo, nunca le pierden de vista, aunque bajan al mundo a los ministerios a que los envía; atiende al modo con que los ejercitan, sin mancharse con la más mínima imperfección, antes siempre bendiciendo y alabando a la Divina Majestad en cualesquiera sucesos prósperos y adversos, con igualdad de ánimo en todo lo que sucede, sin engreírse o envanecerse en lo próspero, ni descaecer o entristecerse en lo adverso: toma este dechado en la mano y aprende la perfección que en ellos resplandece, у pide a Dios que te dé espíritu para copiarle en tu alma y servirle, amarle, obedecerle, alabarle y glorificarle en todas tus acciones como sus ángeles.
Al terminar
Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e inspiraciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.
Ofrecimiento diario de obras
Ven Espíritu Santo
inflama nuestros corazones
en las ansias redentoras del Corazón de Cristo
para que ofrezcamos de veras
nuestras personas y obras
en unión con Él
por la redención del mundo
Señor mío y Dios mío Jesucristo
Por el Corazón Inmaculado de María
me consagro a tu Corazón
y me ofrezco contigo al Padre
en tu Santo Sacrificio del altar
con mi oración y mi trabajo
sufrimientos y alegrías de hoy
en reparación de nuestros pecados
y para que venga a nosotros tu Reino.
Te pido en especial
Por el Papa y sus intenciones,
Por nuestro Obispo y sus intenciones,
Por nuestro Párroco y sus intenciones