miércoles, 1 de julio de 2026

2 de julio. HISTORIA DE LA DEVOCIÓN A LA PRECIOSA SANGRE. MES A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE JESÚS

 


2 de julio.

HISTORIA DE LA DEVOCIÓN

A LA PRECIOSA SANGRE

 

MES

A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE

DE JESÚS

 

ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS

 

Por la señal…

 

ORACIÓN INCIAL

Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.

 

2 de julio.

HISTORIA DE LA DEVOCIÓN

A LA PRECIOSA SANGRE

 

“En cierto modo -escribe P. Faber– toda la historia de la Iglesia es la historia de la devoción a la Preciosísima Sangre”, porque es la historia de la predicación del Evangelio y la administración de los sacramentos. Como una devoción especial y separada ciertamente existía en la mente y el corazón del apóstol Pablo; se puede ver por la insistencia con que habla de ella en sus cartas. San Pablo puede llamarse con razón el “doctor de la Preciosísima Sangre” y puede ser considerado como el iniciador de su devoción particular. La fuerza de su misión apostólica surgió precisamente de esta devoción.

Entre los santos Padres de la Iglesia tenemos a San Juan Crisóstomo en Oriente y a San Agustín en Occidente, que pueden ser considerados como ejemplos más notables de una devoción especial a la Preciosísima Sangre. El gran celo que abrasaba el corazón en el Crisóstomo y el entusiasmo que llevó a San Agustín a la conversión, les hacía tener una verdadera pasión por la Sangre de Jesús que obró nuestra redención y explica la preeminencia de esta devoción en sus escritos.

Las revelaciones de Santa Gertrudis están llenas de las expresiones más dulces y profundas acerca de la Preciosa Sangre de Jesús. Pero esta devoción parece haber tomado su forma moderna y su consistencia en Santa Catalina de Siena, que con razón puede ser llamada la “profesa de la Preciosísima Sangre” (P. Faber).

 

PROPÓSITO

Recitar la letanía de la Preciosa Sangre en la que se recogen sus principales glorias y sus preciosos beneficios.

 

EJEMPLO

En Santa Lubgarda y en Santa Ángela da Foligno, que tuvieron la gracia de ser invitadas por Jesús mismo para poner sus labios en su costado abierto, el recuerdo de la Preciosa Sangre es intermitente. En cambio, en santa Catalina de Siena será un pensamiento constante, la ansiedad de cada hora, una idea fija, una necesidad indispensable. Es habitual en sus cartas encabezarlas de este modo: “Te la escribo en la preciosa Sangre...” A su confesor, Raimundo de Capua, le recomienda: “Sumérgete en la Sangre de Jesús Crucificado, báñate en esa Sangre, embriágate con esa Sangre, crece y fortalécete en esa Sangre”. “En medio de mis trabajos, -escribirá todavía- quiero ir acompañada de esa Sangre.”

 

PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS

Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).

Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos:

LETANÍAS DE LA PRECIOSÍSIMA SANGRE DE CRISTO