sábado, 4 de julio de 2026

5 de julio. UNA SINGULAR ENFERMERA. MES DE JULIO EN HONOR A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


5 de julio

UNA SINGULAR ENFERMERA

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

5 de julio

UNA SINGULAR ENFERMERA

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

Terry Ross, 23 años, sargento de alpinistas escoceses (los famosos Scaforth Highlanders). Su primera acción, muy difícil, desembarca en Francia, a doce millas al norte de El Havre, para eliminar una estación de radio en Bruneval.

Una explosión como un relámpago al asaltar la estación. Cuando recobró el conocimiento, estaba en el hospital. Operaciones; días largos. Pide al cirujano le diga la verdad: Sí, ya no recuperará la vista. Por primera vez desde su niñez lloró a lágrima viva, apretándose la sábana contra la boca. Sin saber cómo, tocó algo que agarró con fuerza. Era un Escapulario de la Virgen. En voz baja murmuró:

-       "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros".

Y entonces, en su desesperación, sintió que una mano apretaba la suya, y una voz de mujer le preguntaba:

-       "¿Me llamas, Terry?"

El pobre muchacho se aferró a la mano de la enfermera:

-       "No, Hermana; no estaba llamando; pero, por favor,

hágame compañía un rato, que me siento horriblemente solo".

-       "Vamos, hombre; así no habla un soldado valiente como tú. Recuesta la cabeza un poco mientras te refresco la frente. ¿Acaso no puedes dormir? Cavilas demasiado tal vez".

Terry rompió en un torrente de confesiones y desahogos. Luego las dulces palabras de la enfermera le dejaron plenamente tranquilizado. Se durmió.

Cuando despertó, la venda de los ojos se había caído.

Alzó la mano para enderezarla y se detuvo de repente.

- "¿Eres tú, Juan ?, preguntó con ansiedad.

- "Sí señor, respondió el enfermero. Dispense usted si le he despertado, pero tengo mucho que hacer y necesito empezar temprano".

-" Eso no importa, Juan. Acércate aquí más, más". La voz de Terry sonaba excitada.

- "Dime, Juan, ¿tú tienes una escoba en la mano izquierda? ¿Y eres alto y delgado y... llevas gafas?"

El viejo" dejó la escoba y echó a correr.

A los pocos minutos llegó el doctor y le hizo un examen minucioso.

-       "Es imposible de explicar, Ross; pero dentro de pocas horas tendrás perfecta visión".

Ross preguntó ansiosamente.

- "¿Cuál de las enfermeras estaba de servicio anoche?"

- "Ninguna, Ross. ¿Por qué lo preguntas?"

- "Es que cuando se apagaron las luces, yo no me quedé dormido hasta que ella no vino".

- "Ella, ¿quién es ella? Te digo, Terry, que aquí no había enfermera alguna".

No, no había sido un sueño. Él había experimentado la angustia de un terror mortal, y había rezado: "Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros"... y estaba curado.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!