viernes, 3 de julio de 2026

4 de julio. COLEGIAL FERVOROSO. MES DE JULIO EN HONOR A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


4 de julio

COLEGIAL FERVOROSO

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

4 de julio

COLEGIAL FERVOROSO

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

Una noche que el jesuita francés P. Leblanc pasaba por el dormitorio del colegio para ver si todos los colegiales se habían acostado ya, vio a uno de estos arrodillado junto a la cama.

-"¿Por qué no te has acostado todavía?", le dijo el Padre.

-"Porque he mandado el Escapulario al portero para que me lo cosiera; y como no me lo ha traído todavía, no me atrevo a acostarme, pues podría morirme esta noche sin mi santo Escapulario".

-"No tengas miedo, hijo mío; mañana a primera hora yo haré que te entreguen tu Escapulario; acuéstate ahora y duerme sin temor".

-"Padre; yo no puedo acostarme; ¡quién sabe si me moriré esta noche...!" Y diciendo esto, comenzó el niño a derramar lágrimas abundantes.

Compadecido el buen Padre, y muy edificado de la piadosa confianza que el fervoroso niño tenía puesta en el Escapulario, bajó a la portería, recogió el Escapulario, subió al dormitorio y se lo entregó al colegial. El cual, poniéndoselo sobre el cuello y besándolo con devoción, se durmió tranquilo, invocando tiernamente el dulce nombre de María.

Cuál no sería la sorpresa del Padre Leblanc cuando, al hacer la inspección a la mañana siguiente, vio que estaba muerto aquel niño tan amante de la Virgen, el cual conservaba aún entre sus yertas manos el Santo Escapulario, sin cuya compañía no se había querido acostar.

La Santísima Virgen quiso premiar la filial confianza de su joven servidor no permitiendo que muriese sin él.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!