sábado, 4 de julio de 2026

Multiplicación de los panes

 


VI domingo después de Pentecostés.

Multiplicación de los panes

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

VI domingo después de Pentecostés.

Multiplicación de los panes. (Matth. 8.)

 

El Evangelio refiere un milagro que hizo Cristo nuestro Señor, dando de comer a cuatro mil personas que le seguían en el desierto con siete panes y unos pocos peces, y recogiendo las sobras de la comida llenaron siete espuertas.

 

PUNTO PRIMERO. Considera el fervor de los que seguían a Cristo atraídos de su celestial doctrina, los cuales pasaron tres días enteros olvidados del sustento del cuerpo por el pasto de sus almas que recibían de la mano de Cristo; avergüénzate en su presencia reconociendo tu tibieza y que no tienes fervor para seguir a Dios, asido y preso de los bienes y delicias temporales, las cuales antepones a las espirituales y divinas, que son el pasto de tu alma. Saca de esta meditación aprecio de la doctrina de Cristo y deseos de seguirle y de posponer todo lo terreno al provecho de tu alma.

 

PUNTO II. Considera el cuidado del Salvador de los que oían sus palabras y le seguían por el desierto, la misericordia que tuvo de ellos, y cómo se compadeció de su necesidad ¡Oh entrañas verdaderamente de padre amoroso, benigno y misericordioso! Aprende de su cuidado a tenerle de tus prójimos y necesidades con entrañas misericordiosas para con todos, y las hallarás en Dios para contigo.

 

PUNTO III. Considera cómo Cristo preguntó a sus discípulos, de dónde podría socorrer la necesidad de los que le seguían, no porque lo ignorase, sino para probar su fe y confianza. Oh cuántas veces usa Dios lo mismo contigo dilatando y aun dificultando las cosas necesarias para probar tu fe y confianza; toma luz de esta prueba del Señor, y no pierdas la confianza en su bondad, que aunque se tarde o dificulte lo que deseas y pides, él sabe el tiempo y modo con que te ha de remediar, y cuando menos pienses experimentarás su piedad como sus convidados hoy ¡Oh Señor! fortaleced mi corazón y dadme vuestra gracia para que yo confié firmísimamente en vos, y si me probáredes, como a los discípulos, espero en vuestra bondad que acude con mayor providencia en la mayor necesidad.

 

PUNTO IV. Considera el milagro que hizo el Redentor en el desierto: hállate presente a su convite con la consideración, mírale tan afable, risueño, amoroso, benigno y liberal con todos en medio de la multitud con los panes y los peces: los ojos y el corazón en Dios: partiéndolos y repartiéndolos con grande amor y caridad a toda la multitud: la gente sentada y el Redentor en pie: ellos comiendo, y él aumentando los manjares y dándoselos con suma benignidad y muestras de amor: a los Apóstoles sirviéndoles y a todos dando gracias a Dios por tan grande maravilla y tan señalada merced: alábale tú con ellos y dale mil gracias también y pídele a Cristo que no te deje hambriento, pues da a todos de comer; clama, insta y suplícale que te dé un bocado de las sobras de su mesa, que siendo de su mano te sustentarás con él.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones