sábado, 11 de julio de 2026

12 de julio. CONVERSIÓN ADMIRABLE. MES DE JULIO EN HONOR A LA VIRGEN DEL CARMEN

 


12 de julio

CONVERSIÓN ADMIRABLE

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

12 de julio

CONVERSIÓN ADMIRABLE

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

En "La Semana Católica", de Madrid, en su número del 22 de septiembre de 1889, se refería este hecho: D. Francisco Javier Zaldúa, expresidente de la República de Colombia y eminente jurisconsulto, no se distinguió mucho por sus sentimientos católicos. Había tomado gran parte en la expulsión de la Compañía de Jesús y otros desafueros análogos.

Tenía dicho señor un hijo que, habiendo terminado brillantemente sus estudios en el Colegio Americano de Roma, se ordenó sacerdote y era muy devoto de la Virgen del Carmen.

Hizo cuanto humanamente pudo por alcanzar de la Virgen la conversión de su padre, pero nada, no lo conseguía.

Hallándose el señor Zaldúa desahuciado de los médicos, le dijo su hijo:

-"Mi querido padre, ya que están agotados todos los remedios humanos, físicos o medicinales, ¿me permitirías ensayar para bien tuyo uno de orden espiritual?"

- "¿Cuál es, hijo mío?", preguntó Zaldúa.

- "Es sumamente sencillo: ponerte el Escapulario de la Virgen del Carmen".

Con gran sorpresa y alegría del hijo, el presidente Zaldúa inclinó la cabeza para que se le impusiera el Santo Escapulario. Una vez que lo hubo recibido, preguntó a su hijo:

- "¿Qué obligaciones se contraen con este acto?"

- “La de confesaros”- le respondió emocionado, pero en tono imperativo, el buen hijo.

- "Pensaré en ello", repuso con humildad el enfermo. Mientras el hijo le daba tiempo para que se reconcentrase en sí y reflexionase, añadió el moribundo:

-"Deseo confesarme, hijo mío, llama a un sacerdote".

Éste, que ya se hallaba prevenido de antemano por el hijo, confesó al señor Zaldúa, el cual, no contento con confesar contrito y arrepentido sus pecados, añadió en alta voz que moría en la fe de la Santa Iglesia Católica y que deseaba reparar todo el mal que con su conducta o con su ejemplo había hecho a las almas, expirando luego de recibir el Viático, con muestras de sincero arrepentimiento.

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!