26 de julio
AL CONTACTO CON EL ESCAPULARIO, RESUCITA AL NIÑO
MES DE JULIO
EN HONOR
A LA VIRGEN DEL CARMEN
Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Oración inicial
Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:
3 Avemarías
26 de julio
AL CONTACTO CON EL ESCAPULARIO, RESUCITA AL NIÑO
De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.
El P. Pedro Moraga de Guevara, religioso carmelita de Murcia, refiere que, en la expresada ciudad, vivía un matrimonio muy devoto de nuestra Madre del Carmen, el cual tenía a su servicio a una pobre mujer, viuda con varios hijos, a los cuales amaban extraordinariamente sus amos por no tener ellos ningún hijo.
Aconteció que, enfermando gravemente el menor de ellos, de unos cuatro añitos, desahuciado por completo de los médicos, al fin expiró en el día de la Santísima Virgen. Trajeron luego del convento un hábito de los que suelen usarse para los acólitos, y con él amortajaron al angelito.
Luego que le vio amortajado la señora, afligióse grandemente, y, haciendo grandes lamentaciones a nuestra Madre del Carmen, entre sollozos y lágrimas, le ofrecía la criatura, al par que le ponía sobre su pecho el Santo Escapulario que ella solía traer consigo.
Continuando la buena señora en sus sollozos y lamentaciones, con el niño en su regazo, notaron todos los allí presentes cómo a poco empezó el niño a volver en sí y a llorar.
Admirados todos y llorando de emoción y júbilo ante tanta maravilla, volaron presurosos a la iglesia vecina, y, postrados de hinojos, dieron gracias a Dios nuestro Señor, que, por la intercesión de su Madre y al contacto de su Escapulario, se había dignado obrar semejante portento.
Oración final para todos los días
Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.
***
Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.
***
Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.
Ave María Purísima, sin pecado concebida.
SALVE MARINERA
¡Salve!, Estrella de los mares,
de los mares iris,
de eterna ventura.
¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!
Madre del Divino Amor.
De tu pueblo, a los pesares
tu clemencia dé consuelo.
Fervoroso llegue al cielo
y hasta Ti, y hasta Ti,
nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!,
Estrella de los mares.
¡Salve!, Estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo,
y hasta Ti, y hasta Ti,
nuestro clamor.
¡Salve!, ¡salve!,
Estrella de los mares,
Estrella de los mares,
¡Salve!
¡Salve!
¡Salve!
¡Salve!