23 de julio.
LA PRECIOSA SANGRE Y LA EUCARISTÍA
MES
A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
DE JESÚS
ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS
Por la señal…
ORACIÓN INCIAL
Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.
23 de julio.
LA PRECIOSA SANGRE Y LA EUCARISTÍA
La Eucaristía es el sacramento de la Preciosa Sangre por excelencia: en ella recibimos la Sangre del Redentor, no místicamente como en los demás sacramentos, sino en la realidad.
Así como una vez multiplicó el pan en el desierto para alimentar a miles, así en este sacramento Jesús se multiplica para que cada creyente pueda nutrirse con su Cuerpo, saciar su sed con su Sangre y unirse a Él.
No le bastó a Jesús morir por nosotros, derramar su Sangre: quiso dárnosla. La Sagrada Comunión con el Cuerpo y la Sangre de Jesús nos purifica de los pecados veniales y de nuestras faltas cotidianas, pero también nos preserva de aquellos pecados en los que podríamos caer.
Si meditáramos más profundamente en estas verdades, comulgaríamos con mayor frecuencia. Y sobre todo, ¡con qué respeto, con qué adoración, con qué amor nos acercaríamos a Jesús en la Eucaristía!
PRÓPOSITO
Al menos, por una vez, acércate a la Comunión ayunando un poco más del mínimo requerido por la Iglesia.
EJEMPLO
En 925, Mantua fue sitiada por tropas extranjeras. Para evitar su profanación, la reliquia de la Sangre de Jesús se dividió en dos partes: una en San Andrés y la otra en la iglesia de San Pablo. Sin embargo, con el paso de los años, se perdió el recuerdo de estos lugares. Tras mucha oración, en 1049, el propio San Andrés se la reveló al beato Adalberto de Mantua. El cristianismo se regocijó y ocurrieron varios milagros.
El papa León IX, junto con muchos obispos, llegó a Mantua para venerar la reliquia. Quiso llevarla a Roma, pero, impedido por el pueblo, trajo consigo una pequeña porción, que colocó en San Juan de Letrán, y que Pío IX depositó en un relicario artístico. En 1479, se redescubrió la otra parte de la reliquia, la que se encontraba oculta en la iglesia de San Pablo y que ahora se conserva en la catedral. En 1562, una porción fue entregada a la iglesia de Santa Bárbara en Mantua. En 1848, soldados austriacos acantonados en San Andrés profanaron y sustrajeron la reliquia que se conservaba en esa iglesia. En 1876, para compensar la pérdida sufrida en la iglesia de San Andrés, se tomó una porción de la reliquia de la catedral y otra de la que se conservaba en Santa Bárbara, reconstituyendo así el preciado tesoro, que fue llevado en procesión hasta la Iglesia de san Andrés
PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS
Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).
Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos: