miércoles, 15 de julio de 2026

De la creación del hombre



Jueves de la VII semana después de Pentecostés.

De la creación del hombre.

 

MEDITACIONES DIARIAS

DE LOS MISTERIOS DE NUESTRA SANTA FE,

 DE LA VIDA DE CRISTO, NUESTRO SEÑOR

PARA EL TIEMPO DESPUÉS

DE PENTECOSTÉS

por el P. Alonso de Andrade,

DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS.

 

Al comenzar

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Señor mío y Dios mío: creo firmemente que estás aquí, que me ves, que me oyes. Te adoro con profunda reverencia. Te pido perdón de mis pecados y gracia para hacer con fruto este rato de oración. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

MEDITACION

Jueves de la VII semana después de Pentecostés.

De la creación del hombre.

 

PUNTO PRIMERO. Considera cómo antes de criar Dios al hombre crio todo este universo con tantas y tan diversas criaturas para su servicio, previniéndole casa y alhajas, como dice Filón, para su morada y regalo, y haciéndose como su aposentador en este mundo; alaba la providencia divina y el amor que tuvo al hombre y los beneficios que le hizo, empezando antes de tener ser en el mundo con tan prevenido cuidado; y pondera que todas son mercedes que te hizo a ti, a quien tenía presente en esta obra, y la disponía y ejecutaba por tu amor; mira cuánto te estimó y cuanto hizo por ti, y dale infinitas gracias por ello y ofrécete de corazón a su servicio.

 

PUNTO II. Considera cómo entró en consulta para hacer al hombre, no formándole con sola su palabra, cómo les dio ser a todas las criaturas, sino consultando y diciendo: hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza: mostrando la estima que de él tenía sobre todas las criaturas, y enseñándole cómo era obra de toda la Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, la cual concurrió a su creación, porque supiese que a todos debe el ser y les sea agradecido, y aprendiese a no hacer obras grandes sin consultarlas y mirarlas primero. Saca de aquí afectos de agradecimiento a Dios por la merced que te ha hecho, y documento para no hacer nada sin consejo y madura deliberación.

 

PUNTO III. Considera cómo formó Dios al hombre, y en él a ti, no como a las demás criaturas, sino a su imagen y semejanza, haciéndole, como dice san Pedro Crisólogo, vicario suyo en el mundo y una estampa suya, para que todos le venerasen y obedeciesen. Saca de aquí, fuera del agradecimiento que debes a Dios, el respeto que has de tener a ti mismo, por ser imagen de Dios, у по la manches con vicios y pecados, ni desprecies mezclando con el lodo de las culpas la joya preciosa de semejanza que puso en ti, abatiéndote a las vilezas humanas del estado altísimo en que te puso.

 

PUNTO IV. Contempla el modo como Dios formó al hombre, tomando el barro en sus manos, arquitectando su cuerpo con tan maravillosa fábrica y disposición, y luego dándole aliento de su aliento y espíritu de su espíritu, para que por este costado emparentase con el mismo Dios, dándole el alma racional con sus tres potencias, memoria, entendimiento y voluntad, y una vida inmortal y eterna en cuanto a ella semejante a la de Dios ¡Oh Señor! ¿qué os daré yo por tanto número de mercedes y tan crecidas como recibí de vuestra mano? ¿Quién soy yo para que me forma sedes con las vuestras? Mil gracias os doy por tan singular merced; y pido a todas las criaturas que se hagan lenguas para alabaros y bendeciros por ellas, y a vos, Señor, que hagáis otra de nuevo, y es darme gracia para que pueda serviros y agradecerlas como debo.

 

 

Al terminar

Te doy gracias, Dios mío, por los buenos propósitos, afectos e ins­pi­ra­ciones que me has comunicado en esta meditación. Te pido ayuda para ponerlos por obra. Madre mía Inmaculada, San José, mi padre y señor, Ángel de mi guarda: interceded por mí.

 

Ofrecimiento diario de obras

Ven Espíritu Santo

inflama nuestros corazones

en las ansias redentoras del Corazón de Cristo

para que ofrezcamos de veras

nuestras personas y obras

en unión con Él

por la redención del mundo

 

Señor mío y Dios mío Jesucristo

Por el Corazón Inmaculado de María

me consagro a tu Corazón

y me ofrezco contigo al Padre

en tu Santo Sacrificio del altar

con mi oración y mi trabajo

sufrimientos y alegrías de hoy

en reparación de nuestros pecados

y para que venga a nosotros tu Reino.

Te pido en especial

Por el Papa y sus intenciones,

Por nuestro Obispo y sus intenciones,

Por nuestro Párroco y sus intenciones