22 de julio
LA PRECIOSÍSIMA SANGRE Y LA CONFESIÓN
MES
A LA PRECIOSÍSIMA SANGRE
DE JESÚS
ORACIÓN PARA COMENZAR TODOS LOS DÍAS
Por la señal…
ORACIÓN INCIAL
Amabilísimo Jesús, bien infinito de las almas, Dios eterno e Hijo de Dios vivo des de la eternidad, salvador del hombre e hijo de María para redimirnos con el precio super abundante de vuestra vida y vuestra Sangre: mi alma se conmueve en la contemplación de vuestras inefables bondades, a la par que se abisma a la vista de su nada y de su cómo infinita ingratitud. Disteis vuestra vida temporal y vertisteis toda vuestra Sangre para redimir a esa mísera criatura, al paso que conocíais malograría yo ingrato esa misma Sangre, de la cual una sola gota infinitamente vale más que los cielos y mil mundos. Pero una misericordia tal indica lo que me amáis, y que sentís dulce complacencia en perdonar mis pecados. Ya no puedo resistir más a vuestras inspiraciones. Y en esta convicción, y sintiendo romperse de dolor mis entrañas, os digo de verdad que me pesa de haber pecado: pésame, amor mío, de haberos ofendido. Vivid y reinad en mí: purifíqueme más y más vuestra preciosísima Sangre, y el candor que me comunique, se eternice en la gloria. Amen.
22 de julio
LA PRECIOSÍSIMA SANGRE Y LA CONFESIÓN
En Jerusalén había una piscina llamada «Probática», con cinco pórticos, bajo los cuales yacían los enfermos de toda clase. Estos enfermos esperaban la venida del ángel del Señor. Cuando el agua se movía, por orden del ángel, la primera persona que entraba en ella quedaba sanada.
Esta piscina era el símbolo del sacramento de la Confesión, cuya eficacia proviene de la sangre que Jesús derramó por nosotros. La diferencia radica en que en la piscina solo una persona sanaba, mientras que en la Confesión todos los cristianos pueden ser sanados de sus dolencias espirituales.
Como el buen ladrón, cada vez que recibimos la absolución del sacerdote, nos beneficiamos de la muerte de Jesús. No siete veces siete, sino setenta veces siete, es decir, siempre, el Señor nos perdona las ofensas que hemos cometido contra él. Por lo tanto, cuando pequemos, no nos alejemos de él, sino busquemos su perdón con humildad y gran confianza.
PRÓPOSITO
Confesarse con frecuencia, aunque no tengas pecados graves, para practicar las primeros viernes y sábados de mes a los Sagrados Corazones. Haz la debida preparación para la confesión con el examen de conciencia.
EJEMPLO
Las reliquias de la preciosa Sangre de Jesús han contribuido más que ninguna otra causa a la difusión de esta devoción. La tradición cuenta que el soldado Longino, el soldado que traspasó el costado de Jesús, fue recompensado con gran misericordia por el Señor. Unas gotas de esa sangre divina, al caer en sus ojos, lo curaron de una dolorosa enfermedad y abrieron su alma a la fe. Agradecido, recogió un poco de esa sangre y la guardó celosamente en un frasco. En el año 35, perseguido por los judíos, se refugió en Isauria, luego en Antioquía, después en Roma y finalmente en Mantua, donde predicó el Evangelio y murió mártir el 2 de diciembre del año 38, tras esconder el preciado tesoro en un jardín donde hoy se alza la magnífica iglesia de San Andrés. En el año 804, tras una advertencia divina, la preciada reliquia fue hallada junto al cuerpo del mártir. La caja de plomo que contenía la ampolla llevaba la inscripción: «Sangre de Jesucristo». Al enterarse de esto, Carlomagno suplicó al papa León III que verificara el hallazgo, pues anhelaba venerar la preciada reliquia, como posteriormente hizo con un gran séquito de príncipes y caballeros. El ejemplo de Carlomagno fue imitado por papas, príncipes y reyes.
PARA FINALIZAR TODOS LOS DÍAS
Pídase la gracia que sea desea alcanzar por este ejercicio en honor a la Preciosa Sangre de Cristo. (Se expresa la petición).
Oremos también por las intenciones del Romano Pontífice y de la Iglesia, que son principalmente: la exaltación de la Iglesia Católica, el fin de las herejías, la propagación de la fe, la conversión de los pecadores, la verdadera concordia y paz entre las naciones y los demás bienes del pueblo cristiano. Con este fin, recemos: