sábado, 18 de julio de 2026

19 de julio. LE SALVA EN UNA MINA DE CARBÓN. MES A LA VIRGEN DEL CARMEN

 




19 de julio

LE SALVA EN UNA MINA DE CARBÓN

 

MES DE JULIO

EN HONOR

A LA VIRGEN DEL CARMEN

 

Por la señal de la santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

Oración inicial

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado Escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en este ejercicio consagrado a vuestra devoción (pídase la gracia), si conviene para su mayor honra y gloria, y bien de mi alma: que yo, Señora, para conseguirlo me valgo de vuestra intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo:

3 Avemarías

 

A continuación se lee el relato tomado de la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

19 de julio

LE SALVA EN UNA MINA DE CARBÓN

De la obra “Prodigios del Escapulario” del P. Rafael María López-Melús.

 

Por los años 1950, en las minas de carbón de Dour, una terrible explosión de grisú anegó en luto y en duelo de muerte a muchas familias de mineros.

Uno de ellos, Camilo Leré, de dieciocho años de edad, contaba de la siguiente manera lo que aquel día le aconteciera en el fondo de la mina:

"Me hallaba trabajando en mi galería con varios compañeros cuando, de repente, y hacia el extremo de ella, se oyó el sordo bramido que es presagio siniestro y fatídico de próxima explosión. El vapor y vaho de la muerte, y de una muerte espantosa, nos sobrecogió a todos los mineros.

Yo me amparé y escudé en mi Santo Escapulario y lo estreché convulso entre mis manos, gritando, con una fe proporcionada a la angustia que me oprimía el corazón:

-"¡Virgen del Carmen, sálvame!

En aquel mismo instante el torbellino de la explosión me envolvió por completo.

Poco a poco, el aire se iba enrareciendo, y yo veía que muy pronto iba a ser también víctima de la asfixia. En aquella agonía clamé con más vivas y apremiantes instancias a la Virgen bendita del Carmen, prometiéndole una misa en acción de gracias, confesar y comulgar en ella, juntamente con mi piadosa madrecita.

Luego pedí socorro a voces, y a ellas, acudieron los compañeros que trabajaban en otras venas, los cuales, repuestos un tanto del primer estupor, me arrancaron por fin de las garras de la muerte, sacándome al aire puro y libre del campo.

Sí, a la Santísima Virgen del Carmen y a su bendito y milagroso Escapulario debo mi salvación. Ella fue quien me salvó en aquella hora trágica en que perecieron todos mis compañeros; por esto jamás cesaré de alabarla y bendecirla.

 

 

Oración final para todos los días

Infinitas gracias os damos, soberana Princesa, por los favores que todos los días recibimos de vuestra benéfica mano; dignaos, Señora, tenernos ahora y siempre bajo vuestra protección y amparo; y para más obligaros, os saludamos con una Salve:

 

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva, a Ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima! ¡Oh piadosa! ¡Oh dulce Virgen María! Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo. Amén.

***

Querido hermano comparte este ejercicio con tus familiares y amigos para que muchos conozcan y amen a la Virgen.

***

Nuestra Señora del Carmen, ruega por nosotros.

Ave María Purísima, sin pecado concebida.

 

SALVE MARINERA

¡Salve!, Estrella de los mares,

de los mares iris,

de eterna ventura.

¡Salve!, ¡oh, Fénix de hermosura!

Madre del Divino Amor.

 

De tu pueblo, a los pesares

tu clemencia dé consuelo.

Fervoroso llegue al cielo

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares.

¡Salve!, Estrella de los mares.

Sí, fervoroso llegue al cielo,

y hasta Ti, y hasta Ti,

nuestro clamor.

 

¡Salve!, ¡salve!,

Estrella de los mares,

Estrella de los mares,

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!

¡Salve!